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Política y Economía

En medio de la suba de 47% del dólar, Milei busca esta semana respaldo político para su plan de reformas y déficit cero

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el

Cuentan billetes de 100
12/10/2010
REUTERS/Sukree Sukplang
Cuentan billetes de 100
12/10/2010
REUTERS/Sukree Sukplang

El dólar metió presión en el arranque del año, incluso más de lo que se había imaginado el equipo económico, pero también bancos y analistas. El contado con liquidación terminó la semana en máximos nominales, por encima de los $1.300 y acumula una suba de 47% desde el piso que había tocado en los últimos días del 2023. El dólar MEP y el libre también finalizaron por arriba de los 1.200, es decir un escalón abajo.

Detrás del nuevo aumento de la brecha -que roza el 50% entre el CCL y el dólar oficial- parece haber más de una causa. Una de las más citadas es que la tasa de interés se mantiene en terreno fuertemente negativo en términos reales: los bancos pagan 110% anual de tasa, cuando la inflación supera el 210 por ciento.

Para colmo la zanahoria para quedarse en pesos desapareció, porque el tipo de cambio ajustó fuertemente en el arranque del 2024. Esto significa que una empresa o individuo que puso el dinero en plazo fijo o bonos ajustados en pesos hizo muy mal negocio. Viene perdiendo fuerte contra la inflación y contra el tipo de cambio. Dolarizarse pasó a ser la única opción disponible (y rentable) para los ahorristas.

Ruido

La suba del dólar mete ruido, pero dentro del equipo económico creen que están en condiciones de dominar el aumento de la brecha cambiaria. Para eso consideran que todo aquello que sirva para bajar la incertidumbre es de gran ayuda. Se trata de reducir la desconfianza y mejorar las expectativas de los inversores. Algo de esto ya comenzó a ocurrir, pero se trata de un proceso largo que recién empieza.

El acuerdo con el FMI fue un paso en esa dirección y en las próximas semanas ingresarán los USD 4.700 millones comprometidos. Se suman a los más de USD 4.000 millones que compró el Banco Central desde que Javier Milei llegó a la presidencia, claro que con la gran ayuda de un mercado de importaciones totalmente paralizado.

El fuerte aumento de la brecha cambiaria es preocupante porque puede generar más inflación para adelante, pero además despierta las distorsiones típicas del cepo cambiario: hay mas incentivos para importar, aprovechando un tipo de cambio conveniente y los exportadores quieren retrasar su liquidación de divisas

Hubo además palabras de aliento de funcionarios norteamericanos como el caso de Kevin Sullivan,representante de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental, quien aseguró que el gobierno de Joe Biden está “muy interesado” en trabajar con la Argentina. Palabras de compromiso, pero que al mismo tiempo asegurarían el apoyo de ese país para que el tratamiento del desembolso en el directorio del Fondo no tenga mayores trabas. Al mismo tiempo, se conocieron varios reportes optimistas de bancos de Wall Street, como el JP Morgan y Bank of America.

Huella

El paso de Milei por Davos también dejó huella. Algunos criticaron que se hubiera perdido una oportunidad de presentar las oportunidades de Argentina ante el mundo. Sin embargo, no era el objetivo de esa disertación ni el lugar específico para hacerlo. Eso sí, el libertario consiguió que sus palabras fueran trending topic en redes sociales a nivel mundial, exportando el fenómeno que en Argentina lo llevó del anonimato en pocos años a la presidencia. ¿Tiene eso alguna utilidad práctica, o sirve para atraer inversiones? Difícil saberlo ahora.

Foto de archivo del presidente argentino Javier Milei. EFE/EPA/GIAN EHRENZELLER
Foto de archivo del presidente argentino Javier Milei. EFE/EPA/GIAN EHRENZELLER
(GIAN EHRENZELLER/)

Esta semana será particularmente intensa. Todo indica que se tratará el proyecto ley ómnibus en la Cámara de Diputados. Si bien se introdujeron cambios, la mayoría de los artículos sobrevivieron. Sería un espaldarazo para la gestión del nuevo gobierno, que aprovechó -como indican los manuales- sus primeras semanas para tratar de avanzar con cambios de fondo.

