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Efectos de la sequía, elecciones y tensión con el Gobierno: el camino que el campo tendrá que recorrer en 2023

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La sequía, una de los principales problemas que enfrenta el campo

El campo enfrenta un 2023 muy complejo. En primer lugar, sufre el desastre productivo en la campaña agrícola de granos y el impacto en ganadería y en las economías regionales que generó la extrema sequía que todavía azota a buena parte del territorio nacional. Todo ello en medio de un contexto de creciente tensión con el Gobierno nacional y en el que las campañas políticas y electorales para cargos ejecutivos y legislativos comienzan a tomar forma.

El panorama productivo es crítico y es el mayor problema que deberá enfrentar el sector durante este año. Aunque el fenómeno climático de La Niña llegó a su fin, la sequía no se fue y los recortes en la proyección de cosecha continúan. Esta semana la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) ajustó hacia abajo, en cuatro millones de toneladas, la estimación de producción de soja, hasta las 25 millones de toneladas, la peor marca en 23 años, solo por citar un ejemplo.

Para Carlos Steiger, profesor y director de la Maestría en Agronegocios de la Universidad Austral, 2023 “va a ser un año muy complicado en todo sentido para el sector, con la sequía como tema central”. La falta de lluvias fue la principal variable que llevó a que el índice de confianza del productor que elabora esa casa de estudios llegara a los niveles más bajos de la historia.

Mapa evolución de sequía febrero 2023 argentina
Mapa de impacto de la sequía

Ciertos índices de la encuesta también se ubicaron en los mínimos históricos, como el de esta estado de situación financiera de los productores y el de condiciones presentes. Los productores descartan realizar inversiones en estos momentos teniendo en cuenta el contexto actual, puntualizó el especialista.

Según marcó Steiger, con este panorama de recortes sucesivos, con pérdidas para el sector productor estimadas en USD 14.000 millones, que llega a los USD 19.000 millones si se toma en cuenta las actividades relacionadas, “la confianza, sobre todo en el presente, está en el punto más bajo de la historia” y la pregunta que se desprende ante este estado de situación es “cómo se va a financiar la próxima campaña, ya que generalmente se planta con lo que se cosecha, pero esa plata no está”.

Por eso, Steiger plantea “hay cuestiones que se tendrían que implementar ante esta situación, como bajar la presión impositiva, que es algo muy complejo, porque el FMI no va a dejar bajarla. Pero también el productor puede esperar que vuelva otro “dólar soja” o que se implemente una unificación cambiaria, que sería la única alternativa viable sin costo fiscal, pero eso implicaría reavivar el proceso inflacionario”.

sequía
Se complica la producción de soja en la zona núcleo por los efectos de la sequía. (Bolsa de Comercio de Rosario)

Para los próximos meses, el especialista consideró que “climáticamente, peor de lo que ya se está no se va a estar”, pero en cuanto a la expectativa política del sector, sostuvo que “se espera un cambio de gobierno y, como están dadas las cosas, es algo que puede pasar. También se prevé que cambie la política agropecuaria, porque el sector es la única fuente de recursos genuinos y de reservas, porque hoy estamos en el piso”. Estos son los puntos que permiten que el índice de expectativas futuras que construye la entidad, si bien se mantiene en valores negativos todavía, haya tenido un repunte respecto a las mediciones anteriores.

Estrategia

Como dijo anteriormente Steiger, uno de los principales escollos que deberá sortear el campo es el financiamiento para la próxima campaña de trigo, sobre todo en este contexto económico-político. Al mismo tiempo, los productores deberán establecer su estrategia, ya no solo prestando atención al clima, sino también teniendo en cuenta el panorama eleccionario.

El director de la consultora AZ Group, Sebastián Salvaro, una de las primeras decisiones que están tomando los productores ante este complicado panorama las primeras decisiones “es buscar mucho financiamiento para abordar la campaña 2023/24 y la lógica es endeudarse mucho para poder pagar la mala campaña y abrir la puerta del ciclo que viene”.

