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Fernando Navajas: “Nos pueden llevar camino a una inflación de tres dígitos antes de fin de año”

“Para mí la contribución del ministro Martín Guzmán fue muy importante para que la Argentina no entre en default, dado -repito- el mapa electoral de 2019” (Maximiliano Luna/)

La economía no logra encarrilarse hacia un sendero de estabilización y ordenamiento del conjunto de variables que desde hace varios años se vienen moviendo en forma dispar, con un resultado general claramente negativo, como lo manifiestan la aceleración de la tasa de inflación, el aumento de la indigencia, la pérdida de reservas en un escenario inédito de precios récord de las materias primas que exporta el país, estancamiento del empleo asalariado registrado y crecimiento de la informalidad laboral y de la actividad productiva y comercial.

Inicialmente, el Gobierno y la prédica del ministro Martín Guzmán justificaba esos movimientos, más allá de los efectos de la irrupción de la pandemia de Covid-19, por la “mochila” de los vencimientos de la deuda con el sector privado. Se reperfilaron esos compromisos en agosto 2020, pero nada cambia.

Luego, se culpó a la herencia del acuerdo con el FMI que firmó el gobierno anterior. Pero tras más de dos años de negociaciones con el organismo se cerró un nuevo crédito, a mayor plazo y en condiciones sustancialmente menos exigentes, y tampoco el escenario cambió: se acentuó en términos relativos la caída de reservas en el Banco Central, dada la estacionalidad alta de liquidación de exportaciones del agro y precios excepcionalmente altos: la inflación avanzó peligrosamente de menos de 3% a más de 6% por mes; el índice de riesgo país alcanzó niveles récord en la gestión de Gobierno -en valores comparables con los registros previos al canje de deuda 2020 que modificó la estructura del indicador-, y el humor social se deterioró severamente.

Frente a ese cuadro, Infobae entrevistó a Fernando Navajas, Economista Jefe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericana (FIEL), profesor de la Universidad de Buenos Aires, miembro del Consejo Directivo de la Universidad Torcuato Di Tella; y miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas. Ganó el Konex de Platino en análisis económico en 2016 en reconocimiento a su labor en la década anterior, quien 10 meses antes había anticipado la alta probabilidad del deterioro de las variables macroeconómicas, por la persistencia del Gobierno a querer gobernar sin un plan ordenador. Ahora, piensa lo mismo, aunque claramente, sus fundamentos incorporan diversos ingredientes que no estaban tan presentes un año atrás.

El economista anticipó 10 meses atrás el deterioro de las variables macroeconómicas, por la persistencia del Gobierno a querer gobernar sin un plan ordenador

El ministro Martín Guzmán completó el ciclo de renegociación de la deuda y sostiene que ya la macroeconomía está encaminada: “Sólo tenemos un problema en Argentina con la inflación, y hay que atacarla con firmeza” ¿Qué piensa?

Martín Guzmán ya completó su ciclo, que era el de la renegociación de la deuda con los acreedores privados y con el FMI, en eso estoy de acuerdo. Esa es para mí la principal tarea por la que su gestión va a ser evaluada en el futuro. Hay quienes dicen que encima lo hizo mal. Yo en cambio soy de la opinión de que quienes dicen eso se olvidan de que la crisis económica que empezó hace 4 años, en mayo de 2018, dejó al país en una virtual cesación de pagos que había que remontar. Dado el resultado electoral abrumador de agosto de 2019 la opción más probable hubiera sido ir, de cabeza, a un default explícito. Lo que estamos viendo ahora en la pelea dentro del propio gobierno es la mejor prueba de ello. Lo que Guzmán hizo fue ofrecer una estrategia alternativa, basada en sus estudios y experiencia con Joseph Stiglitz, que evitara ese mal escenario. Para mí su contribución fue muy importante para que la Argentina no entre en default, dado -repito- el mapa electoral de fines de 2019.

En cuanto a la segunda parte de la pregunta, la macroeconomía no está para nada encaminada. Más bien parece estar encaminada a un desastre macroeconómico de raíz política. Es el resultado de una fragmentación política del oficialismo entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo, en medio de un escenario de shocks internacionales muy serios y con un ejecutivo que, hasta ahora, acomoda todas las demandas. Esto no solo no permite que el programa con el Fondo pueda anclar expectativas, sino que puede terminar duplicando el déficit fiscal y generando una patología macro que no la veíamos desde los años 80. Es un equilibrio de “ventanillas abiertas” en donde para peor la propia coalición de gobierno aparece mostrando la cabeza por varias de esas ventanillas reclamando transferencias y medidas desestabilizadoras que, al ser acomodadas pasivamente, no van a ser cumplidas y nos pueden llevar camino a una inflación de tres dígitos antes de fin de año, porque las reglas de indexación de la economía cambian frente a un escenario de acomodamiento de la política económica.

