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Fui a buscar terapias alternativas para el cáncer: así me fue

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Tiempos difíciles. Patricia Kolesnicov y los efectos visibles de la quimioterapia.

La noticia fue una bomba, siempre es una bomba. “Lesiones” había dicho la cirujana pero quería decir “cáncer”. Nadie quiere decir la mala palabra, así que la doctora no la dijo pero yo la entendí. Treinta y tres años tenía. “Lesiones”: cáncer de mama.

No soy persona de búsquedas espirituales, no es lo mío. Soy racionalista, cartesiana, concreta, con los pies en la Tierra. Por ese camino, no había muchas vueltas: ecografías, tomografías, quimioterapia, rayos, paciencia. Hay un punto en que “paciencia” es lo único que quedaba de mi parte. ¿Nada que pudiera activamente hacer?

Esa pregunta me llevó a buscar alternativas, sin pensar en dejar la medicina tradicional. Que acompañaran, que se ocuparan de mejorar mi calidad de vida, que me ayudaran a hacer algo por mí misma. Algo distinto de aguantar el ciclón de la quimioterapia, la espada ardiente de los rayos. No aguantar: hacer.

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Así que entre estudio y estudio, entre trámites con la obra social y etcéteras, mi compañera Olga y yo nos metimos en otro mundo. Qué pasó es algo que cuento en Biografía de mi cáncer, el libro sobre esa experiencia que salió en su momento por editorial Sudamericana y ahora se puede descargar gratuitamente desde Bajalibros.

Aquí les dejo algunos fragmentos del libro, donde cuento ese recorrido.

“Biografía de mi cáncer” (Fragmento)

Todo el mundo tiene su médico y es urgente hacer una interconsulta, todo el mundo tiene su brujo y hay que verlo, todo el mundo tiene su médico chino, su macrobiótico, su naturista, su inmunólogo. Todos conocen un tumor terrible que remitió en un pase mágico. Mi contestador —no atiendo a casi nadie— se llena de números de teléfono: en Israel, una fundación recibe por fax los estudios y los hace ver por especialistas de todo el mundo; la dieta del doctor K reduce los efectos de la quimioterapia, una organización brasileña trabaja sobre las defensas de los que se dan quimioterapia, ¡leí en una revista…!, etcétera, etcétera, etcétera, etcétera. Digo que sí, sí, sí, pero no muevo un dedo al principio. Sin embargo, ¿cómo no buscar un tratamiento alternativo? ¿Cómo desconocer la indiferencia de los alópatas por el todo, la soltura con la que un especialista al pasar te dice “te van a salir llagas en la boca y en la vagina”?

Mi médico naturista, ese que me sacó el ardor en la boca del estómago, dice que no sabe nada de cáncer y me empuja afuera de su consultorio en, a lo sumo, tres minutos.

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El desaire no me desanima. Mi amiga Gabriela me habla desde hace un año —cuando el cáncer era asunto de otros— de unos médicos paraguayos que hacen un tratamiento con yuyos. Que convirtieron el pomelo maligno que Ale tenía en el cerebro en una naranja y luego en nuez. Ya me resulta familiar el tratamiento de Ale, así que de toda la gente razonable que me llama y me pasa teléfonos elijo a Gabriela y sus brujos. Voy a verlos a un departamento sin número en un edificio del centro. Toco el timbre y me piden que espere unos minutos en un pasillo penumbroso, con un sistema de luces que se apagan solas una vez por minuto. Cuando abren la puerta sale una pareja, la señora se abraza con una cuarentona de pulóver rosa y jean, le dice gracias, gracias, gracias, y se entiende que lo que le agradece es su vida.

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[”Biografía de mi cáncer” se puede descargar gratis de Bajalibros clickeando acá.]

El departamento es mínimo, es horrible, en la pared hay pegado un póster de Jesús, de ésos en los que la imagen despide rayos de colores y la mirada del Cristo persigue siempre a quien lo mira. Plastificado. Con chinches. Del otro lado, el dibujo de un pie en el que se indica qué zona se corresponde con cada órgano del cuerpo, se ve que alguien ahí hace reflexología. Detrás, unas frases de Sai Baba que no retengo. Me siento frágil y la señora de pulóver rosa que me atiende es tan amorosa; tiene, se diría, el secreto de la vida en la mano y lo da con humildad. Lee la biopsia y dice ajá, pregunta cuándo me van a operar. Pregunta cuándo me van a operar, es decir, no entiende que ya me operaron, la doctora. Esto no es para racionales, esto es para desesperados, así que no me voy, me quedo y paso a la salita de al lado, a la camilla. Me revisa y dice que la operación está bien hecha, que ella busca y no encuentra ningún rastro de cáncer, que no parece que yo tenga cáncer, que seguramente no lo tengo más, que no lo tengo más. Pero…

La señora muestra un álbum de fotos y hay que ser necio para no admitir la rotunda mejoría de toda esa gente. Aunque se les hubieran muerto tres veces más pacientes que los que salvaron, a alguno salvaron, a los del álbum. La doctora —en la pared hay un diploma en terapias naturales, con foto— dice que son yuyos, pura naturaleza, que puedo ir a buscarlos a Asunción o ellos me los pueden hacer traer. Todo el tratamiento sale 1.500 dólares porque el traslado es caro y, en fin, hay que convencer a las azafatas de que traigan esos medicamentos ilegales. La doctora de pulóver rosa es afectuosa y yo hago fuerza para creer en ella pero no hay caso, su discurso ecléctico me da desconfianza, para intentarlo todo estoy yo, de ella esperaba alguna certeza.

