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Encontraron una culebra en el Canalito en pleno centro de Roca

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Un inusual episodio generó alarma entre los vecinos del centro de Roca. Todo ocurrió esta mañana, cuando una mujer caminaba con su hijo sobre calle Mendoza e Hipólito Irigoyen y advirtió sobre la vereda, la presencia del animal.

«Iba caminando con mi nene y a simple vista no la reconocí. Al principio creí que era una rama pero después me di cuenta que era una culebra», dijo la mujer que transitaba por el canalito.

Ante los hechos; Fabián Llanos, guardafaunas de Río Negro aseguró que se trata de una culebra ratonera (Philodryas Trilineata). Se las suele encontrar en zona de bardas y/o chacras. Podría decirse que es inofensiva», recalcó.

En caso de que ocurra un hecho similar, se recomienda comunicarse con la Policía, Defensa Civil o con la Subsecretaría de Biodiversidad y Cambio Climático.

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El agente inmobiliario denunciado por estafas se presentó en Neuquén, pero no lo detuvieron

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Así lo revelaron fuentes con conocimiento del caso. Dijeron que Ramiro Fernández compareció en una unidad policial, fijó domicilio en Buenos Aires, pero no fue detenido a pesar de que había una orden de captura que dictó la Justicia.

El agente inmobiliario Ramiro Fernández, que está sospechado de haber cometido supuestas estafas con la venta de inmuebles en Villa La Angostura, compareció este viernes en una comisaría de la ciudad de Neuquén para estar a derecho.

Sobre Fernández pesaba una orden de captura que había dictado semanas atrás el juez Maximiliano Bagnat, junto con la prohibición de salir del país, pero fuentes que conocen sobre el caso comentaron que no quedó detenido. Contaron que constituyó domicilio en Buenos Aires.

LA ANGOSTURA DIGITAL consultó en la fiscalía local sobre el asunto, pero no hubo respuesta por el momento. Se desconoce si desde la fiscalía de Villa La Angostura autorizaron que quede sin efecto la orden de captura.

Ahora con Fernández a disposición de la justicia, el fiscal Adrián De Lillo que trabaja en el caso podrá avanzar con el legajo y si logra reunir evidencias hasta podría pedir la formulación de cargos.

Hasta finales del año pasado, en la fiscalía local había por lo menos tres denuncias de un constructor local. También, había denuncias de un arquitecto de la Villa que pidió que se investiguen las presuntas maniobras inmobiliarias cometidas presuntamente por el agente inmobiliario. Y hay una denuncia de los titulares de la inmobiliaria Lepore que quedaron salpicados por las supuestas estafas.

Las fuentes con conocimiento del caso explicaron en ese momento que los hechos denunciados señalan, en líneas generales, que el agente inmobiliario, que trabajó para la inmobiliaria Lepore, fue el presunto responsable de varias estafas con la venta de propiedades.

Comentaron que el sospechoso montó en los últimos años un sistema de estafas piramidal. Con ese mecanismo, vendió y revendió supuestamente el mismo lote. Las fuentes mencionaron que además los denunciantes relataron que el agente inmobiliario tomaba reservas y no las cumplía o firmaba pagarés financieros.

Cuando trascendió el año, las fuentes estimaron que el monto de las supuestas estafas superaría el millón de dólares. Desde el Ministerio Público Fiscal mantuvieron reservas por el momento sobre la causa en trámite.

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Pablo Semán: “Milei creó una dinámica de confrontación que puede superarlo”

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“Es difícil enfrentar lo que no se comprende. La tentación de caricaturizar aquello que queremos combatir resulta inevitable. Se parte de prejuicios que crean ideas inexactas y grafican imágenes irreales. Dos vicios en los que, en el último tiempo, la política democrática tropieza, recae y -naturalmente- termina frustrándose. Todo ello hace que sea aún más complejo convencer fuera de nuestro círculo, de ´nuestro nosotros´; lo que conduce, por ende, a la derrota”, sostiene Martín Szulman, sociólogo (UBA) y consultor en comunicación política al mirar este presente político nacional.

Algo muy profundo cambió. Y está cambiando.

Y si en la vida es necesario detenerse bien seguido para reflexionar sobre el andar, en política este ejercicio es imprescindible.

