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Más que retenciones: por qué los problemas estructurales siguen siendo el Talón de Aquiles de las economías regionales

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Vino, actividad con semáforo en rojo

Si hubo un tema que se discutió intensamente durante el prolongado y finalmente frustrado debate por la Ley Ómnibus fue la situación de las economías regionales, aquellas producciones que se desarrollan fuera de la llanura pampeana del centro del país. La eventual suba de derechos de exportación o retenciones quedó finalmente descartada para la mayoría de ellas, en el proyecto de ley que no fue. Por ahora la mayoría sigue sin ese gravamen, pero sus protagonistas miran con atención qué pasos dará el Gobierno en materia fiscal.

Mientras tanto, los problemas estructurales subsisten para la mayoría de ellas. Así lo reveló esta semana el llamado Semáforo de Economías Regionales que, mensualmente, emite la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro), al relevar la situación de 19 producciones de las cuales, en enero, solo 3 se encontraban en color verde; 7 se mostraban en amarillo, y las 9 restantes estaban en rojo, manifestando así estar en crisis o mostrando signos de ella, según la calificación del Semáforo. Infobae consultó a representantes de algunas de esas categorías de la economía para conocer de primera mano la situación de distintos complejos productivos.

Marcelo Federici, productor vitivinícola de Mendoza, perteneciente a la Cooperativa El Poniente, consejero de la Federación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (Fecovita) y vicepresidente de Coninagro, señaló que “llegamos a consensuar que en la Ley Ómnibus la industria vitivinícola iba a tener retención cero y hoy estamos en una posición latente de que, al haberse caído, al momento que se trate pueda haber algún tipo de planteo de incremento, como hubo en el DNU, de los aranceles de exportación”, dijo.

Semáforo Coninagro Febrero 2024
Economías regionales

Recordó que en los vinos que más se exportan, retenciones del 15 por ciento hubieran llegado a representar el 60 al 70 por ciento del valor del producto que está dentro de la botella. Algo similar hubiera sucedido con los mostos, que hubieran representando el 40 por ciento de su valor. “Esta retención la sufría fundamentalmente el productor primario”, enfatizó Federici.

Mejor cosecha

En cuanto a la realidad de la actual vendimia, pasada la sequía y las heladas que afectaron la de 2023, señaló que “tenemos prácticamente entre un 25 y un 30 por ciento más de cosecha, por eso era fundamental en este momento no aplicar un arancel a las exportaciones de mostos y de vinos, ya que hoy sigue cayendo la demanda del vino en el mercado interno, dado que el poder adquisitivo se ha resentido”. En este punto agregó que por ese motivo “vamos a necesitar de las exportaciones, para poder vender todos los volúmenes que tenemos. Va a ser una herramienta fundamental para que el precio siga sostenido y siga fortalecido al productor primario”.

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Marcelo Federici, productor vitivinícola de Mendoza

Del vino que se produce en la Argentina, alrededor del 80 por ciento se consume en el mercado interno y el 20 por ciento se exporta. Por cada kilo de uva que se produce en la Argentina, entre el 50 y el 60 por ciento se destina a consumo como vino, en el mercado interno, y el otro 40 por ciento, a exportación, como mosto o como vino fraccionado. “Prácticamente entre el 40 y el 45 por ciento de la producción de la Argentina tenemos que exportarla, para no generar una sobreoferta y así un deterioro de los precios”, precisó Federici.

En cuanto al futuro de la actividad vitivinícola, el dirigente señaló la preocupación por el recambio generacional entre los viñateros. También mencionó que trabajan en un plan estratégico en conjunto con las autoridades provinciales y nacionales y con la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) para “ir mostrándoles un norte a los productores, ya que muchas de las parcelas no están integradas en cadenas de comercialización, a fin de promover el conocimiento del mercado y que los productores estemos produciendo lo que el consumo está necesitando”, explicó Federici.

Gran preocupación

Desde Chaco, Juan Hutak, productor agropecuario en Pampa del Indio, integrante de la cooperativa local y presidente de la Unión de Cooperativas Agrícolas Algodoneras (UCAL), federación que agrupa todas las cooperativas algodoneras de la provincia, precisó que “la actual campaña de algodón está llegando a su punto culmine con gran preocupación por parte de los productores. La ola de calor extrema y la falta de lluvias que se dio en enero y parte de febrero se hizo sentir de manera contundente, con lo cual los rindes serán probablemente menores a los esperados”.

