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Florencia Arietto: “Aníbal Fernández es el mal”

“No somos Yugoslavia. El que quiera venir a balcanizar, con la visión Huala de la vida, nos va a tener que matar a unos cuantos”, apunta la política y abogada Florencia Arietto, que, en su papel de letrada, junto a Ernesto Saavedra, representa a la lof Wiritray en la causa madre por usurpación en Villa Mascardi, sobre lo que aclara: “La comunidad se presenta en defensa del parque nacional, que es de todos, porque no solo se limita al sector que le corresponde por su carácter ancestral”.

Una entrevista a fondo con una mujer frontal.

–Poco después de que se volvió a hablar de la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM), a partir de los ataques en El Bolsón y Bariloche, el embajador Rafael Bielsa abogó, en Chile, por la libertad condicional del líder de aquella agrupación, Facundo Jones Huala, ¿qué análisis se puede hacer al respecto?

–De no echarlo al embajador, el presidente estaría respaldándolo. Dicen que es lo que podría hacer cualquier cónsul alrededor del mundo: ir a visitar a los presos de nacionalidad argentina, lo que me parece que sí corresponde, porque son conciudadanos, más allá de estar detenidos, pero acá no se fue a ver en qué condiciones está detenido Huala, como argentino, sino que se hizo una contraargumentación contra la Intendencia, que había presentado los cargos. O sea que se acompañó la defensa técnica de un convicto, y eso no lo puede hacer un cónsul, y mucho menos un embajador. Claramente, es un exceso en las facultades que una embajada posee, una intromisión en un proceso penal en otro país, con el agravante de que la persona que está condenada desconoce a la bandera argentina, o, por lo menos, en las últimas diatribas desde la cárcel, llamaba al combate contra el winka (blanco) para que emerja el estado mapuche.

–¿Qué puede llevar a un embajador a pedir la libertad condicional de alguien que se reconoce como creador de una agrupación que podría definirse como terrorista?

–Eso es lo que tendría que explicar. El presidente lo tiene que despedir. Bielsa está íntimamente vinculado a lo que eran los montoneros. Hay todo un enlace: detrás de las comunidades violentas que se dicen originarias y no tienen documentación respaldatoria, ni tenencia tradicional ni pacífica de la tierra, está la Gremial de Abogados, cuya cabeza es Roberto Perdía, que era jefe montonero y, en un país serio, tendría que estar preso, porque cometió ilícitos y asesinó gente durante un gobierno democrático… En ese marco, se da un revival setentista en el lugar más hermoso que tenemos para ofrecerle al turismo, que representa divisas para las provincias y mejoras para el país. Tenemos un gobierno nacional que se siente ideológicamente empático con la versión Huala de la vida; y uno provincial que no intervino quizá por miedo, porque en el kirchnerismo hay una cosa muy de lápiz y chequera. En el caso específico de Río Negro, tal vez necesitaría los fondos de Nación, entonces dejó hacer y la cosa se le incendió. Ahora la gente está muy asustada, las comunidades legítimas están atemorizadas porque vienen encapuchados que se les meten y les sacan los territorios.

–¿Cuál es la versión Huala de la vida?

–Violar la ley, imponerse por la fuerza, conseguir las cosas a través de la violencia, y creo que eso, en la mayoría de nosotros, no está como posibilidad alguna, muy por el contrario. Y lo que fomenta el gobierno, justamente a través de la versión Huala de la vida, va a terminar por afectar a las comunidades originarias, legítimas, que, en silencio y en paz, con mucha paciencia, han estado esperando que el Estado les dé lo que corresponde y todavía les debe. Sobre ellas, va a terminar recayendo el desastre que está haciendo una banda de vivos, sin respaldo ancestral, que viene a robar para controlar territorios y hacer negocios, con la idea del “cuanto peor, mejor” de los montoneros: explotemos todo así después emergemos como la salvación. El kirchnerismo juega mucho a la fracción. Estamos esperando que la Cámara de Casación nos otorgue la posibilidad de querellar en la causa de la usurpación en el Nahuel Huapi, en nombre de la comunidad Wiritray. Como Parques Nacionales, por orden de Juan Cabandié (ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible), se retiró, nadie está defendiendo el lugar. 