Ya nada volverá a ser lo que era. Para bien y para mal.

Con el intento de que este presente no nos queme la cabeza ni la vida, ¿cómo bosquejar un mejor futuro o una alternativa distinta a estas frustraciones e incertidumbres que tenemos acumuladas?

Quizás muy a pesar suyo, Pablo Semán se ha transformado en un gurú para quienes quieren afrontar este ejercicio esperanzador.

Él sí vio venir a esta movida libertaria. Y lo fue diciendo al menos en la última década y no fue muy escuchado. La narrativa de izquierda o pseudoprogresista miraba para otro lado. Muy para otro lado.

Semán es sociólogo y antropólogo. Su trabajo como investigador ha girado, mayormente, en las experiencias religiosas (fue pionero en advertir el peso de los evangélicos en la política nacional), musicales, literarias y políticas de los sectores populares.

Y fue coordinador de un bestseller “Está entre nosotros. ¿De dónde sale y hasta dónde puede llegar la extrema derecha que no vimos venir?”, de editorial siglo veintiuno, que ya va en la tercera edición. Su lectura es imprescindible.

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En el libro, Semán como otros autores intervinientes -Sergio Morresi, Ezequiel Saferstein, Melina Vázquez, Martín Vicente y Nicolás Welschinger- refieren y profundizan seis determinaciones en la búsqueda de entender la construcción libertaria.

Hablan de la crisis económica y productiva y de la emisión de una moneda sin valor; activismo digital en las redes sociales; la mutación del vínculo entre el Estado y la sociedad; un cuestionamiento bien marcado al peronismo; la profundización del individualismo y la pandemia.

“La pandemia amplificó la escena de desencuentro entre el Estado -observado y discutido en su capacidad de cuidado y de daño- y la sociedad -expuesta a una situación límite”, sostiene Semán.

“La humillación al otro, al que piensa distinto, ha sido superada en la escalada”

Sobre el espíritu antiperonista que sobrevuela este tiempo -donde el peronismo y el kirchnerismo hicieron mucho para que esto ocurriera- Semán apunta que este sentimiento hacia el peronismo nace “también de la experiencia de 20 años durante los cuales el kirchnerismo ha hecho surgir -tanto en la base social del peronismo que sobrevivió a la crisis del 2001 como en la que amplió en sus gestiones entre 2003 y 2015- distancias, desconocimientos, reproches y ajenidades sísmicas dentro del propio movimiento”.

Y añade: “Si durante el menemismo hubo corrientes y camadas de trabajadores antiperonistas, puede observarse hoy en las clases medias bajas, en distintos sectores de trabajadores y en las juventudes, en capas de las que el peronismo había creído ser el representante exclusivo, un antiperonismo que es clave en la crítica social de la política”.

Para quienes no lo ubican tanto vale recordar que Semán puede encuadrarse desde lo ideológico en el campo popular, nacional y con perspectiva de género, sin anteojoras que le puedan limitar su registro y con un grado de honestidad que puede provocar rechazo en militantes furiosos y que no llegan a entender que sus análisis no pretenden latigar a nadie sino por el contrario, echar luz a este momento de tanta incertidumbre, inestabilidad y locura.

Y es en este punto, de lucidez y honestidad intelectual, que Semán se vuelve hoy un referente ineludible. Ante tanta frustración acumulada que llevamos encima, escucharlo vale para salir de cierta pereza o comodidad intelectual.

“Desde 2008 la sociedad vive, por un lado, un proceso de transformación social y cultural en cuanto a la fragmentación y la individualización de las posiciones y, por otro, la centralidad que empieza a adquirir el tema de la libertad de muy diversas maneras, que va a tener que ver centralmente con la libertad económica”, comenta el entrevistado a “Río Negro”.