A esta circunstancia sumó el aumento de los costos de producción, especialmente de los insumos dolarizados y del combustible, y los precios de la fibra que, en dólares, retrocedieron respecto de lo que se pagaba antes de la devaluación -el kilo de fibra cotizaba $1.000 en noviembre 2023 y $1.330 la semana pasada).

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Marcelo Cataneo, arrocero de Entre Ríos

Más allá de las coyunturas económicas que definen la mayor o menor superficie de siembra de algodón cada año, en cada campaña, existen limitaciones a la expansión del cultivo como la falta de inversión en genética y el mal uso de los herbicidas hormonales en soja y maíz, cultivos con los que convive el algodón.

Problema transversal

En Argentina, históricamente el mercado interno consumió la mayor parte de la fibra producida, quedándose con las mejores calidades a expensas de un precio superior al pagado por la exportación, con lo cual se exportaban los excedentes de calidades bajas y a menores precios relativos. En 2023 la exportación estuvo prácticamente parada y los volúmenes fueron escasos, por la baja de los precios internacionales y la sostenida demanda interna.

“Como suele suceder en las crisis económicas el consumo de productos textiles es uno de los que primero se resiente, con lo cual, si la demanda interna cae, producto de la recesión y los precios de exportación no rebotan como para tornarse más atractivos, se avizora un 2024 con precios deprimidos y probablemente una menor demanda”, precisó Hutak.

El dirigente mencionó un tema no menor para la mayoría de las economías regionales, que también afecta al algodón como el alto costo del flete.

Riego indispensable y caro

También los costos afectan a la producción de arroz, que tiene en Entre Ríos a una de sus principales provincias productoras. “En los 2 últimos años hemos trabajado no a pérdida, pero sí a empate, por los altos costos del riego, incrementado por la gran sequía”, explica Marcelo Cataneo, productor y vicepresidente de la Cooperativa Arrocera de San Salvador, en esa localidad del centro entrerriano. Al respecto, agregó que “normalmente se presupuestan entre 300 y 500 litros de gasoil por hectárea de arroz sembrada, pero en los dos últimos años se superaron los 500 litros”.

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Nicolás Carlino, productor en Monte Caseros, Corrientes

El empate del que habla también se debió a un precio internacional del arroz que estaba planchado y a la paridad cambiaria, aunque para este año el sector espera buena cosecha.

Las principales limitantes que dificultan la actividad son los altísimos costos de producción. Aquí se destacan fertilizantes que con subas de casi un 100 por ciento y el precio del combustible.

El mercado interno está quieto porque hay poca producción arrocera como consecuencia de la sequía. “No hay tanto arroz disponible en el mercado, pero a pesar de eso todavía los precios están muy altos en las góndolas y al productor no le llega ese precio”, destacó el productor. Los eslabones de la intermediación, entre el productor y la góndola, todos con su carga impositiva propia encarecen sustancialmente el precio al consumidor perjudicándolo tanto a él como al productor.

En cuanto a la exportación, actualmente el arroz se paga entre 400 y 420 dólares por tonelada, un récord histórico.

Para Cataneo, el desafío es seguir produciendo con estos altos costos.

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Sigue igual

“Sin la Ley Ómnibus, la citricultura sigue igual, con problemas estructurales que ya vienen de varios gobiernos, que le hacen perder competitividad a nivel internacional a la exportación. Nuestros costos están en dólares y todos los insumos están dolarizados. Además, la cuestión laboral no es un tema menor”. Así describió la situación de la producción de cítricos dulces Nicolás Carlino, productor en Monte Caseros, Corrientes, socio de una cooperativa local y presidente de la Federación de Cooperativas de esa provincia.

“Con la ley ómnibus se solucionaban algunos inconvenientes como eliminar las multas por los despidos, que ha dejado a muchas empresas pymes fuera del sistema y las ha fundido por la litigiosidad que hay en la zona. Hay una industria del juicio que, lamentablemente, va en contra de la posibilidad de generar trabajo”. En este punto aseguró que “hay mucho trabajo, pero la gente no quiere tomar empleados”, por la incertidumbre de los juicios laborales.

En este contexto, la actividad toma menos personal lo que ha dejado muchas pequeñas empresas fuera del sistema. Respecto al mercado interno de cítricos, Carlino señaló que los precios no son los mejores, que los productores también arrastran secuelas de la sequía y que, para la exportación, Argentina sigue siendo cara también en cítricos.