Fernando Navajas
“La macroeconomía no está para nada encaminada. Más bien parece estar encaminada a un desastre macroeconómico de raíz política” (Maximiliano Luna/)

Esto abre varios escenarios o “equilibrios múltiples” como dicen los economistas (más bien habría que llamarlos “desequilibrios múltiples”). Algunos de estos escenarios no son aptos para discutirlos en el horario de protección al menor. Ni al mayor.

Finalmente, la afirmación de que “solo tenemos un problema con la inflación” también está mal, a pesar de que tenemos un fenomenal problema con la inflación. Y está mal porque atrás de la inflación tenemos un muy grave problema de crecimiento y empleo, yo diría de crisis severa de estancamiento de la productividad, que hace que desde una década queramos mantener un nivel de salario real que no es consistente, a base de gasto público insostenible. Necesitamos reformas que apunten a elevar la productividad de la economía. Este problema atrás de la inflación, además, no está bien diagnosticado por una parte de la oposición que cree que se resuelve con reformas monetarias. Hacen lo que podría llamarse “monetarismo de una sola neurona”.

“Atrás de la inflación tenemos un muy grave problema de crecimiento y empleo, yo diría de crisis severa de estancamiento de la productividad”

Algunos economistas sostienen que existe una inflación reprimida por atraso cambiario, tarifario y controles de precios del rango de 60 a 90 puntos porcentuales ¿Estimaron en FIEL ese fenómeno y cómo debiera comenzar a revertirla?

— Estas cosas de inflación reprimida si existen, pero hoy para mí son importantes, pero casi secundarias frente al problema más grave de inconsistencia que mencione antes. Estos “frenos forzados” existen hasta que la economía se desenfrena en materia de ajustes de precios. Por otra parte, habiendo saltado a un escalón del 6%, si se confirma, empiezan a aparecer atrasos mayores que van a venir acompañados por saltos más significativos para deshacer esos atrasos. Es una dinámica compleja en donde no hay con qué parar la pelota excepto con un apretón fiscal y monetario. En medio de un contexto político que va para el otro lado.

_ El Gobierno avanzó con las Audiencias Públicas para comenzar a ajustar las tarifas de los servicios de luz, gas y agua con rezago respecto de la inflación que es menor a la presente, y sólo sin restricciones para un pequeño grupo de usuarios ¿Qué cabe esperar a partir de junio en términos de aumentos y de efecto sobre el índice general de precios?

— Los efectos de las tarifas sobre la inflación tienen una parte “fácil” de estimar que es la del impacto directo sobre el IPC, que en este caso no va a ser mucho mayor al 1%. Pero existe una parte “difícil” de estimar que es aquella que viene dada por los efectos de segunda vuelta que resultan del hecho de que, por un lado, el gas y la electricidad han subido (aún más fuerte) para empresas y esto es un shock de costos que lleva a un aumento de precios. Por otro lado, los salarios que son parte central de los costos también pueden reaccionar a los aumentos de las facturas de servicios. Cuando estos efectos se suman se puede multiplicar la magnitud del impulso inflacionario, es decir llevarlo al 4% no en un mes, pero en un trimestre.

Finalmente, hay otra repercusión que es el “efecto estabilización” provocado por el hecho de que mayores ajustes nominales de gas y electricidad (dado el tipo de cambio oficial y los precios internacionales de la energía) reducen los subsidios, el déficit y la emisión. Pero este efecto hoy es despreciable, a mi juicio, y menor que el “efecto impacto” que mencioné antes. Sobre todo, porque las expectativas no están para nada ancladas, más bien lo contrario.

Fernando Navajas
“Desde hace una década queramos mantener un nivel de salario real que no es consistente, a base de gasto público insostenible. Necesitamos reformas que apunten a elevar la productividad” (Maximiliano Luna/)

Cuando lo entrevisté casi un año atrás veía “un riesgo devaluatorio real que se puede vislumbrar a futuro”, ¿Ahora que estima? Porque pese a que el acuerdo con el FMI que firmó el Gobierno a fines de marzo fijó una pauta de ajuste real del tipo de cambio y de las tasas de interés de referencia del BCRA, ambas variables se mantienen corriendo detrás de la inflación…

— Ese riesgo devaluatorio esperaba que iba a acotarse con un acuerdo contundente con el Fondo Monetario, en el cual la coalición de gobierno iba a “morder la bala” de modo conjunto, aunque fuera a regañadientes, algo que no ocurrió. Sí, tipo de cambio y tasa de interés están corriendo de atrás de la inflación y es un problema para la estabilidad, pero si se acelerara su suba también sería un problema, porque no tenemos un esquema fiscal-monetario-cambiario que pueda anclar variables nominales. Es decir, es más un problema de régimen macroeconómico que, por otro lado, no tiene la menor chance de llegar a estar disponible hasta el próximo gobierno, si triunfa la oposición y se consigue diseñar e implementar un esquema de estabilización que funcione.