En la calle despliego dudas: si es tan sencillo curar el cáncer, si nadie tiene por qué morir jamás, si es natural y hasta saludable el tratamiento… ¿por qué no se aplica como norma en todos los hospitales? Bueno, dice la vulgata, porque hay intereses, los laboratorios no se perderían ni locos semejante negocio, el poder médico no acepta sugerencias, su ruta. Pero si estos sanadores son tan buena gente y tienen en la mano, en la maceta de Asunción, el remedio para una enfermedad que lleva al sufrimiento, a la amputación, a la muerte… ¿por qué no hacer una campaña, salir en todos los diarios, liderar un movimiento de enfermos que empapen las paredes del Ministerio de Salud con el suero de la quimioterapia y exijan sus yuyos y el inmediato Premio Nobel para los que lo aplican? Las únicas respuestas son las fotos y la nuez de Ale. Y yo no tengo que hacer una tesis. Yo soy una desesperada más.

Patricia Kolesnicov y su historia con el cáncer
Kolesnicov con el gorrito que protege la cabeza pelada por la quimioterapia.

En nombre de estudios milenarios pido turno con un especialista en macrobiótica. Es delgado, tiene ojos celestes, está sereno. Me recibe en un salón amplio, lleno de colchonetas. Estamos descalzos. Escucha, pregunta. Mira las manos, los ojos. Dice que tengo un cáncer yin, expansivo. Duda de la quimioterapia y de los rayos. Pero si voy a hacer eso —y voy a hacerlo—, entonces él tiene una dieta para impedir que —terrorismo natural— esas drogas me ataquen el corazón y las arterias: té de llantén, desayuno con bollitos de mijo y calabaza y jugo de dos zanahorias, media manzana y media naranja, té de marrubio, arroz integral, gomassio, hakussai, papa ñame, hongos shitake, sopa de bacalao, sopa de porotos aduki con algas kombu… todo pesado, medido: 20 por ciento del plato con verduras cocidas, 50 por ciento cereales, 10 por ciento… Le digo que no, gracias. No quiero medicalizar mi vida hasta tal punto, no puedo convertir la comida en remedios. El hombre sonríe con la tranquilidad del sol naciente. “Te va a hacer bien”, asegura y su certeza me irrita. Justifica alimento por alimento. Es escandalosamente racional. Por primera vez me enojo: yo no quiero vivir como él propone, ni siquiera por un tiempo. Se lo digo. No soy japonesa, no quiero más elementos extraños en mi cuerpo, bastante ajenidad se metió hasta ahora. Trato de sonreír, darle la mano e irme en paz pero el saludo sale hostil y quiero llorar de alivio cuando salgo y vuelvo a mi asiento en el coche. Decido —lo sabré después— mantener el control sobre mi vida. Me angustia rechazar algo que sin dudas —él no deja ningún espacio para las dudas— va a hacerme bien, me da miedo sacar una ficha del tablero, yo, que iba a apostar a todo. Mucho más desde las tripas que desde la razón digo el primer “no”. Yo no soy mi cáncer. Esto no. Y no.

Aloe vera

Internet ofrece más opciones. “La cura del cáncer por medio del aloe vera”, anuncia una página. Otra vez, es sencillísimo. Copio literalmente la receta: “Dos hojas grandes (o más, si son pequeñas) de esa planta ‘Aloe Vera’ (peso total de unos 300 gramos más o menos). Que no sean ni muy viejas ni muy jóvenes. Tras lavarlas (para quitarles el polvo), quitar las espinas del borde y recortar ligeramente sus rebordes. Medio kilo de miel. Siete a ocho cucharadas de sopa de algún cognac o whisky (en otra receta se indican solamente 3 o 4 cucharadas). Pasar todo ello por una licuadora durante uno o dos minutos. Resultará una especie de bebida cremosa. Su sabor es un poco extraño, pero no sabe mal. El brebaje formado por estos elementos constituye una unidad de tratamiento”. Nadie gana plata con esto. No hay que poner la tarjeta ni adherir a ninguna secta, ni siquiera mandar un donativo de agradecimiento. Pero quien lo haya puesto en la red sabe que suena raro. “Es tan sencillo, que puede parecer hasta ridículo. Sin embargo ha sido avalado tantas veces con hechos reales…. Nadie podría prestar la menor fe a la proposición de un tal tratamiento, a no ser por la innegabilidad de tantos hechos constatados. A medida que se ha ido extendiendo su conocimiento y la constatación de su extraña efectividad, son ya bastantes los médicos, algunos de ellos expresamente dedicados a la curación del cáncer, que se han interesado por él. Tras haber comprobado su éxito, están también interesados en estudiarlo y comprenderlo mejor. ¿Este tratamiento cura toda clase de cáncer? No se sabe.

¿Qué tipos de cáncer cura de hecho? Tampoco se sabe. Sólo se sabe que ha habido muchas curaciones de muchas clases de cáncer: cáncer de piel, de garganta, del seno, del útero, de próstata, del cerebro, del hígado, del intestino, leucemia, etc…”

Por suerte, el jarabe de aloe vera —advierten— se lleva bien con la quimioterapia. No es necesario dejarla.

