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Bariloche, también en vilo el 11-S

Minutos antes de las 10 de la mañana, la rutina comenzó a alterarse a partir de las primeras informaciones que llegaban desde Nueva York. Aquí, la evocación de tres integrantes de El Cordillerano.

Incredulidad, estupor, olvido momentáneo de las obligaciones cotidianas. Versiones que se desmoronaron con rapidez inusitada hasta que se redondeó la noticia nunca pensada. Páginas webs colapsadas y todas las miradas hacia Nueva York, a través de la televisión. El acontecimiento que conmocionó al planeta en la mañana del 11 de septiembre de 2001 también hizo mella en Bariloche y en El Cordillerano. He aquí el recuerdo en algunos de sus hombres.

Juan Carlos Montiel era por entonces jefe de Redacción. “Fue a la mañana. Justo estaba en el diario y todos nos paramos en la Redacción, que estaba en lo que hoy es abajo porque el primer piso todavía no existía. Lo empezaron a pasar por televisión, nos paramos todos y nos quedamos mirando, pasmados con lo que había sucedido. Eso fue lo que hicimos todos los que estábamos en el diario, no lo podíamos creer, nos parecía una barbaridad”, rememoró.

La rutina se alteró, y cómo, en Moreno 975. “Fácilmente, nos habremos quedado más de una hora mirando todo lo que sucedía. Eso es lo que me acuerdo”, sumó Montiel. “Como la Redacción era chiquita, había gente que, por ahí, entraba a poner un aviso y venía adentro, detrás de la mampara que había, y se quedaba mirando asombrada lo que estaba pasando. Entraron cuatro o cinco personas en el lapso de una hora”, completó.

Veinte años atrás, Antonio Zidar trabajaba en otra empresa periodística. “Manejaba las noticias de Canal 6, que todavía era una empresa familiar, perteneciente a Néstor Vidal, Enrique Taboada y un par de amigos más”, evocó. “Como si fuera un recuerdo del futuro, me acuerdo que ese día tuve una reunión en un sindicato local, con un sindicalista que aún hoy está al frente de su agrupación, su abogado y algunos vecinos de Costa del Sol, donde yo vivía, porque estábamos propulsando la bicisenda. Un tema que tiene total actualidad, aunque parezca mentira”, señaló.

La problemática vecinal pasó rápidamente a segundo plano. “Estaba ahí y me avisó el dueño del canal, que circunstancialmente estaba viviendo en Buenos Aires, que me fijara de conectar con el canal de cabecera porque una avioneta, así me dijo textualmente, se había estrellado contra una de las Torres Gemelas. A partir de esa extraña noticia, empezó todo. Recuerdo que salí a la calle después de la reunión y lo de la avioneta rápidamente quedó atrás para convertirse finalmente en la noticia, casi en la forma en que la conocemos hoy en día”.

Años después, el director de El Cordillerano transitó por el sitio que adoptó la denominación de zona cero. “Tuve la suerte con mi familia de conocer el lugar, no solamente el homenaje que existe donde estaban emplazadas las Torres, sino también el museo que está en el subsuelo. Es impactante… Más allá de otras cosas de muchísimo valor emotivo, hay una zona que a mí me resultó fascinante como para replicar acá con una de nuestras tragedias: la de los desaparecidos”, compartió Zidar.

En efecto, en el memorial neoyorquino “hay una zona prácticamente a oscuras, en penumbras, por donde uno pasa caminando o puede sentarse, donde están escritos los nombres de todas las personas que perecieron en ese momento, pero, además, se van recitando esos nombres. Uno pasa caminando por ahí y cuando comienza, se siente de una manera, pero cuando termina, lo recuerdo ahora y me vuelvo a emocionar, literalmente te sentís un familiar más de los muertos”. La congoja se reprodujo en el breve diálogo con este cronista.

Por su parte, el que firma trabajaba en la Oficina de Prensa de la Cooperativa de Electricidad Bariloche, además de desempeñarse en El Cordillerano. Había en el recinto un pequeño televisor que usualmente se prendía al mediodía, a la hora de los noticieros. Pero un compañero de otra área entró raudo con la versión de la avioneta. El querido Luis Baigorria prendió el aparato y, en efecto, la transmisión reproducía la imagen del incendio que se había desatado en la primera de las torres impactada. Cruzábamos especulaciones cuando el segundo avión dio en su objetivo y, por decirlo coloquialmente, ahí ya no entendimos más nada. El informativista de TN entendía menos que nosotros.

Casi como reflejo, el autor de estas líneas volvió a su escritorio para ver si podía encontrar alguna explicación en las páginas webs de los diarios capitalinos, que colapsaron de inmediato. Llamativamente, halló las primeras informaciones en un diario chileno que ahora no puede recordar. Quizá fuera El Austral de Temuco o La Tercera. Hasta que buscó más al norte. El USA Today estaba activo y llamaba a las cosas por su nombre con letras catastróficas: “America under attack”, título que, después supo, utilizaban casi todos los medios estadounidenses e, inclusive, algunos en Europa. La frase suena a lugar común, pero, en este caso, es verdad: el mundo no volvió a ser el mismo después del 11 de septiembre de 2001.

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