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Cultura y Educación

Con el compromiso del Gobierno de aportar fondos, se aprobó el plan nacional de alfabetización

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La mejora de la alfabetización fue presentada como una de las prioridades de la gestión educativa encabezada por el secretario Carlos Torrendell

Los ministros de Educación de todas las provincias y el secretario de Educación de la Nación, Carlos Torrendell, aprobaron hoy el Compromiso Federal por la Alfabetización, que había sido anunciado como una de las principales prioridades de la actual gestión educativa nacional. La resolución fue acordada por unanimidad en el Consejo Federal de Educación (CFE), donde las 24 jurisdicciones presentaron sus planes para fortalecer el aprendizaje de la lectura y la escritura. El Gobierno nacional se comprometió a aportar financiamiento.

La iniciativa forma parte del Plan Nacional de Alfabetización, cuyos objetivos apuntan a “garantizar el desarrollo de los niveles de lectura y escritura apropiados para los estudiantes de tercer grado, garantizar oportunidades equitativas de alfabetización como motor para la aceleración de aprendizajes en los estudiantes de cuarto grado, y desarrollar dispositivos de seguimiento y evaluación que permitan mejorar la calidad y equidad de la educación”, según informó la Secretaría de Educación.

Fuentes del gobierno nacional explicaron que cada provincia diseñó sus planes previendo libertad en los métodos de alfabetización y que, en esta etapa inicial, las estrategias se enfocarán en los chicos de 0 a 8 años. También señalaron que la evaluación será un componente central del plan, tanto para trazar un diagnóstico inicial de la situación de cada provincia, como para monitorear los avances y proveer a las escuelas de información que les sirva para orientar sus propuestas de enseñanza.

En octubre está previsto que se tome una prueba Aprender en tercer grado, al final del primer ciclo de la primaria. “Esto proporcionará datos valiosos sobre el nivel de los alumnos y será la línea de base para la planificación de las futuras acciones provinciales y nacionales. Es un punto clave para que, a partir de los aprendizajes de este año, y con datos consolidados, las jurisdicciones y la Nación puedan revisar y actualizar sus planes para los años venideros”, señalaron desde la Secretaría de Educación. La propuesta plantea una revisión anual de los planes, cada noviembre, para poder iniciar la planificación del año siguiente con nuevos objetivos y datos.

En un contexto de recortes, desde la Secretaría aseguraron que el financiamiento para los planes de alfabetización provinciales está garantizado: al menos una parte surgirá del presupuesto del programa Libros para Aprender, que distribuía libros de texto en las escuelas de todo el país. Los fondos disponibles para esta iniciativa ascendían en 2024 a unos 77.000 millones de pesos.

Desde la Secretaría de Educación apuntan a que la mejora de la alfabetización sea una prioridad transversal al sistema educativo y que involucre también a las universidades, según lo conversaron en la reunión del lunes con las autoridades del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) en la que se acordó un aumento del 270% en los gastos de funcionamiento de las casas de estudio.

Torrendell destacó la decisión de promover a la alfabetización como “una verdadera política pública transversal que tiene distintas etapas: la alfabetización familiar, la temprana, la inicial, la avanzada, la académica, la del mundo del trabajo”, y agregó que “el desafío es articularlas”. Al interior de la Secretaría se creó una Unidad de Alfabetización que orientada a acompañar la implementación de los planes jurisdiccionales y el nacional.

“Celebramos el acuerdo unánime del Consejo Federal en torno al desafío que plantea la alfabetización. Hay un diagnóstico análogo de todos los ministros provinciales, de todos los signos políticos, en el debate de cómo hacemos para que los chicos aprendan mejor”, planteó el funcionario.

El Compromiso Federal por la Alfabetización firmado hoy “marca el inicio de un camino federal en el que cada jurisdicción presenta su propio plan, pero en clave de objetivos y ejes comunes, bajo un formato colaborativo y de construcción de redes, innovador en este tipo de políticas. En estos planes se detallan las acciones a desplegar a lo largo de este 2024 para mejorar los indicadores de alfabetización, con el foco en el primer ciclo”, detalló la Secretaría de Educación en un comunicado.

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La situación de la alfabetización es crítica, según los resultados de las pruebas nacionales e internacionales de primaria y de secundaria. De acuerdo con las pruebas regionales ERCE 2019 de la Unesco, en Argentina el 46% de los chicos de tercer grado no alcanza el nivel esperado en lectura. La cifra sube hasta el 61,5% entre los estudiantes de menor nivel socioeconómico. Y solo 1 de cada 10 alumnos (14%) se ubica en el nivel de desempeño más alto en lectura.