“Perdimos competitividad porque nuestro tipo de cambio no nos ayuda y, a precios internacionales las variaciones que hay no son tan grandes como puede haber en otros rubros. Por lo menos en los últimos 10 años, se han mantenido los precios internacionales, pero el costo país se ha disparado por las nubes”, se quejó el correntino y explicó que en naranjas, el país no puede competir con Sudáfrica y otros que tienen mejor calidad con costos muchísimos más bajos, y que con las mandarinas, todavía algo se puede exportar, pero están al límite con los costos.

“Necesitamos trabajar en conjunto para conseguir previsibilidad. La citricultura es una actividad que desde que se pone la planta hasta que se empieza a recuperar parte de la inversión demora de cinco o seis años. Previsibilidad es lo que necesitamos para poder trabajar”, cerró Carlino.

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El Gobierno revocó el Fideicomiso del Trigo que regulaba el precio de la harina

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(Imagen ilustrativa Infobae)

Por medio de la Resolución 142/2024 emitida por el Ministerio de Economía y publicada este miércoles en el Boletín Oficial, el Gobierno eliminó el Decreto 132 con fecha 19 de marzo de 2022, el cual creó el Fondo Fiduciario Público denominado “Fondo Estabilizador del Trigo Argentino“. Dicha entidad había sido creada con el objetivo de estabilizar el costo de la tonelada de trigo comprada por los molinos argentinos.

La nueva normativa, que lleva la firma del ministro de Economía Luis Caputo, revocó un contrato de fideicomiso suscrito el 7 de abril de 2022 entre la ex Secretaría de Comercio Interior y BICE Fideicomisos SA. De esta forma, se avanzó con uno de los principales objetivos del Gobierno que es el de recortar el gasto público para equilibrar las cuentas fiscales.

Según cálculos oficiales el fideicomiso del trigo para regular el precio interno de la harina demandó una erogación de $69.000 millones desde su creación hace dos años

El texto oficial señaló que “las condiciones que motivaron la creación del Fondo Estabilizador del Trigo Argentino no se encuentran presentes en el momento actual”. Por lo tanto, se consideró necesario revocar el contrato de fideicomiso.

Según estimaciones del Gobierno, este fideicomiso del trigo, que tenía como fin regular el precio de la harina en el mercado interno, demando desde el momento de su creación una erogación de 69.000 millones de pesos. Este fondo forma parte de un listado inicial de nueve fondos fiduciarios que tienen prioridad para ser eliminados, sobre un total de 29 incluidos en el proyecto de Ley Ómnibus por decreto. En el supuesto oficial, la eliminación inmediata de estos nueve fideicomisos implicaría un ahorro fiscal del orden de los 2.000 millones de dólares.

El Gobierno tiene en la mira la eliminación de inicial de nueve fondos fiduciarios, con el objetivo de ahorrar unos USD 2.000 millones

“Si los tengo a tiro de decreto, anotalo, porque son boleta”, había afirmado el presidente Javier Milei a mediados de febrero en una entrevista en la que abordó el peso en el gasto público de estos fondos fiduciarios cuya posible eliminación había sido incluida en la fallida Ley Bases. “Son todas cajas negras de la política. Eso hay que terminarlo. Eso pone muy nervioso a muchos. Hay muchos agentes de la política que viven de eso”, agregó el mandatario.

Según el sitio oficial Argetina.gob.ar, el Fondo Estabilizador del Trigo Argentino fue creado en marzo de 2022 para “garantizar un valor de referencia en el mercado interno que permita conservar una estabilidad en la participación de la bolsa de harina como componente del costo de los productos que de esta se derivan”.

El texto oficial señaló que “las condiciones que motivaron la creación del Fondo Estabilizador del Trigo Argentino no se encuentran presentes en el momento actual”

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“Todos los fondos del fideicomiso están dirigidos a subsidiar la bolsa de harina 000 común de 25 kilos, que es la que compran las panaderías para hacer pan y para la segunda industrialización. Es utilizada por las empresas de consumo masivo para producir galletitas, pan de molde, tapas de empanadas, entre otros productos. Dichas empresas, en su mayoría, forman parte del programa Precios Justos”, puntualizó el sitio oficial.

