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Sociedad

Memoria y olvido

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* Por Mario Sandoval 

Una ventana luminosa deja entrar la claridad. El sol le disputa espacios a los libros y las fotografías. Decorados que describen rescates de otro tiempo. Ricardo Vallmitjana con sus 79 años, busca un lugar cómodo en sus sillones. Y con su mirada algo perdida, busca también la claridad. Luego que el paso del tiempo le hiciera sus peores bromas a su mente.

Los padres de Ricardo se conocieron en Paraná. Augusto era un inquieto inmigrante español. El matrimonio se trasladó a Buenos Aires. En la Capital Federal compartieron su juventud con la bohemia artística porteña, gracias a su trabajo en el “Teatro del pueblo”. La posibilidad de continuar su vida en Bariloche nació de una recomendación del escritor Roberto Arlt, quien había estado elaborando sus “aguafuertes barilochenses” y le dijo a ese joven fotógrafo que tantas veces lo retrató que era el lugar para darle continuidad a su vida.

Su llegada a la Patagonia vino de la mano de una vida muy intensa en materia de aventuras de montaña y en acciones culturales. El matrimonio fue pionero en los radioteatros locales, generar espacios de exposiciones. Cuando nació Ricardo en 1945, su padre no estaba en el pueblo. Estaba en una expedición al Aconcagua. “También recuerdo que me retaba” acotó el historiador entre risas.

La compañera de vida de Ricardo, Alba Crespo, lo asiste en todo. Recuerda con mucha gracia la primera insinuación de quien luego se convertiría en su esposo. “Yo era guía de turismo y subía en la aerosilla en Catedral. Y el me preguntó – ¿A esa valiente que viene sola una foto? a lo que yo respondí que no y él me dijo -¿no valiente o no foto?”.

 Alba recuerda que luego de una excursión al cerro Ventana volvió asombrada con un fósil en el bolsillo. Al mostrar esa curiosidad paleontológica a ese joven que no había escatimado intentos de acercamiento, él se dedicó a lucir su conocimiento y curiosidad. De pronto la posibilidad de aceptar alguna de sus proposiciones ya no le resultó tan incómoda. Y recuerda una de las primeras salidas entre risas. “Me hizo cruzar el Pichi Leufu descalza”, describe tímida que lo que vendría en el futuro se dejaba ver como una aventura.

Ricardo intenta recordar y aportar en el relato de Alba. Sigue con mucho interés lo que su esposa relata y sonríe por momentos. Ricardo dice ”me tocaba trabajar con turistas y le contaba historias, así empecé”. Ese contar historias lo llevó a construir un generoso archivo, a incursionar en la radio, televisión y a escribir un libro clásico de la ciudad, “Bariloche mi pueblo”. También una serie de ediciones con momentos puntuales de la historia de la región e incluso un intento de digitalizar el archivo histórico regional. Al consultarle si se considera un historiador, señala tímido “sí, pero ahora estoy muy flojito. Igual no hay más. Eso fue todo. Todo lo que pude recuperar”. Lapidario, indica “se perdieron muchas cosas. El archivo era un monstruo y hoy es un fardo de basura”.

Alba se emociona recordando cómo fue testigo de una de sus primeras entrevistas “consiguió un grabador y se le ocurrió ir a hablar con un antiguo vecino, para que le cuente cómo era el Bariloche que él recordaba”. Un incendio en marzo de 2023, afectó parte de aquel tesoro documental. Ricardo con paciencia se dedicó a secar las fotografías mojadas al sol de su ventana. Su esposa recuerda que incluso antes del incendio, fueron víctimas de un robo en el que dañaron muchas de las fotografías.

Aquel archivo fue muy utilizado. Alba recuerda con algo de enojo, cómo la generosidad de su esposo no fue siempre retribuida. Relata que un conocido restaurante de la ciudad luce ese material que Ricardo ofreció y que no pretendió cobrar más que el papel y los elementos para la elaboración de las fotografías. Incluso eso no aceptaron pagarle. Entre risas la mujer menciona que cada abril su casa se llenaba de gente e instituciones pidiendo material para los actos del 3 de mayo. “Nunca pudimos irnos de vacaciones en esos meses de baja, que podíamos cerrar el negocio. Pero él lo vivía como una obligación”.

Cuando menciona el negocio, se trata de uno de los locales que más tiempo estuvo activo en calle Mitre casi Rolando, cerrando sus puertas definitivamente en el 2023. Alba relata divertida que “mucha gente pensaba que el nombre “Toky” (así se llamaba el local) tenía un origen étnico. La verdad es que era el nombre del perro de un viejo vecino de la ciudad, don Evaristo, a quien mi suegra solía asistir con alimentos y siempre llegaba por su casa con su perro”.

Los especialistas han indicado que el diagnóstico de la situación de Ricardo es “demencia vascular”. Alba acepta esa conclusión, y no la discute, pero tiene una teoría personal. “Yo empecé a notar que el iba perdiendo la memoria, muy poco tiempo antes que llegara la pandemia. Y creo que muchas de las tristezas que vivimos las fue tratando de borrar. Y en ese esfuerzo fue olvidando mucho más”.

