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“El futuro del trabajo ya llegó. Y el trabajo del futuro también” de Alejandro Melamed

Fragmento de “El futuro del trabajo ya llegó. Y el trabajo del futuro también” de Alejandro Melamed (Paidós, 2022) – ver más

En el año 2017, después de investigar durante un tiempo prolongado, con muchísima pasión, compromiso y entusiasmo por lo que vendría, publicamos el libro “El futuro del trabajo y el trabajo del futuro”. Muchas de las ideas que volcamos en esas páginas eran previsiones y estimaciones: proyecciones de lo que ocurriría en el mercado laboral en los siguientes diez o quince años. 

¿Qué cambió desde entonces? ¿Cuántas cosas que no imaginábamos aparecen ahora en el horizonte? ¿Cuánto de lo que se preveía para diez o quince años ocurrió en el transcurso de unos meses? Como ejemplo, podemos decir que en ese momento TikTok era una red social que recién se daba a conocer, con algunas decenas de millones de personas que lo utilizaban. Al finalizar el año 2021, ¡ya superaba los 1.300 millones!

Fue en mi paso por Singularity University donde empecé a entender el impacto de las tecnologías en los diferentes ámbitos en los cuales nos desarrollamos. 

Singularity University es una institución educativa absolutamente disruptiva, ubicada en Silicon Valley, cuya misión es ayudar a los líderes a adaptarse a un mundo de cambios exponenciales y capacitarlos para aprovechar las nuevas tecnologías a fin de mejorar las vidas de mil millones de personas en los próximos cinco años. 

Se fundó con la premisa de que los mayores problemas de la humanidad son las mayores oportunidades. Entre otros temas, se indaga en la corrupción, la gobernabilidad, el medioambiente, la educación, la salud, la seguridad, la pobreza. 

Parte de mi inquietud y del desafío que me propuse entonces fue comprender cuáles podrían ser los escenarios en los que se podría desarrollar el futuro del trabajo. En esa dirección, intenté entender para qué trabajamos, cuáles son las tendencias que están cambiando el mundo, sin perder de vista algunas cuestiones clave: la implicancia de los cisnes negros, de los cambios en la expectativa de vida, de la mayor incorporación de las mujeres en el mundo laboral, de las nuevas generaciones, de la globalización, de la urbanización, de los nuevos modelos de negocios, de las industrias que están transformándose radicalmente y de las aplicaciones móviles. 

Atravesamos la revolución 1.0, la primera revolución industrial de la historia; la 2.0, que ya tenía que ver con procesos más sofisticados y la 3.0, hasta llegar a la revolución 4.0.

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En ese escenario me paraba para mirar hacia adelante y entender tanto cuáles eran las tecnologías y las organizaciones exponenciales ‒aquellas cuyo impacto es inusualmente desproporcionado (10x) frente a sus competidores directos, gracias a la combinación de tecnologías exponenciales y estrategias organizativas disruptivas‒ como la manera de prepararnos para el futuro. 

Cuando uno analiza lo que ha ocurrido en este tiempo descubre la sorprendente velocidad con la que se han venido sosteniendo los cambios, con la que han emergido procesos y, fundamentalmente, cómo todos nosotros, los casi ocho mil millones de habitantes de la Tierra, vivimos algunos fenómenos absolutamente inimaginados antes.

A todos nos cambió la agenda y experimentamos en carne propia muchas de estas tendencias que se preveían para dentro de un período mucho más largo.

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Como sostuvo la profesora Elke van Hoof, de la Universidad de Vrije de Holanda, al referirse a la pandemia y a la cuarentena, “lo que vivimos no fue una experiencia más, sino que fue el mayor experimento psicológico de la historia”. 

Entendamos cuál es el concepto que ella trata de transmitirnos: fue la primera vez que todos los habitantes del mundo transitamos por una experiencia similar, casi en simultáneo. 

¿Cuál es el impacto real que está generando esto en todos nosotros? Hemos pasado del trabajo manual al industrial, dentro de lo que se ha llamado Revolución Industrial, a través de diversas etapas, que involucran, entre otras, la invención de las formas de manejo de la electricidad. 

