Conéctate con nosotros

Mundo

1075 días en “El Infiernillo”: un preso político cuenta su viaje al horror en la peor cárcel de Daniel Ortega

Publicada

el

John Cerna, 27 años, llevó la cuenta de cada día que estuvo preso: 1075. “Me faltaron 20 días para completar los tres años”, dice. De esos casi tres años de prisión, dos años y cinco meses los pasó en celdas de máxima seguridad. Dos de ellos en las peores celdas de las cárceles de Daniel Ortega. No es casualidad que los presos las hayan bautizado como “El infiernillo”.

Cerna no es un alto jefe narco ni un asesino múltiple. Hasta abril de 2018 era un estudiante de ingeniería, que se describía como activista social y más bien ajeno a las pasiones políticas. Trabajaba de día en un centro de atención telefónica y por la noche estudiaba en la Universidad Pública de Ingeniería, UNI. Practicaba tae kwon do y jugaba billar con sus amigos.

Su apodo de “Tigrillo” se lo ganó en los Boy Scouts donde a los miembros les asignan un tótem. El de Cerda era “tigre”, pero, entre broma y broma de la muchachada, derivó a “Tigrillo”, como todavía le llaman.

Su vida cambió con las protestas de abril del 2018 contra el régimen de Daniel Ortega. “La noche del 18 de abril yo estaba molesto porque la gente de UNEN (la organización estudiantil oficialista) nos había sacado de un examen para participar en unas elecciones que a mí no me importaban. Yo estaba en quinto año de la carrera y solo me faltaban tres clases para graduarme. Al salir a la parada de buses vi que todo estaba desolado y al llegar al cuarto donde vivía, encendí la televisión y vi lo que estaba pasando”.

Con otros estudiantes quedaron en verse al día siguiente en la universidad, pero al llegar a una gasolinera cercana fueron recibidos con balas de goma y bombas lacrimógenas que lanzaba la policía. A partir de ahí se involucró de lleno en las protestas, ya sea con mortero en mano o socorriendo heridos con los conocimientos de primeros auxilios adquiridos en los Boy Scouts.

Cerna participó en la toma de la Universidad de Ingeniería, vio morir a compañeros, recibió un par de perdigones de escopeta y escapó de morir a manos de los francotiradores que apostó el régimen en las alturas, con orden de tirar a matar contra los estudiantes. Una bala le pasó rozando la sien.

“Yo todavía conservo dos perdigones de escopeta: uno en el hombro y otro en la sien. La cicatriz que tengo en la cara es el refilón de un tiro de dragunov (fusil ruso de francotirador). El 28 de abril, a eso del mediodía, a mí me disparan a la cara. No caigo inconsciente, solo corro al puesto médico. Me llevaron al Hospital Bautista. Como me dijeron que tenía que pagar agarré un taxi y me regresé a la UNI, porque yo era el que había alborotado a todos e iban a decir que el loco al que se le ocurrió ese plan ya lo mataron… ¿Y ahora qué? No esperaban verme regresar”.

Cuando policías y paramilitares los desalojaron de la UNI, se integró a otra universidad tomada, la UNA-Managua, donde también los desalojaron y, con un grupo, se vio obligado a refugiarse en la iglesia vecina Divina Misericordia el 13 de julio de 2018, en uno de los episodios más dolorosos de la represión de ese año. Durante 14 horas la pequeña iglesia fue sometida a una lluvia de bala por paramilitares y policías, que mataron a dos estudiantes: Gerald Vásquez, de 20 años y Francisco Flores, de 21.

John Cerna trata ahora de reconstruir su vida después de pasar casi tres años en las cárceles de Nicaragua, y dos de esos años en una celda llamada “El Infiernillo”. (Foto cortesía)

Después de la violenta represión a las protestas, John Cerda quedo viviendo prácticamente en la clandestinidad. Expulsado de la UNI, logró inscribirse en la UCA y alquiló un cuarto a cinco cuadras de la universidad para llegar caminando. El 28 de febrero de 2020, en ese trayecto, fue capturado e iniciaría los 1075 días que pasó en prisión.