Uno de los peores problemas del progresismo es que en este momento insisten con figuras que tienen un déficit de legitimidad enorme”

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En este punto, el individualismo exacerbado o potenciado está en foco del análisis de Semán y sus colegas. “Para la tradición nacional popular existe una tensión irresoluble entre el hecho de que en la vida social cada uno se salva en una complejidad de lazos, y el dogma político ‘nadie se salva solo’. Esta tensión no se diluye con facilidad por el llamamiento borrosa e incomprensiblemente comunitaria de expresiones como ‘la patria es el otro’ ni por el pretendidamente aggiornado ‘la patria sos vos’, o por la convocatoria a una solidaridad que por un lado presupone comunidades romantizadas y, por el otro, se revela hipócrita para actores que desde hace años perciben injusticias en las políticas de subsidio, irresponsabilidad en el manejo del dinero público, actos de corrupción y un internismo feroz que hace naufragar el relato voluntarista de reciprocidad fraterna y humildad. De esto no hemos escuchado hasta ahora ni una autocrítica de la administración anterior ni de la anterior a la anterior”, señala.

Pregunta: ¿Cómo pensar hacia adelante para que este presente no nos queme?

Respuesta: Podemos terminar quemados por el presente porque el presidente Milei le imprime a su gestión un vértigo, una aceleración y un nivel de conflictividad que me parece que una muy buena parte de la sociedad no soporta. Eso se suma a los efectos de la inflación que también son preocupantes que puede generar la recesión sobre el empleo. Vamos a terminar más quemados por esto que por las oscilaciones discursivas o políticas.

P:¿Qué decir de la práctica de la humillación desde el poder como herramienta política?.

R: Creo que a esta altura la humillación al otro como práctica de la vida cotidiana ha sido superada en la escalada. Ejemplo de esto es el cierre de ciertos organismos y la política de revertir ciertos logros del feminismo, de los movimientos cuestionadores de la estigmatización racial y religiosa. Más allá de las críticas que uno tenga a esos organismos o esas políticas, que puede haberlas, pero es básicamente una habilitación a la acción antipluralista y autoritaria. Me parece que los grupos que tuvieron protagonismo en esto tuvieron muy buenas iniciativas y acciones, pero muchas veces en ese hacer fueron irritantes para la población y en eso se monta Milei para avanzar. Creo que no es solamente el efecto de los logros sino también los errores no forzados limitaron la posibilidad de que sobreviva algo de lo hecho anteriormente y hoy se lo destruya.

Quizás un gran problema que tuvo todo el progresismo contemporáneo fue que intentó presentar esos avances en derechos como si fuesen casi alternativos o compensatorios a las cuestiones económicas y eso es lo que los volvió más irritantes. Creo que esa presentación de equivalencia resultó enojosa para mucha gente. Además hubo una implementación contradictoria de esas políticas de derechos que termina también yendo en contra de esas políticas.

P: Ud. habló en alguna oportunidad de “los ofendidos”.

R: Ojo, no lo tomes como una categoría, por favor. En la relación con el Estado se ha puesto un énfasis muy grande por parte de los individuos, desde diversas posiciones políticas, el daño recibido. Entonces, la categoría de víctima y la relación de postulación de un daño recibido por parte del Estado es parte del lazo social. La gente hace lazo social imputándole una capacidad de daño a la alteridad. Es raro, pero es así. Una forma de vincularse es a través de la denuncia de una ofensa. La contracara de eso es que también hay ofensas. Y la dinámica política tiene mucho que ver con denunciar agravios, reclamar por agravios. Creo que en ese contexto que es estructural y que es independiente de las facciones políticas hay sujetos que alternativamente han reivindicado el carácter de “nosotros somos los más agraviados” y me parece que eso es problemático para hacer política. Eso es lo que quise decir en general. ¿Se entiende?

P: Le molestar que se hable livianamente de batalla cultural. Es más, a quienes hablan en estos términos los mandó a leer de nuevo a Antonio Gramsci.

R: La idea de batalla cultural tiene que ver con la de disputar el sentido común en la sociedad civil y entender que la sociedad civil es parte de la dominación. Lo que critico es que el kirchnerismo creyó lo contrario de lo que plantea Gramsci; el kirchnerismo creyó que la única forma de dirigir a la sociedad era desde el Estado, incluso usar el Estado para transformar a la sociedad civil. Entendió a la sociedad civil como una masa inerte a la cual había que educar, pedagogizar, orientar… ésa es la crítica mía. El concepto de hegemonía de Gramsci es compatible con procesos autoritarios o democráticos; inclusive las construcciones hegemónicas en sistemas democráticos son más difíciles porque el pluralismo es normativo. En todo caso yo quería preservar la idea de Gramsci porque intentar evangelizar desde el Estado a la sociedad no da resultados y quizás ahí se vuelve pertinente el concepto de hegemonía al analizar ese error, al entender ese error, al tratar de superar ese error.