La mirada de corto y mediano plazo de los productores estará en la próxima campaña de trigo. ( REUTERS/Enrique Marcarian)
La mirada de corto y mediano plazo de los productores estará en la próxima campaña de trigo. ( REUTERS/Enrique Marcarian) (Enrique Marcarian/)

Pero también, Salvaro remarcó que otra pata de la estrategia que adoptarán aquellos productores y empresas que puedan acceder al financiamiento es “guardar todo lo que se pueda de lo que se coseche ahora para fin de año. Esa es la lógica: pagar mucha cuenta corriente con plata y no con grano para después poder pagar alquileres y esperar un movimiento en los tipos de cambio de cara a un nuevo gobierno. Lo que están tratando de hacer es llegar a ese momento con todo el grano que puedan, que va a ser poco porque la cosecha va a ser malísima”.

Ahora bien, más allá de los puntos planteados anteriormente, el productor también apostará fuertemente a la campaña de trigo y cebada que comienza en pocos meses y aseguró que se “van a sembrar todas las hectáreas que se puedan clima mediante”. “Estuvimos midiendo la intención de siembra de fina y es altísima, pero tiene que llover 250 milímetros. La intención per se está y se va a tener un ritmo de comercialización en términos relativos mucho menor que en los últimos años”, adelantó Salvaro.

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“Hoy la expectativa es que la cosecha se va a dar con otro gobierno. Eso se escucha de forma repetida. En cuanto a los cambios de políticas, no ven una baja de retenciones, pero hay que tener en cuenta que cuando se les da un horizonte de tiempo de baja de retenciones, una suerte de previsibilidad, le hace bien al productor”, concluyó.

Política

Justamente, la expectativa electoral no solo condiciona la estrategia comercial de los productores, sino que también es una variable que se analiza en la relación cada vez más tirante entre el Gobierno nacional y el sector. En este sentido, el director de la consultora Synopsis, Lucas Romero, planteó que “la situación del sector es particular y delicada por lo que le está tocando atravesar, por lo cual para una relación mala entre ambos, invita a que empeore más aún”.

Reunión Sergio Massa con Mesa de Enlace
La relación entre el Gobierno y el campo no atraviesa por un muy buen momento

No obstante, Romero entiende que no se ve un sector más agresivo en la protesta o dejando entrever un deterioro más expuesto en la relación entre ambos, debido a que las acciones de la dirigencia “están teñidas por las expectativas que se tienen a futuro y, como la de un cambio de gobierno es tan nítida, hace que el sector espere”.

“Paradójicamente, no se ve más conflictividad porque en algún punto el sector sabe que esto se termina y está esperando ver qué es lo que viene. Eso no quita que no haya una demanda de atención y ayuda. Eso no va a estar sometido a la espera. El Gobierno siempre vio al campo con vocación extractiva, pero hoy el agro le pide al gobierno voluntad contributiva”, explicó Romero.

Pero más allá de las expectativas del sector y de la relación entre el Ejecutivo y el agro, también la tensión se siente dentro del sector, en especial con aquellos productores que decidieron “asumir su propia representación” y que mantienen una postura crítica respecto a la dirigencia agropecuaria. “Eso está sucediendo en el campo, no de manera masiva, pero hay un sector muy enojado que entiende que hay que ir un poco más en el ejercicio de la presión para obtener un resultado. Eso ocurre en un contexto donde empieza a transcurrir el proceso electoral y no solo los dirigentes gremiales sino también los productores empiezan a encontrar un eco en la política que no encuentra en otro momento”, dijo Romero y concluyó: “El problema es en qué medida el campo puede alcanzar consensos internos y unificar un programa de condiciones que reclamen al próximo gobierno sobre cuáles deben ser los márgenes para decidir la política agropecuaria”.

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El Gobierno revocó el Fideicomiso del Trigo que regulaba el precio de la harina

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(Imagen ilustrativa Infobae)

Por medio de la Resolución 142/2024 emitida por el Ministerio de Economía y publicada este miércoles en el Boletín Oficial, el Gobierno eliminó el Decreto 132 con fecha 19 de marzo de 2022, el cual creó el Fondo Fiduciario Público denominado “Fondo Estabilizador del Trigo Argentino“. Dicha entidad había sido creada con el objetivo de estabilizar el costo de la tonelada de trigo comprada por los molinos argentinos.

