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Cultura y Educación

El INCAA emite películas de Niní Marshall a 120 años de su nacimiento

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Los filmes que protagonizó la creadora de Catita y Cándida se podrán volver a ver durante junio en la TV por cable, la Televisión Digital Abierta (TDA) o Internet.

Si se dijera que el 1ro de junio se cumplieron 120 años del nacimiento de Marina Esther Traveso, nadie se emocionaría demasiado. Pero si se aclara que se trataba de Niní Marshall, dos y tal vez tres generaciones de argentinos y argentinos se conmoverán en con el recuerdo. A raíz del aniversario, el Instituto Nacional de Cine y Artes Visuales (INCAA) decidió rendir homenaje “a la mayor comediante de nuestro cine”.

En efecto, la actriz, guionista y comediante nació el 1 de junio de 1903. “Fue una verdadera adelantada a su tiempo”. CINE.AR TV emite el ciclo especial “Niní Marshall 120 años de su nacimiento”, que comenzará en coincidencia exacta con el aniversario y continuará los viernes de junio desde las 20, con un recorrido por sus principales obras cinematográficas, con el siguiente cronograma.

El 2 de junio se exhibirá “Casamiento en Buenos Aires”, de Manuel Romero; siete días después “Cándida”, de Luis José Bayón Herrera; el 16 de junio “Cándida millonaria”, del mismo director que la anterior; el 23 “Divorcio en Montevideo”, otra de Romero; y el 30, “Luna de miel en Río”, del mismo realizador. Además, también el primer viernes (2 de junio) desde las 21:30 se emitirá el capítulo especial que dedicó a Niní Marshall la serie documental “Soy del pueblo”, que realizó Canal Encuentro.

Además de la señal televisiva del INCAA -puede verse por cable o TDA- la plataforma CINE.AR PLAY publicará a partir del viernes (2 de junio) una selección especial con el capítulo pertinente de “Soy del pueblo”, de Canal Encuentro; “Mujeres que trabajan”, de Manuel Romero”; “Cándida”; “La película de Niní”, de Raúl Etchelet; “Casamiento en Buenos Aires”; Luna de miel en Río”; “Divorcio en Montevideo” y “Cándida millonaria”, de los directores que ya mencionamos.

De Niní Marshall se afirma que “su observación minuciosa de la sociedad la llevó a crear dos personajes emblemáticos, Catita y Cándida, dos arquetipos de la inmigración europea del siglo XX, con los que intervino en gran parte de sus películas”, como quedó claro al enumerar los títulos. Llamativamente o no tanto, después del “golpe de Estado de 1943, Marshall debió exiliarse en México luego de que las autoridades consideraran el lenguaje utilizado por sus personajes como ‘una deformación del idioma’”.

Tendrían poca calle aquellos militares. 80 años después, muy poca gente se acuerda de ellos y quién no de Catita. También es curioso que bajo un gobierno peronista como el actual, se pongan los canales públicos al servicio de su homenaje, cuando a partir de 1950 y durante el primer gobierno de Juan Domingo, la actriz y comediante no recibió más ofertas de trabajo. Recién volvió al cine en 1956.

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Pelusa en el Pupo, la banda más amiga de la Inteligencia Artificial

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Si bien siempre la faceta audiovisual fue central en su identidad, las herramientas que suministran las nuevas tecnologías permiten afianzar sus conceptos y ampliar horizontes hasta límites difíciles de prever.

Hay otros casos en la escena local, pero tal vez sea Pelusa en el Pupo la banda barilochense que con más tino aprovecha las ventajas que facilita la Inteligencia Artificial (IA) para sus creaciones audiovisuales, en el contexto de un elenco que siempre otorgó mucha importancia a la imagen. Ese bagaje está puesto al servicio del próximo concierto, que se concretará el viernes (19 de julio) en Centro Cultural Fylgja desde las 21, en ocasión del 13° aniversario del “rock inquieto”.

Rol central en la relación que mantiene el grupo con las nuevas posibilidades es el que desempeña Damián Marchetti, uno de sus fundadores, compositor y guitarrista. “Pelusa en el Pupo es audiovisual hace más de una década y si bien la realización de las imágenes siempre se hizo utilizando programas de edición del paquete de Adobe, hace dos años comencé a estudiar e investigar lo relacionado a la IA, metiéndome en foros de Discord” y demás, introdujo el músico.

“Verdaderamente pienso que estas herramientas han creado una revolución en el tema y su avance o evolución sucede día tras día, por lo cual siempre es bueno mantenerse actualizado”, razonó Damián y dio un ejemplo. “Para el último Lanzamiento de Pelusa en el Pupo, titulado Quimeras, visualmente hablando utilicé más de 10 Inteligencias Artificiales, fusionándolas entre sí y con los viejos conocimientos de los softwares de Adobe. Este lanzamiento lo hicimos a finales de 2023 y observándolo siete meses después, puedo decir que los avances han sido tan amplios que, de hacerlos hoy en día, el resultado sería diferente y mucho más sorprendente”, subrayó.