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P: ¿Cómo se sigue?

R: ¿Qué se puede hacer desde el llano del progresismo? En este momento lo único que diría es que hace falta un proceso muy largo de renovación de prácticas, ideas, figuras y preparatorios de acción. Por lo tanto esta ofensiva libertaria todavía no terminó de suceder y quienes pensaron siempre estar a la ofensiva y con la iniciativa tendrán que asumir que están viviendo una derrota y que no se pueden ganar todas las batallas, ni menos inmediatamente.

Esto no quiere decir abandonar las voluntades de trabajo político, pero sí significa entender cuál es la relación de fuerzas. Bueno, nada de eso se está haciendo, ni entender la relación de fuerzas ni llevar adelante una renovación de ideas, prácticas, figuras y repertorios que sería el primer paso estratégico en esa batalla.

Lo primero que hay que entender y hacer desde el punto de vista del progresismo es darse cuenta que muchas de las cosas que uno piensa que las hace bien las hace mal. Porque ofenden. Esto no implicaría hablar con nadie sino hablarse primero a uno mismo, mirarse a la cara y poder decirse “soy un estúpido”. Porque de buenas intenciones hemos empedrado el camino al infierno. Eso me parece que es lo primero.

Lo segundo es, en todo caso, identificar sujetos con los que uno quiere avanzar. La política tiene que referirse a los problemas concretos de la gente para poder interpelarla, llamarla, eso quiere decir interpelar. Entonces tiene que asumir una agenda nueva de problemas. Y además tiene que asumir que no cualquiera puede interpelar porque no es solamente tener una nueva agenda sino que hay que tener figuras legítimas para interpelar. Vos podés tener una muy buena agenda, haberte autocriticado, pero no ser legítimo. Y uno de los peores problemas del progresismo es que en este momento insisten con figuras que tienen un déficit de legitimidad enorme; sí, tendrán un capital político, un capital electoral, qué sé yo, pero eso no va para ningún lado.

Está complica la cosa. Lo fascinante de este libro es, como dicen sus autores, que a contrapelo de las reacciones de huida o negación es un llamado a la realidad; ya no se trata de limitarse a clasificar a la derecha de fascista, autoritaria y algo más sino de “entender qué demandas, experiencias y sensibilidades heterogéneas la atraviesan y qué responsabilidad le cabe a la política democrática si no quiere aislarse de la sociedad”.

El sociólogo y antropólogo Pablo Semán considera que el progresismo, en tanto sea analizado desde aspectos sociales y políticos, “tiene responsabilidad” en el arribo de Javier Milei a la presidencia, según evaluó en una entrevista con Telam.

P: ¿Cómo analiza los primeros meses de gobierno de Milei?

R: Me parece que actúa con un nivel de aceleración y pasión personalista que le hace imposible articular políticamente. A partir del ajuste, el Gobierno activó una base en contra que no es solo de la clase media, que se siente defraudada, de los sectores populares, que la pasan mal. Básicamente, el rechazo por el momento está en las provincias, inclusive en las que gobierna Juntos por el Cambio. Se activó una respuesta al ajuste muy rápida y fuerte, y eso fragilizó la potencia política del Gobierno.

P: Su último libro plantea que hasta hace poco tiempo Milei y La Libertad Avanza eran evaluados como un fenómeno “evanescente”.

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R: El error de interpretación se encuentra en haber observado el fenómeno Milei de forma despreocupada o desatenta. Algo había cambiado mucho antes en la sociedad y la clase política estaba mirando cualquier cosa. La sociedad había ido acumulando problemas crecientes en su vínculo económico y hasta simbólico con el Estado. Hubo cada vez más contradicción entre la pretensión y la efectiva presencia del Estado en temas, por ejemplo, como la salud, la educación y la seguridad.

También estuvo errado ese diagnóstico que decía que si la gente estaba disconforme, entonces iba a ir a buscar las soluciones en la izquierda política. A esa altura, la disconformidad social ya estaba articulada alrededor de un programa que beneficiaba a las posiciones de la derecha y lo mostraron las derrotas sufridas por el kirchnerismo en 2009 a manos de Francisco Narváez, en 2013, de Sergio Massa; en 2015, de Mauricio Macri; en 2017, de Esteban Bullrich; y, en 2019, cuando ganó las elecciones girando hacia el centro con Alberto Fernández como candidato.