La nueva normativa, que lleva la firma del ministro de Economía Luis Caputo, revocó un contrato de fideicomiso suscrito el 7 de abril de 2022 entre la ex Secretaría de Comercio Interior y BICE Fideicomisos SA. De esta forma, se avanzó con uno de los principales objetivos del Gobierno que es el de recortar el gasto público para equilibrar las cuentas fiscales.

Según cálculos oficiales el fideicomiso del trigo para regular el precio interno de la harina demandó una erogación de $69.000 millones desde su creación hace dos años

El texto oficial señaló que “las condiciones que motivaron la creación del Fondo Estabilizador del Trigo Argentino no se encuentran presentes en el momento actual”. Por lo tanto, se consideró necesario revocar el contrato de fideicomiso.

Según estimaciones del Gobierno, este fideicomiso del trigo, que tenía como fin regular el precio de la harina en el mercado interno, demando desde el momento de su creación una erogación de 69.000 millones de pesos. Este fondo forma parte de un listado inicial de nueve fondos fiduciarios que tienen prioridad para ser eliminados, sobre un total de 29 incluidos en el proyecto de Ley Ómnibus por decreto. En el supuesto oficial, la eliminación inmediata de estos nueve fideicomisos implicaría un ahorro fiscal del orden de los 2.000 millones de dólares.

El Gobierno tiene en la mira la eliminación de inicial de nueve fondos fiduciarios, con el objetivo de ahorrar unos USD 2.000 millones

“Si los tengo a tiro de decreto, anotalo, porque son boleta”, había afirmado el presidente Javier Milei a mediados de febrero en una entrevista en la que abordó el peso en el gasto público de estos fondos fiduciarios cuya posible eliminación había sido incluida en la fallida Ley Bases. “Son todas cajas negras de la política. Eso hay que terminarlo. Eso pone muy nervioso a muchos. Hay muchos agentes de la política que viven de eso”, agregó el mandatario.

Según el sitio oficial Argetina.gob.ar, el Fondo Estabilizador del Trigo Argentino fue creado en marzo de 2022 para “garantizar un valor de referencia en el mercado interno que permita conservar una estabilidad en la participación de la bolsa de harina como componente del costo de los productos que de esta se derivan”.

El texto oficial señaló que “las condiciones que motivaron la creación del Fondo Estabilizador del Trigo Argentino no se encuentran presentes en el momento actual”

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“Todos los fondos del fideicomiso están dirigidos a subsidiar la bolsa de harina 000 común de 25 kilos, que es la que compran las panaderías para hacer pan y para la segunda industrialización. Es utilizada por las empresas de consumo masivo para producir galletitas, pan de molde, tapas de empanadas, entre otros productos. Dichas empresas, en su mayoría, forman parte del programa Precios Justos”, puntualizó el sitio oficial.

La resolución para el proceso de liquidación de liquidación del Fondo Estabilizador del Trigo Argentino dispuso que a partir de la fecha se notificará al fiduciario (BICE Fideicomisos SA) de la revocación del contrato. Asimismo, la Secretaría de Comercio Interior del Ministerio de Economía se encargará de la liquidación del fondo. Por una parte, el Fondo de Reserva de Liquidación será utilizado para cubrir los gastos remanentes, mientras que el patrimonio fideicomitido remanente será transferido al Ministerio de Economía.

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Dudas sobre la cosecha de trigo: las estimaciones oscilan entre 14 y 20 millones de toneladas

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Una cosechadora recolecta trigo en un campo en General Belgrano, 160 km al oeste de Buenos Aires (REUTERS/Enrique Marcarian) (Enrique Marcarian/)

Más allá de que en el campo todavía tienen el foco puesto en los resultados de la campaña gruesa, ahora en plena etapa de cosecha, con el arranque del otoño se empezó a proyectar qué puede pasar con los granos finos y qué números enfrenta el productor, particularmente en el trigo, cultivo que debería empezarse a implantar entre mayo y junio, según las zonas.

