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Salud

Enfermedades psicosomáticas: cuando los síntomas están en el cuerpo y el dolor en el alma

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“Nuestra respuesta de estrés puede desencadenar dolores físicos: los típicos de espalda o cuello, tan emparentados con otras cargas menos físicas y más emocionales”, describió el psiquiatra (Getty) (Cecilie_Arcurs/)

Muy habitualmente decimos que sentimos un fuerte dolor, a veces inmenso, inclusive insoportable, pero ¿ese dolor es físico, emocional, ambos o quizás solo uno?

El modelo que solemos llamar cartesiano, por René Descartes, en realidad es el del cuerpo separado de la mente. A medida que los conocimientos en medicina avanzan, así como nuestro sentido común respecto a la salud, cada vez es más evidente algo que siempre lo fue: la mente no es una “sala de control” que maneja un cuerpo mecánico, que responde pasivamente a sus órdenes, sino que las personas tenemos un organismo integrado en el cual todo es cuerpo o todo cerebro a la vez. En realidad todo es uno.

Cuando incorporamos este concepto podemos entender porqué aquello que percibimos en nuestros pensamientos y emociones no es “la cabeza”, sino todo nuestro ser y recíprocamente lo que percibimos en el cuerpo, tampoco es “solo” del cuerpo sino es todo nuestro ser integrado y único.

Esto no es una ideología difusa alternativa, sino algo concreto y tiene que ver con integrar a la clínica el conocimiento actual en cuanto a cómo estamos realmente compuestos.

Felicidad estrés
La tristeza es una emoción humana natural y común que todos experimentamos en algún momento de nuestras vidas. Puede surgir como respuesta al estrés, a una pérdida, o inclusive sin razón aparente

La conexión entre las emociones y la salud física ha sido objeto de estudio durante siglos. El área de la medicina que se ocupa de ello es la psicosomática, que es esencialmente interdisciplinaria, un área de conocimiento en la que se interconectan aspectos del cuerpo, con comportamentales, sociales e inclusive ambientales.

Actualmente, todo ello está integrado a su vez en la llamada Medicina del Comportamiento (Behavioral Medicine), un criterio más actual y amplio, en el cual la síntesis entre los conocimientos en lo referente a lo biológico se combina con todas las ciencias sociales.

Así, epidemiología, antropología, sociología, psicología, fisiología, farmacología, nutrición, neurociencias, etc., forman parte de un mismo corpus conceptual que reintegra al ser en uno y no multiplicidades ajenas entre sí. Entre todas esas redes conceptuales se va diluyendo el paradigma mente-cuerpo.

Un poco de historia

persona preocupada y con insomnio
“La tristeza es una emoción humana natural y común que todos experimentamos en algún momento de nuestras vidas. Puede surgir como respuesta al estrés, a una pérdida, o sin razón o causa aparente”, dijo De Rosa (JEFF BERGEN /)

La medicina psicosomática no es nueva, de hecho fue la forma de todos los abordajes del malestar por parte de las medicinas tradicionales y de la antigüedad. Así, son ejemplos los griegos, Galeno en particular, con sus “enfermedades de la pasión” o la medicina de los países árabes, con Avicena; o la china o la hindú ayurvédica.

Más cerca en el tiempo y en occidente, los trabajos de Franz Alexander o Georg Groddeck, y en general toda la órbita de la escuelas no solo la alemana sino también francesa e inglesa clásicas, abordan este constructo conceptual, de un ser integrado aun con explicaciones diferentes.

Con el auge de la farmacología y las drogas para situaciones puntuales esto se fue diluyendo, quedando a veces esta mirada en zonas de la periferia de la ciencia formal, no siempre bien valoradas o desarrolladas.

Dolor, estrés y emociones

"Esta sensibilidad puede afectar diferentes áreas del cuerpo, como los músculos, las articulaciones o provocar cefaleas rebeldes o cuadros de dolor generalizado", describió el psiquiatra  (iStock)
“Esta sensibilidad puede afectar diferentes áreas del cuerpo, como los músculos, las articulaciones o provocar cefaleas rebeldes o cuadros de dolor generalizado”, describió el psiquiatra (iStock) (Getty Images/iStockphoto/)

La tristeza es una emoción humana natural y común que todos experimentamos en algún momento de nuestras vidas. Puede surgir como respuesta al estrés, a una pérdida, o inclusive y eso nos preocupa más, sin encontrar razón o causa aparente.

