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Emprendedores locales: Pedro Cárdenas, dulces ”El Pudú” y una tradición de más de 40 años en la localidad

El pudú es un animalito autóctono de nuestra región, comprende a los miembros más pequeños de la familia de los cérvidos. Pedro eligió este nombre para comenzar con su emprendimiento que mantiene en pie hace más de 4 décadas.

“Era la primavera del año 1986. Con muchas ganas y juventud empecé a hacer dulces”, confiesa Pedro a LA ANGOSTURA DIGITAL. Dice que antes hacía artesanías en nudos de coihue y las vendía en Bariloche a los negocios de artesanías.

“Al agregar los dulces pensaba cómo vender directamente acá en Villa, al turista. Así nació la idea, con algunos amigos que estaban en la misma sintonía, de hacer la primera feria en Villa La Angostura”. Cuenta que pusieron mesitas en diferentes lugares porque los comerciantes los corrían de sus lugares debido a que no los querían.

“Después el señor intendente de ese entonces, Mariano Barría, nos cedió un espacio en la Plaza de Los Pioneros para que cada uno haga su local de ventas”, así nació su primer lugar y espacio: eran 6 o 7 artesanos.

“Nuestro primer lugar de ventas fue frente a gendarmería. Con el tiempo llegó la construcción de la terminal y se hizo un movimiento de tierras: se entubó un arroyo, se hizo una platea grande y se crearon los nuevos puestos de artesanos, hechos en memoria a los primeros colonos ya que su estructura es de troncos entrelazados y techos de tejuelas”, cuenta y nos explica cómo nació lo que es hoy el Paseo de Los Artesanos. Agrega que hoy quieren destruir ese espacio, junto a todos los árboles que espacio verde que se encuentra detrás del mismo.

“Siempre fui bendecido con muchas ventas. Siempre vendí todo lo que producía; por eso hasta el día de hoy soy el único que sigue en el Paseo de Los Artesanos”.

Todo lo bueno conlleva amor, trabajo y disciplina. Pedro, luego de 40 años en el rubro, lo sabe muy bien.

“Casi en la misma fecha que empezamos con la feria me casé con una excelente persona, muy trabajadora que me acompañó en todo nuestro proyecto de trabajo”, explica.

Acerca de sus productos, nos cuenta que “son naturales, hechos con buena calidad de fruta y mucho amor. Eso nos destaca y somos elegidos por muchos clientes”.

“Algunos me siguen comprando hasta la fecha. Antes eran chicos y hoy muchos son papá y mamá que les dan a sus propios hijos el dulce “El Pudú”, ya que les recuerda el sabor de su infancia”.

Los sabores de dulces “El Pudú” son frutos del bosque, zarzamora, mosqueta, frutilla, sauco, frambuesas y ruibarbo. Pedro nos comentó que el ruibarbo es una planta europea que trajeron los primeros colonos, y que de esta manera llegó a su familia, a través de sus abuelos. Agrega que hoy es producido por Segundo Cárdenas, su hermano, en su chacra y que él se encarga de preparar el dulce ya que es muy representativo para su familia.

Los dulces se preparados en la sala de elaboración comunitaria municipal de Villa La Angostura, donde se paga un canon y se produce con todos los requisitos de salud alimentaria. Pedro destaca que “la sala es muy importante y muy valiosa para nosotros. Fue un gran logro a nivel local contar con esta sala”, culmina.

“También recolectamos mosqueta para secar y vender para infusiones ricas en vitamina c. En otoño recolectamos hongos de pino que también secamos y vendemos para hacer exquisitas salsas con sabor a naturaleza”, explayándose sobre los productos que podés encontrar en “El Pudú”.

Pedro comenzó haciendo artesanías. A medida que pasaba el tiempo fue incorporando diferentes productos. Acerca de eso, confesó a LA ANGOSTURA DIGITAL lo siguiente:

“Mis artesanías en nudos de coihue me acompañan desde muy chico. Mis padres juntaban nudos en invierno y se vendían en bolsas en verano. Era un trabajo extra para mantener la familia ya que fuimos 7 hermanos. De nuestros padres llevamos ese gran regalo que es ser siempre ágil para encontrar trabajo y transformar cualquier madera, nudo o rama en algo que genere un dinero para salir adelante”, expresa.

“Elegí esta vida de artesano porque siempre me gustó la libertad en el trabajo y la creatividad”. Pedro también fue portero y personal de limpieza de la Escuela N° 104 durante 34 años. Se jubiló el 1 de noviembre. “Me siento honrado de haber sido partícipe de esa preciosa institución ya que es pionera como nosotros, que vimos crecer a nuestro pueblo”, termina.

“Quisiera destacar en esta nota y agradecer a toda mi familia: a mis hijos, a mi compañera de vida que ya no está entre nosotros, Irma Obando, por todos estos años de trabajo”

“Así crecimos en Villa La Angostura: trabajando mucho. Vimos crecer un pequeño pueblo sin luz, sin agua, sin gas, pero con gente honesta trabajadora dignos habitantes que hoy ya no están y hacen mucha falta”, cuenta Pedro.

“Hoy ya renovados, junto a una nueva compañera de vida, estamos trabajando y luchando por nuestro espacio, nuestro trabajo y nuestra dignidad. No pedimos mucho: solo un poquito de respeto a nuestras raíces como personas de bien acompañando el crecimiento de Villa La Angostura. No arrasando nuestros espacios verdes y nuestros árboles que serán para futuras generaciones”, expresa indignado Pedro debido a la tala y la problemática que hay acerca del Paseo de Los Artesanos.

Pedro lleva toda una vida haciendo lo que le gusta. Sus dulces pasaron de generación en generación y la gente lo sigue eligiendo hasta el día de hoy. Todos sus productos los podés encontrar en el Paseo de Los Artesanos, en el puesto número 4. A partir de la semana que viene será horario de verano y estará abierto al público todos los días de 15 a 20 horas.

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