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Política y Economía

Kicillof evita confrontar con Milei, pero advierte que no retirará al Estado

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Concentrado en gestionar el territorio más grande y poblado de la Argentina en un contexto de escasez, el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, decidió no entrar en disputas con el presidente Javier Milei, pese a que mantendrá como norte la premisa que rigió su primer mandato: un Estado presente que garantice la equidad social es fundamental en el distrito con mayores asimetrías del país.

Quienes trabajan cotidianamente a su lado explican que Kicillof evitará subirse al ring propuesto desde la Casa Rosada: “Esta semana, desde Nación lo eligieron como el rival número uno, criticándolo por diferentes cuestiones, pero vamos a eludir esa pelea”, indican desde el entorno del mandatario.

Es que el lunes pasado, Milei cuestionó a Kicillof por su “pésima gestión” mientras estuvo al frente del Ministerio de Economía, entre 2013 y 2015, como respuesta a la publicación de una cuenta fake del gobernador en X (ex Twitter).

A la vez, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y el vocero Manuel Adorni le apuntaron al economista por la toma de tierras en La Matanza que culminó con cinco personas muertas: la dirigente del PRO habló de “permisividad” de la provincia en las usurpaciones y el vocero ironizó que “evidentemente, el Estado tan presente no está”.

Desde el gabinete bonaerense sostienen que estas disputas “buscan distraer la atención” de los desafíos económicos y sociales exacerbados por la devaluación, los aumentos descontrolados de precios y los tarifazos y advierten que Kicillof “no confrontará de manera directa” con el libertario y “evitará una escalada innecesaria de tensiones”.

  • Reconocen en la provincia que, cada vez que lo crea necesario, Kicillof expondrá los modelos antagónicos que uno y otro representan, pero señalan que, ante todo, apelarán a alcanzar una relación institucional seria con el jefe de Estado.

De hecho, el gobernador aguarda ser convocado para concretar un encuentro con el presidente Milei propuesto por el ministro del Interior, Guillermo Francos, para plantear las necesidades de la provincia y hablar de números (el distrito recibió 11% menos de fondos nacionales en la primera quincena de este mes respecto del año pasado).

“Por ahora, sólo están enviando lo que corresponde por ley de Coparticipación y el dinero que se gira en concepto del Fondo de Seguridad, pero no están actualizando por inflación el Consenso Fiscal”, grafican en La Plata, a la vez que descartan la posibilidad de emitir una moneda propia.

En paralelo, el gobernador les pidió a sus ministros que intenten mecanismos de diálogo con sus pares nacionales para trazar un panorama certero acerca de la continuidad de programas y proyectos.

Pero los funcionarios bonaerenses afirman que desde la administración nacional sólo reciben evasivas y pocas precisiones.

El martes pasado Kicillof reunió a su gabinete para establecer los puntos de partida de un año con restricciones presupuestarias y les transmitió que, sin las transferencias no automáticas ni el dinero para obra pública, la Provincia se verá obligada a ajustar el gasto público.

“Les pidió que comiencen a pensar recortes no sólo por la plata que dejará de enviar Nación, sino por los efectos que puede producir la recesión, que impactará en la recaudación nacional y, por ende, caerán los impuestos coparticipables a las provincias”, apuntaron en Gobernación.

Señalan que la idea es “achicar o reconfigurar” los proyectos para que no desaparezcan, pero sí que haya ahorros; es decir, ser eficientes en el gasto para poder hacer todo lo planeado con menos recursos.

Por ejemplo, el Programa ReCreo instaló cinco paradores en diversos balnearios de la costa atlántica el verano pasado y esta temporada hay solo uno.

Así no se descontinúan la políticas, pero sí se las implementa con menor alcance debido a que habrá menos dinero.

Con todo, hay un ítem que para el gobernador es innegociable: los aumentos de salarios.

  • “La primera asignación de recursos será para sueldos. Eso no se toca”, remarcan en el Ejecutivo.

Insisten en que la provincia de Buenos Aires tiene el menor nivel de recursos y gastos por habitante, y es la segunda con menor cantidad de empleados públicos del país, por lo que “no habrá despidos porque aquí no sobran maestros, ni policías, ni médicos o enfermeros”.

Por estos días, Kicillof mantiene un diálogo fluido con Sergio Massa, Cristina Fernández y Máximo Kirchner, con quienes monitorea de cerca la evolución en el Congreso del mega DNU y la ley ‘Bases’, mientras recibe a los sectores que se ven afectados por las medidas que esas propuestas contienen.

Esta semana, Kicillof se reunió con representantes de pymes elaboradoras de biocombustibles.