La resolución para el proceso de liquidación de liquidación del Fondo Estabilizador del Trigo Argentino dispuso que a partir de la fecha se notificará al fiduciario (BICE Fideicomisos SA) de la revocación del contrato. Asimismo, la Secretaría de Comercio Interior del Ministerio de Economía se encargará de la liquidación del fondo. Por una parte, el Fondo de Reserva de Liquidación será utilizado para cubrir los gastos remanentes, mientras que el patrimonio fideicomitido remanente será transferido al Ministerio de Economía.

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Dudas sobre la cosecha de trigo: las estimaciones oscilan entre 14 y 20 millones de toneladas

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Una cosechadora recolecta trigo en un campo en General Belgrano, 160 km al oeste de Buenos Aires (REUTERS/Enrique Marcarian) (Enrique Marcarian/)

Más allá de que en el campo todavía tienen el foco puesto en los resultados de la campaña gruesa, ahora en plena etapa de cosecha, con el arranque del otoño se empezó a proyectar qué puede pasar con los granos finos y qué números enfrenta el productor, particularmente en el trigo, cultivo que debería empezarse a implantar entre mayo y junio, según las zonas.

En un mercado mundial de precios granarios bajos, el trigo no es la excepción. Si bien a nivel local aún no hay proyecciones y las del Departamento de Agricultura de EEUU (USDA) se publicarán en mayo, otras como las del International Grain Council (ICG), con sede en Londres, estiman un aumento del área a nivel mundial, lo que probablemente influya en los stocks y limite los precios.

Infobae consultó a analistas del mercado y referentes de la actividad triguera, quienes coincidieron en que, aunque es prematuro dar proyecciones locales de superficie estimada de siembra y volumen de producción, los costos internos y la presión fiscal comprometen la rentabilidad del cultivo en la próxima campaña.

Para Gustavo López, director de la consultora Agritrend, las perspectivas de la campaña de triguera 2024/25 serán buenas, excepto en precios, que a nivel internacional están bastante deteriorados. “Los principales exportadores mundiales, como Rusia y Ucrania, tienen bastante trigo. Han tenido una buena cosecha, tienen stocks y siguen su conflicto. Hoy hay precios FOB argentinos están a la par de los FAS argentinos, porque ha habido una merma en los valores muy importantes. Para poder competir en el mundo hay que tener precios bastante más bajos”, precisó.

Trigo 2024
El gráfico muestra claramente la caída del precio internacional del trigo en los últimos meses y respecto de los picos de 2022

Martín Biscaisaque, presidente de la Asociación Argentina del Trigo (Argentrigo), precisó que el ICG proyecta una producción mundial de 798,8 millones de toneladas para el ciclo 2024/25, que representa un incremento interanual del 1,2 por ciento. “Este aumento se debe principalmente al buen rendimiento de los cultivos en el hemisferio norte”, dijo el experto. Igualmente, añadió, “se espera una recuperación productiva en Australia y Argentina, con una estimación para nuestro país de un volumen de 18 millones de toneladas, lo que representa un incremento interanual del 13,2%, en unas 6,1 millones de hectáreas”.

Pese a estas proyecciones, se espera una caída interanual del 2% en el stock final global. “Sin embargo, el precio disponible y el futuro del trigo no reflejan esta situación. Durante la segunda semana de marzo, el precio de la exportación de trigo en la Argentina alcanzó un mínimo en más de 4 años, encontrando un valor similar al de enero de 2020″, afirmó Biscaisaque, citando como fuente a la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). El titular de Argentrigo coincidió con López en que una de las razones es la producción y comercialización de trigo en Rusia. “Pese a mantener su producción, Rusia ha desplazado su ritmo de ventas hacia los meses de diciembre, enero, febrero y marzo, época en la que tradicionalmente el hemisferio sur era quien proveía de trigo al mundo”, explicó.

Miradas

Más allá de las proyecciones internacionales que se conocen, y cuando aún faltan las estimaciones locales, López dijo que la superficie va a estar cerca de los niveles de la campaña anterior, de unos 7 millones de hectáreas y consideró muy factible que de mediar condiciones climáticas buenas la producción sea mayor que la campaña pasada.

