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Sociedad

Juan Manuel de Rosas: un niño rebelde, el engaño para casarse con Encarnación y por qué cambió su el apellido

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Juan Manuel de Rosas nació en la ciudad de Buenos Aires y ya, desde niño, tuvo un carácter rebelde.

No fue un niño fácil. Heredó el carácter áspero, autoritario y avasallador de la madre. Nació el sábado 30 de marzo de 1793 en la casona que había sido de su abuelo Clemente López, que estaba sobre la calle Santa Lucía, actualmente Sarmiento, entre Florida y Maipú.

Agustina López de Osornio, 23 años, que había sido madre de Gervasia, daba a luz a su primer hijo varón. Su marido León Ortiz de Rozas era teniente de la quinta compañía del segundo batallón del Regimiento de Infantería de Buenos Aires, más conocido como “Fijo”. Era un matrimonio de un buen pasar económico.

En cuanto el recién nacido aturdió con sus primeros llantos, el padre se puso su uniforme de infante y fue al cuartel en busca del capellán para que bautizase inmediatamente a la criatura. Su hijo debía ser ungido católico y militar y para ello se precisaba de un cura castrense.

Agustina López Osornio
Agustina López Osornio, la mamá de Juan Manuel. De joven debió hacerse cargo de la administración de la estancia familiar. Fuente Wikipedia.

Pero no lo halló. Entonces fue al tercer batallón, donde sí encontró al doctor Pantaleón Rivarola, que pasaría a la historia como uno de los precursores de la enseñanza de la filosofía en el país. Mientras tanto, su esposa había mandado a una de sus esclavas a la casa de José de Echevarría para que junto a su esposa María Francisca Ramos fueran a su casa para oficiar de padrinos.

Una vez todos reunidos, se realizó la ceremonia. Al niño se lo llamó Juan Manuel José Domingo.

Su abuelo paterno era Clemente López Osornio, un hombre rudo e inflexible, referente del paisanaje, representante de los hacendados y su apoderado ante las autoridades del virreinato. Su estancia era la principal abastecedora de la ciudad de Buenos Aires.

Juan Manuel de Rosas.
Frente de una de las casas donde vivió la familia Ortiz de Rozas, sobre la calle Defensa. Fotografía Wikipedia.

Murió de la peor manera: el 13 de diciembre de 1783 junto a su hijo Andrés de 26 años, fueron lanceados y degollados en un malón indígena contra su estancia “El rincón de López”, a orillas del río Salado. Su cuerpo fue atado a un caballo y arrastrado. Clemente tenía 75 años y aún dedicaba el día a las tareas del campo. A su muerte la que manejó con mano de hierro la estancia fue la propia Agustina.

A los 19 años León Ortiz de Rozas, el papá del recién nacido, había sido nombrado subteniente del Regimiento de Infantería de Buenos Aires, en la unidad en la que su padre era capitán. Pidió integrar la expedición que se dirigía al Río Negro en protección de la población contra los ataques indígenas. Participó de combates contra los naturales y terminó cautivo junto a su amigo Domingo Piera y el capellán fray Francisco Xavier Montañés. Estuvieron a punto de morir ajusticiados, pero como en Buenos Aires estaba cautivo un hermano del cacique Negro, se produjo un canje de prisioneros y salvó la vida.

León Ortiz de Rozas.
León Ortiz de Rozas, el papá. Era oficial del Regimiento de Infantería de Buenos Aires cuando nació su hijo. Fuente Wikipedia.

León regresó con toda la gloria, fue ascendido a teniente y en 1790 se enamoró de Agustina Teresa López de Osornio. Ese mismo año se casaron.

Era el padre bondadoso, risueño, la alegría del hogar que se ponía firme cuando era necesario.

A los 8 años Juan Manuel entró en la escuela de Francisco Javier de Argerich, una de las mejores de la ciudad. Funcionaba en la calle Reconquista en la cuadra “que va de San Francisco a la plaza”. Sus padres pagaban dos pesos mensuales las primeras clases y cuatro las otras dos: en la primera se enseñaba lectura, nociones de doctrina cristiana y principios de educación; en la segunda, se aprendía a escribir, contar y el catecismo del padre Fleuri; luego latinidad, gramática, ortografía, elementos de geografía, historia antigua romana y española, y el catecismo real. La escuela cerró cuando los ingleses se apoderaron de la ciudad en 1806.