Era obvio que la sociedad estaba inclinada hacia la derecha. Por ese motivo era ingenuo plantearse que la disconformidad social podía salir en 2023 hacia otro lado que no fuera la derecha. La sociedad se volvió más a favor del mercado y más crítica del Estado. En ese contexto, se elaboró la afinidad con el concepto de libertad, que tiene un sentido económico y otro, político. Muchas personas sintieron al Estado como un obstructor, especialmente durante la pandemia de Covid-19, y lo descubrieron de la mano de los críticos del kirchnerismo. A mí no me asombra que la gente eligiera el valor de la libertad.

P: ¿Cómo analiza la relación que mantiene el Gobierno con las religiones?

R: Con relación a los credos evangélicos se ve claramente que Milei apuesta a desplazar a los movimientos sociales de la delegación de la ayuda oficial. Tampoco quiso hacerlo con los intendentes porque consideró que era fortalecer demasiado al peronismo. (…) El Estado viene actuando en áreas sociales con los evangélicos desde hace 30 años. El kirchnerismo, por ejemplo, nunca dejó de hacerlo, pero ahora aparece subrayado en la conciencia progresista que cree que tiene el monopolio de la descripción de la sociedad. El progresismo, que no pudo anticipar en lo más mínimo un resultado electoral, está compuesto por personas que reivindican la potencia de las ciencias sociales pero que no saben en qué sociedad vive.

P: ¿Hay una responsabilidad del progresismo en ese giro que la sociedad fue dando en los últimos años?

R: Sí, pero creo que hay una doble responsabilidad. Una, la de dar motivos políticos para que crecieran ciertas reivindicaciones, y otra es que no quisieron verlo venir.

P: ¿Por qué sería eso?

R: El progresismo llegó al poder, en parte, como una alternativa ante la implosión del orden social del menemismo. Entonces se encontró demasiado rápido con una responsabilidad muy grande y con pocas herramientas. Además, muchos de los que fueron progresistas en los 2000 habían sido menemistas en los 90. Reapropiarse de un discurso crítico del neoliberalismo después de haber sido parte de él fue, entonces, un lenguaje que se aprendió a las apuradas.

P: ¿En qué escenario se encuentra parada la dirigencia política frente al Gobierno?

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R: Milei creó una dinámica de confrontación que tiene grandes probabilidades de superarlo. Si bien su balance de fuerza tal vez todavía sea positivo, creo que generó muchos más enemigos que los que es recomendable tener. Se crearon más enfrentamientos y no surgieron soluciones, por lo que la sociedad argentina se volvió más fragmentaria. No importa si Milei estabiliza fuertemente su mandato y aspira, por ejemplo, a una reelección porque es independiente de eso.

Veo que vamos hacia más fragmentación y conflicto.

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Corresponde a las provincias la propiedad de sus recursos

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Si hubiese un proyecto nacional con contención política, social y cultural para la gran mayoría de los argentinos, este debate tal vez no existiría y habría mayor cercanía con aquel famoso art 40 de la CN de 1949 que decía: “Los minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo, de carbón y de gas, y las demás fuentes naturales de energía, con excepción de los vegetales, son propiedad imprescriptibles e inalienables de la Nación…”

Pero hoy, ateniéndonos a estrictos marcos legales, y en virtud de la realidad política, sostenemos la posición que reconoce en las provincias el dominio originario de los recursos naturales existentes en su territorio, según el art 124 de la CN.

El tema requiere verlo desde lo constitucional, lo legal, lo político, lo ambiental y el sentido común.

El art. 124 de la CN/1994 dice: “Corresponde a las provincias el dominio originario de los recursos naturales existentes en su territorio”

El uso del término “corresponde”, tiene un claro significado de “pertenece”, de la cosa propia de pertenencia. Y más si tenemos en cuenta que una de las principales finalidades de aquella reforma constitucional se basó en un mayor federalismo, lo cual hace más visible el sentido de este artículo.

Cuando se hace taxativo el listado de lo que se llama “Recursos naturales”, los recursos hidroenergéticos aparecen claramente mencionados en el articulado.