Anuncio

“Cuando voy a la UCA veo a dos tipos en moto, pero era evidente que eran policías. Una camioneta viene detrás de mí con policías de civil. Me corro por unos callejones y activo el SOS del celular para dar la alerta a cuatro contactos. Un amigo me regresa la llamada y logro decirle ´ya están aquí´ antes de tirar el celular”.

“Me agarraron a culatazos. Me rompieron dos o tres costillas. Al ver que yo había hecho una llamada antes, entendieron que ya no me podían perder. Me llevaron a la casa y me tiraron a una patrulla. Luego, me llevaron a El Chipote”.

Dice que ese mismo día los policías lo metieron a un cuarto y le mostraron su mochila. “¿Esta es tu mochila?”, le preguntaron. “Les digo que sí. La abren y ya no hay computadora, ni cuadernos, sino que hay dos paquetes grises y una bolsa con coca. Ahí mismo hacen la prueba de campo y anotan: tres kilos de marihuana y cien gramos de cocaína”.

Al día siguiente, John Cerna fue llevado al Instituto de Medicina Legal, donde una médico forense dictaminó que las escoriaciones en el cuerpo y las costillas rotas eran el resultado de una caída.

John Cerna fue condenado a 12 años de cárcel por el delito de “tráfico ilegal de estupefacientes”, además de 600 días de multa. El 4 de marzo de 2020 fue enviado a La Modelo, la cárcel más grande de Nicaragua.

Los primeros seis meses de cárcel los pasó con los presos comunes, pero el 16 de septiembre de 2020 lo trasladaron a “El Infiernillo”, donde están las celdas más temidas de las cárceles nicaragüenses.

La Modelo es un complejo de edificios que se extiende por 13.980 metros cuadrados. Al fondo del penal, separada por muros de cinco metros de altos y custodiada con guardas armados, se encuentra el área de seguridad, conocida como Galería 300, destinada en su origen para presos de alta peligrosidad, pero usada por el régimen de Daniel Ortega para aislar a ciertos presos políticos.

La Galería 300 tiene 150 celdas con capacidad para 300 presos, dos por cada celda. “Las celdas miden 2.2 metros de frente por 3.2 metros de fondo, incluyen dos camastros, uno sobre otro, una pila para agua, un hoyo para pon pon, un diminuto lavadero. Dos ventanitas de 15 x 15 centímetros a una altura de dos metros. La puerta frontal es forrada con láminas de hierro, son semioscuras y el aire circula con dificultad, el calor casi siempre es tremendo. Son similares a las bóvedas funerarias todas de cemento”, describió el profesor Ricardo Baltodano a la plataforma Artículo 66, después de pasar seis meses como preso político en esas galerías.

Esta galería tiene además las celdas de castigo, desprovistas de ventanas e iluminación, que los reclusos han bautizados como El Infiernillo y La Chiquita, por el insoportable calor que se padece y las reducidas dimensiones del espacio.

“El infiernillo significa temperaturas de 40 grados Celsius para arriba, 24 horas cada día sin ventilación, sin sol directo, sin lluvia, y, por si fuera poco, me pusieron en el lado oeste, donde se apaga el sol, entonces se mantiene más caliente. Cuando se va el sol ponen unos reflectores desde una torre, que mantiene el calor infernal”, relata Cerna.

Anuncio

“El agua es escaza e insalubre. En la mayoría de las celdas de máxima seguridad hay un hueco y una pileta, pero en “El Infiernillo” hay inodoro y pileta, pero el inodoro por lo general no sirve porque es metálico y los presos lo usan para hacer puñales”.

Dice que fue enviado a El Infiernillo “por la guerra que les hice en la prisión. Yo protestaba de todas las formas posibles. A mi novia le querían poner droga y peleé por eso, y una carta que publiqué fue la cereza del pastel”.

La carta a la que se refiere fue publicada el 28 de junio en la plataforma centroamericana El Faro, donde denuncia a la dictadura de Ortega y critica a la oposición. “Hoy le toca a nuestra generación hacer la historia. Desde la cárcel, ahora soy yo quien dice lo que antes, frente a otra dictadura, dijo Carlos Fonseca: ¡Yo acuso a la dictadura!”, expresó.