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El matrimonio sufrió la perdida de su hijo Diego en un accidente fatal practicando parapente. Su otro hijo se llama Martín y hoy vive en El Bolsón. Muy poco tiempo después de aquella tragedia familiar, fueron víctimas de un violento robo. Ricardo incluso sufrió una herida de arma de fuego. Mientras repasábamos las alternativas de ese suceso señaló sorprendido: “ni me acuerdo”.

El paso del tiempo construye a veces paradojas crueles. Preservando documentos, fotografías y relatos, Ricardo fue resguardando mucho de lo que a Bariloche le tocó ser. El mismo pueblo que parece entrar por su ventana junto con el sol, hasta sus ojos perplejos. Su mirada luce una sorpresa continua. Su mente contiene niebla que le impide recordar por momentos que su vida fue una aventura, dedicada a rescatar cosas del olvido.

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VIDEO. Otro incendio destruye una vivienda y una familia necesita mucha ayuda para recuperarse

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El sábado a las 4,30 de la madrugada un gran incendio consumió en pocos minutos y por completo la vivienda de una familia del barrio Villa Llanquihue, en el kilómetro 23 de la avenida Exequiel Bustillo.

Mi casa estaba ubicada en la calle Tucuyo 962 y perdimos todo. Chapas, puertas, ventanas, tirantes, mampostería”, enumeró Yamila, una de las damnificadas, aún shockeada por la destrucción de su hogar.

Contó a Bariloche2000 que integra su familia con su marido y una nena de 9 años. Nadie salió herido y sus conocidos y algunos vecinos los acompañan para contenerlos.

Pidió colaboración a toda la ciudad en “todo lo que sea materiales y equipamiento, nos va a ayudar mucho”. También perdieron toda la ropa, abrigo, calzado, todo. “Nos quedamos con lo puesto”, afirmó la vecina.

Quien quiera arrimar su ayuda puede contactar a Yamila por teléfono (2944611644), a su marido Gabriel (2944200751) o acercarse a la calle Tucuyo 962 para contactarlos directamente en persona. No designaron a nadie más para recibir la colaboración.

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Otro incendio destruye una vivienda y una familia necesita mucha ayuda para recuperarse

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El sábado a las 4,30 de la madrugada un gran incendio consumió en pocos minutos y por completo la vivienda de una familia del barrio Villa Llanquihue, en el kilómetro 23 de la avenida Exequiel Bustillo.

Mi casa estaba ubicada en la calle Tucuyo 962 y perdimos todo. Chapas, puertas, ventanas, tirantes, mampostería”, enumeró Yamila, una de las damnificadas, aún shockeada por la destrucción de su hogar.

Contó a Bariloche2000 que integra su familia con su marido y una nena de 9 años. Nadie salió herido y sus conocidos y algunos vecinos los acompañan para contenerlos.

Pidió colaboración a toda la ciudad en “todo lo que sea materiales y equipamiento, nos va a ayudar mucho”. También les viene bien ropa y el equipamiento mínimo del hogar.

Quien quiera arrimar su ayuda puede contactar a Yamila por teléfono (2944611644) o acercarse a la calle Tucuyo 962 para contactarlos directamente en persona. No designaron a nadie más para recibir la colaboración.

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En la previa de la temporada, dejaron a nuevo el deck de las letras corpóreas del mirador del Centro Cívico

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La Municipalidad terminó de reparar, bajo las fuertes lluvias de la última semana, la terraza frente al lago Nahuel Huapi, donde están el cartel Bariloche en letras corpóreas.

Fue otra etapa de trabajos antes de la temporada invernal, para la que se espera una importante afluencia de visitantes, que concurren en forma masiva a ese lugar y otros.

Lo mismo ocurrió con otros sitios emblemáticos de Bariloche, como Punto Panorámico y Bahía López, en Circuito Chico.

Estas tareas están financiadas con fondos de la Ecotasa y ejecutadas por la Cooperativa Ika, un sistema económico de la ciudad que demostró ser una forma eficiente de destinar fondos a infraestructura turística, que también aprovechan mucho los residentes para disfrutar de la ciudad propia.

El intendente Walter Cortés decidió continuar con este sistema como una política de Estado. “Mantenemos lo que sirve y cambiamos lo que no sirve para nada, como la compra de maquinaria que queda para la Municipalidad en lugar de alquilarla, lo que no deja ni un tornillo pero sí una deuda enorme en Bariloche“, sostuvo.

Luego continuarán con otros puntos emblemáticos de la ciudad, como Bahía López y el cartel con las letras de Bariloche, en la zona del puerto San Carlos, que tenía algunas tablas rotas.

“Es importante mantener este tipo de lugares tan transitados limpios y cuidados, con personal de la delegación y fondos de la Ecotasa, a pesar del clima, se llevan a cabo las tareas”, destacaron.

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