De sus hermanos, la que se animaba a enfrentarlo era Andrea; otros de sus hermanos eran Gregoria, la mayor; Agustina, la más linda; Mercedes, la hermana menor, Prudencio y Gervasio.

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Según los testimonios de la época, Encarnación Ezcurra no se destacaba por su belleza. Era de carácter fuerte y fue una eficaz colaboradora de su marido. Dibujo de Carlos Morel, considerado el primer pintor argentino y excelente litógrafo.
Según los testimonios de la época, Encarnación Ezcurra no se destacaba por su belleza. Era de carácter fuerte y fue una eficaz colaboradora de su marido. Dibujo de Carlos Morel, considerado el primer pintor argentino y excelente litógrafo.

En sus memorias, Mansilla recuerda que en la casa reinaba el orden, donde todos se reunían a la hora de comer, se bendecía la comida abundante y cuando iban parientes o amigos de improviso, siempre alcanzaba. “Pocos platos, pero sanos, y el que quiera, que repita”, era la consigna de sus padres.

El niño Juan Manuel tenía carácter fuerte: en una oportunidad cuando fue encerrado en su cuarto castigado, de la ira levantó las baldosas del piso.

Tal como había hecho con su hijo Gervasio, su madre lo obligó a emplearse en la tienda de Ildefonso Passo, hermano de Juan José, para que supiese lo que era el trabajo. Cuando quisieron obligarlo a realizar tareas de limpieza, como lavar los platos, pisos y salivaderas, se negó. La madre lo encerró a pan y agua. El violentó la cerradura, medio desnudo se fue a los de los Anchorena, que eran sus primos, pidió ropa, y dicen que la relación con su madre empeoró.

Pasaba mucho tiempo en El Rincón de López, donde aprendió las tareas de campo. Con el tiempo la familia vivió en una casa en Alsina y Tacuarí, frente al almacén de Zapata o del “jorobado”, como se lo conocía en el barrio. Luego se mudarían a una casa enorme en la calle Defensa, casi esquina Moreno.

En las invasiones inglesas dicen que, junto a otros muchachos, pelearon. Santiago de Liniers, muy amigo de sus padres, lo puso al servicio de un cañón, y su función fue alcanzar las municiones. Sin embargo, existen dudas de que haya peleado durante la segunda invasión, cuando estaba enrolado en los Migueletes.

Tanto él como su familia se mantuvieron al margen de los sucesos de mayo de 1810 y de las guerras de la independencia.

Cuando aún no era mayor de edad, por 1811, su padre le confió la administración de la estancia Rincón de López. Con organización y poder de mando, transformó la estancia en un establecimiento modelo, construyendo fuertes lazos con el paisanaje y con los indígenas de la zona.

Iba poco a la ciudad y solo lo hacía para visitar a su novia Encarnación Ezcurra, de 18 años, una chica poco agraciada. El mayor trabajo que tuvo la pareja fue convencer a las dos familias a que dieran su consentimiento para la unión. Tanto Agustina como la madre de la chica Teodora Arguibel se oponían porque decían que eran muy jóvenes aún.

Juan Manuel tuvo una idea. Le hizo escribir una carta a Encarnación dirigida a él mismo, diciéndole que estaba embarazada. El dejó la carta a la vista de su madre la que, cuando la leyó, corrió a la casa de la chica para arreglar con la futura consuegra los detalles del casamiento para evitar el escándalo.

El viernes 13 de marzo de 1813 se leyeron en las iglesias de Monserrat y la Catedral las proclamas de los esponsales y el martes 16 el presbítero José María Terrero los casó.

Tuvieron tres hijos: Juan Bautista, María (que falleció de muy niña) y Manuelita. También adoptó a Pedro Pablo, el hijo natural de Manuel Belgrano y Josefa Ezcurra, su cuñada.

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Rincón de López
Rincón de López, la estancia familiar, que fue administrada por Juan Manuel cuando aún no había cumplido la mayoría de edad. Fuente Wikipedia.

