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Música, recuerdos, humor y un final que sorprendió a todos: Diego Torres se emocionó y lloró en su vuelta al escenario

Diego Torres se presentará en el Gran Rex el sábado 28 y domingo 29 (Foto: Matías Souto)

20.30 horas, las luces de la calle Corrientes en su máximo esplendor, cientos de personas caminan por las veredas, se encuentran, observan las marquesinas, pocos barbijos en la emblemática avenida porteña que parece haber vuelto a la vieja normalidad -o normalidad a secas-. En la puerta del Gran Rex la gente, en su mayoría mujeres aunque hay hombres y hasta niños, se dividen en dos filas para ingresar a ver a quien esa noche fue el anfitrión: Diego Torres presentó su nuevo disco, Atlántico a Pie.

Diez músicos dispuestos en cuatro tarimas sobre un telón iluminado de rojo le dan paso a él, que vestido completamente de negro ingresa y se dispone de inmediato a cantar. “Sueños” es el tema con que le da la bienvenida a los más de tres mil espectadores que desde la canción uno comenzaron a aplaudir y bailar, augurio de que sería una gran noche. Y así lo fue. Demostrando, como lo dijo más tarde que él se siente un artista integral, no solo cantó, sino que entretuvo a la gente que se reía con las anécdotas que contaba como si fuera un show de stad up, emocionó al hablar de la vuelta a los escenarios tras la pandemia que paralizó el mundo, también abrió el cajón de los recuerdos en una especie de homenaje a La banda del Golden Rocket, pareciendo en un punto a un amigo que recibe invitados a su casa y los quiere hacer sentir cómodos. Tanto puso el cuerpo que hacia el final se apartó del micrófono al romper en lágrimas. Fue el segundo de cuatro shows, tocará el sábado 28 y domingo 29, fechas reprogramadas luego de que contrajera coronavirus.

“Puedo ser”, “Andando” y “Puedo ser yo” el tema que le escribió a su amigo Jean Maggi, el atleta en silla de ruedas que se dedica a dar charlas motivacionales y reparte bicis adaptadas, fueron algunas de las canciones que entonó antes de saludar. “Nos damos cuenta de la importancia de volver a este mundo después de lo que pasó, le mando un abrazo a quienes perdieron a su familia en estos años, que partieron en situaciones difíciles, sin que les pudiéramos dar un abrazo”, dijo y algunas lágrimas comenzaron a sentirse entre el público.

Diego Torres Gran Rex
El público cantó y bailó con Diego Torres

“La pandemia nos marcó y nos damos cuenta qué es lo importante. Así somos, nos tiene que faltar algo para darnos cuenta. Y esta canción, ‘Amanece’, habla de eso”, y siguió cantando mientras de fondo se veían imágenes de la ciudad desértica: Donde amanece. A los ricos y los pobres, le amanece. Amanece. A los corazones rotos, amanece. De la noche mas oscura sale el sol. Pinta el cielo de color. Como un amor que nos hace gigante.

“Qué no me pierda”, “Esta mujer” y “La última noche”, fue la trilogía dedicada a “esas mujeres tan importantes en la vida” y volvió a tomar el micrófono para hablar y dijo que se trataba de una noche de “celebración”. “En todo este tiempo uno se preguntaba ‘¿cuándo terminará?’, pero fueron tiempos para que uno se metiera e el estudio, nos encerramos en una oficina musical, de dos por dos un argentino y un cubano”, dijo entre risas al presentar a uno de sus músicos y al presentar su saxofonista y tecladista también de la Isla, bromeó: “Soy un sandwich de pan negro, esa es la integración de la que hablamos”.

Luego, realizó un divertido monólogo a través del que se tomó con humor todo lo que pasó, además de los dos años de pandemia, para poder llegar hasta ahí: “Fue una carrera con obstáculos. Venía bien, yo entrenaba con mi bici, por que sí, soy artista deportista tengo que poner mi energía en algún lado sino estoy insoportable. Entonces venía con mi bici y un auto me llevó puesto y volé por el aire y mientras estaba saltando pensaba ‘los conciertos’, y caigo parado, como un gato. En el auto venía un chico con su padre, que lo miró como diciendo ‘¿este es el boludo que canta?’, tuve una costilla mal, después llegué a acá y me agarré el maldito virus, pero finalmente estamos acá”. Sobre cómo transitó el coronavirus dijo que “solo y aislado como loco malo”: “Fue difícil siendo un hombre que le gusta hablar. Hablaba por el portero. Así que gracias por venir”.

