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Mitos e historia de Bariloche inspiraron nuevo disco de Mariano Rodríguez

El título hace obvia a referencia al Nahuelito, como metáfora de las desigualdades que nos caracterizan. Estará en plataformas digitales y en CD.

El próximo viernes (30 de julio) estará en las plataformas digitales “La ciudad que descansa sobre las espaldas de un monstruo dormido”, el nuevo disco de Mariano Rodríguez. Y decimos bien (disco) porque una semana después estará a la venta el CD, con el añadido de una gráfica que dará que hablar: la portada reproduce un viejo desfile carnavalero, con la carroza que bromeó sobre el monstruo lacustre que inquietara a Clemente Onelli.

El concepto se explicita desde el vamos. “Es un disco mayoritariamente sobre Bariloche”, le dijo el notable guitarrista a El Cordillerano. “Una interpretación de su pasado, sus mitos fundacionales y su presente desde mi subjetividad, que es la subjetividad de un eterno forastero”, bromeó, aunque no tanto. “Si bien hace casi dos décadas que vivo acá, sigo mirando a Bariloche con los ojos curiosos de un recién llegado que se deslumbra con todo, lo bueno y lo malo de la ciudad”, resaltó.

Como toda música instrumental, el lenguaje de Rodríguez es abstracto, pero “utilizo la metáfora del monstruo dormido para graficar las asimetrías y desigualdades sociales sobre las que se edifica esta ciudad. No busco rigor histórico ni intento que sea una proclama o protesta, es un disco meramente descriptivo”, aclaró, por las dudas. La edición en formato CD incluirá un sobre doble de cartón y además, un librito. Como era de rigor no hace tanto…

El lanzamiento “es una coproducción de Leña Records, mi propio sello y Lejanía, el sello de gestión colectiva de músicos de Bariloche y Villa La Angostura”, al cual hiciera referencia El Cordillerano unas semanas atrás. “Todos mis discos y los compilados en los que participo siempre salen en físico, ya sea CD, casete o vinilo. Mi hijo me dice que soy de otra época y sí, me gustan los objetos de otra época”, concedió el músico.

La añoranza no se explica por mera melancolía. “Los soportes físicos predisponen al oyente de otra manera, a la experiencia de sentarse a escuchar un disco. El hacerse el tiempo para una escucha comprometida es difícil de lograr en plataformas como Spotify. El disco, el casete o el vinilo, a los melómanos nos inspiran respeto”, resaltó. “Por otra parte, para los músicos independientes es más fácil recuperar la inversión de grabar un disco vendiendo la edición física que con lo poco que se puede recaudar de las liquidaciones de regalías de Spotify”, estableció.

“La ciudad que descansa…” incluye catorce temas, cuyos títulos remiten en varias ocasiones al pasado barilochense o a su entorno geográfico: “Las bromas del gringo Sheffield”; “El campanario”; el que da su nombre al álbum; “La montaña Ventana”; “Los que caminan por el pantano” (versión libre de “Fallas”, de Todos Tus Muertos); “La revuelta de los koi”; “Canción de cuna para Francisco” (no es el que acusa a su padre de pertenecer a otro tiempo); “Con el caballo cansado”; “De Alicante”; “El fantasma del gigante”; “Siesta”; “El príncipe”; “La hipoteca y el arado” y una versión espeluznante de “Arriba quemando el Sol” (Violeta Parra).

Técnicamente, hizo saber Rodríguez que la grabación se concretó en agosto de 2020, en los estudios La Leñera (Bariloche). La mezcla y masterización se hicieron en los estudios Albatros (Quilmes – Buenos Aires), por Nicolás Aimone. “La mayoría de las guitarras que se utilizaron en este disco fueron construidas por el luthier Eduardo Gismondi”, puntualizó el músico. El arte de tapa es obra de Rocío Griffin, a partir de una fotografía que aportó el Archivo Visual Patagónico.

Las “liner notes” llevan la firma de Sebastián De Caro, director de cine, guionista, escritor y actor. En sus primeras palabras, dispara: “Mariano Rodríguez practica artes mágicas. Esta sentencia parece exagerada y pretenciosa, pero nada más lejano”. La obra bajo análisis “es un disco que parece reflexionar sobre el siglo XX y tradiciones muertas. En clave totalmente fractal, la música de Mariano insinúa paisajes, criaturas, historias y sensaciones ligadas a la melancolía, misterio y la idea de pertenecer a geografías, algo que la globalización atomiza sin pausa”, juzga De Caro.

Los tres primeros temas (ver más arriba) “son los tres actos perfectos para fundar el lugar de la aventura, la idea de la permanencia de Richard Ford: el hombre se instala en un pueblo, funda su familia y ahora, mirando el paisaje, emprende una travesía interior. Somos el lugar, somos los recuerdos y, sobre todo, tenemos tiempo”, describe el escritor, para quien “su” tema del disco es “Con el caballo cansado”, una “explosión de la afinación bien abierta y un punteo tan preciso como inquietante”.

En materia de técnicas y estéticas, completó Rodríguez: “en todos mis discos anteriores busqué lograr un sonido referenciado en los 60 y los 70. En este, la forma de microfonear, mezclar y masterizar es bien de los 80. Hay un disco de John Fahey que los fans del primitive guitar detestan, que es Let go. Bueno, ese disco tiene un sonido increíble y lo tomé como referencia. De hecho, busqué un estudio que fuera accesible para mi presupuesto, que tuviera una Reverb Lexicon. Siempre uso efectos analógicos, pero en este quise que fuera una reverb digital y exagerada”, explicó el guitarrista. Practica artes mágicas, De Caro dixit. Y con razón.

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