–Recientemente fue absuelta María Nahuel, de la autodenominada comunidad Lafken Winkul Mapu, en el juicio que se le hizo por entorpecer y/o perturbar un proceso judicial…

–No me sorprende. Estuvieron veinticuatro horas tirando piedras contra un tribunal. Diez personas con niños. Porque otra cosa que los usurpadores hacen es inmolar gente. Se trata de lo que hicieron con Rafael Nahuel, que era un pibe marginal que fueron a buscar a los Altos. Lo armaron y lo mandaron a emboscar a Los Albatros, porque, por más que el kirchnerismo quiera inventar un relato, la causa está elevada a juicio como exceso en la legítima defensa, lo que significa que hubo un ataque, se defendieron y se excedieron. No hubo violencia institucional, tampoco gatillo fácil ni homicidio por la espalda. Hicieron toda una construcción para no hacerse cargo de que lo mandaron al matadero. Es tiempo de poner blanco sobre negro con las pruebas concretas. El kirchnerismo es mago en inventar relatos sin datos.

–Uno de los testigos de María Nahuel fue un abogado de la Gremial, Eduardo Soares…

–Era montonero… Ellos tienen todo armado. Cuando usurparon en Cushamen, el agua y la comida la llevaba la esposa de Fernando Vaca Narvaja, Fleming (María Josefa).

–¿Qué tendría que pasar con la Ley 26.160, de Emergencia Territorial Indígena?

–No se tiene que prorrogar.

–¿Habría que hacer otra?

–Sí, se debería sustituir por una que, primero, le dé más protagonismo a las provincias y a los municipios donde está la tradición y la posesión comunitaria. El CoDeCI (Consejo de Desarrollo de Comunidades Indígenas), con Newen Loncoman, está entongado con Orlando Carriqueo (el werken/vocero de la Coordinadora del Parlamento Mapuche Tehuelche de Río Negro), entonces entre ellos, que son kirchneristas, dicen lo que quieren y justifican que sin documentación podés tener acceso a la propiedad, y no es así. Lo único que los habilitan a eso es la 26.160, entonces esa ley se tiene que caer y sancionar otra. Hay un proyecto muy interesante de Federico Pinedo, que trabajó con constitucionalistas, pero sobre todo con antropólogos que estuvieron mucho tiempo con wichis, para que sea factible de llevar adelante en un plazo determinado: por ejemplo, decir “en seis meses tenemos que terminar el relevo total”, porque si no pasan quince años de prórroga, como ahora, y lo único que habilita es a que venga uno, se ponga una vincha y te usurpe.

–Carriqueo habló de la posibilidad de un partido político propio mapuche, ¿qué piensa al respecto?

–No hay ningún problema, cualquiera puede organizarse políticamente. Lo que no se debe hacer es desconocer las reglas del Estado de Derecho argentino y faltarle el respeto a la bandera, justificando que comunidades sin documentación vengan a usurpar a otras legítimas. Es posible que Carriqueo tenga un problema en el traun (encuentro) que se va a realizar después de las elecciones, cuando vuelvan a elegir a quién los va a representar en la Coordinadora, porque perdió un elemento fundamental: la imparcialidad. Se ha recostado sobre la fase violenta, ha tomado la visión Huala de la vida, que es la kirchnerista, quizá a cambio de fondos, de preventas, comodidades… No lo sé, no es algo que me conste, sino sólo una reflexión. Pero ha perdido la representatividad de, por lo menos, más del sesenta por ciento de las comunidades originarias de la Comarca que él debería representar. No le creen porque se apoyó sobre los violentos. 

–Usted había sido muy crítica con la anterior ministra de Seguridad y quien era secretario de la Seguridad Federal, Sabina Frederic y Gabriel Fuks. La llegada al Ministerio de Aníbal Fernández, ¿qué implica?

