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Crónica de una historia de terror con final feliz, 13 años del milagroso rescate de un bebé en Lago Moreno

El  3 de febrero de  2008 un auto con seis personas a bordo se desbarrancó y cayó a las aguas del lago Moreno Este, cuando su conductor realizó una maniobra para evitar el choque con una camioneta. En el Ford Falcón viajaba un matrimonio, acompañado por cuatro menores de 17, 11 y 9 años, y un bebé de 15 días que se hundió con el vehículo en el lecho del lago, pero afortunadamente fue rescatado por un vecino que se encontraba circunstancialmente cerca del lugar.

Ese hombre se llama Mariano Campi y en el momento del accidente se encontraba festejando el cumpleaños de su hijo menor. En diálogo con “Contame Algo” (El Cordillerano Radio FM 93.7) relata la crónica de una historia de terror con final feliz.

“Ese  3 de febrero estábamos en Colonia Suiza, a las 16 hs se escucha como una explosión un trueno, se había derrumbado y caía un auto al lago. Fue una escena traumática, gente que iba saliendo despedida mientras caía el auto, fue horrible”

“Mi reacción fue de ir ayudar por si había un sobreviviente. Fue todo muy violento ver el auto rodando por la montaña hasta caer al agua. La mujer quedo en el auto y pudo salir del agua pero sin el bebe. Yo nadaba en dirección al auto y me orientaban los gritos desgarradores escuchaba -mi bebé mi bebé- y la criatura estaba bajo el agua”.

“Nadé 200 metros hasta el lugar, sin antiparras con el agua turbia por el accidente, con mucho olor a nafta. En un momento me sentí como –comandado-, regulando el aire y la energía para poder llegar y actuar. Incluso intentando buscar el auto, el abuelo nos dijo que el bebé no estaba en el vehículo si no en el lago. Cuando me pare en la orilla me impulso con una roca para nadar paralelo al fondo del lago, a 5 metros de profundidad, en ese momento vi algo blanco; seguí nadando y cuando toco algo blando me doy cuenta que era el pañal del bebé”.

“Toqué algo blando, me di cuenta que era la criatura. Tenía 15 días de  vida. Lo agarre con una sola mano, me impulse hacia arriba y salí con el bebé y se lo pasé a Pablo, un bombero que estaba en la lancha. En la costa había una mujer pediatra que pudo ayudarlo  para reaccionar y desde ahí lo trasladaron al hospital en un auto”

“Un amigo me decía que la criatura se gastó toda la suerte ene se accidente, tuvo la mala suerte de caer al agua en un auto y la buena suerte de que lo encontramos en lo que fue buscar una aguja en un pajar, fue un milagro encontrarlo, que este Pablo un bombero que lo pudo trasladar desde una lancha a la costa, la Pediatra en la costa, todo fue milagroso”

 “Fue una carrera contra la muerte, una cuenta regresiva infinita , no sabía si en el próximo esfuerzo iba a sacar al bebe muerto, todas las veces que me sumergía y volvía sin el bebe era una batalla perdida”.

“Fueron seis o diez minutos que para todos los que estábamos ahí se nos perdió el reloj, fue eterno todo. Ver a la familia gritando y llorando, fue todo una situación muy fea. Con la adrenalina de la situación ni siquiera sentía el frio del agua”.

LOS DÍAS POSTERIORES AL ACCIDENTE

“Fue todo muy fuerte, necesite ayuda psicológica para dejar de soñar cosas de terror, soñaba que se morían mis hijos. Una psicóloga me dijo que vaya a ver al bebé y fue como mágico, ir a verlo a Sebastián, ver que estaba bien, divino. Eso me calmo y me saco el –cuco- de la cabeza”.

“Vi a la familia mucho después, hable con ellos, fui a la casa, tomando mates recordando las situación. Fue tres meses después.

“Actualmente veo al abuelo que trabaja en el Cerro Campanario, cerca de mi casa. Sé que Sebastián es guitarrero, de mi palo. Hace bastante que no lo veo, me encantaría verlo”.

UNA EXPERIENCIA QUE MARCÓ SU VIDA

“Yo ese año había recorrido toda Sudamérica con mi familia en lo que fue un viaje maravilloso, llegué a Bariloche y necesitaba devolver algo de todo lo que me brindaron en ese viaje, necesitaba de alguna manera devolver eso. Estaba atento a una oportunidad de devolver todo lo que me ayudaron. En algún punto es como si yo estuviese esperando a que esto sucediera para actuar tan calculadamente. Estaba escribiendo un libro sobre el viaje y me faltaba el cierre”. 

“No soy creyente, sé que algo me llevo ahí, el amor solidario de la gente, a veces le damos importancia a las cosas no tan buenas, pero la mayoría de la gente es solidaria. Todos tenemos ese corazón y esas ganas de ayudar. Tuve la suerte de estar ahí para poder ayudar”. 

 

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