Sin embargo, lo que puede resultar a veces inquietante y fuente de angustia, es cuando la tristeza puede manifestarse físicamente, más aún cuando en principio hemos padecido durante largos periodos de un dolor rebelde a todo tratamiento somático, hasta comenzar a buscar esas otras posibilidades más ligadas a lo emocional.

Parte de la respuesta al menos, no es tan críptica, sin embargo cuando nos sentimos o somos amenazados por algún tipo de factor emocional, como una pérdida real o potencial que genera tristeza, es común que nuestro cuerpo reaccione de manera muy similar a una amenaza física.

Una parte de nuestro sistema nervioso, el sistema nervioso autónomo (SNA), o neurovegetativo, especialmente la rama simpática, se activa, lo que puede aumentar la tensión muscular, la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Esta respuesta de estrés puede tener un efecto directo en nuestros sistemas musculoesquelético y nervioso, exacerbando o desencadenando dolores físicos: los típicos de espalda o cuello, tan emparentados con otras cargas menos físicas y más emocionales.

FIBROMALGIA DOLOR
“La tristeza que se prolonga puede aumentar la sensibilidad al dolor”, comentó De Rosa (Getty)

Para entender la importancia del SNA, puede destacarse solamente la población neuronal en las zonas digestivas (el plexo mesentérico, por ejemplo), que ha dado que se lo conozca como “segundo cerebro” por su importancia.

Por otro lado, una misma estructura cerebral, aun cuando tiene diferentes núcleos, el tálamo, regula la percepción del dolor y así en base a sus conexiones con el exterior y también con la corteza y diversas áreas del encéfalo, aumenta o disminuye la sensibilidad (el umbral) al dolor tanto externo como interno, físico, o emocional.

Así sabemos, por ejemplo, que la tristeza que se prolonga puede aumentar la sensibilidad al dolor. Esta sensibilidad puede afectar diferentes áreas del cuerpo, como los músculos, las articulaciones o provocar cefaleas rebeldes o cuadros de dolor generalizado. Esto, en la medida que se lo mantiene, provoca astenia, agotamiento y cuadros similares a la fatiga crónica y la fibromialgia, que se relacionan o confunden frecuentemente con esta fisiopatología.

medicamentos
“El dolor puede conducir al sobreconsumo de analgésicos, ansiolíticos y antidepresivos”, afirmó el psiquiatra (Getty) (Jim Craigmyle/)

El problema es que como todas las alteraciones sobre variables básicas, como el dolor, el sueño, la alimentación, por ejemplo, son caminos de doble vía y la afectación en una parte de ese sistema afecta al todo: problemas digestivos pueden relacionarse con trastornos de sueño, o inmunológico y aumentar así la percepción del dolor y viceversa.

Trastornos de sueño, alteraciones de peso (en más o en menos), dolores difusos a veces muy localizados en una zona, y que ninguno de estas variables parecen responder, es lo que vemos expresado en la práctica con el sobreconsumo de analgésicos, ansiolíticos y antidepresivos, por ejemplo, o como ya hemos mencionado en Infobae, en buscar propuestas regeneradoras, compuestos potenciadores, revitalizantes etc.

En conclusión

Es fundamental reconocer la importancia de abordar todos los aspectos del ser, emocionales, físicos y de sus circunstancias vitales, cuando se trata de dolores crónicos o recurrentes. La tristeza puede tener un rol fundamental que no se debe dejar de explorar.

El sistema nervioso autónomo desempeña un papel vital en nuestra salud, y la relación entre la mente y el cuerpo es evidente en las enfermedades psicosomáticas. Al integrar enfoques médicos y psicológicos, podemos trabajar hacia una salud óptima y una mejor calidad de vida. La conexión entre las emociones y la salud física es innegable, y abordar ambas es fundamental para promover un bienestar integral.

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TERAPIA PSICOLOGO
“La terapia cognitivo-conductual, la terapia de relajación y la meditación son algunas de las opciones que se pueden asociar con éxito a la farmacoterapia”, dijo De Rosa (Richard Clark/)

Los abordajes integrados ofrecen enfoques terapéuticos que buscan tratar el origen emocional de los síntomas físicos. La terapia cognitivo-conductual, la terapia de relajación y la meditación son algunas de las opciones que se pueden asociar con éxito a la farmacoterapia, o a diferentes formas de terapia física y cambios vitales como la higiene de sueño.