–Con él se consolidó la visión Huala de la vida. Aníbal Fernández es el mal. Desamparó a Río Negro cuando la gobernadora (Arabela Carreras) pidió su ayuda, aunque también ella tendrá que explicar por qué permitió que el gobierno central le viniera a decir lo que tenía que hacer en el territorio, permitiendo que se le incendie el lugar y los ciudadanos quedaran desamparados. No sé si fue por cobarde, por miedo… Tendría que haber puesto el pecho por los ciudadanos de la provincia, no dejar que vinieran a decir “hay que hacer una mesa de diálogo”, y así quemamos la base del Catedral, El Bolsón, una iglesia, y acá no pasó nada… Más allá de eso, era de cajón que Aníbal iba a contestar como lo hizo. Creo que los rionegrinos nunca van a olvidar el desamparo en que los metió el gobierno nacional, dejándolos en manos de terroristas.

–Dice que observa un grado de responsabilidad en la gobernadora…

–Es corresponsable con el gobierno nacional. Ella permitió, por acción u omisión –desconozco si por miedo–, que el gobierno central haga y deshaga. Hizo revictimizar a todas las víctimas de Mascardi pretendiendo que se sentaran con los usurpadores, que son los mismos que estuvieron tirando piedras contra un tribunal (en el juicio a María Nahuel) sin que nadie interviniera: la calle estaba cortada como para protegerlos… Ella es la gobernadora de la provincia, tiene que defender los intereses de los ciudadanos sobre todas las cosas, y no lo hizo. Creo que en Río Negro no empeoraron las condiciones y las circunstancias de la violencia gracias a la fiscal Betiana Cendón, porque, en soledad, puso la responsabilidad institucional que había que poner, aun a costa de su propia seguridad, para hacer valer los intereses de los rionegrinos.

–Más allá de la problemática puntual en la Patagonia, a nivel país, uno de los temas más candentes es el del narcotráfico. ¿Qué significa la llegada de Aníbal Fernández al Ministerio de Seguridad con respecto a ese punto?

–Es el no combate. Él cree que hay que despenalizar. Viene a un país con un cincuenta por ciento de pobres, con algunos territorios –especialmente en una zona del AMBA y el gran Rosario– tomados directamente por el crimen organizado. Siempre que existe narcotráfico, y narcomenudeo, hay armas, porque es la forma en que cuidan su mercancía. Hay que tomar la decisión de aplicar la ley, y no lo va a hacer. Argentina es como un loop (círculo). Tengo constancia de que ya hay reuniones de lo que era Hinchadas Unidas Argentinas, o sea las barras de Independiente, Newell’s, Central, todo el ascenso, más Arsenal, Quilmes… Se están juntando para ir a Qatar 2022, como hicieron en otro mundial. Es la consolidación de la ilegalidad. El gobierno demuestra que está en un problema: al poner como ministro a alguien que tiene setenta por ciento de imagen negativa, vinculado a lo más oscuro y grave del país, como el narcotráfico y las barras, resulta evidente que es porque quiere sostener la gobernabilidad para adentro de la coalición gubernamental, poniendo jugadores de muy mala fama, pero que, evidentemente, tienen algún peso interno.

–Que su marido, Federico Jakimowicz, haya dejado de trabajar en el Ministerio de Seguridad, ¿lo ve como una acción contra usted, de la que él resulta víctima?

–No tengo dudas de que es así. Él está pagando solo por ser mi marido. Poner el pecho tiene sus consecuencias, porque el kirchnerismo, con su parte autoritaria, te aprieta para que vos te bajes. La lógica es un carpetazo, pero como a mí no me pueden carpetear, porque yo vivo como digo que lo hago, no tengo un doble discurso, tratan de apretar donde duele. Mi esposo trabajó diez años en prevención del delito en las villas, con una labor impecable. Desarrolló su tarea habiendo pasado varios ministros. Yo fui asesora cuando Patricia Bullrich estuvo a cargo del área, y él jamás contó con un privilegio, como corresponde. Se mantuvo en su trabajo de base, muy honesto… Que venga un tipo que asume el 20, y el 29 saca una resolución contra tu marido, es una persecución. Pero no me amedrento, voy a seguir hablando y lo vamos a vencer. Creen que me debilitan, pero me fortalecen. No me victimizo; la vamos a seguir peleando, este no me conoce.

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