Sin embargo, aún está por verse cuál será el resultado desde el punto de vista fiscal, que finalmente es el “corazón” de la propuesta. En otras palabras, más allá de la reforma política o de la modernización del Estado, es fundamental para el nuevo Gobierno cumplir con la promesa de alcanzar rápido el equilibro de las cuentas públicas. Si eso no aparece, entonces se impondrá nuevamente la desconfianza de los mercados y de los inversores.

Con un discurso estridente en el Foro Económico Mundial de Davos, Milei logró transformarse en “trending tópico” mundial. No está claro si le alcanzará para atraer inversiones, pero al menos volvió a posicionar a la Argentina en el radar de los inversores, lo que claramente no sucedió en los cuatro años de gobierno kirchnerista

Por pedido de los bloques más dialoguistas, las retenciones para las economías regionales se mantendrán en 0% y no se aceptaría la modificación de la ley de movilidad jubilatoria. Ambas cuestiones suponen una disminución de los recursos previstos para el 2024, por lo que el equipo económico tendrá que pensar de qué manera esos menores ingresos.

Mientras tanto, en la calle se siente el “mal trago” que anunció Milei el día de su asunción. La inflación del 25% de diciembre provocó estragos en los salarios y en las ventas, justo en el mes más importante del año para el sector comercial. Enero vendría con cierta desaceleración pero no bajaría del 20/22%. La mayoría de los salarios perderá fuerte contra la suba de precios, salvo en el caso de gremios con fuerte poder de negociación.

Plazos y expectativas

Mantener el apoyo popular que consiguió en la segunda vuelta es el gran desafío de estas horas para Milei. Pero para eso deberá mostrar que hay una salida posible y que vale la pena el sacrificio.

Fotografía de archivo del ministro de Economía de Argentina, Luis Caputo. EFE/David Fernández
Fotografía de archivo del ministro de Economía de Argentina, Luis Caputo. EFE/David Fernández
(David Fernández/)

La expectativa es que en los próximos meses empiecen las buenas noticias, una vez que el plan fiscal ya muestre resultados más consistentes. Todo indica que en febrero debería bajar de manera más marcada la inflación. El objetivo sería que retorne a la velocidad crucero del segundo semestre de 2023, es decir alrededor de 12% mensual.

Por ahora no hay plazo para la salida del cepo cambiario, pero la expectativa de los inversores es que el ingreso de dólares de la cosecha permite dejar atrás las restricciones que hoy se mantienen casi en su totalidad. De hecho, se trata de uno de los temas más importantes que deberá en catar el Gobierno una vez que se aprueba la ley ómnibus

El aumento de la brecha cambiaria y el temor a una nueva devaluación del dólar oficial serían un obstáculo. Pero aun en caso de un nuevo “sinceramiento” del dólar, el ajuste sería mucho más suave que la megadevaluación de diciembre.

Además de la desaceleración gradual de la inflación, el inicio del segundo trimestre coincidirá con el aumento del ingreso de dólares de una cosecha que será espectacular. Los USD 20.000 millones adicionales que se esperan para este año recuperarán la economía y al mismo tiempo servirán para aumentar fuerte la oferta del mercado cambiario. La expectativa -y posiblemente el gran desafío- es que se pueda salir del cepo en algún momento del segundo trimestre.

El paro general que enfrentará el Gobierno esta semana también refleja los frenos que intentaran desde distintos sectores de poder, en este caso los principales gremios. El Gobierno tendrá, sin embargo, una interesante oportunidad para utilizar esta medida de fuerza a su favor, teniendo en cuenta la pésima imagen de los sindicalistas -empezando por el clan Moyano- entre la gente.

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Será una semana en la que habrá que seguir monitoreando de cerca al mercado cambiario, pero sobre todo en la que se pondrá en juego la capacidad de liderazgo político del nuevo gobierno.

Política y Economía

Cómo funcionarán las LEFI, el nuevo instrumento con el que el Gobierno busca cerrar la emisión monetaria

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18 julio de 2024

En medio de una operación de gran calibre destinada a cerrar el grifo de la emisión monetaria, el Tesoro emitió Letras Fiscales de Liquidez (LeFi) por unos $20 billones.