Quizás la única advertencia es no recurrir a una “pastilla” autoadministrada, que solo hará que se profundicen los males del cuerpo sean del alma o viceversa.

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Salud

Agua Solarizada: Purificación y revitalización para mejorar tu salud

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El agua solarizada es una práctica antigua que ha resurgido en la actualidad debido a sus múltiples beneficios para la salud. Utilizando la energía fotónica del sol, esta técnica no solo purifica el agua, sino que también la dinamiza, mejorando su calidad y potencialmente beneficiando nuestro bienestar general.

El Agua y su Memoria Solar

Nuestro cuerpo está compuesto en un 80% por agua, y este líquido vital tiene la capacidad de almacenar la energía del sol en forma de frecuencias electromagnéticas. Al exponer el agua al sol, sus moléculas se reconfiguran, eliminando las memorias negativas adquiridas durante su recorrido por las tuberías.

Más allá de la Potabilización Convencional

Aunque el agua del grifo pasa por procesos para ser considerada potable, estos no siempre eliminan todas las impurezas ni ajustan las moléculas desajustadas. La solarización permite que el agua recupere su estado natural, libre de contaminantes químicos y bacterianos.

Proceso de Solarización

Para solarizar el agua, se recomienda usar una botella de vidrio, de preferencia azul cobalto. Se llena con agua del grifo o embotellada y se expone al sol durante al menos una hora. Es crucial cubrirla con una tela ligera para permitir la evaporación del cloro y otros químicos.

Beneficios de los Rayos Solares

Los rayos infrarrojos del sol atraviesan el vidrio, calentando y activando las moléculas del agua, un proceso conocido como “dinamización” en homeopatía. Los rayos ultravioletas esterilizan el agua, eliminando bacterias, lo que contribuye a su pureza y seguridad para el consumo.

Reconexión con lo Natural

Consumir agua solarizada reconecta nuestro cuerpo con un estado más puro y natural, restaurando memorias celulares antiguas y mejorando la salud general. Esta práctica nos invita a volver a lo básico y a beneficiarnos de las bondades naturales para nuestro bienestar.

Preparación Sencilla y Efectiva

Preparar agua solarizada es un proceso accesible que cualquiera puede realizar en casa. Con materiales simples como una botella de vidrio y un espacio soleado, se puede obtener un agua más pura y revitalizante, mejorando así la calidad de vida de manera natural.

El agua solarizada es una técnica ancestral que ofrece una alternativa saludable y accesible para mejorar nuestra salud. Al adoptar esta práctica, nos beneficiamos de un agua más limpia y revitalizante, alineando nuestros hábitos con los ritmos naturales para promover un bienestar integral.

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Salud

Cómo consumir antioxidantes para mejorar la masa muscular y la salud cerebral

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Los antioxidantes son sustancias naturales o fabricadas por el hombre capaces de ralentizar o incluso bloquear algunos tipos de daños en las células del organismo, como el envejecimiento.

Según una publicación del Instituto Nacional del Cáncer de los EEUU, “los antioxidantes son compuestos químicos que interactúan con los radicales libres y los neutralizan, lo que les impide causar daño”.

El cuerpo produce algunos de los antioxidantes que usa para neutralizar los radicales libres, son los que se conocen como “antioxidantes endógenos”. Sin embargo, los expertos remarcaron que “el cuerpo depende de fuentes externas (exógenas), para obtener el resto de los antioxidantes que necesita, y destacaron que “estos antioxidantes exógenos se obtienen generalmente de la dieta”.

Presentes en muchos alimentos, principalmente frutas y verduras, también se encuentran disponibles como suplementos dietéticos para potenciar los beneficios de una dieta saludable y equilibrada.

¿Cuáles son los beneficios de los antioxidantes?

Como se vio, los antioxidantes tienen la función de frenar las reacciones de oxidación en las células a partir de las cuales se originan los nocivos radicales libres. Es por eso que su papel es clave en la reducción de enfermedades cardiovasculares, de tumores y de enfermedades neurodegenerativas. También actúan potenciando el sistema inmunológico.