Volvió al campo. Aparentemente, por una discusión que escuchó entre sus padres sobre la forma en que manejaba la estancia, les devolvió el Rincón de López y se fue a trabajar por su cuenta. En 1868 escribió: “No hay día en que no me acuerde de mi madre, sintiendo siempre su pérdida; ya recibirás por premio la más cruel ingratitud, me decía siempre”.

Empezó de abajo, ya que ni él ni ella tenían un peso. Para demostrar su descontento y que empezaría una nueva vida modificó su nombre: pasó a llamarse Juan Manuel a secas y reemplazó la z por la s en su apellido. Otro hombre nacía y otra historia comenzaba.

Fuentes: Juan Manuel de Rosas, de Carlos Ibarguren; Las moradas de don Juan Manuel, por Julio A. Luqui Lagleyze, revista Todo es Historia n° 118; ¿Dónde nació Juan Manuel de Rosas? por Carlos Fresco – Buenos Aires Historia.

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Universidades fueron a pedir ayuda al Concejo

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 Diego Aguiar, de la UNRN, expresó a los concejales que tienen edificios alquilados en Bariloche, además de 4 que les cede la Provincia, que son colegios usados a contraturns. “Queremos empezar a deshacernos de algunos alquileres, como se desreguló la ley todas las semanas tengo una situación con el alquiler, estamos en estado de negociación permanente con los propietarios, queremos dejar esa situación y usar el primer edificio del campus”.

Recordó que la semana pasada lo abrazaron simbólicamente y aclaró que sólo falta un 2 por ciento de la obra para terminarse, que son los nexos de gas, cloacas y energía, “que tiene que finalizar el Estado nacional pero como paró todas las obras, caímos en la volteada, queremos dejar de alquilar y usar ese edificio, que tiene hasta los muebles”.

Piden el acompañamiento de las autoridades para poder avanzar. Además, señaló que había otro edificio que contaba con financiamiento nacional, en este caso un museo en conjunto con otras instituciones, al lado de Intecnus. “Vamos a seguir reclamando para que se haga, la semana pasada recbimos un mail pidiendo que devolvamos la plata que habíamos recibido de adelanto, un tercio de esa obra; se está analizando con las restantes instituciones”.

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Realizan el encofrado de la cámara de inspección en calle 24 de Septiembre

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jueves 18 de abril de 2024

Trabajadores de la Delegación Centro trabajan en el encofrado de una cámara de inspección sobre calle 24 de Septiembre. Precaución al transitar.

A causa de una vertiente que filtraba el agua se estaba formando un socavón, lo cual ocasionó que se rompieran dos caños. Había un caño de cloaca que estaba perdiendo y tuvo que ser reemplazado.

Se está realizando un drenaje, se colocó piedra bocha y arena, y se van a colocar caños para hacer una cámara y que filtre el agua como debe ser.

Estos trabajos de mejoras son llevados adelante por la Municipalidad. Se recuerda la solicitud de precaución al transitar y respetar las indicaciones del personal y la señalización instalada en el lugar.

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Limpian los pasos de servidumbre dentro de la ciudad

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jueves 18 de abril de 2024

Los trabajos de prevención que lleva adelante la Municipalidad de cara a la temporada de lluvias y nieve, son de suma importancia para evitar inundaciones y complicaciones a los vecinos de San Carlos de Bariloche.

Entre esos trabajos se destaca la limpieza de los pasos de servidumbre para facilitar el flujo y que nos se produzcan anegaciones que se podrían haber solucionado con tareas de prevención como las que se están llevando a cabo.

Para realizar estas tareas -y al estar por lo general dentro de una propiedad privada- se pide permiso al propietario para poder limpiar el paso de servidumbre. Como fue el caso de la Delegación Centro en calle 25 de Mayo.

Desde la Municipalidad, destacan “el aporte y la buena colaboración” de los vecinos para llevar adelante estas tareas de prevención, para “anticiparnos a las consecuencias de las temporadas de lluvia y nieva en la zona”.

Según se indicó, algunos propietarios lo tapan con pallets otros prefieren tenerlos abiertos, pero es esencial la “buena predisposición del vecino” que facilita el paso de agua para prevenir evitar inundaciones.

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