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Aloe vera. Una planta que se quiere usara para todo. (FITOPARDO/)

En la red hay de todo, incluso el libro del doctor Francisco Contreras, que te mandan por correo por ocho dólares con ochenta: “Este libro reseña los tratamientos alternativos para contrarrestar y prevenir el cáncer. El método del Dr. Contreras incluye crear una atmósfera de oración y alabanza positiva, amorosa y llena de fe; esto, junto con la Palabra de Dios, son las herramientas que usa para combatir el cáncer. Uno de los objetivos del libro es provocar esa misma atmósfera de fe en los lectores, proveyéndoles de numerosos y poderosos ejemplos reales de personas que han ganado la victoria sobre esta enfermedad”.

En la misma página: “La cura bíblica. Cáncer”, de Don Colbert: “Forma práctica y fácil de emplear sus múltiples conocimientos médicos para tratar enfermedades como: acidez e indigestión, artritis, cáncer, enfermedades del corazón, diabetes, depresión y ansiedad. La base de estos libros son enseñanzas bíblicas y los últimos hallazgos científicos”. No hay que creer en cualquiera; un currículo: “Don Colbert es médico especialista en terapias alternativas, graduado de la Escuela de Medicina Oral Roberts. Tiene su propio consultorio y ha ayudado a miles de personas a descubrir la alegría de andar en la ‘salud divina’ y vivir libres de dolor después de años de sufrimiento. Ha asistido al pastor Benny Hinn en muchas de sus cruzadas. Él y su esposa, Mary, residen en el centro de la Florida”.

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Vale tres noventa y nueve, no se cura el que no quiere.

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Un avisito en el diario dice austeramente que hay remedio y da un teléfono. Llamo. Atiende un “Doctor Mengano” y habla de una sustancia que se empieza a usar en Alemania y que tiene gran eficacia. Habla en científico. No dice que hay que irse a la montaña ni comer arroz integral. Dice que esas drogas no, éstas sí. Que el mundo médico no las acepta porque son demasiado baratas. Dice, el muy hijo de puta, que las cifras de curación que dan los oncólogos son falsas: que casi nadie mejora con la quimioterapia. Me lo dice a mí, que tengo en la mano esa biopsia, la teta cortada y una amenaza en el sistema linfático. Me lo dice mientras espero el turno para empezar la quimio.

La terapia que elijo

Pero no escapo al tratamiento alternativo y vuelvo a los conocidos de mi amiga Gabriela, al departamento de los paraguayos. Así como la ¿doctora? que me atiende me encomienda a Dios, a algún manosanta new age, a Gandhi, Sai Baba, Jesús y mi fuerza interior (todo junto), yo me apoyo en la fe de mi amiga de la adolescencia y allá voy, a los yuyos.

No son plantas, literalmente. Han pasado por un laboratorio y los yuyos llegan a mí en forma de unas pastillas blancas, grandes, con olor a pata; unas gotitas que parecen Hepatalgina; pastillas de varios otros colores y, lo más importante, un frasco marrón de un litro, con un líquido espeso, se diría licuado de alcauciles. Hay que tomarlos salteados: al despertar uno de éste y dos de aquél, a media mañana uno del otro, antes de comer, después de comer, a media tarde, con la cena… Media hora antes de dormir, una taza de agua tibia con el elixir de alcaucil. Hago un cronograma que pego en la heladera. Lo tomaré con todo rigor durante los próximos meses. No les creo nada.

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Arroz integral. Un alimento de la dieta naturista.

Ese tratamiento también incluye una dieta naturista, que después de conocer la macrobiótica me suena a libertinaje: nada de carne, sólo pollo orgánico, pescado fresco, nada enlatado, nada de leche ni huevos ni harinas refinadas ni alcohol ni gaseosas, ni azúcar, ni edulcorante, ni té ni café… La dieta es desintoxicante, dicen. Aunque no lo fuera, sirve para marcar un período de excepción. Para hacerme cargo de la enfermedad.

En los próximos meses habrá que comprar especialmente para mí, cocinar por separado para mí, buscar restaurantes donde pueda comer. Nada de lo tradicional parece estar indicado. Como si Occidente fabricara enfermos, hay que descartar todo lo que haya sido tocado —producido, adoptado, aprobado— por esa —mi— civilización: hasta el champú y el dentífrico. Hay que encontrar azúcar de maíz, café de malta, pollo alimentado sin hormonas, verduras cultivadas sin ningún agroquímico, champú natural. Al pie de la letra, trabajo full time.

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La trama que expone cómo los norcoreanos son utilizados como esclavos modernos en las plantas de procesamiento de pescado de China

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La trama que expone cómo los norcoreanos son utilizados como esclavos modernos en las plantas de procesamiento de pescado de China. (REUTERS/Thomas Peter) (THOMAS PETER/)

Dandong, una ciudad china fronteriza con Corea del Norte, es uno de los focos de atención de organizaciones de derechos humanos por las denuncias de explotación laboral que de allí han surgido. En ese sitio, según quedó constatado en un informe elaborado por The Outlaw Ocean Project, cientos de trabajadores norcoreanos son obligados a realizar tareas en condiciones de obra forzosa en plantas de procesamiento de mariscos.