“Las teorías del envejecimiento señalan, por una parte, la programación genética con una respuesta predeterminada de cada organismo y, por otra, un proceso no genético que incluye a los radicales libres o el estrés oxidativo”, tal como se desprende del trabajo de investigación Antioxidantes: perspectiva actual para la salud humana.

Desde 1956, el académico estadonidense Denham Harman de la Universidad de Nebraska ya planteaba “la relación entre radicales libres y envejecimiento”. Y dado que la expectativa de vida humana podría aumentar al disminuir los efectos del proceso oxidativo es que se vuelve tan importante incluir alimentos con estos compuestos en la dieta.

Según explicó la nutricionista brasileña con posgrado en Nutrición Clínica Deportiva y Vigilancia de la Salud, y especialista en Nutrición Deportiva, Edvânia Soares, “al hacer que el organismo funcione mejor, los antioxidantes son esenciales para una longevidad saludable y previenen enfermedades, como las cardiopatías e incluso el cáncer”. En una entrevista con National Geographic, enumeró los beneficios de consumir alimentos ricos en antioxidantes.

Favorecen la salud cardiovascular. Alimentos ricos en antioxidantes son aliados para mantener la salud cardiovascular al reducir la oxidación del colesterol LDL, conocido como el “colesterol malo”, un factor que favorece la formación de placas en las arterias, aumentando el riesgo de enfermedades cardíacas.
Mejoran la piel. Además, estos alimentos contribuyen a la salud cutánea, protegiéndola de los daños solares y favoreciendo la cicatrización de heridas, según afirma la nutricionista.
Previenen enfermedades. Estudios indican que una dieta abundante en antioxidantes puede disminuir el riesgo de padecer enfermedades crónicas como enfermedades cardíacas, ciertos tipos de cáncer y la enfermedad de Alzheimer.
Mejoran la vista. Los nutrientes específicos presentes en estos alimentos están vinculados con la salud visual y pueden incluso ralentizar el avance de enfermedades oculares degenerativas, asegurando una buena salud ocular.
Potencian el sistema inmune. Los antioxidantes también son beneficiosos para el sistema inmunitario al proteger las células inmunes del daño oxidativo, lo que ayuda a mantenerlo en óptimas condiciones.
¿Cuál es el efecto de los antioxidantes en la masa muscular?

Además, para quienes hacen ejercicio regularmente, los antioxidantes tienen el poder de ayudar a la recuperación muscular y mejorar el rendimiento físico.

Esto es especialmente importante debido a que a partir de los 30 años, el cuerpo pierde entre el 3 y el 8% de la masa muscular por década, y más después de cumplir los 60. Esta pérdida de masa muscular que ocurre naturalmente con la edad es conocida como sarcopenia y tiene un impacto directo en la salud ósea en la edad adulta.

Según publicó The Telegraph, un nuevo estudio realizado en Japón sugiere que los antioxidantes pueden desempeñar un papel al mantener la masa muscular y la función cognitiva a medida que las personas envejecen.

Asimismo, la suplementación con antioxidantes es habitual en atletas con el fin de reducir el estrés oxidativo y con ello mejorar la recuperación y aumentar el rendimiento.

¿Cuál es el efecto de los antioxidantes en la salud cerebral?

El mismo artículo del medio inglés señaló que algunos antioxidantes, como las vitaminas C y E presentes en alimentos, combaten el daño oxidativo de las células del cuerpo. Estos antioxidantes no sólo protegen la salud del cerebro al prevenir la neurodegeneración, sino que también, gracias a sus propiedades antiinflamatorias, pueden reducir el daño tisular.

El proceso de formación de radicales libres está ligado tanto al envejecimiento fisiológico en general, y a algunas enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson en particular.

Los antioxidantes presentes en los alimentos pueden ayudar a prevenir algunos de estos procesos, pero también a paliar o enlentecer algunas de estas enfermedades. Así lo demuestra el estudio El papel de los antioxidantes dietéticos y sus posibles mecanismos en el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer, según el que “dado que el estrés oxidativo está implicado en la fisiopatología de la enfermedad de Alzheimer, los antioxidantes representan un tratamiento potencial para estapatología”.