“Entendemos que este programa de gobierno daña de muerte a todo el tejido productivo argentino: las pymes, las farmacias, las pesqueras, la cultura, los biocombustibles, las curtiembres, las manufacturas, los textiles, las autopartes y la metalmecánica”, indicó un ministro.

Y sostuvo que “no hay un sector que no se vea afectado y nosotros vamos a acompañarlos en cada manifestación de su disconformidad”.

En ese contexto, para la provincia las multisectoriales conformadas en distintos municipios e integradas por intendentes, dirigentes gremiales y sociales, son “un espacio de construcción de malestares”: remarcan que Kicillof “las promueve y acompaña pero no las encabeza”.

Cuando se le consulta al equipo de Kicillof sobre el futuro del peronismo, sus integrantes responden, tajantes, que si bien sería lógico que el expresidente Alberto Fernández renuncie a la titularidad del partido, “no es momento de debatir eso porque no tenemos que distraemos de los problemas serios, que son Milei y sus medidas”.

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“Quién presida el PJ no le cambia la vida a nadie. Además, si nos metemos en una confrontación interna, nos desgastamos entre todos. Hay que gobernar la provincia frente a un espacio nacional que vino a destruir todo”, aclaran.

Política y Economía

Cómo funcionarán las LEFI, el nuevo instrumento con el que el Gobierno busca cerrar la emisión monetaria

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18 julio de 2024

En medio de una operación de gran calibre destinada a cerrar el grifo de la emisión monetaria, el Tesoro emitió Letras Fiscales de Liquidez (LeFi) por unos $20 billones.

  • Serán canjeadas por los pases y el Gobierno espera que los bancos acepten canjear para limpiar el balance del Banco Central, terminando con los seguros denominados puts.

El objetivo es limitar al máximo la emisión monetaria, mientras que el pasaje de la deuda del BCRA al Tesoro se completará a partir del próximo lunes 22. 

Ese día se cerrará totalmente la emisión de pesos destinada a pagar intereses que todos los días generan los pases pasivos, pesos que los bancos tienen depositados en el Banco Central.

  • A partir del lunes 22, los bancos podrán seguir colocando su exceso de pesos en el Banco Central, que les entregará las Letras Fiscales de Liquidez (LEFI), emitido por la Resolución Conjunta 40/2024.

De esta forma,el Gobierno inicia un nuevo régimen monetario que tiene por objetivo abordar uno de los factores cruciales para levantar el cepo cambiario.

La emisión, que lleva fecha del 17 de julio, es por $ 20 billones, y vence dentro de un año. 

Devengará intereses diarios que se capitalizarán en cada cambio de la tasa nominal de política monetaria y que serán pagaderos al vencimiento.

La Letra “gozará de todas las exenciones impositivas dispuestas en las leyes y reglamentaciones vigentes en la materia”.

Esto significa que con el pasaje de los pases a las LEFI se corta una fuente de financiamiento de las provincias. 

El superávit comercial de junio fue de US$ 1.911 millones

Los pases remunerados del Banco Central habían sido alcanzados por el impuesto a los ingresos brutos en Ciudad de Buenos Aires, Catamarca, Mendoza, Misiones, San Luis y Tucumán, que ahora perderán ese ingreso.

Habló Fausto Spotorno tras su salida del equipo de asesores: la reacción de Milei en redes

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Política y Economía

Siguen las bajas en el Gobierno de Javier Milei

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18 julio de 2024

La Libertad Avanza asumió el poder en diciembre del año pasado sin una estructura partidaria sólida. Ese fue uno de sus atractivos durante la campaña, es decir, la oferta de un espacio “nuevo” y “distinto” a todo lo anterior, sin viejas lealtades políticas ni participación en el ámbito público. Pero hoy ese atractivo electoral se manifiesta en dificultades para la gestión. 

Desde su asunción hasta la fecha, el presidente Javier Milei cuenta con múltiples bajas en su Gabinete. El listado incluye desde ministros y secretarios hasta subsecretarios y asesores. Las renuncias o desplazamientos se dieron luego de que el Gobierno quedara envuelto en alguna polémica. 

Las más recientes se dieron este miércoles 17, ambas por decisión del propio mandatario: Julio Garro dejó de ser el subsecretario de Deportes, que depende del secretario de Turismo, Ambiente y Deportes, Daniel Scioli, mientras que Teddy Karagozian dejó el Consejo de Asesores liderado por Damián Reidel.