Me trataron como a un subhumano”, dijo una de las víctimas que enumeró las clases de abusos a las que son sometidos a diario: jornadas laborales extenuantes, violencia física y sexual y confinamiento en dormitorios bajo llave.

Esta problemática, sin embargo, no es una novedad. Ya en 2017, la ONU impuso sanciones sobre las autoridades locales y compañías como Donggang Jinhui Foodstuff, Dandong Yuanyi Refined Seafoods y Donggang Haimeng Foodstuff, en un intento por prohibir estas prácticas de mano de obra forzosa. No obstante, estas acciones han dado poco resultado ya que no sólo se continúa con el uso de estos esquemas sino que, además, las empresas y las propias economías de China y Corea del Norte resultan beneficiadas con grandes ganancias, repercutiendo en la cadena de suministro mundial.

A pesar de sus esfuerzos por negar las denuncias y asegurar el cumplimiento de las sanciones internacionales, los eventos corporativos de estas compañías, alardeando de su prosperidad y mostrando abiertamente insignias norcoreanas, lo desmienten. Esta discrepancia evidencia una red sistemática y secreta que beneficia directamente a los altos mandos del régimen norcoreano, quienes, según estimaciones expuestas en el trabajo de The Outlaw Ocean Project, podrían estar generando hasta 2.300 millones de dólares al año a través de este esquema laboral.

Un estudio realizado sobre la ciudad de Dandong, en la frontera con Corea del Norte, dejó en evidencia el trabajo forzado al que son sometidos los ciudadanos de Pyongyang que llegan bajo promesas de buenos salarios y trabajos decentes. (REUTERS/Aly Song)
Un estudio realizado sobre la ciudad de Dandong, en la frontera con Corea del Norte, dejó en evidencia el trabajo forzado al que son sometidos los ciudadanos de Pyongyang que llegan bajo promesas de buenos salarios y trabajos decentes. (REUTERS/Aly Song) (ALY SONG/)

La condición de los trabajadores norcoreanos en China representa no sólo una grave violación a los derechos humanos sino también una compleja problemática geopolítica. El régimen de Beijing ha restringido el contacto y el acercamiento a estos trabajadores, amenazando con severas consecuencias bajo leyes de anti-espionaje para quienes intenten documentar o interactuar con esta población vulnerable.

Mientras, los productos de mar procesados en estos sitios encuentran su camino hacia mercados globales, llegando incluso a cadenas de supermercados y restaurantes en Estados Unidos. Walmart y McDonald ‘s son algunas de las empresas que, directa o indirectamente, estarían vinculadas a esta cadena de suministro, aunque muchas nieguen tener conocimiento o evidencia de la participación de mano de obra norcoreana forzada en sus productos.

Este tipo de compañías llevan importadas sólo en Estados Unidos más de 120.000 toneladas de mariscos, provenientes de plantas de procesamiento que aparentemente utilizan mano de obra norcoreana, incumpliendo así las leyes estadounidenses que prohíben la importación de bienes fabricados con trabajo de Corea del Norte.

Los servicios de inteligencia han identificado que, desde el 2017, diez plantas han enviado estos mariscos a más de setenta importadores estadounidenses, abasteciendo a gigantes del retail como Walmart, Giant, ShopRite y el supermercado en línea Weee!, además de cadenas de restaurantes de renombre como McDonald ‘s.

Dandong, una ciudad china fronteriza con Corea del Norte, es uno de los focos de atención de organizaciones de derechos humanos por las denuncias de explotación laboral. (REUTERS/Ann Wang)
Dandong, una ciudad china fronteriza con Corea del Norte, es uno de los focos de atención de organizaciones de derechos humanos por las denuncias de explotación laboral. (REUTERS/Ann Wang) (ANN WANG/)

Aún más alarmante es que estos productos también han sido suministrados a Sysco, el mayor distribuidor de alimentos del mundo, lo cual implica una llegada a cafeterías de bases militares estadounidenses, escuelas públicas y hasta al Congreso de los Estados Unidos.

Varias empresas, incluidas Giant, cuya compañía matriz es Ahold Delhaize, y ShopRite, de Wakefern, han declarado que sus proveedores aseguran no obtener productos de estas plantas chinas, y que los informes de auditoría no mostraron evidencia de trabajo forzado.

Este sistema de transferencia de mano de obra es tan económicamente exitoso para Corea del Norte y China como moralmente reprobable”, declaró Breuker, de la Universidad de Leiden, destacando el paradójico beneficio que obtiene Occidente de esta situación debido a los bajos precios de estos productos.

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La persistencia de estas prácticas, a pesar de las sanciones y protestas internacionales, pone de manifiesto la complejidad y las lagunas existentes en el cumplimiento y fiscalización de las leyes internacionales laborales y de derechos humanos. Las revelaciones de los trabajadores norcoreanos, además de ser un llamado urgente a la consciencia global, requieren una respuesta coordinada y firme de la comunidad internacional para erradicar esta forma moderna de esclavitud.

Si bien algunas empresas han iniciado sus propias investigaciones y prometido cortar lazos con las plantas involucradas, aún no se han visto resultados de tales anuncios ni medidas concretas al respecto.