“Al primer mes de estar en El Infiernillo se me pudrió la piel”, relata. “Estaba sin contactos con nadie, 40 minutos de visita detrás de un vidrio cada 40 días, no me daban el medicamento que me llevaba mi mamá. A mi mamá y a mi novia las desnudaban por completo cada vez que me visitaban, las revisaban de pies a cabeza y le ponían hasta los perros. Convulsioné tres veces en El Infiernillo. No soy epiléptico, pero el perdigón que tengo en la cabeza me genera episodios convulsivos cuando sufro estrés”.

Dormía desnudo sobre una plancha de concreto por el calor y usaba el uniforme de preso como colchón.

Dice que frecuentemente le daban golpizas. El detonante para una golpiza podía ser que alguien publicara algo sobre él en redes sociales o que algún medio de comunicación recordara su caso.

Lo sacaban con el pretexto de que iba a atención médica y lo llevaban con grilletes a una banca alejada. “Cuando a uno lo sacan, primero le ponen el grillete en la muñeca. Ponen grilletes en el tobillo y empiezan a socarlos de tal manera que uno pierde la circulación y aun así tiene que caminar. Nos llevan a una banca, no a una que hay en la galería para que los otros presos no ´claveen´ (reclamen) por nosotros, nos llevan hasta la planta médica o al área de descargue que esta como a 30 metros de la galería. Nos amarran con otro grillete a la banca y ahí empiezan con tonfas, con las botas a patearnos en la chimpinilla, en la cabeza y los codos, básicamente donde no quede huella después de cierto tiempo. Como la mayoría de los guardas son gordos y fodongos, cuando se cansan, empiezan a abofetearnos”.

Presos políticos Nicaragua
“Protesté de todas las formas posibles”, dice Cerna, ahora desde su destierro. (Foto cortesía)

“La bienvenida que me hicieron fue guindarme de las muñecas y de los tobillos. No pude mover mi pierna derecha por una semana porque me guindaron de un portón”, añade.

Dos años después de estar en El Infiernillo, el 15 de septiembre de 2022, los carceleros trasladan a John Cerna a otra celda, siempre dentro del área de la galería 300 de máxima seguridad. “Me sacaron porque necesitaban las celdas del Infiernillo para meter a los mata-policías y femicidas condenados a cadena perpetua. Me llevan a la galería 2, celda cinco. Pase dos años y cinco meses en máxima seguridad”, dice.

El infierno de John Cerda terminó la noche del 8 de febrero pasado cuando lo sacaron del penal. A la mañana siguiente estaba saliendo junto a otros 221 presos políticos en un avión hacia Estados Unidos, rumbo al destierro. Con su destierro y pérdida de nacionalidad nicaragüense, dice, la dictadura de Ortega está reconociendo que siempre fue un preso político.

Ahora Cerda quiere reconstruir su vida. Busca trabajo y pretende terminar sus estudios interrumpidos. Trata de alimentarse bien y lleva terapia psicológica. Sobre Nicaragua, dice: “Mi mente y mi corazón están allá. Yo voy a regresar. ¿Cuándo? No sé, pero lo voy a hacer”.

Anuncio

Seguir leyendo:

Persecución en Nicaragua: el régimen de Daniel Ortega detuvo a otro sacerdote católico por “traición a la patria”

El régimen de Nicaragua inhabilitó de por vida a un abogado que denunció a la presidenta del poder judicial por narcotráfico

España concedió la nacionalidad a otros 15 opositores nicaragüenses expulsados por el régimen de Ortega

Mundo

El lado más cómico de Kafka sale a luz durante el centenario de su muerte

Publicada

el

“En Kafka se encuentran lugares cómicos. Si hay algo malo, se encuentra un ángulo cómico. Esto lo quería él mismo”, dice el especialista Reiner Stach

Ni autor de mirada difícil y oscura ni un profeta político que anticipara las calamidades del siglo XX, sino un hombre de gran empatía, que supo sobre todo escuchar, pero que tuvo que luchar contra los fantasmas de su niñez, algo que consiguió hallando un ángulo cómico en cualquier situación. Así es como ha descrito a Franz Kafka el escritor alemán Reiner Stach en su intervención en la feria del libro que se clausura este domingo en Praga y está dedicada al centenario de la muerte del escritor, que se conmemora el 3 de junio.

