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¿Cómo llegó el peronismo a Río Negro?

Desde el golpe de 1943 y con mayor énfasis a partir de la primera presidencia de Perón, el Estado alcanzó un protagonismo en Río Negro que antes no tenía. De esa época data la presencia considerable del Ejército y Gendarmería en Bariloche.

Hoy son parte del paisaje cotidiano, pero la presencia sustantiva de militares y gendarmes en Bariloche se produjo recién a partir de la llegada del peronismo al poder, en particular, en el período que medió entre 1946 y 1955. En realidad, toda la región experimentó un proceso de llamativa militarización, comprensible a raíz de los sucesos que se habían desarrollado entre 1939 y 1945 a escala planetaria.

“Para Río Negro y la Patagonia en su conjunto, el período peronista fue un momento de transición en los aspectos organizativos de la política y una etapa de captación y formación de dirigentes y clientelas que se incorporaron a la esfera política tras la provincialización. En este período (1946-1955) se completó el proceso, iniciado al comienzo de la década del 40, de integración de la región patagónica a la región”, según puede leerse en el primer tomo de “Río Negro. Los caminos de la Historia”. Se trata de un volumen conjunto que tiene como autoras a Susana Bandieri, Laura Méndez, Giulietta Piantoni, Liliana Pierucci y María Morales. Salvo la primera, todas barilochenses.

El capítulo puntualmente consultado para esta síntesis de El Cordillerano lleva la firma de Méndez, doctora en Historia y profunda conocedora del pasado regional. “Una de las características más relevantes de esta etapa fue la fuerte presencia del Estado en la vida política de los territorios patagónicos a través de procesos simultáneos de militarización y aumento de la inversión estatal con el desarrollo de infraestructura”.

En efecto, “las iniciativas de la Secretaría de Trabajo y Previsión y la aplicación de los Planes Quinquenales, que atendieron especialmente a las áreas de obra pública, salud y educación, también se hicieron sentir en el territorio rionegrino”, como en el resto de la Argentina. Pero por aquí, “nuevas localidades adquirieron rangos de municipios y el partido dominante fue conformando una base electoral propia con vistas a la primera participación de los habitantes territorianos en las próximas elecciones a presidente y vice, conforme lo dispuesto por la nueva Constitución Nacional de 1949”.

Cabe recordar que, en la época de los territorios nacionales, los derechos políticos de las y los rionegrinos estaban más bien restringidos, si los observamos desde hoy. Durante la primera experiencia peronista, “la Patagonia se militarizó a través del asentamiento de guarniciones militares, instaladas en el territorio con el fin de garantizar el control sobre los recursos estratégicos en el marco de la segunda guerra mundial y en la búsqueda de seguridad en la frontera con Chile”, reseñó Méndez.

A tal punto que, en la jurisdicción chubutense del presente, “en 1943 se creó la Gobernación Militar de Comodoro Rivadavia en la zona de los yacimientos petroleros y los territorios adyacentes, la que luego se amplió hasta la cordillera”. Si bien Juan Domingo Perón asumió como presidente en 1946, los tres años anteriores marcaron las tendencias que luego se profundizarían durante su gestión constitucional.

Más al sur, “en Tierra del Fuego, la Marina tomó el control del territorio. En Santa Cruz, los asentamientos militares fueron muy bienvenidos por los ganaderos, estableciéndose importantes vínculos entre las fuerzas de seguridad y los poderosos del lugar”. Hay que recordar que entre 1920 y 1921, una intensa agitación obrera desembocó en una espantosa represión, precisamente a manos de un regimiento del Ejército. Se calculan entre 1500 y 2200 a los peones fusilados por el 10° de Caballería, según la minuciosa reconstrucción que legara Osvaldo Bayer. Por entonces, gobernaba en la Argentina Hipólito Yrigoyen.

En tanto, “en otras localidades, como Bariloche, aumentó la presencia de efectivos militares y gendarmes, los que adquirieron, a partir del lugar del privilegio que les otorgaba el gobierno, poder y visibilidad en las esferas políticas locales”, situación inédita hasta entonces. El nombre de “Teniente General Juan Domingo Perón” que lleva la Escuela Militar de Montaña quizás induzca equívocos, porque se denominó así en 1993, a instancias del por entonces jefe de la fuerza, Martín Balza.

Para completar el homenaje a los militares que ejercieron el poder en la década del 40, el Museo de Tropas de Montaña que funciona al interior de la unidad militar barilochense, lleva el nombre de “General Edelmiro Julián Farrell”, quien fuera el tercero en ocupar la Presidencia de la Nación, después del golpe de Estado del 4 de junio de 1943. Gobernó entre 1944 y 1946 y fue quien impuso la banda presidencial a su camarada, por entonces, general de brigada.

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