Según quedó expuesto en la publicación de The Outlaw Ocean Project, las trabajadoras encontradas en plantas de Donggang Xinxin Foodstuff y Donggang Haimeng Foodstuff, operan bajo estricta vigilancia, con la presencia de simbología norcoreana y en condiciones que llaman la atención por su rigidez y sistema de selección. “[Ellas] trabajan duro”, mencionó un gerente de Haimeng mientras la empresa evitó dar comentarios al ser contactada.

Según quedó expuesto en la publicación de The Outlaw Ocean Project, las trabajadoras encontradas en plantas de Donggang Xinxin Foodstuff y Donggang Haimeng Foodstuff, operan bajo estricta vigilancia, con la presencia de simbología norcoreana. (REUTERS)
Según quedó expuesto en la publicación de The Outlaw Ocean Project, las trabajadoras encontradas en plantas de Donggang Xinxin Foodstuff y Donggang Haimeng Foodstuff, operan bajo estricta vigilancia, con la presencia de simbología norcoreana. (REUTERS) (KCNA/)

Esta difícil situación, sin embargo, se mantiene en privado y rara vez capta la atención de la comunidad internacional. En China, “los trabajadores tienen dificultades para hacer conocidas sus condiciones”, explicó Alexander Dukalskis, profesor de ciencia política de University College Dublin, y sumó que el aislamiento al que se enfrentan, la incapacidad de comunicarse eficazmente en un país extranjero y la constante vigilancia empeoran este escenario. Inclusive, esto se ve agravado por las medidas locales que penalizan duramente cualquier intento de contacto con estos trabajadores o de acercamiento a sus lugares de trabajo bajo leyes anti-espionaje, lo que solo aumenta su invisibilidad.

La complejidad de esta red laboral comienza en las bases, durante la selección y entrenamiento de los trabajadores, que son meticulosamente escogidos por la dictadura norcoreana. El criterio incluye no solo lealtades políticas –para reducir el riesgo de deserciones– sino también factores demográficos y familiares. Remco Breuker, especialista en la materia, destacó que “estas verificaciones comienzan desde el vecindario”, subrayando el grado de control ejercido. El régimen incluso prefiere candidatos que superen los 155 cm, como una cuestión de imagen nacional.

Por otro lado, las estrategias de contratación en China muestran un enfoque pragmático, gestionado por agencias de reclutamiento locales a través de anuncios en plataformas digitales que subrayan la disponibilidad de trabajadores norcoreanos. Ello sugiere una operación coordinada y a gran escala, a pesar de las prohibiciones internacionales.

Así, Dandong emerge no sólo como un centro neurálgico del comercio sino también como un símbolo de las contradicciones y desafíos que enfrenta la comunidad internacional al intentar lidiar con el hermético régimen de Corea del Norte.

Dandong emerge no sólo como un centro neurálgico del comercio sino también como un símbolo de las contradicciones y desafíos que enfrenta la comunidad internacional al intentar lidiar con el hermético régimen de Corea del Norte. (REUTERS/Tingshu Wang)
Dandong emerge no sólo como un centro neurálgico del comercio sino también como un símbolo de las contradicciones y desafíos que enfrenta la comunidad internacional al intentar lidiar con el hermético régimen de Corea del Norte. (REUTERS/Tingshu Wang) (TINGSHU WANG/)

Este hallazgo plantea serias preguntas sobre la ética laboral global y el cumplimiento de las sanciones internacionales, mientras la dependencia hacia estos suministros por parte de importantes firmas minoristas estadounidenses subraya la complejidad de las cadenas de valor modernas y la dificultad de garantizar prácticas laborales responsables en cada eslabón.

En un panorama donde las oportunidades de trabajo en el extranjero son altamente valoradas, los trabajadores norcoreanos se encuentran atrapados en situaciones de explotación laboral en China, buscando mejores ingresos pero enfrentando condiciones de vida y de trabajo severas. Las promesas de salarios mensuales cercanos a los 270 dólares contrastan dramáticamente con la realidad de jornadas extenuantes, alojamientos precarios y una constante vigilancia.

La atractiva cifra ofrecida en un primer momento resulta ser apenas una fracción de lo que realmente reciben los trabajadores, ya que gran parte de sus ingresos es retenido por los administradores de las fábricas y por el régimen de Kim Jong-un. Una vez en China, los trabajadores descubren que sus pasaportes son confiscados y se ven sujetos a jornadas de hasta 16 horas, con mínimos descansos, bajo estricta supervisión y obligados a vestir uniformes diferenciados según sean chinos o norcoreanos. “Sin esto, no podríamos saber si uno desapareció”, admitió un gerente de una fábrica.

Las condiciones en las fábricas no son el único desafío; la vida cotidiana también está marcada por restricciones severas. Los trabajadores tienen prohibido mirar medios de comunicación locales y su correspondencia está sujeta a la revisión de agentes de seguridad norcoreanos. A pesar de todo esto, los trabajadores logran encontrar algunos momentos de esparcimiento y se los ha visto jugando al vóleibol con un fuerte sentimiento de camaradería, aunque estos videos suelen ser recibidos con escepticismo por el público.