Stach, una de las autoridades mundiales en los estudios sobre Franz Kafka, considera que en las dos últimas décadas hay un renacimiento del autor de origen judío y lo achaca a que es “divertido”.

“En Kafka se encuentran lugares cómicos. Si hay algo malo, se encuentra un ángulo cómico. Esto lo quería él mismo”, ha dicho Stach sobre el escritor praguense de lengua alemana, autor de La Metamorfosis, El Proceso y El Castillo.

El ensayista participa en la Feria del libro “Svět knihy Praha 2024″ en el recinto ferial de la capital checa, donde invitó a su auditorio a “dejar las interpretaciones y a disfrutar” de la lectura de Kafka, y a someterse a esa especie de terapia existencial.

"Kafka" por Andy Warhol
“Kafka” por Andy Warhol

Buen escuchador

“Ahora (los jóvenes) se dan cuenta de que es divertido, de que escribe de manera auténtica, sin misericordia. Que sorprende continuamente, y que en él no se puede prever nada”, asegura Stach, autor de la monumental trilogía Los primeros años (1883-1910), Los años de las decisiones (1910-1916) y Los años del conocimiento (1916-1924) dedicada a Kafka.

“Kafka nos anima a no dejarnos dominar por situaciones. Puede ser horrible, pero totalmente chistoso”, afirma el experto, que también reconoció la empatía del escritor y su capacidad de dar consejos.

“Era un campeón del monólogo, pero sabía dar consejos. Y entendía rápido las situaciones. Muchas jóvenes se entretenían con él, y él las entendía. Lo querían tener como consejero, tío o colega. Tenía fama de buen escuchador”, afirma Stach.

Cómics y teatro

La feria tiene como leitmotiv la frase del escritor “Un libro debe ser un hacha para el mar helado que hay en nosotros”. Entre otras obras dedicadas al autor, presenta una sección de cómics inspirada en los propios dibujos de Kafka, así como el libro Praga kafkiana, una obra de Radim Kopáč y Petr Stančík que muestra la íntima relación del escritor con la ciudad.

Anuncio
Un dibujo de Kafka
Un dibujo de Kafka

Además de la feria, hay estos días en Praga obras de teatro de aire grotesco, una muestra en la galería de arte moderno DOX sobre el impacto de Kafka en los autores plásticos y una interesante muestra monográfica en el Museo de la Literatura.

Kafka, que ha sido traducido a 120 lenguas, “se da cuenta de que las cosas son importantes, pero que no se deben tomar tan en serio”, comenta Stach esa faceta del escritor, que resulta muy relevante en nuestros días.

En un contexto de desorientación por la complejidad de todo lo que nos rodea, algo que los jóvenes perciben especialmente, emerge la figura de Kafka y de ahí su creciente popularidad entre las nuevas generaciones, explica.

Kafka demuestra que “puede ser un autor moderno, para no enloquecer en un mundo como el de hoy”, apostilla Stach.

Fuente: EFE

Seguí leyendo...

Mundo

¿Por qué es tan difícil hacer bien una biopic de rock?

Publicada

el

Es fácil juzgar una biopic musical sin haberla visto antes. Fíjate en lo que ocurrió cuando StudioCanal UK difundió en las redes sociales un fragmento del drama sobre Amy Winehouse Back to Black. La respuesta fue brutal. “Esto es una locura”, escribió un usuario de X sobre las imágenes de la estrella Marisa Abela cantando el primer tema de Winehouse “Stronger Than Me”, en un montaje que muestra el ascenso a la fama de la problemática cantante. Ese único post desató una oleada de juicios que incluyó comentarios como: “Esta no es Amy Winehouse, es Amanda Whiteclaw”.