“El ciclo triguero 2023/24 no tuvo las mejores condiciones. Se esperaban 19 a 20 millones de toneladas y terminaron siendo 15 millones, aunque fue más alta que la campaña 22/23, con 13 millones de toneladas, muy afectada por la sequía. En condiciones normales de lluvia y con los rendimientos promedio, la producción de trigo debería estar rondando los 20 millones de toneladas”, aseguró López

Trigo 2024

Distinta es la mirada de Javier Buján, corredor y presidente de Kimei Cereales y ex titular de la Cámara Arbitral y del Centro de Corredores y Agentes de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, para quien las perspectivas de los cereales de invierno de la campaña 2024/25 se definen con la palabra “incertidumbre”. Los números,, dijo, “no cierran para la campaña fina, llámese trigo o cebada”.

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En cuanto a la superficie a sembrar, Buján consideró aventurado decir, con el panorama actual, que el área de trigo será menor a los 7 millones de hectáreas implantados la campaña pasada. Y respecto del volumen de producción afirmó: “Si bien en estas condiciones se espera una menor área de trigo, al no poder determinarse, sería imprudente dar una estimado de producción, pero como parámetro estaría sensiblemente por debajo de los 14,5 millones de toneladas”.

En este punto, afirmó que “además de la caída de producción, es seguro que habrá una baja en la calidad, ya que se resentirá el uso de insumos también, y el mercado de trigo, pese a que muchos así no lo vean no es una commodity”, precisó. Lo hizo en referencia a las distintas calidades que piden los molinos, según produzcan harinas para panificación o industria, vinculadas a los requerimientos de proteína y gluten exigidos en cada caso.

Coincidencias

Tanto López, como Biscaisaque y Buján coinciden en que los números no son buenos por los altos costos internos y la presión fiscal, básicamente los derechos de exportación (DEX) o retenciones, que limitan las intenciones de siembra.

Trigo 2024
Martín Biscaisaque, de Argentrigo

“Los insumos están más altos, especialmente los fertilizantes, en el marco de precios bajos. A nivel interno se está hablando de un precio a cosecha de 190 dólares”, explicó López quien señaló que “lo que se plantea es por qué “no incentivar al trigo, sacándole las retenciones, porque si se mantienen se limita el margen al productor y se podría lograr expandir más el área”, porque “los precios a cosecha (sin DEX) en realidad no son tan bajos”, precisó.

En este sentido, mencionó que, en los últimos 7 años, entre enero y marzo, hubo precios a cosecha menores a 150 o 160 dólares. “El tema es básicamente qué valor van a recibir los productores después que se cosecha. Esto también está en función de cómo van a ir vendiendo”, agregó López, en referencia al tipo de cambio, con o sin cepo, que pueda haber hacia fines de 2024.

Trigo 2024
Gustavo López, de Agritrend

Por su parte, Buján, consultado sobre si había algún factor que incentivará la próxima siembra de trigo, respondió que “salvo los que podríamos decir que son agronómicos”, no ve alicientes para implantar el cereal.

“Salvo que realmente se vea que el costo fiscal de sacarle las retenciones es muy bajo. La recaudación por exportar 10 millones de toneladas de trigo es de aproximadamente 270 millones de dólares y a la exportación, ese volumen le significan ingresos por aproximadamente 2000 millones de dólares”, precisó. Quitar las retenciones hoy significa una mejora para el productor de unos 25 dólares por tonelada y la ‘zanahoria’ adelante para la siembra 24/25″, explicó Buján, al tiempo que agregó que “si tenemos menos volumen y menos calidad, todo el complejo triguero sufre caída de ingresos”.

Factores locales

En tanto, Biscaisaque señaló que “a la complejidad internacional se suma nuestra realidad local, que hoy no es auspiciosa para el trigo”. A los bajos precios y a la mala relación insumo-producto, sumó que “los productores están descapitalizados por la sequía de 3 años, la escasa oferta crediticia para un cultivo demandante en capital y el clima amenazante”, que “podrían llevar a una caída de la superficie sembrada con trigo del 10 por ciento”.

Trigo 2024
Javier Buján, de Kimei Cereales

En cuanto a la producción, coincidiendo con López, sostuvo que podría mantenerse en los niveles de la campaña 23/24, que no fue buena en términos climáticos. Pero advirtió que “en esta nueva campaña, el paquete tecnológico que utilicen los productores puede no ser el ideal, dado que los precios de los fertilizantes y agroquímicos aún no se han acomodado”.

Finalmente, opinó que “ante este escenario, se podría pensar en una mayor caída del área de trigo. Es necesario discutir la competitividad de nuestros granos, afectados hoy por impuestos a la exportación, brecha cambiaria, impuesto a las importaciones y proliferación de tasas y regulaciones provinciales y municipales”, concluyó.