En un panorama donde las oportunidades de trabajo en el extranjero son altamente valoradas, los trabajadores norcoreanos se encuentran atrapados en situaciones de explotación laboral en China. (REUTERS/David Kirton)
En un panorama donde las oportunidades de trabajo en el extranjero son altamente valoradas, los trabajadores norcoreanos se encuentran atrapados en situaciones de explotación laboral en China. (REUTERS/David Kirton) (DAVID KIRTON/)

La decisión de trabajar en el extranjero está impulsada por la desesperada situación económica en Corea del Norte, donde por trabajos similares apenas se puede conseguir un pago de tres dólares al mes. El problema es que la realidad en esta ciudad de China dista mucho de ser una solución a sus problemas; por el contrario, se convierte en un gran arrepentimiento para muchos.

Nos arrepentimos de venir a China pero no podíamos volver con las manos vacías”, expresó una trabajadora que pasó cuatro años procesando almejas en Dandong.

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Las restricciones y el trato recibido contribuyen a un ambiente de temor. Los empleados son advertidos de que cualquier intento de escape será rápidamente detectado por cámaras de vigilancia chinas, y su posterior retorno forzoso a Corea del Norte conlleva severos castigos en campos de trabajo. En octubre, las autoridades chinas repatriaron a alrededor de 600 desertores norcoreanos, reflejando la dura realidad de las políticas migratorias en la región y el poco reconocimiento de los desertores norcoreanos como refugiados.

La respuesta internacional y la atención sobre estas prácticas son limitadas. China, que tiene incentivos significativos para emplear mano de obra norcoreana por su bajo costo, defiende sus relaciones con Pyongyang y destaca los lazos amistosos entre las naciones, a pesar de las críticas y las sanciones internacionales. Con planes de expansión en sectores como el de la confección y promesas de una fuerza laboral disciplinada y leal, la situación de los trabajadores norcoreanos en el extranjero parece destinada a seguir siendo un tema controvertido en las relaciones internacionales.

La situación se complica al considerar la práctica de importar pescado directamente desde Corea del Norte, lo cual está prohibido por las sanciones de la ONU. A pesar de esto, el atractivo de los bajos costos ha llevado a compañías chinas a adquirir licencias ilegales para pescar en aguas norcoreanas o incluso a comerciar el pescado en altamar. En un intento por ocultar esta práctica, se han utilizado métodos como transportar el marisco a través de la frontera terrestre entre Beijing y Pyongyang.

La decisión de trabajar en el extranjero está impulsada por la desesperada situación económica en Corea del Norte, donde por trabajos similares apenas se puede conseguir un pago de tres dólares al mes. (REUTERS/Aly Song)
La decisión de trabajar en el extranjero está impulsada por la desesperada situación económica en Corea del Norte, donde por trabajos similares apenas se puede conseguir un pago de tres dólares al mes. (REUTERS/Aly Song) (ALY SONG/)

En cuanto a las auditorías sociales en las plantas chinas que emplean trabajadores norcoreanos, existe un creciente escepticismo sobre su eficacia. A pesar de que algunas de estas plantas cuentan con certificaciones del Consejo de Administración Marina, se argumenta que estas auditorías son insuficientes para identificar el trabajo forzado.

“La postura básica parece ser ‘no ver el mal’”, señaló Marcus Noland, del Instituto Peterson de Economía Internacional. En apoyo a esta afirmación, el Departamento de Estado estadounidense ha criticado las auditorías sociales realizadas en China, señalando que generalmente son inadecuadas debido a su dependencia de traductores gubernamentales y la falta de comunicación directa con los trabajadores.

Una de las plantas investigadas, Dandong Taifeng Foodstuff, destaca particularmente por haber sido re-certificada por el Consejo de Administración Marina poco después de una inspección. En ella, un gestor norcoreano guio la visita a una instalación donde más de 150 mujeres norcoreanas, bajo estrictas condiciones de trabajo, procesaban el marisco.

Estas trabajadoras, privadas de su libertad en fábricas en China, han experimentado abusos sexuales sistemáticos por parte de sus gerentes, una situación que ha emergido de una serie de entrevistas realizadas a veinte obreras. “Cuando bebían, tocaban mi cuerpo por todas partes como si fueran juguetes”, relató una de las afectadas, resaltando la impunidad con la que actúan algunos gerentes norcoreanos en estas instalaciones.

Además, se expuso que las mujeres eran obligadas a prostituirse, según sumó otra empleada: “Siempre que pueden, nos coquetean hasta el punto del asco y nos obligan a tener relaciones sexuales por dinero, y es peor si eres bonita”.

Además de los abusos sexuales, las condiciones de trabajo son extremadamente duras, marcadas por la violencia y una soledad aplastante. “Nos pateaban y nos trataban como subhumanos”, contó una trabajadora que procesaba almejas en Dandong.

China, que tiene incentivos significativos para emplear mano de obra norcoreana por su bajo costo, defiende sus relaciones con Pyongyang y destaca los lazos amistosos entre las naciones. (REUTERS/Lisa Marie David)
China, que tiene incentivos significativos para emplear mano de obra norcoreana por su bajo costo, defiende sus relaciones con Pyongyang y destaca los lazos amistosos entre las naciones. (REUTERS/Lisa Marie David) (LISA MARIE DAVID/)

Tras regresar a Corea del Norte, algunos expresaron alivio al recibir parte de su salario, una pequeña compensación frente a la adversidad enfrentada. “Estaba feliz cuando no me quitaban todo el dinero”, dijo una mujer que se encargaba del transporte de productos en Dalian.