La previsible salida del empresario textil Karagozian se dio tras haber criticado el plan económico y las recientes medidas del ministro de Economía Luis Caputo. A su vez,  el desplazamiento de Garro tuvo lugar luego de que el dirigente platense opinara que Milei y Scaloni deberían pedir disculpas por los cánticos de la Selección Argentina de fútbol contra Francia, lo cual generó malestar entre Milei y su entorno. Y hasta hubo un tuit de la vicepresidenta, cuestionado implícitamente  al colonialismo francés. Se generó una polémica en tono a todo al episodio, pero en ningún caso parece tener la entidad suficiente como para desplazar a un funcionario.

Otras salidas

Días atrás, el Gobierno había echado al secretario de Bioeconomía, Fernando Villela. Dicha área volverá a denominarse de Agricultura, Ganadería y Pesca, y en su lugar designó a Sergio Iraeta. Hasta el momento se desconocen los motivos del pedido de renuncia.

A fines de mayo, Milei decidió la baja de Nicolás Posse como jefe de Gabinete de Ministros y la del titular de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI). Junto a Posse, reemplazado por Guillermo Francos, echó a Silvestre Sívori de la AFI, un hombre cercano al funcionario saliente.

Otro que debió salir del Poder Ejecutivo es el secretario de Legal y Técnica del Ministerio de Capital Humano, Maximiliano Keczeli, quien duró apenas cinco meses en el cargo.

Una de las primeras víctimas fue Guillermo Ferraro, entonces ministro de Infraestructura. A menos de 50 días de Gobierno, Milei definió su salida. Eduardo Roust, Juan Caruso, Belen Stettler son otros de los nombres que dejaron sus cargos en el Gobierno luego de haberlos ejercido durante muy poco tiempo. 

“Amateurismo” y “carencia de cuadros”

El analista Juan Negri, director de la carrera de Ciencia Política en la Universidad Di Tella, planteó que esta situación responde a una situación de “amateurismo”, así como también a una “carencia de cuadros”. 

“LLA es un partido nuevo, entonces carece de toda esa estructura que tienen los partidos tradicionales”, definió Negri. Y agregó que la novedad del espacio invitó a una gran cantidad de personas a “subirse a ese barco”: “Tiene perfiles muy distintos, y al Gobierno le cuesta encontrar una orientación más general”. 

Si bien aclaró que todos los partidos muestran matices en su integración, también señaló que pareciera que el Presidente “va descubriendo que la gente que él mismo puso, no es la que él quería o la que le gustaría que se comportara de alguna manera”. 

Por su parte, el analista Ignacio Labaqui planteó que “las remociones algo intempestivas de algunos funcionarios en parte parecieran estar explicadas por internas en el Gobierno y por el estilo presidencial”

En esa línea, Negri agregó que hay una actitud “hasta infantil” en el Presidente, cuando “ve que hay cosas que no le gustan e inmediatamente remueve a la persona a cargo”.

La personalidad del Presidente despierta algunas dudas respecto a la integración al equipo de La Libertad Avanza. En esa línea, en diálogo exclusivo con El Economista, el diputado Juan Manuel López (CC), expresó que “Milei es poco generoso; entrega bastante fácil a su gente y hay mucha incertidumbre tanto en los funcionarios como en la gente a la que le ofrecen ser funcionarios”.

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Política y Economía

La CGT es un atavismo corporativista que choca contra una sociedad democrática y liberal

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En el año 1930 se crea la Confederación General del Trabajo (CGT) como una central obrera fusionadora de varios sindicatos. 

La década de 1930 es frecuentemente recordada por la vuelta al autoritarismo militar y las votaciones fraudulentas. Pero se deja de lado (o se ignora) que también fue una década en que la intensa agitación social generada por sindicatos anarquistas, comunistas y socialistas, desde la década de 1910, se mantuvo con toda su intensidad. 

Era una agitación social con mucha raigambre de trabajadores inmigrantes que traían ideas revolucionarias de la agitación que ocurría en Europa a raíz de la revolución bolchevique y en la Alemania liberal de Weimar durante la década de 1920.

Perón

En las décadas de 1910 y 1920, el Coronel Perón observaba esta agitación con consternación y hasta temor. Según varios autores de la historiografía de la época (Potash, Page, Halperín Donghi y otros), Perón era un admirador de la sociedad germánica. Al hombre le preocupaba sobremanera el avance del bolchevismo y la flacidez del liberalismo de la Alemania de Weimar para contener el avance del comunismo. 

En la década del 1920, el Coronel estuvo en la Italia de Mussolini y allí aprendió las artes del fascismo corporativista. Básicamente, El Duche enseñaba que la democracia liberal sólo conducía a la exacerbación de la agitación social de izquierda. Por lo tanto, lo que había que hacer es organizar la sociedad en corporaciones. La Sociedad Organizada.