En un mercado mundial de precios granarios bajos, el trigo no es la excepción. Si bien a nivel local aún no hay proyecciones y las del Departamento de Agricultura de EEUU (USDA) se publicarán en mayo, otras como las del International Grain Council (ICG), con sede en Londres, estiman un aumento del área a nivel mundial, lo que probablemente influya en los stocks y limite los precios.

Infobae consultó a analistas del mercado y referentes de la actividad triguera, quienes coincidieron en que, aunque es prematuro dar proyecciones locales de superficie estimada de siembra y volumen de producción, los costos internos y la presión fiscal comprometen la rentabilidad del cultivo en la próxima campaña.

Para Gustavo López, director de la consultora Agritrend, las perspectivas de la campaña de triguera 2024/25 serán buenas, excepto en precios, que a nivel internacional están bastante deteriorados. “Los principales exportadores mundiales, como Rusia y Ucrania, tienen bastante trigo. Han tenido una buena cosecha, tienen stocks y siguen su conflicto. Hoy hay precios FOB argentinos están a la par de los FAS argentinos, porque ha habido una merma en los valores muy importantes. Para poder competir en el mundo hay que tener precios bastante más bajos”, precisó.

Trigo 2024
El gráfico muestra claramente la caída del precio internacional del trigo en los últimos meses y respecto de los picos de 2022

Martín Biscaisaque, presidente de la Asociación Argentina del Trigo (Argentrigo), precisó que el ICG proyecta una producción mundial de 798,8 millones de toneladas para el ciclo 2024/25, que representa un incremento interanual del 1,2 por ciento. “Este aumento se debe principalmente al buen rendimiento de los cultivos en el hemisferio norte”, dijo el experto. Igualmente, añadió, “se espera una recuperación productiva en Australia y Argentina, con una estimación para nuestro país de un volumen de 18 millones de toneladas, lo que representa un incremento interanual del 13,2%, en unas 6,1 millones de hectáreas”.

Pese a estas proyecciones, se espera una caída interanual del 2% en el stock final global. “Sin embargo, el precio disponible y el futuro del trigo no reflejan esta situación. Durante la segunda semana de marzo, el precio de la exportación de trigo en la Argentina alcanzó un mínimo en más de 4 años, encontrando un valor similar al de enero de 2020″, afirmó Biscaisaque, citando como fuente a la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). El titular de Argentrigo coincidió con López en que una de las razones es la producción y comercialización de trigo en Rusia. “Pese a mantener su producción, Rusia ha desplazado su ritmo de ventas hacia los meses de diciembre, enero, febrero y marzo, época en la que tradicionalmente el hemisferio sur era quien proveía de trigo al mundo”, explicó.

Miradas

Más allá de las proyecciones internacionales que se conocen, y cuando aún faltan las estimaciones locales, López dijo que la superficie va a estar cerca de los niveles de la campaña anterior, de unos 7 millones de hectáreas y consideró muy factible que de mediar condiciones climáticas buenas la producción sea mayor que la campaña pasada.

“El ciclo triguero 2023/24 no tuvo las mejores condiciones. Se esperaban 19 a 20 millones de toneladas y terminaron siendo 15 millones, aunque fue más alta que la campaña 22/23, con 13 millones de toneladas, muy afectada por la sequía. En condiciones normales de lluvia y con los rendimientos promedio, la producción de trigo debería estar rondando los 20 millones de toneladas”, aseguró López

Trigo 2024

Distinta es la mirada de Javier Buján, corredor y presidente de Kimei Cereales y ex titular de la Cámara Arbitral y del Centro de Corredores y Agentes de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, para quien las perspectivas de los cereales de invierno de la campaña 2024/25 se definen con la palabra “incertidumbre”. Los números,, dijo, “no cierran para la campaña fina, llámese trigo o cebada”.

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En cuanto a la superficie a sembrar, Buján consideró aventurado decir, con el panorama actual, que el área de trigo será menor a los 7 millones de hectáreas implantados la campaña pasada. Y respecto del volumen de producción afirmó: “Si bien en estas condiciones se espera una menor área de trigo, al no poder determinarse, sería imprudente dar una estimado de producción, pero como parámetro estaría sensiblemente por debajo de los 14,5 millones de toneladas”.