En efecto, “hoy hay una nueva generación más avanzada de IA”, señaló el creador. “Bastante de esto van a poder observar en el nuevo lanzamiento que vamos a presentar este viernes (19 de julio) en el Centro Cultural Fylgja” anticipó. Es la “Casita Fylgja para la Familia Pelusera, ya que es el tercer cumpleaños que este hermoso espacio nos aloja y también hemos pasado ahí otras decenas de noches inolvidables”.

Definió Damián que “sin dudas, la IA nos ha ayudado a afirmar conceptos, ya que en Pelusa lo primero es conversar con lxs compañerxs de banda sobre qué tema queremos hablar visualmente, entre comillas. Buscar los puntos en común y a partir de ahí pensar los videos como una historia que contar. Luego sigue armar las escenas buscando distintos disparadores, puede ser una maqueta creada con After Effects, una simple foto, un hecho histórico, un sueño surrealista o una poesía”, enumeró el músico y realizador.

Con el bagaje a disposición, “hoy es más fácil llegar a efectivizar esa idea, hasta llegar a nuevos horizontes y situaciones o colores que no pensabas. Mi opinión sobre las IA es que son herramientas al alcance de todxs y que nos ofrecen una revolución creativa. No va a pasar mucho tiempo hasta que todxs podremos dirigir nuestra propia película cinematográfica de alta calidad desde nuestras propias casas”, profetizó el músico.

Una de las ideas que más se efectiviza con la aplicación de las IA es la figura del Dios Huemul, que hasta puede ser diosa. En su faceta visual, claro. “En los inicios de Pelusa en el Pupo, el Dios Huemul no solo nace como un juego de paganos, sino como un llamado de conciencia, ya que esta especie se encuentra categorizada como especie en peligro de extinción, debido principalmente a la transformación de su hábitat y a la caza mayor”, recordó el músico.

“Poco tiempo después se convirtió en otra herramienta, ya que en nuestros shows no existía lírica” porque los temas de la banda eran sobre todo instrumentales. “Entonces era él, el Dios Huemul, un símbolo que primero emergió de panfletos impresos y repartidos en nuestros recitales. Luego formó parte de nuestros videos para finalmente, hacer presencia físicamente y hasta compartir unas palabras al inicio de nuestros shows”, historió Damián.

Por ejemplo, puede decir la deidad patagónica: “he venido desde muy lejos, desde un lugar donde vivo hace siglos y en el camino he visto mares y ríos, selva y desierto, palabra y silencio. He visto la Madre Tierra llorar por sufrimiento y he visto los dioses vivir en el recuerdo de muchos. Pero he sido invocado por un sonido, un sonido plasmado en una imagen que silencia las palabras, que hace pensar a los mortales en cosas de otros tiempos. Por eso les pido que no solo vean, no solo oigan, sino que sientan el sonido que no puede callar y que ha ido desde la punta de la montaña a la orilla del lago que nos rodea. Desde el lugar que yo vengo los llamamos Enemigos del Silencio porque no pueden callar lo que piensan, lo que sienten. En este lugar decidieron llamarse Pelusa en el Pupo”.

En ese punto, Damián trajo a colación palabras de “nuestro amigo” e integrante del staff de El Cordillerano, Maximiliano Benítez Prieto, para quien Dios Huemul es “una divinidad con orientación hacia un camino que no puede dejar de ser postergado. Aunque son palabras nada más, lo dicen todo. Comprendido su mensaje volvió hacia su lugar de eterna meditación y contemplación. Sea quien sea que siga ese espíritu que habita en nosotros encontrará la música que proviene desde todos los lugares que forman parte de lo que somos, de lo que no podemos olvidar y de aquello que hizo huella en cada uno de nosotros, en imagen y sonido, en tiempo y memoria. Desde hoy y para siempre que Pelusa en el Pupo sea el elemento que conecta con aquello que solo se puede ver y escuchar dentro de nosotros mismos”. Para más precisiones, contemplar la imagen que brindan ilustración a estas palabras.

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¿Todos los estadounidenses son yanquis?

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Fuerzas de seguridad apalearon hinchas argentinos y colombianos. Para protestar, en redes y relatos se valieron del adjetivo que tiene connotaciones despectivas, tanto fuera como dentro de Estados Unidos.