  • Serán canjeadas por los pases y el Gobierno espera que los bancos acepten canjear para limpiar el balance del Banco Central, terminando con los seguros denominados puts.

El objetivo es limitar al máximo la emisión monetaria, mientras que el pasaje de la deuda del BCRA al Tesoro se completará a partir del próximo lunes 22. 

Ese día se cerrará totalmente la emisión de pesos destinada a pagar intereses que todos los días generan los pases pasivos, pesos que los bancos tienen depositados en el Banco Central.

  • A partir del lunes 22, los bancos podrán seguir colocando su exceso de pesos en el Banco Central, que les entregará las Letras Fiscales de Liquidez (LEFI), emitido por la Resolución Conjunta 40/2024.

De esta forma,el Gobierno inicia un nuevo régimen monetario que tiene por objetivo abordar uno de los factores cruciales para levantar el cepo cambiario.

La emisión, que lleva fecha del 17 de julio, es por $ 20 billones, y vence dentro de un año. 

Devengará intereses diarios que se capitalizarán en cada cambio de la tasa nominal de política monetaria y que serán pagaderos al vencimiento.

La Letra “gozará de todas las exenciones impositivas dispuestas en las leyes y reglamentaciones vigentes en la materia”.

Esto significa que con el pasaje de los pases a las LEFI se corta una fuente de financiamiento de las provincias. 

El superávit comercial de junio fue de US$ 1.911 millones

Los pases remunerados del Banco Central habían sido alcanzados por el impuesto a los ingresos brutos en Ciudad de Buenos Aires, Catamarca, Mendoza, Misiones, San Luis y Tucumán, que ahora perderán ese ingreso.

Habló Fausto Spotorno tras su salida del equipo de asesores: la reacción de Milei en redes

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Política y Economía

Siguen las bajas en el Gobierno de Javier Milei

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18 julio de 2024

La Libertad Avanza asumió el poder en diciembre del año pasado sin una estructura partidaria sólida. Ese fue uno de sus atractivos durante la campaña, es decir, la oferta de un espacio “nuevo” y “distinto” a todo lo anterior, sin viejas lealtades políticas ni participación en el ámbito público. Pero hoy ese atractivo electoral se manifiesta en dificultades para la gestión. 

Desde su asunción hasta la fecha, el presidente Javier Milei cuenta con múltiples bajas en su Gabinete. El listado incluye desde ministros y secretarios hasta subsecretarios y asesores. Las renuncias o desplazamientos se dieron luego de que el Gobierno quedara envuelto en alguna polémica. 

Las más recientes se dieron este miércoles 17, ambas por decisión del propio mandatario: Julio Garro dejó de ser el subsecretario de Deportes, que depende del secretario de Turismo, Ambiente y Deportes, Daniel Scioli, mientras que Teddy Karagozian dejó el Consejo de Asesores liderado por Damián Reidel.

La previsible salida del empresario textil Karagozian se dio tras haber criticado el plan económico y las recientes medidas del ministro de Economía Luis Caputo. A su vez,  el desplazamiento de Garro tuvo lugar luego de que el dirigente platense opinara que Milei y Scaloni deberían pedir disculpas por los cánticos de la Selección Argentina de fútbol contra Francia, lo cual generó malestar entre Milei y su entorno. Y hasta hubo un tuit de la vicepresidenta, cuestionado implícitamente  al colonialismo francés. Se generó una polémica en tono a todo al episodio, pero en ningún caso parece tener la entidad suficiente como para desplazar a un funcionario.

Otras salidas

Días atrás, el Gobierno había echado al secretario de Bioeconomía, Fernando Villela. Dicha área volverá a denominarse de Agricultura, Ganadería y Pesca, y en su lugar designó a Sergio Iraeta. Hasta el momento se desconocen los motivos del pedido de renuncia.

A fines de mayo, Milei decidió la baja de Nicolás Posse como jefe de Gabinete de Ministros y la del titular de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI). Junto a Posse, reemplazado por Guillermo Francos, echó a Silvestre Sívori de la AFI, un hombre cercano al funcionario saliente.

