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Cuarentena y democracia: Referentes del gobierno rionegrino opinaron sobre el contexto actual

Cada 15 de septiembre, se celebra el Día Internacional de la Democracia. La primera acepción de la palabra democracia, si se la busca en el diccionario de la Real Academia Española, dice que es la “forma de gobierno en la que el poder político es ejercido por los ciudadanos”.

Para los argentinos, por la carencia obligada de ella durante tantos años, es mucho más.

Se trata de un sentir que palpita en el alma. Hubo períodos donde se la extrañó, y la última ocasión que, en el país, la obligaron a recluirse en cuarteles de invierno, el territorio se bañó en sangre.

Por eso, para muchos, el término remite a 1983, año de su regreso. Y, en compañía de la fecha, la estampita política, y casi paternal, que la acompaña es la imagen de Raúl Alfonsín.

La gobernadora Arabela Carreras, justamente, vincula la fecha con aquel año en que la Argentina volvió a saborear su baño de libertad: “Tengo imágenes clarísimas del retorno de la democracia; se vivió como una fiesta”, cuenta.

“Yo estaba en la escuela, y recuerdo el regreso de los centros de estudiantes, como primeros espacios democráticos donde se transitaba esta euforia de la vuelta”, rememora.

Alguien que atravesó la experiencia de desarrollar su despertar político en esos sitios, donde los alumnos buscan mejoras para el sendero de la educación, es la presidenta del Concejo Deliberante, Natalia Almonacid, que relata: “En la secundaria, intervenía en el centro de estudiantes; después, decidí estudiar Licenciatura en Ciencias Políticas, y allí comencé a cursar una instancia más participativa en términos políticos. Estuve en la Universidad de Buenos Aires, y, a partir de la necesidad de que se tomaran acciones concretas, de beneficios, para facilitar situaciones, empecé a militar en una agrupación estudiantil. Luego, proseguí en el centro de estudiantes de Río Negro en Capital, del cual fui presidenta cuatro años, es decir durante dos períodos. Ahí encontré una forma, a partir de la participación, de transformar la realidad; eso me enamoró”.

“Valoro muchísimo todas las instancias que se dieron para la construcción y consolidación de la democracia que hoy podemos disfrutar”, manifiesta Natalia, que, vale aclarar, nació cuatro años después de que se reinstalara el sistema en el país.

“Yo nací en 1984, pero, al escuchar la palabra democracia, me viene a la cabeza 1983”, señala el ministro de Gobierno, Rodrigo Buteler, un político joven, que, desde su papel como funcionario, destaca a Raúl Alfonsín en su calidad de símbolo: “Me parece una figura muy importante. Me he tomado el trabajo de escuchar muchos de sus discursos de aquella época, y, a uno, lo llena de orgullo el trabajo que han hecho los políticos de aquel momento, sobre todo él, para poder recuperar la democracia”.

Rodrigo Buteler, ministro de Gobierno y Comunidad.

La gobernadora también remarca el papel del líder radical: “Más allá de la gestión en sí, tuvo un rol esperanzador”, indica.

“Fue un modelo de dirigente que nos dio esperanza a los argentinos, al que todos recordamos como de excelencia, moral y humana”, agrega.

Alguien que atravesó aquellos tiempos desde el mismo ojo de la tormenta vivencial es Atilio Feudal, quien fue titular del Ejecutivo Municipal en el regreso democrático.

Atilio siempre demuestra afecto por Alfonsín, a quien trató de cerca. “Defendió lo que más quería, que era el sistema democrático, y consiguió que se consolidara”, asevera.

“Lo recuerdo como un líder que generó gran entusiasmo, al que la economía le explotó en las manos”, expresa.

De pronto, los recuerdos de aplausos y alegrías de 1983 le vienen a la cabeza y comenta: “Hubo un entusiasmo muy grande. La gente tuvo esperanzas que, después, de alguna manera, fueron un poco defraudadas”. En ese sentido, apunta: “Ya pasaron más de treinta años, no se puede decir que la democracia todavía está en deuda. La dirigencia no ha sabido planificar, respetar a las minorías… Se trata de errores de los dirigentes, no del sistema”.

Arabela Carreras, en tanto, se refiere al rol activo que deben tener los ciudadanos: “La democracia requiere que todos la cuidemos. La exacerbación de las confrontaciones no construye una democracia saludable, porque nos quedamos en consignas y no profundizamos en los problemas que la Argentina tiene”.

De esa manera, considera: “Tenemos una sociedad pacífica, pero esos discursos exacerbados y extremos conspiran contra el espíritu democrático”.

En la actualidad, voces de distintos ámbitos se levantan para decir que las restricciones impuestas a partir de la pandemia confabulan contra el vivir democrático.

Ante eso, la gobernadora afirma: “No coincido con esa mirada, porque las limitaciones actuales al movimiento o a los horarios no se encuentran por fuera de lo que la democracia pone en cabeza del Ejecutivo para tomar decisiones, es decir, están dentro de las medidas democráticas que el presidente, los gobernadores o los intendentes tienen la facultad de tomar”.

Y sostiene: “No conspira contra la división de poderes ni contra las obligaciones que tenemos. Estamos priorizando el cuidado de las personas, lo que es parte fundamental de nuestra tarea”.

Buteler coincide, y expone: “Es cierto que hay cuestionamientos por las libertades individuales, pero acá hay que tener en cuenta que estamos en una emergencia sanitaria donde la salud está por encima de cualquier otra cosa. Seguimos viviendo en democracia, porque las decisiones se toman a través de un gobierno constitucional, elegido por todos nosotros. No violamos ningún tipo de norma democrática, sino que cuidamos la salud de los argentinos”.

Natalia Almonacid, presidenta del Concejo Deliberante de Bariloche

Natalia Almonacid, por su parte, opina: “Creo que hay una instancia en que la salud impone determinadas restricciones, para cuidar el bien común de la sociedad. En ese sentido, la importancia está dada en la fortaleza de las instituciones y su funcionamiento. Esa es una cristalización de los sistemas democráticos, y, en función de eso, a nivel local, hemos tenido un gran trabajo para garantizar ese acceso. Pudimos generar rápidamente una mesa de entrada virtual, la publicidad de los actos del Concejo a través de nuestro canal de YouTube, la transmisión por streaming… Frente a las limitaciones, nos renovamos para propiciar el acceso y la participación de los vecinos, que nutren nuestro trabajo”.

En este tiempo, con la presencia del COVID-19, es extraño recordar el 10 de diciembre de 1983, cuando, en el Congreso, durante su primer discurso como presidente electo, Alfonsín soltó aquellas palabras emocionantes de “con la democracia no solo se vota, sino que también se come, se educa y se cura”. Con dolor, Atilio Feudal suspira: “Esta pandemia nos ha desnudado en nuestras debilidades. El sistema educativo, de gratuidad para todos los niveles, es muy bueno; el sistema de salud, claramente no; y el índice de pobreza tan alto dice que, lamentablemente, con la democracia no todos comen”.

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