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Luego, con la invención de Internet, experimentamos lo que se denominó una “revolución digital”, y con la experiencia tan impactante y omnipresente de la pandemia arribamos a una “revolución híbrida”: este es el tema central que nos atrae. 

Hemos atravesado en pocos meses una transición súper acelerada y creemos que una diferencia sustancial con la revolución anterior es que ocurrió en mucho menos tiempo. El ciclo de cambio es cada vez más corto, y esto, quizás, sea el punto central. Los tiempos se aceleran y es importante saber cómo nos impacta esto a cada uno de nosotros; procesar ese shock también como una manera de entrenarnos para la próxima revolución. El trabajo remoto borró las fronteras, cambió el trabajo para siempre, impactando a cada persona y organización en todo el mundo. Consideremos que es el mayor cambio de la forma de trabajo en cien años desde la introducción de la jornada laboral de ocho horas. Todos crecimos dentro del paradigma de la presencialidad y hoy estamos en la era de lo remoto, lo híbrido, atravesado por tecnologías en la nube. 

El trabajo del futuro será para aquellos que puedan adaptarse una vez, otra vez y otra vez, porque nadie tiene la certeza de que esta será la última revolución. Tampoco sabemos qué características tendrá lo que nos toque atravesar en el futuro; por eso consideramos que estamos en la revolución X.0: habrá tanta cantidad de cambios que ni siquiera hoy tenemos la capacidad de imaginarnos cuáles podrían ser. 

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¿Por qué sostenemos que nuestro mejor trabajo tiene que ser humano? ¿Cuáles son los grandes cambios que se están dando en este momento? 

Como bien afirma Jacob Morgan, son múltiples las facetas en las cuales el mundo del trabajo se ha modificado sustancialmente en este tiempo. Si antes había un horario, por ejemplo, de 9 a 17, ahora no existe ese límite tan claro; hoy cualquier lapso puede ser un momento de trabajo. 

También los espacios se han vuelto más líquidos. El tercio de los trabajadores del mundo que nos dedicamos a tareas del conocimiento pasamos de la labor en la oficina corporativa al trabajo en cualquier lugar; de los equipos en la compañía a cualquier dispositivo. Pasamos de tener todo en un solo espacio a tenerlo disperso en cientos de potenciales lugares. De tomar la proyección de la empresa como ancla y referencia, pasamos a pensar nuestro camino más en solitario, a transitar un trabajo personalizado. De tener información valiosa y sentirnos poderosos, pasamos al trabajo compartido, cuyo valor y poder se construyen, justamente, en esa capacidad de poner en común. Pasamos de ser personas pasivas y sin voz a una era en que los trabajadores no solo tienen voz sino también voto y son auténticos militantes de sus causas. 

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Pasamos de depender del email a conectarnos a múltiples tecnologías colaborativas, que expandieron sustancialmente su uso en las empresas: Meet, Zoom, Teams, Workplace, Slack, WhatsApp y una variedad de tecnologías que están generando la posibilidad del trabajo compartido, de manera sincrónica y remota. Pasamos de estar enfocados en saber las cosas a centrarnos en el aprendizaje: no se trata de cuánto sabemos del pasado sino de cuánto podemos aprender y cómo podemos potenciarnos. 

Lo más interesante de estos cambios, que parecen muy simples, es que en muy poquito tiempo se han acelerado. Y, sin duda, lo que va a suceder en los próximos años es que se va a potenciar la curva de aceleración de todas estas transformaciones. Esto nos genera la necesidad de empezar a entender cómo impacta este futuro del trabajo X.0 en cada uno de nosotros. Pensemos que transitamos también de reuniones limitadas a los encuentros físicos al encuentro asincrónico y virtual, del café en el bar al café virtual, de ir al trabajo a que el trabajo venga con nosotros a cualquier lado. 

Tal vez uno de los pasajes más importantes que estamos transitando en este tiempo es el del sistema de monitoreo y control físico a la confianza. Pasamos de ese esquema de jugador de ajedrez, en el cual el jefe mira los movimientos de cada uno de sus colaboradores, a un modelo en el que el líder confía en que su equipo obtenga los resultados en el tiempo esperado y con la calidad demandada, más asimilable a la tarea de un jardinero que a la de un ajedrecista controlador. 