En este punto, afirmó que “además de la caída de producción, es seguro que habrá una baja en la calidad, ya que se resentirá el uso de insumos también, y el mercado de trigo, pese a que muchos así no lo vean no es una commodity”, precisó. Lo hizo en referencia a las distintas calidades que piden los molinos, según produzcan harinas para panificación o industria, vinculadas a los requerimientos de proteína y gluten exigidos en cada caso.

Coincidencias

Tanto López, como Biscaisaque y Buján coinciden en que los números no son buenos por los altos costos internos y la presión fiscal, básicamente los derechos de exportación (DEX) o retenciones, que limitan las intenciones de siembra.

Trigo 2024
Martín Biscaisaque, de Argentrigo

“Los insumos están más altos, especialmente los fertilizantes, en el marco de precios bajos. A nivel interno se está hablando de un precio a cosecha de 190 dólares”, explicó López quien señaló que “lo que se plantea es por qué “no incentivar al trigo, sacándole las retenciones, porque si se mantienen se limita el margen al productor y se podría lograr expandir más el área”, porque “los precios a cosecha (sin DEX) en realidad no son tan bajos”, precisó.

En este sentido, mencionó que, en los últimos 7 años, entre enero y marzo, hubo precios a cosecha menores a 150 o 160 dólares. “El tema es básicamente qué valor van a recibir los productores después que se cosecha. Esto también está en función de cómo van a ir vendiendo”, agregó López, en referencia al tipo de cambio, con o sin cepo, que pueda haber hacia fines de 2024.

Trigo 2024
Gustavo López, de Agritrend

Por su parte, Buján, consultado sobre si había algún factor que incentivará la próxima siembra de trigo, respondió que “salvo los que podríamos decir que son agronómicos”, no ve alicientes para implantar el cereal.

“Salvo que realmente se vea que el costo fiscal de sacarle las retenciones es muy bajo. La recaudación por exportar 10 millones de toneladas de trigo es de aproximadamente 270 millones de dólares y a la exportación, ese volumen le significan ingresos por aproximadamente 2000 millones de dólares”, precisó. Quitar las retenciones hoy significa una mejora para el productor de unos 25 dólares por tonelada y la ‘zanahoria’ adelante para la siembra 24/25″, explicó Buján, al tiempo que agregó que “si tenemos menos volumen y menos calidad, todo el complejo triguero sufre caída de ingresos”.

Factores locales

En tanto, Biscaisaque señaló que “a la complejidad internacional se suma nuestra realidad local, que hoy no es auspiciosa para el trigo”. A los bajos precios y a la mala relación insumo-producto, sumó que “los productores están descapitalizados por la sequía de 3 años, la escasa oferta crediticia para un cultivo demandante en capital y el clima amenazante”, que “podrían llevar a una caída de la superficie sembrada con trigo del 10 por ciento”.

Trigo 2024
Javier Buján, de Kimei Cereales

En cuanto a la producción, coincidiendo con López, sostuvo que podría mantenerse en los niveles de la campaña 23/24, que no fue buena en términos climáticos. Pero advirtió que “en esta nueva campaña, el paquete tecnológico que utilicen los productores puede no ser el ideal, dado que los precios de los fertilizantes y agroquímicos aún no se han acomodado”.

Finalmente, opinó que “ante este escenario, se podría pensar en una mayor caída del área de trigo. Es necesario discutir la competitividad de nuestros granos, afectados hoy por impuestos a la exportación, brecha cambiaria, impuesto a las importaciones y proliferación de tasas y regulaciones provinciales y municipales”, concluyó.