Otro que debió salir del Poder Ejecutivo es el secretario de Legal y Técnica del Ministerio de Capital Humano, Maximiliano Keczeli, quien duró apenas cinco meses en el cargo.

Una de las primeras víctimas fue Guillermo Ferraro, entonces ministro de Infraestructura. A menos de 50 días de Gobierno, Milei definió su salida. Eduardo Roust, Juan Caruso, Belen Stettler son otros de los nombres que dejaron sus cargos en el Gobierno luego de haberlos ejercido durante muy poco tiempo. 

“Amateurismo” y “carencia de cuadros”

El analista Juan Negri, director de la carrera de Ciencia Política en la Universidad Di Tella, planteó que esta situación responde a una situación de “amateurismo”, así como también a una “carencia de cuadros”. 

“LLA es un partido nuevo, entonces carece de toda esa estructura que tienen los partidos tradicionales”, definió Negri. Y agregó que la novedad del espacio invitó a una gran cantidad de personas a “subirse a ese barco”: “Tiene perfiles muy distintos, y al Gobierno le cuesta encontrar una orientación más general”. 

Si bien aclaró que todos los partidos muestran matices en su integración, también señaló que pareciera que el Presidente “va descubriendo que la gente que él mismo puso, no es la que él quería o la que le gustaría que se comportara de alguna manera”. 

Por su parte, el analista Ignacio Labaqui planteó que “las remociones algo intempestivas de algunos funcionarios en parte parecieran estar explicadas por internas en el Gobierno y por el estilo presidencial”

En esa línea, Negri agregó que hay una actitud “hasta infantil” en el Presidente, cuando “ve que hay cosas que no le gustan e inmediatamente remueve a la persona a cargo”.

La personalidad del Presidente despierta algunas dudas respecto a la integración al equipo de La Libertad Avanza. En esa línea, en diálogo exclusivo con El Economista, el diputado Juan Manuel López (CC), expresó que “Milei es poco generoso; entrega bastante fácil a su gente y hay mucha incertidumbre tanto en los funcionarios como en la gente a la que le ofrecen ser funcionarios”.

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Política y Economía

La CGT es un atavismo corporativista que choca contra una sociedad democrática y liberal

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En el año 1930 se crea la Confederación General del Trabajo (CGT) como una central obrera fusionadora de varios sindicatos. 

La década de 1930 es frecuentemente recordada por la vuelta al autoritarismo militar y las votaciones fraudulentas. Pero se deja de lado (o se ignora) que también fue una década en que la intensa agitación social generada por sindicatos anarquistas, comunistas y socialistas, desde la década de 1910, se mantuvo con toda su intensidad. 

Era una agitación social con mucha raigambre de trabajadores inmigrantes que traían ideas revolucionarias de la agitación que ocurría en Europa a raíz de la revolución bolchevique y en la Alemania liberal de Weimar durante la década de 1920.

Perón

En las décadas de 1910 y 1920, el Coronel Perón observaba esta agitación con consternación y hasta temor. Según varios autores de la historiografía de la época (Potash, Page, Halperín Donghi y otros), Perón era un admirador de la sociedad germánica. Al hombre le preocupaba sobremanera el avance del bolchevismo y la flacidez del liberalismo de la Alemania de Weimar para contener el avance del comunismo. 

En la década del 1920, el Coronel estuvo en la Italia de Mussolini y allí aprendió las artes del fascismo corporativista. Básicamente, El Duche enseñaba que la democracia liberal sólo conducía a la exacerbación de la agitación social de izquierda. Por lo tanto, lo que había que hacer es organizar la sociedad en corporaciones. La Sociedad Organizada.

Juan Domingo Perón

Una corporación debían ser los sindicatos unidos; otra los empresarios unidos; otra las fuerzas armadas (obvio); otra la iglesia; los artesanos; los profesionales y también podían sumarse las ligas de amas de casa. Lo importante no era el número de corporaciones sino que todas las corporaciones debían responder a un poder central: el Estado. 

Con esta agitación social comunista, anarquista, socialista perseverante en las décadas de 1930 y principios de 1940, Perón asume el Departamento Nacional de Trabajo.