Lo mismo está ocurriendo con las primeras fotos de Timothée Chalamet vestido de folk-rocker merodeando por el set de la próxima película de James Mangold sobre Bob Dylan. ¿Se parece realmente el novio de Internet al Dylan de los 60? ¿O es demasiado moderno y tiene cara de niño? El debate está servido. Apostaría a que en cuanto aparezcan imágenes de Jeremy Allen White como Bruce Springsteen -lo cual, sí, probablemente suceda- también habrá muchas opiniones.

La gente se interesa mucho por las biopics musicales porque se interesa mucho por la música y por las estrellas que la componen. La afición a un artista musical es tan íntima como pocas otras formas de arte. Si has vivido con alguien como Amy Winehouse o Bob Dylan en tus oídos durante décadas -o en el caso de Dylan, más de medio siglo-, quieres asegurarte de que las personas que los retratan les hacen justicia. Este es un género en el que “equivocarse” no se siente simplemente como una oportunidad perdida, sino como algo personal.

Marisa Abela interpreta a Amy Winehouse en “Back to black”, dirigida por Sam Taylor-Wood. (StudioCanal UK)

Por supuesto, ese mismo sentimiento de conexión alimenta la demanda. “Parece que al público le gusta una buena película biográfica musical, sobre todo de un artista al que adora”, afirma Paul Dergarabedian, analista de Comscore.

Pero, ¿qué hace que un biopic musical sea bueno? En el caso de las estrellas del rock y el pop, es tan fácil ver clips de la vida real que una película tiene que ofrecer algo más que lo que se puede encontrar en YouTube. Fred Goodman, autor del libro Rock on Film: The Movies That Rocked the Big Screen, afirma que se trata de captar el espíritu del tema. “Hay que poner eso en primer lugar”, afirma Goodman.

A menudo depende de una interpretación transformadora, de un actor que vaya más allá de la mera impresión y se identifique con la esencia del músico de algún modo fundamental”. Recientemente, Austin Butler hizo una interpretación de este tipo en Elvis (2022), de Baz Luhrmann, consagrándose como un actor a tener en cuenta al captar la pura lujuria que proyectaba Elvis Presley. (Puede que el estilo excesivo de Luhrmann resulte demasiado llamativo para algunos, pero no se puede negar que Elvis, con todos sus efectos visuales caleidoscópicos, da vida al fervor de lentejuelas de Presley). Otros actores que han entrado en el canon a lo largo de los años son Sissy Spacek como Loretta Lynn en Coal Miner’s Daughter (1980), Angela Bassett como Tina Turner en What’s Love Got to Do With It (1993) y Jamie Foxx como Ray Charles en Ray (2004).

Austin Butler en una escena de "Elvis" (Warner Bros. Pictures vía AP)
Austin Butler en una escena de “Elvis” (Warner Bros. Pictures vía AP) (Uncredited/)

Interpretaciones como ésta son difíciles de conseguir. Tal vez sea revelador que una película biográfica citada con frecuencia por su excelencia sea I’m Not There (2007), de Todd Haynes, que trata sobre Dylan pero utiliza seis actores de diferentes edades, géneros y razas –Christian Bale, Cate Blanchett, Marcus Carl Franklin, Richard Gere, Heath Ledger y Ben Whishaw– para interpretar personajes inventados que representan distintas versiones de Dylan. “No es una biografía directa, sino que capta la verdadera esencia de ese artista, y es una obra cinematográfica tremenda”, afirma Goodman.

Sin embargo, a veces no importa si una película biográfica es realmente “buena”, en el sentido de que sea alabada por la crítica. Las más populares suelen recibir las críticas más mordaces. Bohemian Rhapsody, el biopic de Queen de 2018 criticado negativamente que, sin embargo, ganó un Oscar para Rami Malek, recaudó más de 903 millones de dólares en taquilla. La película de este año Bob Marley: One Love terminó desafiando las críticas y expectativas mediocres, recaudando más de 177 millones de dólares en todo el mundo.