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Mal augurio del campo: los productores creen que la cosecha de soja de este año no alcanzará las 50 millones de toneladas

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Según la última encuesta SEA de la entidad, un relevamiento realizado a 1.478 empresarios del sector de todo el país, se esperan obtener unas 47,2 millones de toneladas de soja (REUTERS/Gustavo Bonato) (Reuters Staff/)

Las perspectivas de una “super cosecha” ya quedaron en el olvido, e inclusive, algunas proyecciones se ubican por debajo de lo estimado por las entidades bursátiles especializadas en el sector, como la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) y la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA). Tal es así, que una encuesta del Movimiento CREA prevé que la producción de soja se ubicaría por debajo de las 50 millones de toneladas, mientras que la de maíz apenas superará las 51 millones de toneladas.

Según la última encuesta SEA de la entidad, un relevamiento realizado a 1.478 empresarios del sector de todo el país, se esperan obtener unas 47,2 millones de toneladas de soja, volumen muy lejos de las 52,5 millones de toneladas previstas por la BCBA y de las 50 millones estipuladas por la BCR. El caso del maíz estimaron una cosecha de 51,5 millones de toneladas, lo que representa un recorte de 5,5 millones de toneladas respecto a los cálculos de la bolsa rosarina y de 2,5 millones de toneladas de acuerdo a las previsiones de la entidad bursátil porteña.

El trabajo explica que dichos recortes responden a que “un 82% de los encuestados indicó que, en general, diversos cultivos fueron afectados por sequía, golpes de calor y vientos intensos, mientras que otro 14% experimentó daños por granizo”. Además, en lo que respecta al maíz, “un 20% de los consultados informó que el cereal resultó afectado por Spiroplasma (enfermedad contagiada por el insecto “chicharrita” que afecta el potencial de rendimiento del cultivo), destacándose una elevada presencia en la región Santa Fe Centro”.

Cosecha fines de marzo 2024
La expectativa por la soja

“Además de las adversidades climáticas recurrentes en la presente campaña, la expansión de Dalbulus maidis, insecto vector del achaparramiento del maíz (Spiroplasma kunkelii), está promoviendo daños importantes a los cultivos de maíz tardío”, explicó el informe.

Así, en las 12 regiones agrícolas relevadas por CREA los empresarios y técnicos encuestados indicaron que prevén rendimientos inferiores a las proyecciones anteriores. Los mayores recortes se registraron en las regiones Norte de Santa Fe (-31% respecto de la expectativa inicial), Santa Fe Centro (-22%), Oeste Arenoso (-16%), Chaco Santiagueño (-13%), Oeste (-12%) y Sudoeste (-11%).

Teniendo en cuenta este panorama, la entidad proyectó una caída en el rendimiento promedio esperado a nivel nacional del 6,1% al planificado al momento de la siembra, lo que implica que “muy probablemente la oferta final de maíz tardío argentino sea bastante inferior a la pronosticada inicialmente”, mientras que en lo que respecta a la soja, tanto de primera –que recién comienza a cosecharse– como de segunda, los rendimientos previstos “también experimentaron recortes por adversidades climáticas (del 2,3% en el caso de la primera y del 3,3% en el de la segunda), aunque en menor proporción que en el caso del cereal”

Campaña fina

CREA también hizo un relevamiento respecto a la intención de siembra para la próxima campaña agrícola, que comenzará con la implantación de trigo y cebada en los meses venideros. Así, los empresarios encuestados estimaron que “los cultivos comerciales de invierno –fundamentalmente trigo– participarían, en promedio, en el 25% de la rotación agrícola, una cifra un punto superior a la registrada en la misma fecha del año pasado, pero inferior a la indicada en el arranque de las campañas 2021/22 y 2022/23″.

Cosecha fines de marzo 2024
Las proyecciones para el maíz

Además, el informe remarca que, entre los productores, “se observa un crecimiento progresivo y sistemático de los denominados ‘cultivos de servicios’ en la rotación agrícola, con una participación para este año del 18,4%, cifra que duplica el registro informado cuatro años atrás”.

Teniendo en cuenta este panorama, un 32% de los consultados por parte de CREA manifestó que planea financiar un 32% del costo de implantación de la campaña agrícola 2024/25. “Se trata de un nivel ocho puntos inferiores al registrado un año atrás, pero equivalente al medido en marzo de 2022″, finalizó el trabajo.

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