El poder trabajar desde cualquier lugar trae otro tipo de consecuencias: legales, administrativas, relacionadas con el riesgo del trabajo, con matrículas, etc. El concepto de las reuniones virtuales ‒que eran simplemente un sueño hace muy poco tiempo‒ es hoy una realidad omnipresente. El concepto que empieza a instalarse más es exactamente el de la flexibilidad y la agilidad de horarios, de lugar, de carga de trabajo. 

También se han acelerado los cambios que tienen que ver con la diversidad y la inclusión, que implican no solamente respetar sino valorar a aquellos que son diferentes, por su identidad sexual, religiosa o étnica; por su situación socioeconómica, su percepción de la vida o su generación. 

Otra transición: de la adicción al trabajo transitamos hacia la “adicción a la vida”. La realidad a la que nos expuso el virus del Covid-19 nos hizo conscientes de nuestra vulnerabilidad. Nos dimos cuenta de que muy rápidamente podemos estar en una sala de terapia intensiva e incluso morir. Eso permitió que muchas personas empezaran a considerar el trabajo no solamente desde las necesidades de la empresa, sino fundamentalmente desde las propias necesidades y expectativas. Más aún cuando trabajar no es ya “ir al trabajo” sino algo que nos acompaña en cada minuto. El trabajo, convertido en verbo, viene a nosotros. 

Pensemos también en el concepto de las mal llamadas “habilidades blandas”. Hoy se denominan “habilidades humanas” y empiezan a tener preponderancia junto con las habilidades que hace poco tiempo se transmitían como las únicas necesarias: saber aplicar herramientas prácticas de ciencia, ingeniería, matemática, etc. Hoy algunos conceptos como la salud mental, la flexibilidad o la agilidad empiezan a estar presentes en cualquier conversación. Son un montón de ideas que parecían ilusiones y, sin embargo, hoy pasan a ser realidad junto con la privacidad, con las analíticas de datos, con las cuestiones vinculadas al trabajo colaborativo y a distancia. 

Tal vez la idea más impactante es que, si bien hemos vivido muchos cambios en el último tiempo, en los próximos años se van a generar muchos más. El futurista Gerd Leonhard afirma4 que los próximos veinte años nos traerán más transformaciones que los trescientos años previos. 

De lo que podemos estar seguros es de que los últimos dos años nos han traído muchísimos más cambios que los doscientos anteriores. Y esta capacidad de aceleración de cambio que hemos percibido es altamente impactante.

Cada día observamos fenómenos que rápidamente se naturalizan, pero que eran inimaginables poco tiempo atrás, y es preciso registrarlos y prepararnos para todo lo que va a venir. Lo que sea, va a requerir de cada uno un enfoque absolutamente diferente, innovador, disruptivo.

Tradicionalmente utilizamos una mentalidad incremental, que se basa en hacer las cosas cada vez mejor que antes. Ahora debemos situarnos en la mentalidad. Mark Bonchek sugiere que no podemos pensar solamente en mejorar y en los tradicionales enfoques de hacer siempre las cosas un poquito mejor, sino que tenemos que hacer las cosas de una manera diferente.

Perfil de Alejandro Melamed

Alejandro Melamed

Es reconocido internacionalmente como conferencista, coach ejecutivo y confidential advisor, así como consultor disruptivo y referente en el futuro del trabajo, el lado humano de la transformación digital y el liderazgo con propósito.

Tiene más de veinticinco años de experiencia en posiciones ejecutivas en compañías líderes multinacionales. Fue vicepresidente de Recursos Humanos de Coca-Cola, LatamSur. Actualmente es director general de Humanize Consulting, desde donde colabora con las empresas más importantes de Iberoamérica.

Ha dictado cientos de conferencias en más de quince países, en las más variadas organizaciones, y brinda sus servicios de confidential advisory para muchas de las compañías líderes de la región.

  • Es columnista de radio en Perros de la calle (Urbana Play).
  • Enseña en las universidades de Buenos Aires, San Andrés y Salamanca (España).
  • Es contador público y doctor en Ciencias Económicas por la Universidad de Buenos Aires y realizo programas de especializacion en Singularity University, Michigan University, Universidad Hebrea de Jerusalem y MIT Lab, entre otras.
el futuro del trabajo - tapa (1)
 

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