Las trabajadoras norcoreanas en China no solo se enfrentaron a la explotación y el abuso, sino también a la presión económica extrema. Muchas de ellas pagaron sobornos a funcionarios gubernamentales para asegurar sus puestos en China, financiando estos pagos a través de dinero obtenido de prestamistas, a tasas de interés exorbitantes. La pandemia del coronavirus y la subsiguiente paralización del trabajo dejaron a muchos sin capacidad para pagar estos préstamos, lo que derivó en la intimidación por parte de estos sujetos hacia sus familias.

Algunas de ellas, incluso, acabaron vendiendo sus casas para saldar las deudas.

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Según Radio Free Asia, esta situación llevó a que, al menos dos mujeres en plantas textiles se quitaran la vida. Una trabajadora reveló: “Si alguien muere por suicidio, el gerente es responsable, así que lo mantienen en secreto para evitar que se filtre a otros trabajadores o a la población china”.

La repatriación no significó el fin de sus problemas. A su regreso, las trabajadoras enfrentaron un intenso interrogatorio por parte de funcionarios, interesados en conocer cada detalle de su vida diaria en China, sus colegas, supervisores y agentes. Esta medida es una muestra más del nivel de desconfianza y control al que estas personas se deben enfrentar, incluso habiendo dejado atrás las penosas condiciones de trabajo.

A la par, con su regreso al país, el régimen de Corea del Norte tiene preparada una nueva ola de trabajadores listos para partir hacia China como parte de un ciclo continuo de explotación que parece no tener fin.

Además, este escenario, está lejos de acabar ya que no es un problema que se limite a China. En Rusia, trabajadores norcoreanos enfrentan condiciones igualmente difíciles en industrias como la maderera y la construcción, a menudo sin ropa adecuada para el invierno u obligados a vivir en alojamientos inadecuados, y fueron una pieza clave en la preparación de eventos globales como las Copas Mundiales de Fútbol de 2018 y 2022.

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La actividad industrial de China se contrajo por quinto mes consecutivo en medio de la falta de confianza y el colapso inmobiliario

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La actividad industrial de China se contrajo por quinto mes consecutivo en medio de la falta de confianza y el colapso inmobiliario. (Europa Press) (LIAU CHUNG-REN / ZUMA PRESS / CO/)

La producción industrial del China se redujo por quinto mes seguido en febrero, según los datos oficiales difundidos este viernes, que evidencian el deterioro de la demanda de bienes del gigante asiático.

La Oficina Nacional de Estadísticas de China informó que el índice de gestores de compras (PMI), que mide el pulso de la actividad manufacturera, se situó en 49,1 puntos en febrero. Según este indicador, una cifra por debajo de 50 demuestra una contracción de la actividad.

El PMI solo ha superado ese nivel en dos ocasiones en los últimos doce meses, la más reciente en septiembre.

Sin embargo, la esperada recuperación se vio minada por la falta de confianza de los consumidores y los inversores, el colapso del sector inmobiliario, que es clave para la economía, y el aumento del paro juvenil.

A ello se sumó la debilidad de la demanda global de productos chinos, en un contexto de incertidumbre económica mundial.

La Oficina Nacional de Estadísticas informó que el índice de gestores de compras (PMI), que mide el pulso de la actividad manufacturera, se situó en 49,1 puntos en febrero. (AP Foto/Andy Wong)
La Oficina Nacional de Estadísticas informó que el índice de gestores de compras (PMI), que mide el pulso de la actividad manufacturera, se situó en 49,1 puntos en febrero. (AP Foto/Andy Wong) (Andy Wong/)

Estas cifras podrían aumentar la presión sobre el régimen de Xi Jinping para que adopte medidas de estímulo fiscal y monetario, después de que se comprometiera a mantener una política favorable al crecimiento en 2024.

Entre los problemas que afronta China se encuentra el desarrollo de una burbuja inmobiliaria y una persistente caída de los precios al consumidor. Además, el mercado de valores sufrió recientemente un fuerte descenso que evidenció la debilidad de la confianza de los inversores, pese a los esfuerzos de Beijing por revertir la situación, como inyectar más liquidez a largo plazo a los bancos y facilitar el acceso al crédito a los promotores.

Los datos previos revelaron que las ventas de viviendas en el país siguieron cayendo en febrero, aunque el resultado también se vio afectado por el período vacacional.

El presidente y economista jefe de Pinpoint Asset Management Ltd., Zhiwei Zhang, afirmó que el período vacacional dificulta “tener una imagen clara del dinamismo económico”.

“Esto es especialmente cierto para el sector manufacturero”, agregó Zhang. “Otros indicadores muestran un escenario mixto, con datos de viajes fuertes pero datos de vivienda débiles”.

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FILE PHOTO: Chinese President Xi Jinping waves from a vehicle as he reviews the troops at a military parade marking the 70th founding anniversary of People's Republic of China, China October 1, 2019. REUTERS/Thomas Peter/File Photo
Estas cifras podrían aumentar la presión sobre el régimen de Xi Jinping para que adopte medidas de estímulo fiscal y monetario, después de que se comprometiera a mantener una política favorable al crecimiento en 2024. (REUTERS/Thomas Peter) (THOMAS PETER/)

Los economistas esperan que el régimen de China anuncie un objetivo de crecimiento bastante ambicioso para 2024 cuando el parlamento se reúna la próxima semana. Conseguirlo será más complicado este año que en 2023, cuando la economía se benefició de la reapertura tras la pandemia.

