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Barbijos inclusivos, para que nadie se quede afuera

La Asociación Civil Alas de Águilas impulsa una forma para que aquellos que tienen problemas de audición no sean relegados en tiempos de pandemia.

Si el uso de barbijos, más el distanciamiento social, se presenta como algo extraño para la mayoría de la población, por ser algo fuera de lo habitual que complica la comunicación, ¿qué queda para los sordos o personas con baja audición? La problemática fue abordada por los miembros de la Asociación Civil Alas de Águilas, que desde 2015 desarrolla su actividad en la ciudad, en pos de ayudar a aquellos con problemas para escuchar. Al observar los inconvenientes que traía esta nueva realidad, en especial en el sector que representan, los miembros de la ONG comenzaron a realizar barbijos inclusivos.

“Es muy importante acceder a la visualización de los labios, porque justamente las personas sordas, hipoacúsicas, con baja audición, tienden a mirar las bocas para, al observar el movimiento, poder entender lo que se les dice”, señaló la secretaria de la institución, Elsa Stopp. Así, surgió la idea de realizar barbijos con transparencia en el sector bucal. “Usamos tela de algodón y acetato en la parte transparente”, explicó.

Justamente, el material utilizado en la parte diáfana tiende a empañarse, por lo que la mujer, que también es intérprete de lengua de señas, indicó: “Estamos tratando de ubicar un acetato más grueso, para evitar esos inconvenientes. Mientras tanto, lo que yo hago es pasarle una barrita de jabón o un pañito seco, y eso evita el empañamiento”.

En tanto buscan mejoras, los ciudadanos pueden usarlos solo cuando lo requieran. En ese sentido, la mujer expresó: “No es necesario utilizarlo todo el día, pero es bueno tenerlo y, si ves que viene una persona con problemas de audición, incluso alguien mayor, te sacás el común y te ponés este; eso colaborará inmensamente en la comunicación”.

“De a poco los perfeccionamos, les hacemos ajustes, y en cada nuevo diseño los avances se aprecian de forma notoria”, manifestó.

Sobre la manufactura, dijo: “Los realizamos a mano, con máquinas comunes, pero estamos tratando de ubicar costureras para que colaboren, porque comenzamos con algo muy sencillo y nos dimos cuenta de que hay una gran cantidad de población que los necesita”.

“La gente que trabaja en locales se da cuenta de que son importantes para la atención al público, y también me han llamado desde el hospital, ya que ven la necesidad de su uso”, puntualizó.

Stopp ahondó en el tema y señaló: “Cuando comenzó la pandemia fue muy difícil, porque mucha gente quedó aislada en lo referido a la comunicación”. Cabe aclarar que ese es un punto que Elsa conoce bien, ya que es quien suele estar, por ejemplo, en las conferencias de prensa que se realizan en la Municipalidad, para llevar a cabo la traducción en simultáneo en lengua de señas.

Además, destacó que también trabajan en modelos de tapabocas “para niños, con el visor, para que se pueda observar el movimiento modular”.

“En distintas partes de Argentina hay gente que hace lo mismo, porque las diferentes asociaciones de personas sordas de cada región trabajan con chicos, y es una necesidad en todos lados”, completó.

“Tratamos que esto se difunda en Bariloche”, apuntó. Y resaltó que aquellos que deseen sumarse a la iniciativa y ayudar a la asociación con la compra de un barbijo pueden comunicarse por Facebook a la página de la entidad (Alas de Águilas Bariloche), por Instagram o por WhatsApp al + 54 9 294 423-9590.

“Lo hacemos todo a pulmón, como una manera de visualizar la necesidad de las personas sordas de acceder a la información”, aseveró. Así, informó: “Nosotros brindamos cursos de señas y hacemos diferentes capacitaciones. En este momento llevamos adelante la actividad mediante encuentros virtuales por la aplicación Zoom o a través de grupos reducidos de Facebook. Tenemos alumnos que vienen de años anteriores que quieren continuar con el aprendizaje, así que nos adaptamos a ese sistema”.

“No podemos hablar de fechas, porque hay que esperar que se acomode todo, pero la intención es reanudar los cursos presenciales, porque vemos que al hacerlo a distancia se pierde un poco… Tenemos que seguir con la inclusión de las personas sordas”, agregó.

Elsa recalcó que, para los que poseen inconvenientes de audición, “antes no había acceso a la información de manera directa”. En ese sentido, señaló: “La interpretación en lengua de señas crea un acceso; trabajamos muy fuerte en ese tema, para favorecer la inclusión”.

La mujer subrayó el papel de su marido, Juan Colinier, presidente de Alas de Águilas: “Es un pionero de la comunidad sorda de Bariloche; fue él quien creó la asociación”.

“Justamente, comenzamos a armar los barbijos con transparencia por él. Como todos estaban con las bocas tapadas, no podía ver lo que las personas modulaban”, se explayó.

El propio Juan, mediante la interpretación de su esposa, contó: “El tema de la comunicación es muy difícil. Si voy a un supermercado, porque yo hago cosas como todos los demás, ahora es muy complicado. Tengo que esforzarme mucho para comprender lo que me dicen. No logro tener una interacción buena, sobre todo si la otra persona no sabe lengua de señas. Este visor es bueno para poder entender, así puedo leer los labios. Saber que hay gente interesada en sumarse al proyecto es muy lindo, porque en la Argentina luchamos para que las personas sordas sean incluidas de verdad. Y, en estos tiempos, hay que recordar que muchos sordos viven solos, y la angustia, para alguien que no puede escuchar, es superior”.

El nombre de la entidad fue idea del titular: “Somos seres que prevalecen, y el águila es un animal asombroso que, en medio de la tormenta, vuela más alto; renueva sus plumas cada cuarenta años y rejuvenece. El lema es ‘atrévete a volar por encima de la dificultad’. La discapacidad auditiva genera un problema comunicativo, y hay que hacer que eso no te afecte en tu vida cotidiana, sino que abramos puertas para, a partir de ello, realizar diversas cosas. De ahí viene la idea de los cursos, capacitaciones y actividades para integrar a todos por igual”.

Elsa y Juan pronto cumplirán quince años de casados. “Nos conocíamos desde hacía tiempo, pero yo no sabía lengua de señas”, reveló ella. En ese momento intervino la intérprete Corina Gómez, quien de alguna forma actuó como celestina: “La culpa la tuve yo, que le enseñé a Elsa”, afirmó, para luego bromear: “Ahora pueden discutir gracias a mí”.

Corina fue maestra de Juan cuando él era pequeño. La mujer reveló: “Yo fui de las primeras en manejar la lengua de señas en la provincia, porque en realidad acá estaba prohibida su utilización. Veníamos del gobierno militar y todo era muy complicado. Sucedían cosas complejas. Teníamos que ir a las paradas de colectivos para vigilar que los niños no hablaran con las manos, porque utilizaban ese lenguaje pero a escondidas, ya que estaba mal visto. A chicos de cinco años se les ponían carteles que decían: ‘Soy un mono porque hablo con las manos’. Aunque empecé a trabajar en democracia, en las escuelas todavía existían ese tipo de castigos. Era una lengua oculta. En Río Negro, recién en 1998 se aprobó como oficial. Después se incorporó la educación bilingüe, que es la aceptación de la lengua de señas junto a, por supuesto, la oral”.

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