Los especialistas vienen advirtiendo que el problema se arrastra luego a lo largo de toda la escolaridad y afecta no solo a los alumnos de sectores más vulnerables, sino que es estructural. Además, un bajo nivel de alfabetización es un obstáculo para el resto de los aprendizajes fundamentales.

En el nivel secundario, los resultados de PISA 2022, referidos a los estudiantes de 15 años, muestran que 3 de cada 10 alumnos argentinos del nivel socioeconómico más alto no alcanzan el nivel mínimo en la prueba de comprensión lectora. La cifra asciende a 7 de cada 10 entre los estudiantes de nivel socioeconómico más bajo.

Durante la campaña electoral, el presidente Javier Milei había adherido al “Compromiso por la Alfabetización”, una iniciativa impulsada por Argentinos por la Educación y otras 180 ONG en el marco de la Campaña Nacional por la Alfabetización. “La educación para nosotros es fundamental, por eso el presidente adhirió al compromiso de Argentinos por la Educación cuando aún estaba en campaña”, dijo la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello. Además, 16 de los 24 gobernadores firmaron este compromiso público para darle prioridad a la alfabetización en sus gestiones.

La aprobación del Plan Nacional de Alfabetización, en el que las provincias y la Nación vienen trabajando desde principio de año, coincidió con una movilización de los gremios docentes nacionales al Congreso para reclamar la restitución del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID). La movilización se dio en el marco de la reunión de las Comisiones de Presupuesto y Hacienda y Educación de la Cámara de Diputados, donde estaba previsto el tratamiento de distintos proyectos para extender la vigencia de este fondo educativo nacional que representaba, en promedio, un 10% del salario docente, y que fue eliminado por el actual gobierno.

Cultura y Educación

Quemacasas toca por vez primera en Buenos Aires

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La banda de Bariloche compartirá escenario con Juan Pablo Fernández (Acorazado Potemkin) en el célebre CAFF, el espacio que gestiona la agrupación tanguera Fernández Fierro.

Los muchachos tuvieron el buen tino de subirse al auto antes de que la nevada blanqueara las rutas de la región y las tornara poco previsibles. Tenían un gran motivo: el viernes (21 de junio) desde las 21, Quemacasas debutará en Buenos Aires, en una fecha que compartirá con Juan Pablo Fernández (Acorazado Potemkin) y otro de sus proyectos. Tamaño compromiso se concretará en el CAFF (Club Atlético Fernández Fierro), baluarte de la música que resiste en el barrio de Palermo.

En la agrupación de nombre ígneo forman Ramiro Casas en voz y guitarra; Sebastián Lema en lapsteel, pedalsteel y guitarra; Marcos Radicella en sintetizadores; Leonardo Cesana en bajo; Guillermo Andreani en guitarra y bajo sexto; más Juan Capalbo en batería. En la noche porteña compartirán escena con The Ivonne Cleef Orquesta, experiencia hasta hace poco instrumental que ahora, contará con el frontman de Acorazado Potemkin en sus filas. Abrirá la noche el Piyi.

El CAFF es un sitio muy dinámico del quehacer musical capitalino. Al día siguiente de los barilochenses tocará la mismísima Fernández Fierro, agrupación que sacudió el tango hace más de 20 años, no sólo por la revitalización que supuso para el género, sino por la práctica cooperativa de sus integrantes. De hecho, el CAFF es su lugar de conciertos, pero como puede advertirse, adquirió vida propia.

Aunque todavía no tiene álbum en las plataformas, Quemacasas preparó con esmero su desembarco en Buenos Aires. La semana pasada lanzó a través de Bandcamp dos nuevos registros en vivo: “Te quiero ver” y “Los jotes”. A los dos los logró durante un espléndido concierto que tuvo lugar a fines del año pasado en la sala de la Biblioteca Sarmiento, que precisamente, contó con la participación estelar de Juan Pablo (perdón por la confianza).

El ex Pequeña Orquesta Reincidentes había participado antes en una edición del Ñirifest, el atípico festival que Lema y sus cofrades organizan año tras año en la retaguardia de Dina Huapi. Como puede advertirse, la cercanía artística es más bien sólida. Ya existía una versión de estudio de “Te quiero ver”, pero en la que acaba de estrenarse, la alternancia de voces entre Casas y Álvarez a partir de una letra descomunal, la convierte en imperdible.

En “Los jotes” la banda contó con la participación de Sonia Esquivel y se trata de otra joyita. Por su parte, dice la presentación del CAFF para su público que la música de Quemacasas “incluye canciones con tintes autorreferenciales en cuanto a las letras de Casas y Lema”, además de “texturas sonoras que van desde aires de tango y milonga al country norteamericano y el rock independiente de los 60s y 90s”. Tiene dos años de existencia.