Cabe señalar que los biopics de rock pueden ser beneficiosos tanto para los estudios de cine como para las discográficas. Si los miembros de un grupo están vivos y de gira -como Queen, por ejemplo-, un biopic puede aumentar la venta de entradas. Incluso si el artista ya no existe, las películas pueden atraer a los oyentes hacia su catálogo. “Encontrar una forma de promocionar a un artista se ha convertido en parte de la ecología de la industria musical, cuando los álbumes ya no lo hacen”, afirma Goodman. “Creo que ésa es parte de la razón de su ubicuidad”. Quizá lleguemos a la cúspide de esto en 2027, cuando Sam Mendes dirija películas sobre cada uno de los cuatro Beatles.

En el peor de los casos, estas películas se prestan a la parodia, como demuestran parodias como Walk Hard: The Dewey Cox Story -que hace referencia directa a Walk the Line, protagonizada por Joaquin Phoenix en el papel de Johnny Cash– y Weird: The Al Yankovic Story, que imaginaba que el bobalicón y apacible Weird Al era en realidad una estrella del rock muy fiestera. (La película de 2022 llevó la parodia al extremo cuando Al, interpretado por Daniel Radcliffe, se enfrentó a Pablo Escobar y Madonna).

Anuncio
Rami Malek interpretando a "Freddy Mercury" en la película "Bohemian Rhapsody", que pese a las críticas tuvo una alta recaudación en taquilla.
Rami Malek interpretando a “Freddy Mercury” en la película “Bohemian Rhapsody”, que pese a las críticas tuvo una alta recaudación en taquilla.

No es de extrañar que tanto la crítica como el público rechacen las biopics que se perciben como un aprovechamiento de los músicos a los que pretenden rendir homenaje. La película Selena, estrenada en 1997, sólo dos años después de su asesinato, suscitó reacciones negativas, en parte porque su protagonista, Jennifer López, era puertorriqueña y no mexicana, y en parte porque se estrenó demasiado pronto. Desde entonces, la película ha sido acogida con entusiasmo. Es difícil imaginar que vaya a ocurrir lo mismo con Whitney Houston: I Wanna Dance with Somebody, que aterrizó en los cines con un ruido sordo a finales de 2022, recaudando sólo alrededor de 59 millones de dólares en todo el mundo. Apenas 10 años después de la muerte de Houston, la película desprendía un tufillo a “demasiado pronto”, así como la sensación de que los realizadores intentaban pasar por alto algunos de los elementos más oscuros de su vida.

Algo parecido ocurre con Back to Black, dirigida por Sam Taylor-Johnson. La vida de Winehouse fue corta y estuvo marcada por la adicción. Murió a los 27 años en 2011. Cuando estaba viva, el público vio cómo los tabloides la acosaban. El documental de Asif Kapadia Amy, de 2015, es un relato condenatorio de cómo tanto los medios de comunicación como las personas cercanas a Winehouse contribuyeron a su caída. Entonces, ¿cómo dramatizar su historia sin explotar aún más a Winehouse? La respuesta de Taylor-Johnson es suavizarla. Realizada con la participación de los herederos de Winehouse, la película replantea su historia como triste pero inspiradora, y al hacerlo, libera de culpa a quienes la perjudicaron.

La interpretación de Abela confiere a Winehouse cierta dulzura, pero le falta algo de su fuego. La Winehouse de la pantalla no puede compararse con la Winehouse de la memoria, desordenada y todo. Parece un simulacro de la artista, una imitación barata. Y eso es lo peor que puede ser una biopic.

Fuente: The Washington Post

Seguí leyendo...

Mundo

Zelensky visitará Bélgica para recibir apoyo militar para Ucrania y firmar un acuerdo de seguridad

Publicada

el

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, y el primer ministro, Alexander De Croo (ERIC LALMAND /Belga Press/ContactoPhoto/ARCHIVO) (ERIC LALMAND / Belga Press / ContactoPhoto/)

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, visitará este martes Bélgica para abordar con el primer ministro Alexander De Croo el apoyo militar de su país a Kiev, incluidos cazas F-16, y la firma de un acuerdo de seguridad bilateral.

El propio De Croo informó esta noche de la visita de Zelensky durante la emisión del programa De Verkiezingstafel en un canal flamenco, donde precisó que ambos firmarán un acuerdo bilateral de seguridad y la entrega de los F-16 que Bélgica se había comprometido a entregar a Kiev.