Los efectivos policiales que reprimieron a centenares de hinchas antes de que comenzara la final de la Copa América no respondían al estereotipo del WASP (blanco, anglosajón y protestante por sus siglas en inglés), pero la reacción en redes sociales y memes no se hizo esperar: se acusó a los yanquis de organizar golpes de Estado, pero ser incapaces ante un partido de fútbol; de entender de béisbol, pero nada del deporte más popular; de menospreciar la final porque los finalistas eran latinos y otras acusaciones de índole similar. Pero ¿todos en Estados Unidos se asumen yanquis? ¿De dónde proviene el término que hoy tiene claras connotaciones peyorativas?

Inicialmente el gentilicio se utilizó para designar a los colonos de Nueva Inglaterra, en el extremo noreste del país. Al parecer, proviene del neerlandés (holandés), porque por entonces, las zonas que hoy comprenden Nueva York, Nueva Jersey y Delaware, eran sitios de colonización neerlandesa, aunque los recién llegados de ambos orígenes interactuaban continuamente. La teoría que se considera más plausible afirma que vendría de Janneke, a su vez, una apócope de dos nombres neerlandeses muy comunes: Jan y Kee. Si bien tiene connotaciones burlonas, no está claro quién se burlaba de quién al generalizarse su uso a partir del siglo XVII.

Entonces, los primeros yanquis tuvieron mucho que ver con los colonos británicos que la historia estadounidense denomina Padres Peregrinos, es decir, los puritanos. Son los que arribaron con el célebre “Mayflower” en 1620 y que, desde fechas muy tempranas, implementaron sistemas de educación pública y gratuita para los niños, aunque con fuerte impronta religiosa.

En inglés, el primer registro de la palabra se encuentra en la canción “Yankee Doodle” (la segunda palabra significa garabato), que escribieron los británicos para burlarse de los colonos que ya eran nativos de Nueva Inglaterra. Durante la revolución de 1776, los futuros estadounidenses que se sublevaron contra Londres se apropiaron del tema y con el tiempo, se convirtió en un himno de identificación. Hoy es una de las canciones “oficiales” de Connecticut.

También se llama “dialecto yanqui” a la versión del inglés que es propia de Nueva Inglaterra, pero es inevitable asociar el contenido despectivo del adjetivo con la Guerra de Secesión (1861-1865). Inclusive en la actualidad, en el sur estadounidense se llama yanquis a los norteños con un dejo de desprecio. Aunque hubo razones de matriz económica, se asume que las diferencias que condujeron a tantas muertas tuvieron que ver con la abolición de la esclavitud o su continuidad.

Por entonces, conformaban el país 34 estados. En febrero de aquel año, siete de los que se ubican en el sur declararon su secesión para conformar la Confederación. Luego, se sumaron cuatro más. El gobierno de Abraham Lincoln desconoció el pronunciamiento y los estados que permanecieron leales a Estados Unidos se autodenominaron la Unión. Yanquis a ojos de los sureños. El primer hecho de armas fue un ataque de los confederados a Fort Sumter, en Carolina del Sur. Como se sabe, el pleito terminó con la victoria de los norteños.

El escritor Elwyn Brooks White echó luz con un notable espíritu de síntesis al asunto, y con también con una cuota de humor: “Para los extranjeros, un yanqui es un estadounidense. Para los estadounidenses, un yanqui es un norteño. Para un norteño, un yanqui es alguien del este. Para alguien del este, un yanqui es alguien de Nueva Inglaterra. Para alguien de Nueva Inglaterra, un yanqui es un vermonteño (sic). Y en Vermont, un yanqui es alguien que come pastel para el desayuno”. Justamente, el estado en cuestión queda en el noreste del país.

Claro que en Américo del Sur y del Centro, la utilización del vocablo implica cierto antiimperialismo, dada la dilatada historia intervencionista estadounidense en la política interna de decenas de países. Es más bien ese pasado (¿?) no tan lejano el que inspiró a las publicaciones del domingo, mientras las fuerzas de seguridad apaleaban a hinchas de Colombia y la Argentina en la antesala de la final de la Copa América. Sucedió en Miami, la ciudad que tal vez, sea la menos yanqui de Estados Unidos.

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Cultura y Educación

Sobre pueblos indígenas, Juan María Gutiérrez no pensaba igual que Francisco Moreno

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Si bien participó de la alta cultura argentina durante el siglo XIX, dejó asentadas sus diferencias en “De la poesía y la elocuencia de las tribus de América” en 1869. Diez años después comenzaba oficialmente la Campaña al Desierto.

Cuando anduvo por aquí en el verano de 1880, Francisco Moreno modificó el nombre del lago que hasta entonces se conocía como Karülafken en mapudungun o lengua mapuche. Pero Juan María Gutiérrez, el homenajeado con la denominación que hoy perdura, tenía una opinión muy distinta a la del futuro perito en relación con los pueblos indígenas en general y el mapuche en particular.