Sobre Fernández dice el anticipo que “el compositor, cantante y guitarrista de Acorazado Potemkin tiene a sus espaldas una carrera de varias décadas en donde se destaca siempre por su particular enfoque de la voz líder y su sólida y profusa lírica urbana y arrabalera, sin mencionar sus cualidades de guitarrista. Acorazado Potemkin (trío integrado por Juan Pablo junto a Federico Gahzarossian en bajo y Luciano Esain en batería) ya tiene más de diez años de trayectoria”.

Antes, “fue miembro fundador de Pequeña Orquesta Reincidentes, una banda de culto con proyección internacional que nos regaló varios discos y supo girar por distintos países del mundo”. El que firma atesora en su memoria un concierto en 1998 o 1999 de Los Reincidentes, que tuvo lugar en el Club de Regatas (¡?) ante no más de 50 personas. Ahora se imagina a Juan Pablo cantando junto a Quemacasas “Te quiero ver” en el CAFF y se pregunta, ¿cómo no estar ahí para contarlo? Cuidado con el fuego, Buenos Aires.

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Cultura y Educación

A la bandera “que Belgrano nos legó” ordenaron esconderla

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La enseña original que creó el abogado-militar se perdió. Se estima que era al revés: una franja azul celeste en el medio y dos blancas.

Tal vez el Día de la Bandera debiera celebrarse el 27 de febrero, aunque el ciclo lectivo no coincida con la efeméride. La tradición dice que esa jornada de 1812 Belgrano ordenó enarbolar por primera vez una enseña propia en las barrancas del río Paraná. También sostiene el relato que, para arribar a los colores celeste y blanco, el abogado-militar se inspiró en la escarapela precedente y que el paño original se perdió. En consecuencia, jamás se podrá saber si las franjas eran tres o dos, como sostienen varias versiones.

Sin embargo, la Argentina saluda a su bandera con énfasis el 20 de junio, cuando en realidad en esa fecha se produjo la muerte de su mentor. La trama terminó bastante después de 1812 y es muy compleja. En general, se cree que a los orígenes de la escarapela hay que buscarlos en las jornadas del 22 y 25 de mayo de 1810, cuando los grupos de “chisperos” repartieron cintas entre los partidarios de la Revolución. Pero la verdad es que esos distintivos eran rojos y permitían a sus portadores no sólo mostrar su identificación con la causa, sino también evitar balazos de los hombres que capitaneaban Domingo French y Antonio Beruti.

Al año siguiente, las tropas a las órdenes de Belgrano comenzaron a usar una escarapela azul-celeste y blanca. El propio abogado escribió que había elegido esas tonalidades porque el enemigo también usaba el rojo y era necesario “evitar confusiones”. Pero en realidad, parece que había antecedentes, porque en ocasión de la segunda invasión de los ingleses (1807), los Patricios o los Húsares ya habían adoptado distintivos azul-celeste y blanco.

Se suele afirmar que Belgrano propuso esos colores porque buscaba una tonalidad más cercana a la turquesa, pero resultaba muy difícil encontrar paños de esas características. Entonces quedó azul-celeste y más tarde, definitivamente celeste. Eran los colores que por entonces identificaban a la dinastía Borbón, que cuando comenzó la Revolución de Mayo estaba fuera del poder a raíz de la invasión francesa de España.

Hace 212 años y meses se establecieron las famosas baterías sobre el río Paraná, a unos pocos kilómetros de la Villa del Rosario. Allí se izó la bandera que según se dice, fue obra de María Catalina Echeverría de Vidal, una vecina de la localidad. También hay que tener presente que, en aquella ocasión, el contingente no juró la bandera, como generalmente se supone, sino fidelidad al Congreso General Constituyente que luego pasaría a la historia como Asamblea del Año XIII.

El gobierno de Buenos Aires, con la altura que caracterizó a la mayoría de los políticos porteños durante la década siguiente a 1810, ordenó disimular la bandera y exigió que no se utilizara. No fuera a ser que Europa se enojara… De hecho, no se sabe con precisión cuál fue el diseño original, pero un ejemplar que se supone muy cercano se halló en la localidad de Macha, hoy Bolivia. Se conserva en un museo de Sucre: tiene la franja central celeste y las otras dos blancas.

Hubo que esperar al 20 de febrero de 1813 para ver a la azul y blanca al frente del Ejército del Norte, ocasión en la que las tropas patriotas propinaron una derrota a los realistas. Pero recién se convirtió en el pabellón oficial a instancias del Congreso de Tucumán, en 1816. Votaron por la bandera diputados de Tarija y otras zonas del Alto Perú, que hoy están bajo jurisdicción boliviana. Los congresistas decidieron que aquella fuera la única enseña de las Provincias Unidas del Río de la Plata y fue la que más tarde, heredó la República Argentina. La resolución se firmó el 9 de Julio de 1816.