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Mal augurio del campo: los productores creen que la cosecha de soja de este año no alcanzará las 50 millones de toneladas

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Según la última encuesta SEA de la entidad, un relevamiento realizado a 1.478 empresarios del sector de todo el país, se esperan obtener unas 47,2 millones de toneladas de soja (REUTERS/Gustavo Bonato) (Reuters Staff/)

Las perspectivas de una “super cosecha” ya quedaron en el olvido, e inclusive, algunas proyecciones se ubican por debajo de lo estimado por las entidades bursátiles especializadas en el sector, como la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) y la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA). Tal es así, que una encuesta del Movimiento CREA prevé que la producción de soja se ubicaría por debajo de las 50 millones de toneladas, mientras que la de maíz apenas superará las 51 millones de toneladas.

Según la última encuesta SEA de la entidad, un relevamiento realizado a 1.478 empresarios del sector de todo el país, se esperan obtener unas 47,2 millones de toneladas de soja, volumen muy lejos de las 52,5 millones de toneladas previstas por la BCBA y de las 50 millones estipuladas por la BCR. El caso del maíz estimaron una cosecha de 51,5 millones de toneladas, lo que representa un recorte de 5,5 millones de toneladas respecto a los cálculos de la bolsa rosarina y de 2,5 millones de toneladas de acuerdo a las previsiones de la entidad bursátil porteña.

El trabajo explica que dichos recortes responden a que “un 82% de los encuestados indicó que, en general, diversos cultivos fueron afectados por sequía, golpes de calor y vientos intensos, mientras que otro 14% experimentó daños por granizo”. Además, en lo que respecta al maíz, “un 20% de los consultados informó que el cereal resultó afectado por Spiroplasma (enfermedad contagiada por el insecto “chicharrita” que afecta el potencial de rendimiento del cultivo), destacándose una elevada presencia en la región Santa Fe Centro”.

Cosecha fines de marzo 2024
La expectativa por la soja

“Además de las adversidades climáticas recurrentes en la presente campaña, la expansión de Dalbulus maidis, insecto vector del achaparramiento del maíz (Spiroplasma kunkelii), está promoviendo daños importantes a los cultivos de maíz tardío”, explicó el informe.

Así, en las 12 regiones agrícolas relevadas por CREA los empresarios y técnicos encuestados indicaron que prevén rendimientos inferiores a las proyecciones anteriores. Los mayores recortes se registraron en las regiones Norte de Santa Fe (-31% respecto de la expectativa inicial), Santa Fe Centro (-22%), Oeste Arenoso (-16%), Chaco Santiagueño (-13%), Oeste (-12%) y Sudoeste (-11%).

Teniendo en cuenta este panorama, la entidad proyectó una caída en el rendimiento promedio esperado a nivel nacional del 6,1% al planificado al momento de la siembra, lo que implica que “muy probablemente la oferta final de maíz tardío argentino sea bastante inferior a la pronosticada inicialmente”, mientras que en lo que respecta a la soja, tanto de primera –que recién comienza a cosecharse– como de segunda, los rendimientos previstos “también experimentaron recortes por adversidades climáticas (del 2,3% en el caso de la primera y del 3,3% en el de la segunda), aunque en menor proporción que en el caso del cereal”

Campaña fina

CREA también hizo un relevamiento respecto a la intención de siembra para la próxima campaña agrícola, que comenzará con la implantación de trigo y cebada en los meses venideros. Así, los empresarios encuestados estimaron que “los cultivos comerciales de invierno –fundamentalmente trigo– participarían, en promedio, en el 25% de la rotación agrícola, una cifra un punto superior a la registrada en la misma fecha del año pasado, pero inferior a la indicada en el arranque de las campañas 2021/22 y 2022/23″.

Cosecha fines de marzo 2024
Las proyecciones para el maíz

Además, el informe remarca que, entre los productores, “se observa un crecimiento progresivo y sistemático de los denominados ‘cultivos de servicios’ en la rotación agrícola, con una participación para este año del 18,4%, cifra que duplica el registro informado cuatro años atrás”.

Teniendo en cuenta este panorama, un 32% de los consultados por parte de CREA manifestó que planea financiar un 32% del costo de implantación de la campaña agrícola 2024/25. “Se trata de un nivel ocho puntos inferiores al registrado un año atrás, pero equivalente al medido en marzo de 2022″, finalizó el trabajo.

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