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Los pelos que tenía el cadáver en la mano pertenecían a la víctima: no hubo coincidencia genética con Paine, Colipi ni Vargas

Así se determinó a través de diversas pericias realizadas a partir de la recolección de elementos sobre el cadáver de Micaela Bravo hallado parcialmente el 6 de abril de 2016. En los restos de una mano hallaron varios pelos, pero no encontraron correspondencia genética con las personas señaladas en la investigación y si, por el contrario, con el ADN de la propia víctima.

La continuidad del juicio seguido contra Angélica Paine por el crimen de Micaela Bravo tuvo este martes la declaración testimonial de varias especialistas en la producción y análisis de prueba. Los jueces Marcos Burgos, Sergio Pichetto y Víctor Gangarrossa escucharon en primera instancia el testimonio de Mónica Cornelio, quien analizó diversas prendas de vestir y realizó el análisis del interior de un vehículo secuestrado.

Además participó en el año 2018 de un allanamiento practicado en el domicilio de Paine, en donde los trabajos se concentraron en relación a la búsqueda de manchas de sangre y pelos de conejo y según describió, la inspección del domicilio se extendió por largas horas. No obstante su testimonio arrojó una conclusión categórica: todos los elementos analizados arrojaron resultado negativo ante las pericias bioquímicas que practicó.

Otra especialista, en biología y entomología forense, intervino en el caso a partir del hallazgo del cadáver de Micaela Bravo, el 6 de abril de 2016. El trabajo de la especialista consistió en la recolección de la fauna cadavérica -moscas, escarabajos, gusanos, larvas y huevos- para luego, en un laboratorio, criar y desarrollar los huevos y larvas y determinar que los huevos fueron depositados en el cadáver entre 6 y 10 días antes del 8 de abril, día en que se realizó la recolección de las muestras. Por ende, según ese análisis, las moscas pusieron los huevos en el cadáver entre el 29 de marzo y el 2 de abril, siendo importante en esta instancia señalar que Micaela desapareció el 23 de marzo y según la acusación fue asesinada en las horas que siguieron a la última vez que fue vista con vida.

También es dable señalar que la perito se especializó en la temática, conocida técnicamente como entomología forense a partir del mismo año 2016 en que realizó esa pericia, siendo la primera de sus intervenciones en un proceso penal a lo largo de su trayectoria profesional.

María Alejandra Berra fue otra de las especialistas que intervino en las tareas científicas desplegadas a partir del hallazgo del cuerpo sin vida de Micaela Bravo. Trabaja para el Ministerio Público Fiscal de Córdoba y participó de la audiencia a través de la plataforma virtual Zoom, relatando sus pesquisas ante los jueces.

En concreto Berra trabajó en el análisis de pelos, fibras, y otros elementos para determinar si eran humanos o animales y eventualmente buscar coincidencias, para lo cual resultó necesario derivar a un laboratorio de genética forense.

En ese sentido recordó que trabajó sobre una serie de elementos encontrados en la mano derecha de Micaela -la única que fue encontrada junto a los restos del cuerpo- y en función del análisis macroscópico y microscópico, los agrupó en dos grupos a partir de sus características coincidentes y señaló que en uno de los grupos aparecían cuatro pelos que por sus características resultaban muy similares a los de la víctima, derivando el análisis completo a una prueba de ADN. Explicó que según su experiencia resulta habitual que los pelos encontrados en las manos de las víctimas sean de su propiedad, porque se da mucho en situaciones de defensa, sobre todo en peleas entre mujeres, que como parte de la agresión se tomen del cabello y la reacción lógica de cualquier persona es llevar sus manos a la cabeza para intentar aliviar los tirones.

Nidia Modesti, también del Ministerio Público Fiscal de Córdoba, realizó los análisis de ADN sobre los pelos y concluyó que únicamente eran compatibles con el ADN de Micaela Bravo. Según explicó se trabajó para el cotejo con muestras de ADN de Micaela Bravo, Patricio Vargas, Carlos Colipi y Boris Hermosilla.

Según detalló, el trabajo se hizo en relación al ADN mitocondrial, que se hereda por línea materna, por lo que preguntada por la defensa, aseguró que si no se halló compatibilidad con el ADN de Carlos Colipi, tampoco podría ser compatible con el ADN de Angélica Paine.

Finalmente, declaró ante el tribunal María Verónica Herrero, del Departamento Médico Forense del Poder Judicial de Chubut, con funciones en Comodoro Rivadavia. La mujer narró que analizó una muestra de órganos que recibió, entre los que describió fragmentos de hígado, pulmón y riñón.

Entre sus conclusiones más importantes podría describirse que una puñalada pudo haber sido la causa de muerte si es que provocó una hemorragia masiva, pues los órganos analizados tenían algunas características compatibles con ese mecanismo de producción de la muerte. No obstante, a preguntas de la defensa, aseveró que esas mismas características que analizó, también resultaban compatibles con otro tipo de muerte, que inclusive no implicaban una muerte violenta.

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