No obstante, hubo otras banderas “argentinas” que supieron ondear. José Artigas, el líder federal del Litoral y la Banda Oriental, adoptó la propuesta por Belgrano durante un congreso que se llevó a cabo en 1815 en Concepción del Uruguay. En aquella ocasión, la Liga Federal o Unión de los Pueblos Libres enarboló la bandera celeste y blanca, pero con el agregado de una banda menos ancha de color punzó, color histórico del federalismo argentino. Es la enseña que hoy identifica a la provincia de Entre Ríos.

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En la década del 30, cuando la Argentina vivió un intento de restauración conservadora después del derrocamiento de Hipólito Yrigoyen, una ley estableció que las franjas de la bandera debían ser celestes, “como el color del cielo cuando comienza a amanecer”. Los sectores populares identificaban a los conservadores como seguidores de los liberales, que a su vez resultaron continuadores de los unitarios. Así como la divisa federal era punzó la celeste fue unitaria, entonces se interpretó ese designio como un triunfo simbólico de la facción vencedora en Pavón (1861). Interpretación que no parece muy errada.

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Cultura y Educación

Camila Vallendor presenta “La herida de traer una hija al mundo”

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Es el primer libro de la poeta y gestora cultural. Se dará a conocer en la Biblioteca Popular Carilafquen al anochecer del viernes.

Bienvenidos a bordo del vuelo 4344 con destino a la ciudad de Bariloche. Me acomodo en mi lugar de la fila 6. Mi beba está despierta. Mira a los pasajeros con ojos gigantes. La aprieto contra mi pecho y palpo la riñonera. Contiene lo imprescindible: documentos, flores de Bach, pañuelitos descartables. Pateo el bolso con los pañales para acomodarlo debajo del asiento de adelante. Trato de no molestar a la señora que finge dormir a mi lado. No sé cómo ubicar todo lo que cargo en un espacio tan reducido”.

Así comienza la página 36 de “La herida de traer una hija al mundo” (Cielo de pecas), el libro de Camila Vallendor que salió un par de semanas atrás de imprenta y se presentará el próximo viernes (21 de junio) en el reducto donde la autora juega de local: la Biblioteca Popular Carilafquen (Villa Los Coihues). La cita se pactó a las 20 y la anfitriona no parece preocuparse demasiado por los pronósticos que auguran mucha nieve: “nos vemos para recibir juntes el invierno, con el fuego de les amigues y la poesía”, asevera el flyer.

Entre otras poetas y compañeres de Camila en el equipo del Festival de Poesía “Como un rayo”, acompañará el acontecimiento mucha gente, entre ellas y ellos Melissa Bendersky, Silvia Urtubey, Joaco Conte, Lola Halfon, Aravinda Juárez, Tai Atwell, Laura Oberlin, Estefanía Bavassi, Cecilia Paruelo, Lucía Casalins, Mariel Bleger, Eleonora Botto y Ana Belén Vivas. “Ojalá puedan venir en esta noche tan importante”, insiste Camila en redes sociales.

En el prólogo del breve pero intensísimo libro, dice María Magdalena: “Un parto se desata como una tormenta. Una mujer se parte al medio con la ferocidad de un rayo. Lejos de las luces quirúrgicas y el ambiente aséptico del hospital, el actor de parir se vuelve mágico: las ofrendas, los rituales, las santitas. El recuerdo de la abuela paterna y sus siete partos. La construcción de un rezo propio. La mujer recibe a su hija y se sabe herida. Toda ella es una herida. Una desgarradura en el cuerpo, una marca para siempre. Como la maternidad”.

“La herida de traer una hija al mundo” es el primer libro de la escritora, que vive en Bariloche hace más de una década. Precisamente, participa activamente en la biblioteca anfitriona, hace radio, coordina talleres de lectura y escritura. Además de impulsar “Como un rayo”, junto con Lola y Joaco Conte integra Selva, un trío que se consagra a la música y a la poesía. En tanto, “Movernos hacia un fuego perdurable” es un ciclo que también combina lenguajes artísticos con carácter festivo.

En aquel vuelo y comprensiblemente, la beba irrumpió en llanto. “La azafata se acerca, entre servicial y desencajada. Pobrecita, repite, pobrecita. Me da indicaciones en tono de reproche. La realidad se deforma. Veo sus labios que se mueven pero no entiendo lo que dice. Los gritos de mi hija ocupan todo mi espectro sonoro. Se abalanza sobre nosotras con dos vasitos de telgopor. Se los coloca a mi beba en las orejas. Acato su consejo de dudoso rigor científico. Todavía tengo la teta fuera del corpiño. El llanto no se detiene. Estoy atrapada. El viaje dura dos largas horas. La maternidad para siempre”.

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