“El tipo de cambio y tasa de interés están corriendo de atrás de la inflación y es un problema para la estabilidad”

¿Con ese escenario, y pese a que por la invasión de Rusia a Ucrania los precios de las materias primas agrícolas se mantienen favorables para la Argentina, es posible y probable que se cumplan las metas de reactivación económica para este año?

—— El escenario sombrío en materia de inflación que puede llegar a emerger de este disloque entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo, con la misma coalición jugándole a “las ventanillas” al Ejecutivo y dinamitando el programa macroeconómico, genera un cono de dudas sobre el nivel de actividad en lo que resta del año. A comienzos de año manifestaba que tenía dudas de pronósticos que decían, por un lado, que la inflación se tenía que acelerar por el ajuste de tarifas y tipo de cambio y, por el otro, que la economía crecía o que no caía. Ahora que veo que la inflación puede descontrolarse producto de esta puja rabiosa de orden político que tenemos, tengo todavía más dudas. Sugiero que pongamos los pronósticos de actividad a un costado y en carácter de reservados.

Fernando Navajas
“Veo que la inflación puede descontrolarse producto de esta puja rabiosa de orden político que tenemos, tengo todavía más dudas. Sugiero que pongamos los pronósticos de actividad a un costado y en carácter de reservados” (Maximiliano Luna/)

El Gobierno se muestra convencido de que en 2023 estará activo un nuevo gasoducto que permitirá superar la crisis energética del corriente año y afianzar el crecimiento de la economía ¿Cómo ve ese proceso, sobre todo porque la aceleración de la inflación y el atraso cambiario están debilitando las finanzas públicas y la acumulación de dólares en el Banco Central, y de ese modo se torna imposible una adecuada planificación financiera de quién resulte adjudicado para llevar a cabo la obra?

La obra tiene una magnitud financiera que el Gobierno debería poder ejecutarla sin problemas, aun en un contexto, que ya puede vislumbrarse, en donde los gastos de capital van a ser masacrados, que es lo que ocurre en contextos de ventanillas furiosas por el gasto corriente. Hay una razón estratégica, casi de vida o muerte, para el nexo entre energía y macroeconomía de cara al futuro y que pasa por este tema del gasoducto. El gasoducto en sí no va a cerrar la brecha del faltante de invierno que tiene la Argentina, ni siquiera va a cubrir la mitad.

Pero es una señal fundamental para resolver un problema crucial que es que la Argentina pueda lograr tener una oferta “elástica” (abundante) de gas natural que la ubique en una posición privilegiada (que supo tener digamos 3 décadas atrás) en donde tenía precios de boca de pozo o citigate que eran un tercio de los de países con mejores instituciones macro y regulatorias y menor costo de capital. Esta es una tarea que trasciende al actual gobierno, que tiene que pasar el invierno 2023. Involucra a la oposición que va a necesitar tener energía barata porque si no el cierre de las tarifas con los costos va a ser otra vez misión imposible.

El ministro Martín Guzmán no cumplió con la meta acordada con el FMI de presentar antes del 15 de abril un nuevo Presupuesto 2022, y a más de un mes de esa fecha no hay señales de que lo haga en los próximos días ¿Qué implica para la sociedad en su conjunto que se gobierne sin una hoja de ruta, y con lineamientos que se incumplen reiteradamente?

— La verdad que esto de abril 15 es un trámite administrativo al lado del desequilibrio político-económico que estamos enfrentando. ¿Qué implica? Implica que una parte de la sociedad se va a ver muy sorprendida por la realidad y no sabemos cómo va a reaccionar. Y otra parte, más chica, de la sociedad va a tomar acciones preventivas que van a agravar la situación.

“Necesitamos la máxima coordinación de las instituciones salvadoras para enmendar el caos social que la irresponsable y temeraria descoordinación político-económica va a crear hacia fines de 2022″

¿Qué cabe esperar para el resto del año en materia socioeconómica?

— Un agravamiento de la situación si el problema político no se reencamina, lo cual luce imposible de que se logre por los incentivos de hacer oposición desde dentro del propio Gobierno con vistas a la estrategia electoral en 2023. Más allá de esto, todas las sociedades -la Argentina incluida- tienen instituciones informales o formales que emergen y median en los conflictos. Son instituciones salvadoras. Necesitamos la máxima coordinación en este campo para enmendar el caos social que la irresponsable y temeraria descoordinación político-económica va a crear hacia fines de 2022.

¿Una reflexión final?

— Sigo siendo optimista con la Argentina, comparativamente hablando. Nosotros estamos pagando las consecuencias de habernos olvidado de la hiperinflación. El mundo está pagando las consecuencias de haberse olvidado de las guerras. Me quedo con nuestro olvido.

Fotos: Maximiliano Luna

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