De Croo recibirá a Zelensky en Bruselas, donde ambos ofrecerán una rueda de prensa sobre las 10:30 horas locales, informó esta noche la oficina del primer ministro belga.

El líder ucraniano viaja a Bruselas desde Madrid después de visitar este lunes España, donde se reunió con el rey Felipe VI y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

En Bruselas está previsto que Zelensky se reúna también con el rey Felipe de los belgas y que visite el aeropuerto militar de Melsbroek acompañado por De Croo y por la ministra de Defensa, Ludivine Dedonder, para mantener un encuentro con pilotos, instructores y técnicos de los aviones de combate F-16.

La visita de Zelensky a Bruselas se produce un mes después de que el Gobierno belga anunciase su decisión de tratar de acelerar la entrega de aviones de combate F-16 a Ucrania, de manera que el primero de ellos pueda llegar, si es posible, a finales de este año.

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se reunieron este lunes (EUROPA PRESS)
El presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se reunieron este lunes (EUROPA PRESS) (Carlos Luján – Europa Press/)

El Ejecutivo belga precisó entonces que para ello se tendrán que cumplir tres criterios: poder seguir garantizando la seguridad del territorio belga, mantener la operatividad de su defensa y respetar los compromisos internacionales, en particular en el marco de la OTAN.

Además, los pilotos y técnicos ucranianos tendrán que estar suficientemente formados para poder operar estos aviones, que, en cualquier caso, en Bélgica debían ser retirados del servicio y sustituidos por F-35 más modernos.

Bélgica se unió a la coalición de países dispuestos a ceder cazas F-16 a Ucrania en mayo del año pasado e inicialmente, su participación se limitaba a la formación de pilotos y al apoyo técnico y logístico.

Hasta ahora, además de Bélgica, se han comprometido a entregar a Ucrania F-16 Dinamarca, los Países Bajos y Noruega.

Anuncio

Ucrania ha buscado aviones de combate F-16 fabricados en Estados Unidos para ayudarle a contrarrestar la superioridad aérea de Rusia durante más de dos años de guerra.

Según los expertos, la llegada de los aviones de combate F-16 a Ucrania ayudará a nivelar la superioridad aérea de Rusia, que a primeros de este mes una ofensiva por sorpresa en la región de Járkov, segunda ciudad del país.

Zelensky continúan su gira por Europa en búsqueda de apoyo para enfrentar a Rusia (REUTERS)
Zelensky continúan su gira por Europa en búsqueda de apoyo para enfrentar a Rusia (REUTERS) (POOL/)

De Croo anunció en octubre pasado junto a Zelensky, durante la visita sorpresa que realizó éste a Bruselas, que Bélgica estaría en condiciones de suministrar a Ucrania sus cazas a partir de 2025.

Bélgica también tiene previsto dar a Kiev misiles para sistemas de defensa antiaérea de sus propias existencias, así como destinar 200 millones de euros a participar en la iniciativa alemana de suministro de ese tipo de sistemas a Ucrania.

Zelensky llega a Bélgica justo un día después de ir a España, donde firmó de un acuerdo bilateral para los próximos diez años por el que Madrid entregará 1.000 millones de euros este 2024 a Kiev, que podrán llegar a los 5.000 millones en 2027, para que pueda mejorar su respuesta a la invasión rusa.

En Madrid, Zelensky pidió a todos los aliados de Kiev que envíen de forma urgente más sistemas de defensa aérea para cambiar la situación en el frente, donde Rusia ostenta la iniciativa y sigue logrando modestos avances gracias, en parte, a su superioridad aérea.

Su llegada a Bruselas coincide con la celebración de un Consejo de ministros de Defensa de la Unión Europea, en el que las necesidades de Ucrania en su defensa frente a Rusia figura como uno de los temas en su agenda.

Desde Bruselas, el presidente ucraniano pondrá rumbo mañana a Lisboa para reforzar la cooperación en el ámbito de seguridad y la defensa con Portugal, en la que será su primera visita oficial al país.

(Con información de EFE)

Anuncio
Seguí leyendo...
Anuncio

+Vistas