“Dominio originario” otro de los conceptos incluidos en el art. 124, proviene del derecho minero, cuando los minerales eran lo único conocido como parte del subsuelo. Y está vinculado al debate sobre si los yacimientos de minerales pertenecieron desde su origen a los particulares o al Estado.

Y vemos que el Código de Minería/1886, refiere al “dominio originario del Estado” y la palabra “originario”, que adjetiva al vocablo “dominio” la entendemos como idea de “integridad territorial” e íntimamente vinculada a la idea de dominio como derecho real, y al lugar en que se halla.

“Cuando se habla desde el derecho sobre el dominio originario de los recursos naturales existentes en su territorio, obviamente se refiere al “dominio patrimonial” sobre tales recursos” (opinión de Humberto QUIROGA LAVIÉ).

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La Constitución de 1853 no aclaró sobre la titularidad de los recursos naturales. Pero en nuestros tiempos Alberto Dalla Vía (destacado juez) en 2006, dijo que el antiguo art. 104 (hoy 121) de la Constitución, “al establecer que las provincias se reservan los poderes no delegados al gobierno federal, reconoce implícitamente a las provincias el dominio sobre los recursos. Y un claro axioma del derecho dice “que “partiendo del principio de que la jurisdicción sigue al dominio, las provincias tienen todas las atribuciones de pertenencia.”

Existe un interesante y poco conocido debate en 1869 en el Senado de la Nación, nada menos que entre Dalmasio Vélez Sarsfield y Bartolomé Mitre. Versó sobre la construcción del Puerto Madero en Bs As. Vélez sostenía que los ríos navegables pertenecen al Estado Nacional según el art. 26 de la CN, mientras que Mitre sostuvo que las provincias solo habían delegado en Nación el ejercicio de la jurisdicción sobre los ríos, en cuanto a materia de navegación interjurisdiccional, pero retenía su dominio.

Al surgir el Código de Minería en 1886, se da un fuerte respaldo a las pretensiones provincialistas, ya que declara las minas como “bienes privados de la Nación o de las provincias, según el territorio en que se encuentren”.

Hoy, interesan a Neuquén y Rio Negro, las centrales hidroeléctricas cuyas represas embalsan agua aportada por los ríos Limay y Neuquén. Y son la compartidas de Alicurá, Piedra del Águila, Pichi Picún Leufú, El Chocón y su compensadora Arroyito.

Es cierto que al ser concesionadas en 1993 se planteó que, a su vencimiento, en 2023, retornarían al poder concedente original que había sido el Estado Nacional.

Pero surge en 1994, posterior a esto, la reforma constitucional que pone en cabeza de las provincias la propiedad de los recursos de su subsuelo.

Y existe una disposición legal clave en esto que es la ley 15336/60 en cuyo art 15 se da un orden de importancia a la utilización del agua como bien valorable. Primero para ser bebida, segundo para riego y tercero para generar energía. Y no es una prelación caprichosa.

Y acá tenemos un dato que quita cierta importancia a la mera resolución comercial o económica de las concesiones y que solo las provincias por su inmediatez institucional pueden proteger. Y como bien sostiene el Dr. Eduardo Oliva de ASAS/Acceso social al agua segura, hay que establecer mediante el uso adecuado del recurso hídrico, mejores condiciones de vida humana, asegurar riego en la producción pastoril y ganadera propia y valorar la eficacia hídrica dentro de disposiciones locales para mejorar la tecnificación del riego, la accesibilidad al agua, el almacenaje y distribución de acuerdo a necesidades regionales y de producción, irrigar hectáreas colindantes a las represas y en definitiva garantizar un mejor aprovechamiento del recurso y poner en valor cuestiones no tomadas por las licitaciones originales como el cuidado ambiental, prevención para sequías y temas de calentamiento global.

Todo esto desde ya, poniendo también en resguardo lo atinente a lo productivo con sustentabilidad. Entendemos que las provincias de Rio Negro y Neuquén, aseguran hoy la mejor aplicación de estas formas de vincular al agua, sus ríos y la generación hidroeléctrica.

O sea, el poder concedente para nuevas licitaciones, debe estar en manos provinciales.

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* Diputado Nacional (mc) – Río Negro

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