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“Es importantísimo hacer el chequeo previo al inicio de la actividad”

En el programa “El Cordillerano entrena”, conducido por Carla Chiarandini, los profesionales de la salud Pablo Cozzarín y Marisa Parola, de la Fundación Intecnus, fueron consultados con respecto a la información de que cerca de un 80 por ciento de los recuperados de coronavirus desarrollaron problemas cardíacos. Ambos profesionales coinciden en la importancia de controlarse antes de comenzar a practicar ejercicio físico.

“Es un estudio con cien pacientes y lo que empezaron a detectar es que inicialmente no tenían síntomas, y se hizo un screening específico del corazón y les detectaron afecciones”. En este sentido, el médico expresó que “si uno tuvo una enfermedad nueva, viral, de la que no se conoce mucho científicamente, no valdría empezar a hacer una actividad importante y de gran esfuerzo, sin antes hacerse un chequeo”.

Por su parte, la doctora Marisa Parola, señaló: “No es un estudio concluyente, es una muestra pequeña, con lo cual nosotros no podemos armar un protocolo y hacerle resonancias a todos los pacientes. Pero sí nos prende una luz amarilla. ¿Qué significa?, esto que dice Pablo. Después de haber dado positivo, haberla padecido o no, o sea en forma clínica haberla desarrollado o haberla cursado de manera asintomática, hay que controlarlo. Y nosotros los cardiólogos, en la parte que nos toca, estar alertas, sabiendo que hay posibilidades de que haya una afección, sabiendo que hay que avanzar en algunos estudios. Pero no es algo matemático. Cada paciente es un mundo, con sus características. Es una lucecita amarilla, un alerta para que tengamos en cuenta y observemos al paciente sabiendo esta posibilidad. Con esta muestra que se publicó, es una posibilidad”.

“Y es importante que en la vuelta, porque ahora estamos en proceso de que se abren y se cierran las posibilidades de cada uno de hacer algo, ahora volvimos a poder salir por el DNI, pero, en algún momento, se volverá a liberar. Y las posibilidades de hacer todos los días una actividad genera, en los asintomáticos que no hayan tenido ni se hayan testeados, tuvieran o no coronavirus, sí tener que hacerse un chequeo. Es decir, no valdría volver a la actividad sin hacer un chequeo. Por este estudio y, en general, las personas que van a exigir a su organismo con un ejercicio físico intenso, deberían chequearse”, recordó.

Con respecto a qué se puede detectar, “si es una enfermedad asintomática, es justamente eso, no generó síntomas. Pero sí los síntomas, como los que estamos hablando, con respecto al corazón. La falta de aire, las palpitaciones en el pecho, sentir que el corazón late, cuando el corazón debería funcionar como un auto en marcha que no hace ruido, que no lo detectamos que está latiendo. Sería el diagnóstico de una palpitación, que uno siente el latido en el pecho o le falta mucho el aire cuando está en reposo en una actividad común, claramente un cardiólogo deberá verlo, porque son síntomas que hay que revisar”.

En ese sentido, la doctora Parola habló sobre la posibilidad de que el corazón se vea afectado y uno sienta la falta de aire debido al sedentarismo. “Hasta que el organismo retoma su ritmo, puede tener esa sensación. ‘Yo corría 4 kilómetros y no sentía nada y ahora hago dos cuadras y me canso’.

Y además que esta cuarentena nos trajo no solo el sedentarismo sino el aumento de peso, porque tuvimos más tiempo de hacer budín de limón, tortas fritas. Entonces con el sedentarismo más el aumento de peso, el organismo se va a sentir exigido y nos lo va a expresar. Y la forma más común de expresarlo es esa falta de aire, esas palpitaciones. Por eso es importantísimo hacer el chequeo previo al inicio de la actividad. Y así también con el deportólogo hacer un plan para volver al estado. Hay que monitorear eso”.

“En su momento, se decía que el tiempo que uno pasaba sin entrenar es el tiempo que se debería tomar para volver a la intensidad previa. O sea si yo pasaba tres semanas sin entrenar, necesitaba tres semanas de carretear de vuelta para volver a la misma intensidad de antes. Entonces no es malo como regla. Habrá que tener paciencia si uno no hizo nada en cuatro meses”, explicó Cozzarín.

Con respecto a eso, se planteó si era posible llegar a correr a fin de año una carrera de 70 o 50 o 25 kilómetros, entrenando con las condiciones actuales. “Eso tiene que ver con una construcción”, señaló el deportólogo. “No solo tiene que ver con recuperar la capacidad aeróbica, por ejemplo. Tiene que ver con que los huesos, los tendones y las articulaciones se vuelvan a adaptar, y eso lleva más tiempo”.

“En una federación en la que estoy trabajando, que es la Federación Argentina de Esquí y Andinismo, una de las cuestiones que se tomaron como base y, después, otras federaciones se sumaron, es el tiempo de recuperación de un hueso roto. Un hueso roto se recupera en 42 días. Tomamos un número redondo de 45 días para que cuando se libere todo el país en relación a poder entrenar, recién después de 45 días de que empezó a entrenar el último podría generarse una competencia, para evitar que el cuerpo no esté adaptado y se genere una lesión”.

Lo más importante es “chequearnos”, recomendó Parola. “Habíamos hablado también del miedo a acercarse a los centros por miedo a contagiarse. Sepamos que cada centro está dividido y con un control muy estricto justamente para no contagiarnos. Un consultorio externo es muy distinto a uno con COVID o fiebre. Con todas las medidas y el protocolo se intenta no entrar en contacto ni pasar ningún tipo de virus. Entonces hay que ir, ir con tranquilidad, y no hay que dejar de hacerlo”.

También se refirió a la necesidad de controlar otros aspectos. “En los gimnasios que se habilitaron, uno debe firmar cuando no tiene síntomas y no es contacto de coronavirus, entonces yo dejo tranquila a la institución de que no tengo coronavirus. Pero no sé si me quedo tan tranquilo yo con mi estado de salud personal. Entonces, en esa situación, tendría que chequear también a mi organismo pensando en que no contagiar no alcanza para estar saludable”. Por ejemplo, además, Cozzarín mencionó la importancia de prevenir “que no estén anémicos, que no haya ningún problema con el riñón, cómo está colesterol, el sobrepeso y varias cuestiones”.

La incertidumbre por saber hasta cuándo habrá cuarentena también daña

Pablo Cozzarín aseguró que “es normal” sentirse un poco ahogado. “Hay otra cosa que nos está generando ahogo, que es la cuarentena en sí”, destacó la doctora Parola. “La incertidumbre, hasta cuándo será, ni hablar las cuestiones económicas, entonces se confunde el síntoma. Desde lo anímico, ganas de dormir y no levantarse. Eso también hay que tener en cuenta. Porque la cuarentena nos ha generado estos cambios en el ánimo, un punto que no es menor, como para verlo y tratarlo. Hay que consultar, hay que controlarse. Si uno tiene un médico de cabecera, buenísimo, porque los va a guiar. No hay que tenerle miedo”.

Para finalizar, sobre la cifra de 80 por ciento de casos de pacientes cardíacos, “debe ser verdad pero en esa muestra, no en todo el mundo”, señaló Cozzarín.

“Es una muestra pequeña, no tenemos resonancias previas de esos pacientes, hay muchos virus que generan inflamación, entonces hay muchas variables”, explicó la médica. “No hay que asustarse. Es una lucecita amarilla de precaución”.

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