Noticias de Bariloche

El delicado equilibrio para cuidar la salud y tener trabajo

Un amigo al que quiero y respeto mucho me mando ayer un mensaje donde me dice que quiere que se recuerde a mi paso por la intendencia “como quien protegió a la comunidad y no por quien cedió a las presiones del capital aunque ello signifique más víctimas”. Quiero compartir con ustedes mi respuesta a ese comentario que seguramente alude a las aperturas y sobre todo a la apertura turística.

Querido O…

El análisis que las aperturas, sobre todo turísticas, son para enriquecer los empresarios es un argumento que pone de manifiesto el desconocimiento del mercado de trabajo  de nuestra ciudad. En los meses mas complejos, allá por abril,  se habían perdido en Bariloche 6300 puestos de trabajo en la economía formal, que significan casi el 35% del trabajo declarado y miles más en la economía informal. Por ello, en ese momento, estuvimos trabajando prioritariamente en los protocolos de apertura del sector de la construcción privada y todas sus actividades asociadas. Recuerdo de esos meses mi obsesión por lograr que los jardineros pudiesen trabajar, porque se terminaba su temporada más intensa, un jardinero sabrá de lo que estoy hablando.

Si bien en Bariloche la obra pública no paró, recién a fines del mes de abril pudimos generar las habilitaciones para que un sector de nuestra ciudad pudiera trabajar de manera segura. Y creeme querido amigo, que este hecho no tuvo como consecuencia el enriquecimiento de los empresarios del sector, ese trabajo consensuado y en conjunto con diferentes sectores de la ciudad, permitió que nuestra gente trabajadora de la construcción y actividades relacionadas, pudiese generar una mínima y necesaria entrada a su hogar, en un contexto de total paralización comercial y económica global.

Recordá que estábamos en abril, fue una apuesta arriesgada que nos permitió de manera segura y protocolizada bajar la cantidad de desocupación, tanto en blanco como en negro, la mitad de nuestra economía esta en negro lamentablemente. Las acciones realizadas y las que siguieron de apertura comercial consensuada, nos permiten decir ahora que de esos 6300 puestos perdidos hoy se han recuperado unos 4300 aproximadamente.

Vos me preguntarás acerca de las ayudas brindadas por el Gobierno Nacional, que han sido un invaluable aporte. Te cuento que para quienes cobraron el IFE siempre, significó hasta ahora 5.000 pesos por mes, casi un  carrito de super para una familia tipo. El ATP que cubrió al sector trabajador formal ayudó, pero un mozo por ejemplo, paso de cobrar un sueldo mensual entre 50.000 y 70.000 pesos, si contamos la propina, a percibir entre 18.000 a 22.000 pesos mensuales. Esa merma en el ingreso se puede resistir un par de meses pero es imposible sostenerlo en el tiempo. Según las últimas estadísticas ese ingreso está por debajo del nivel de indigencia.

Ni hablar del sector temporario, que tuvo grandes contratiempos y terminó, en el mejor de los casos, cobrando 20.000 pesos por mes, gracias a un esfuerzo extra del Gobierno Nacional y al apoyo del sector empresario, motorizado por UTHGRA. Los cuentapropistas, si estaban asociados al turismo, no tuvieron actividad económica en ningún momento, es el caso de los guías, fotógrafos, transportistas, instructores, emprendedores artesanales, etc., y  si bien el subsidio APTUR del Ministerio de Turismo de Nación ayudó, no cubrió la necesidad que ese sector tiene. Junto con la provincia pudimos otorgar ayudas pero seguramente insuficientes para la necesidad que tienen.

La ciudad de Bariloche registrará al finalizar noviembre, de acuerdo a nuestros datos de DDJJ de actividad económica, una perdida de actividad de casi 25.000 millones de pesos, siempre hablando de lo declarado. En ese dinero que no entra a la ciudad, está gran parte de los ingresos de los trabajadores, formales o informales, quienes son los grandes perdedores y a los que tenemos que proteger.

Además de la pandemia, nos enfrentamos a otro problema de salud que está determinado por la pobreza. Esto deja secuelas tan graves como el coronavirus, y nos mentiríamos si creemos que se pueden cubrir las faltantes de ingreso únicamente a través de subsidios estatales. Con ese nivel de pérdida de actividad económica, que también se refleja en los ingresos municipales, nos vemos limitados para cubrir las necesidades de la gente. Como verás querido amigo, estamos ante un hecho complejo que requiere respuestas múltiples, no es blanco o negro, no es salud o economía; el dilema de los gobiernos va mucho más allá de la tensión entre dos polos opuestos. El dilema es poder ir transitando un camino que traiga la menor cantidad de víctimas, sean causa del COVID o de la pobreza.

Afectuosamente… Gustavo

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San Carlos de Bariloche, Argentina