De hecho, fue autor de un ensayo muy ilustrativo de sus pareceres ya desde el título: “De la poesía y la elocuencia de las tribus de América” (Fundación Biblioteca Ayacucho-2006), en varios de cuyos párrafos menciona explícitamente a “los araucanos”, nombre que durante buena parte del siglo XIX e inclusive parte del XX, se utilizó para designar a grupos portadores de la cultura mapuche, a uno y otro lado de la cordillera.

Escribió Gutiérrez: “Echando una mirada sobre esa vasta superficie de nuestras regiones meridionales en donde hoy se asientan tres repúblicas, Chile, Estado Oriental y parte de la Argentina, hallamos, al occidente, la cadena gigantesca de los Andes y al oriente el prodigioso caudal de aguas que con el nombre de Paraná se arroja al Atlántico por la boca del Plata, sin igual en anchura. Como guarnecidos tras de estas vallas levantadas por la naturaleza, escondían su felicidad y su inocencia dos naciones numerosas, arraigadas al suelo con toda la fuerza del amor patrio. La una y la otra se han hecho célebres en la conquista bajo las denominaciones de guaranís y de araucanos y ambas han sido cantadas por la trompa de la musa épica castellana, sin que tanta honra las haya excluido de la común maldición y de los horribles padecimientos que la conquista desplomó sobre todas las naciones americanas”. No se parecen esos pensamientos a los que inspiraron la Campaña al Desierto…

Incluyó una exhortación quien fuera rector de la UBA entre 1861 y 1874: “Cuán hermoso y deleitable fuera el Paraíso en que Dios había colocado a estos sus pueblos de predilección, díganlo los que se han sentado a la sombra de los naranjos y de los robles del Paraguay de Arauco, y han navegado en piraguas de alerce el Bio-Bio o en canoas de timbo las aguas diáfanas y dulcísimos de los tributarios del Plata”.

Según Gutiérrez, “el suelo tiene una secreta, pero indudable correlación con los habitantes, y tanto más íntima cuanto menor es sobre estos la influencia de una civilización que tiende a poner trabas a las inclinaciones instintivas de los sentidos”, decía en relación con la que integraba con fervor y protagonismo, es decir, la eurocéntrica. “Y también por el lado del espíritu y de la inteligencia, sobresalían los habitantes de esta porción de América”.

Estableció el nacido en Buenos Aires que “los españoles mismos les han hecho justicia, y han levantado a las nubes las heroicas prendas morales de los calumniados indígenas. El noble Ercilla ha creado la más hermosa de las epopeyas de nuestra lengua, con hechos y caracteres de bárbaros, tomando el colorido principal de sus valientes cuadros, no tanto en el heroísmo de los castellanos, como parecía natural, cuanto en las virtudes de sus enemigos”.

El homenajeado por Moreno tenía bien presente “el seso y la elocuencia de Colocolo; la valentía y la astucia de Lautaro, hijo de Pillán; el orgullo, la audacia y la bizarría de Tucapel; la pujanza de Rengo”, materias que “constituyen el principal interés de los treinta y siete cantos de un poema que tanto honra al autor como a las regiones cuyos moradores inmortaliza. Y sin embargo, Ercilla no cree haber hecho lo bastante en desagravio de la justicia para con los hijos de Arauco”.

Llama la atención que, tan tempranamente, un integrante de la alta cultura argentina se detuviera críticamente en las caricaturizaciones que colegas y antecesores suyos trazaron sobre culturas indígenas. A propósito, no ahorró críticas sobre las labores misionales, porque “el misionero tenía por objeto transformar al indígena, mas que en un ser social, en un católico sumiso a la Iglesia, e inocularle creencias e ideas que ni en ciernes siquiera estaban en la mente de aquel infeliz (sic)”.

Entonces, “para llenar tal propósito violentaron y torturaron los idiomas americanos e injertaron en el tronco de estos un lenguaje teológico y metafísico que derrama falsa luz sobre la índole, la intelectualidad, el carácter y las costumbres de nuestras razas aborígenes. Hemos visto, por ejemplo, que los araucanos no levantaban el espíritu más allá de las nubes y que en ellas daban asilo a las almas de sus héroes, que eran según ellos, los únicos mortales dignos de la vida eterna”, consideraba Gutiérrez.

“Sin embargo, si buscamos en los mencionados calepinos (se refería a los diccionarios español-mapudungun o viceversa) la palabra ‘cielo’ en el sentido de sus autores, hallaremos una expresión araucana que se da por equivalente de la castellana, huenu mapu, que en rigor no es más que la asociación de las palabras ‘país’ y ‘arriba’, que de ninguna manera representaron jamás la idea de bienaventuranza en la inteligencia de aquellos indígenas”, opinaba el homenajeado. Para quienes se interesen en ahondar, “De la poesía y la elocuencia de las tribus de América” se puede descargar libremente desde el sitio de la Biblioteca Ayacucho.

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