Juan Domingo Perón

Una corporación debían ser los sindicatos unidos; otra los empresarios unidos; otra las fuerzas armadas (obvio); otra la iglesia; los artesanos; los profesionales y también podían sumarse las ligas de amas de casa. Lo importante no era el número de corporaciones sino que todas las corporaciones debían responder a un poder central: el Estado. 

Con esta agitación social comunista, anarquista, socialista perseverante en las décadas de 1930 y principios de 1940, Perón asume el Departamento Nacional de Trabajo.

En octubre de 1945 institucionaliza -aunque la venía practicando desde 1943- la personería gremial con el Decreto 23.852/45 de “Asociación Profesionales”. Se reconoce la libertad de constituir sindicatos. 

Pero sujeta a dos tipos de asociaciones: las simplemente inscriptas y las con personería gremial. Estas últimas eran las únicas con derecho a firmar convenios colectivos. De esta forma, se institucionaliza el monopolio de la negociación en la parte sindical tal como lo establecía la Carta del Lavoro de Mussolini (1927).

Esto es, Perón institucionaliza la personería gremial o el poder de la corporación CGT. Figura jurídica que es reafirmada en 1953 con la Ley 14.250 de Negociación Colectiva, hoy vigente. 

La personería gremial le otorga el monopolio de la negociación colectiva a los sindicatos de la CGT. De esta forma, la corporación sindical (la CGT) se erige en el pilar del modelo corporativista de Perón el cual sostiene que hay que organizar la sociedad en corporaciones para canalizar la agitación revolucionaria de izquierda hacia la construcción de una potencia industrial y militar que lleva a una Nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana. Y olvidarse del libertinaje que provocaba la democracia libre.

Los gobiernos militares

Cuestión es que, a partir de la década de 1950, el mundo en reconstrucción de posguerra va hacia una integración del comercio internacional. 

Argentina, con gobierno militares que declamaban la “desperonización”, mantuvieron la personería gremial de los sindicatos. O sea, la organización corporativa de los trabajadores o el poder de la CGT.

Aramburu, Onganía y la dictadura militar de 1976, confesos antiperonistas, hacían gala de intervenir la CGT. Pero dejaban impoluta la personería gremial para no sacarle el poder (que querían usar). Preservaron el resabio corporativista que legó Perón para mantener el poder sobre los trabajadores.

Alfonsín

Llegó finalmente la democracia de verdad. Las elecciones son libres, transparentes y -más allá de que alguno que se queda “calentito” con el resultado de alguna elección por el cual pasa a denunciar fraude- es innegable que las elecciones democráticas en Argentina son implacables. El país de los fracasos tiene para mostrar un solo logro: su democracia.

La Argentina empieza a transitar 40 años de hermosa democracia, que no estuvo exenta de intentos de golpes de Estado, crisis económicas y políticas, pero no nunca cayó; ni siquiera trastabilló. 

El punto es que tampoco nunca desarmó la herencia corporativista de Perón que es la personería gremial. El dispositivo legal-administrativo que le da el poder a la “temible” CGT. Si habrán sufrido Alfonsín, Menem, Duhalde, Néstor, Cristina, Mauricio y Alberto las presiones y amenazas de la “temible” CGT.

Milei

Esta hermosa democracia permitió que el pueblo libremente se expida para llevar al poder al Rey de la Libertad: Javier Milei.

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El Presidente quiere construir una sociedad totalmente basada en la libertad. 

Pero llama a negociar la libertad a la CGT.  

La CGT le responde algo así como (según los medios): “Para empezar a negociar, tenés que revisar el Impuesto a las Ganancias de la ley tributaria y la reforma laboral de la Ley de Bases“. 

El presidente Javier Milei
El presidente Javier Milei

Leyes ambas propuestas por el Presidente elegido por el pueblo y aprobadas por mayoría de la Cámara de Diputado y de Senadores elegidas por el pueblo.

¿Qué vale más? 

El poder legal-administrativo otorgado por una atávica regulación corporativista, como es la personería gremial, que le da un enorme poder a la CGT (que de otra forma no lo tendría). 

O la voluntad del soberano (el Pueblo) que se expidió en la urnas en una sana democracia para votar al Presidente, a los diputados y a los senadores que aprobaron las leyes que no le gustan a la “temible” CGT.

Sería muy sano para la Argentina tener una central obrera como la CGT transparente y democrática. No una CGT que es un atavismo corporativista que choca contra la nueva sociedad de sana democracia y valores liberales. 

Si le preguntan al General, seguro que optaría por lo segundo. Porque el tipo era pragmático y se adaptaba a los tiempos. Los argentinos parece que todavía no. 

En lugar de invitar a la CGT a negociar, hay que modernizarles la personería gremial.

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