Por otra parte, este viernes, el índice de gerentes de compras (PMI) manufacturero de Caixin aumentó a 50,9 desde 50,8 en enero, superando una estimación de 50,7. La encuesta privada, que abarca principalmente a empresas más pequeñas y exportadoras, suele ser más optimista que las mediciones oficiales.

Goldman Sachs Group Inc. señaló en una nota que “el hecho de que la divergencia significativa entre los dos PMI manufactureros se haya mantenido durante cuatro meses consecutivos puede ser una señal de cambios estructurales en la economía”.

(Con información de AFP y Bloomberg)

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EEUU destruyó seis misiles de crucero y un dron de los rebeldes hutíes que amenazaban a buques mercantes en el mar Rojo

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EEUU destruyó seis misiles de crucero y un dron de los rebeldes hutíes que amenazaban a buques mercantes en el mar Rojo. (AP) (Sina Schuldt/)

El Ejército de Estados Unidos anunció la destrucción de seis misiles de crucero antibuque móviles y un dron de los rebeldes hutíes de Yemen en el mar Rojo, como parte de sus operaciones para garantizar la seguridad y la libertad navegación en la zona, así lo dio a conocer este jueves el Mando Central estadounidense (CENTCOM) a través de un comunicado.

El comando de Defensa estadounidense explicó que entre las 18:00 y las 19:15, hora local, se llevaron a cabo “dos ataques de autodefensa contra seis misiles de crucero” que estaban “preparados” para lanzarse hacia el mar Rojo. Poco antes, a las 17.10 horas, derribaron un vehículo aéreo no tripulado sobre el sur de este mar.

Las fuerzas del CENTCOM determinaron que los misiles y los vehículos aéreos no tripulados presentaban una amenaza inminente para los buques mercantes y de la Armada de EEUU en la región. Estas acciones protegerán la libertad de navegación y harán que las aguas internacionales sean más seguras”, indica el texto.

Por su parte, el portavoz de temas de seguridad del Ministerio del Interior de los hutíes, denunció al menos cuatro incursiones de “aviones de agresión estadounidense-británicos” en la región de Hodeida, en el oeste del país y a orillas del mar Rojo. Los ataques tuvieron lugar en Ras Isa, en el distrito de Al Salif; y en Al Kuwaizi, en el distrito de Al Duraihimi.

El portavoz de los hutíes y director de la cadena de televisión Al Masirá, Abdusalam Salá, subrayó que “la posición de Yemen con respecto a Palestina y Gaza es fija” y “no cambiará ni será modificada por las agresivas incursiones” que, sostiene, “no han logrado ninguno de sus objetivos”.

EEUU denunció que el ataque de los hutíes al buque Rubymar, en el golfo de Adén, provocó un desastre medioambiental
El Mando Central estadounidense (CENTCOM) anunció que estas acciones buscan garantizar la seguridad y libertad de navegación en la región.

“Más bien, la posición de Yemen está creciendo y aumentando en apoyo a Gaza. Así que les decimos a los países agresores que pueden ahorrarse tiempo y esfuerzo deteniendo la agresión israelí contra Gaza, levantando el asedio y permitiendo que la ayuda humanitaria entre en la Franja”, expresó a través de su perfil en la red social X.

Hizo un llamado a los países para que, ante la “dilación” de Estados Unidos e Israel, “intensifiquen la presión por todos los medios posibles y no sigan siendo espectadores de las brutales masacres sionistas contra el pueblo de Gaza”.

En los últimos meses, las hostilidades se han intensificado en la región como consecuencia de los ataques israelíes sobre la Franja de Gaza. En solidaridad con los palestinos, los hutíes han advertido que atacarán cualquier buque operado por empresas israelíes o bien que tengan como destino final sus puertos.

En respuesta, Estados Unidos y Reino Unidos han liderado una coalición con vistas a proteger el comercio marítimo, llegando incluso a atacar territorio yemení controlado por los rebeldes, lo que ha extendido también los ataques a los buques de estos dos países.

Estados Unidos y Reino Unidos han liderado una coalición con vistas a proteger el comercio marítimo, llegando incluso a atacar territorio yemení controlado por los rebeldes. (REUTERS)
Estados Unidos y Reino Unidos han liderado una coalición con vistas a proteger el comercio marítimo, llegando incluso a atacar territorio yemení controlado por los rebeldes. (REUTERS) (US NAVY/)

Ambas potencias impusieron sanciones contra varias personas y entidades vinculadas a los rebeldes yemeníes, entre ellos el subcomandante y “número dos” de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria iraní y una empresa encargada del transporte de productos de Irán para su posterior venta para financiar a los hutíes.

Las sanciones afectan a la empresa ARTURA, que es operada por la compañía Cap Tees Shipping, establecida en Hong Kong, y está supuestamente implicada en el traslado de bienes para su posterior venta a los rebeldes hutíes y la Guardia Revolucionaria iraní.

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Los hutíes, un movimiento político-religioso respaldado por el régimen de Irán, se alzaron en armas en 2014 contra el Gobierno yemení internacionalmente reconocido, y desde entonces controlan Saná y amplias regiones del norte, centro y el oeste del Yemen, un país castigado por la guerra, cuyas costas dan al estrecho de bab el Mandeb.

(Con información de EFE y Europa Press)

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