Según una publicación de los Institutos Nacionales de Salud (NIH por su sigla en inglés), “ciertos antioxidantes, pueden ayudar a reducir el riesgo de desarrollar demencia”. Pero aclararon que siempre en el marco de un estilo de vida que incluya una dieta saludable, estar físicamente activo y socializar con otras personas, además de dormir lo suficiente y hacer actividades que desafíen al cerebro.

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¿Qué alimentos tienen antioxidantes?

Se demostró que los alimentos con más cantidad de antioxidantes son las frutas, verduras y hortalizas. Y en ese sentido, una reciente publicación de la Revista Chilena de Nutrición, editada por la Sociedad Chilena de Nutrición, Bromatología y Toxicología, aseguró que para cumplir con los requerimientos nutricionales que el cuerpo necesita basta con seguir las recomendaciones del llamado “plato saludable de Harvard”, que recomienda, a grandes rasgos, que el 50% de la ingesta diaria sean frutas y verduras, acompañadas de un 25% de proteína saludable y un 25% de cereales y granos integrales.

Dentro de los alimentos ricos en antioxidantes, los especialistas recomiendan incluir en la dieta:

Brócoli
Arándanos
Zanahoria
Tomate
Uvas
Té verde
Cacao amargo
Pimiento rojo
Almendras

Y según la coach y experta en hábitos saludables, licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos e instructora de fitness española Natàlia Calvet, “no es necesario que prepararse enormes batidos verdes que incluyan kilos de verduras para poder tomar la mayor cantidad de antioxidantes posibles juntos”. “Asegurarnos de consumir a diario una variedad de frutas y verduras de diferentes colores será la mejor manera de asegurarnos el consumo de los antioxidantes necesarios para combatir los radicales libres”, recomendó.

Origen: https://www.infobae.com/salud/2024/06/12/como-consumir-antioxidantes-para-mejorar-la-masa-muscular-y-la-salud-cerebral/

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Salud

Cómo evitar que una gripe se transforme en neumonía: los consejos de los expertos en salud

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3 de julio 2024 – 09:00

En temporada de enfermedades respiratorias, descubrí como reducir el riesgo de cuadros graves.

En épocas de aumento de enfermedades respiratorias como la gripe, es crucial adoptar medidas preventivas efectivas para evitar complicaciones graves como la neumonía. El cambio de estaciones y las condiciones climáticas adversas pueden aumentar significativamente el riesgo de infecciones virales y bacterianas. Este período, generalmente durante los meses más fríos del año, afecta especialmente a los grupos vulnerables como niños pequeños y adultos mayores, quienes son más propensos a desarrollar enfermedades respiratorias complicadas.

Para proteger la salud respiratoria, es fundamental adoptar hábitos que fortalezcan el sistema inmunológico y reduzcan el riesgo de contagio, especialmente durante períodos de aumento de enfermedades respiratorias como la gripe.

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7 consejos para evitar que una gripe se transforme en neumonía:

Estos son los siete consejos claves de los expertos en salud para prevenir que una gripe se transforme en neumonía:

  1. Vacunación: mantener al día la vacuna contra la gripe es fundamental, especialmente para personas de riesgo y aquellos con condiciones de salud crónicas.
  2. Consulta médica temprana: ante la aparición de síntomas de gripe o resfriado que no mejoran o empeoran, es crucial consultar a un médico para recibir un diagnóstico y tratamiento adecuados.
  3. Ambientes ventilados: ventilar los espacios cerrados y evitar el hacinamiento puede reducir la concentración de gérmenes y virus en el aire.
  4. Hidratación y alimentación saludable: mantenerse bien hidratado y consumir una dieta equilibrada fortalece el sistema inmunológico, ayudando a combatir infecciones.
  5. Descanso adecuado: dormir lo suficiente y evitar el estrés contribuyen a mantener un sistema inmunológico fuerte y resistente.
  6. Higiene de manos: lavarse frecuentemente las manos con agua y jabón, o usar desinfectante de manos a base de alcohol, ayuda a prevenir la propagación de virus respiratorios.
  7. Evitar el tabaquismo y el humo: el humo del tabaco irrita los pulmones y aumenta el riesgo de infecciones respiratorias graves como la neumonía.

Ante cualquier síntoma, es fundamental consultar con un médico especialista que pueda hacer el seguimiento adecuado para un tratamiento correspondiente. Es fundamental no automedicarse y tomar todas las medidas preventivas.

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