En octubre de 1945 institucionaliza -aunque la venía practicando desde 1943- la personería gremial con el Decreto 23.852/45 de “Asociación Profesionales”. Se reconoce la libertad de constituir sindicatos. 

Pero sujeta a dos tipos de asociaciones: las simplemente inscriptas y las con personería gremial. Estas últimas eran las únicas con derecho a firmar convenios colectivos. De esta forma, se institucionaliza el monopolio de la negociación en la parte sindical tal como lo establecía la Carta del Lavoro de Mussolini (1927).

Esto es, Perón institucionaliza la personería gremial o el poder de la corporación CGT. Figura jurídica que es reafirmada en 1953 con la Ley 14.250 de Negociación Colectiva, hoy vigente. 

La personería gremial le otorga el monopolio de la negociación colectiva a los sindicatos de la CGT. De esta forma, la corporación sindical (la CGT) se erige en el pilar del modelo corporativista de Perón el cual sostiene que hay que organizar la sociedad en corporaciones para canalizar la agitación revolucionaria de izquierda hacia la construcción de una potencia industrial y militar que lleva a una Nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana. Y olvidarse del libertinaje que provocaba la democracia libre.

Los gobiernos militares

Cuestión es que, a partir de la década de 1950, el mundo en reconstrucción de posguerra va hacia una integración del comercio internacional. 

Argentina, con gobierno militares que declamaban la “desperonización”, mantuvieron la personería gremial de los sindicatos. O sea, la organización corporativa de los trabajadores o el poder de la CGT.

Aramburu, Onganía y la dictadura militar de 1976, confesos antiperonistas, hacían gala de intervenir la CGT. Pero dejaban impoluta la personería gremial para no sacarle el poder (que querían usar). Preservaron el resabio corporativista que legó Perón para mantener el poder sobre los trabajadores.

Alfonsín

Llegó finalmente la democracia de verdad. Las elecciones son libres, transparentes y -más allá de que alguno que se queda “calentito” con el resultado de alguna elección por el cual pasa a denunciar fraude- es innegable que las elecciones democráticas en Argentina son implacables. El país de los fracasos tiene para mostrar un solo logro: su democracia.

La Argentina empieza a transitar 40 años de hermosa democracia, que no estuvo exenta de intentos de golpes de Estado, crisis económicas y políticas, pero no nunca cayó; ni siquiera trastabilló. 

El punto es que tampoco nunca desarmó la herencia corporativista de Perón que es la personería gremial. El dispositivo legal-administrativo que le da el poder a la “temible” CGT. Si habrán sufrido Alfonsín, Menem, Duhalde, Néstor, Cristina, Mauricio y Alberto las presiones y amenazas de la “temible” CGT.

Milei

Esta hermosa democracia permitió que el pueblo libremente se expida para llevar al poder al Rey de la Libertad: Javier Milei.

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El Presidente quiere construir una sociedad totalmente basada en la libertad. 

Pero llama a negociar la libertad a la CGT.  

La CGT le responde algo así como (según los medios): “Para empezar a negociar, tenés que revisar el Impuesto a las Ganancias de la ley tributaria y la reforma laboral de la Ley de Bases“. 

El presidente Javier Milei
El presidente Javier Milei

Leyes ambas propuestas por el Presidente elegido por el pueblo y aprobadas por mayoría de la Cámara de Diputado y de Senadores elegidas por el pueblo.

¿Qué vale más? 

El poder legal-administrativo otorgado por una atávica regulación corporativista, como es la personería gremial, que le da un enorme poder a la CGT (que de otra forma no lo tendría). 

O la voluntad del soberano (el Pueblo) que se expidió en la urnas en una sana democracia para votar al Presidente, a los diputados y a los senadores que aprobaron las leyes que no le gustan a la “temible” CGT.

Sería muy sano para la Argentina tener una central obrera como la CGT transparente y democrática. No una CGT que es un atavismo corporativista que choca contra la nueva sociedad de sana democracia y valores liberales. 

Si le preguntan al General, seguro que optaría por lo segundo. Porque el tipo era pragmático y se adaptaba a los tiempos. Los argentinos parece que todavía no. 

En lugar de invitar a la CGT a negociar, hay que modernizarles la personería gremial.

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