Diego Torres Gran Rex
Diego Torres en su segunda fecha en el Gran Rex

Tras un breve momento retro con “Puedo decir que sí”, presentó a uno de sus sobrinos, Pedro, y juntos entonaron para la tía Tita (hermana de su papá) que estaba entre los espectadores “Cantando al sol” de María Elena Walsh. Tras eso, Juan, otro sobrino que “sacó la altura del tío” bromeó porque en realidad no, lo ayudó a cambiarse la chaqueta. Entonces las luces bajaron para darle paso a “Penélope” y a “Sé que ya no volverás”.

Después de “No lo soñé”, llegó la hora una de las canciones más emblemáticas de Diego Torres, la que lo llevó al Vaticano a dar un show frente a Juan Pablo II y que se convirtió en la bandera de los argentinos en tiempos difíciles y tras la pandemia, se resignificó, porque como bien dijo, “hay canciones que no tienen duración, tienen un poder mágico”. Ante “Color Esperanza” la gente volvió pararse y a agitar los brazos, con esa mezcla de sensaciones que puede generar la letra en este mundo que se reinventó.

“Este corazón”, fue el tema que usó para presentar a los artistas que lo acompañaban y amagar con despedirse, para luego de cinco minutos aparecer por el costado derecho del Gran Rex con “Volver” junto con un bandoneonista mientras Milagros y Lisandro bailaban al compás del 2×4. Cuenta esa vieja historia, que a pesar de todo algunas cosas quedan, los momentos vividos, recuerdos que van a quedar, en lo profundo del alma, se escuchó y fue imposible no cantar y sonreír con el tema de 1994 que acompañó durante años a la mayoría de los allí presentes. “Dejame entrar, “Por tí yo iré”, “Donde van”, “Hoy es domingo” y “Tuyo” con su otro sobrino Benjamín cerraron el bloque.

Diego Torres Gran Rex
Diego Torres repasó su repertorio (Foto: Matias Souto)

Tras unos breves minutos Diego regresó renovado, con una camisa negra con arabescos, lo que le dio pie a seguir bromeando: “Se me quedó el mantel pegado, fui a un picnic y me llamaron y tuve que volver. Cuantos años pasaron…”. La producción había armado un sector mucho más íntimo: una banqueta en el medio del escenario era toda la escenografía para recordar sus primeros pasos en el medio cuando tenía que demostrar que no era solo el hijo de Lolita. “Ustedes me aceptaron con mis primeras canciones y mi otro oficio”, agradeció.

Entonces abrió el cajón de los recuerdos y en una especie de homenaje a serie de Maestro y Vainman, La banda del Golden Rocket, cantó “Juntos para siempre” con imágenes de la serie en la que interpretaba a Diego, primo de Fabián (Vena) y Adrián (Suar) y luego “Estamos juntos”.

En un viaje por el tiempo, aterrizó en el 2021 y cantó el tema que le da nombre a su último disco, “Atlántico a pie”, que justamente habla de distancias y de volver a verse. Si tuviera que subir los Andes otra vez. Por ti lo haría. Yo por ti lo haría. Y si tuvieras que cruzar el mundo. Juro y yo doy fe. Que tú lo harías para encontrarnos”. Fue entonces que hacia el final, no pudo seguir y todos quedaron atónitos. Como seguramente le pasó a los espectadores la música lo transportó hasta un lugar que no tuvo más que darle rienda suelta a la emoción y rompió en llanto.

Tras un aplauso explicó que el tema fue en honor a su amigo Gonzalito, a quien conoce desde la escuela, que estuvo al borde de la muerte y que gracias a Dios y a los médicos, lo estaba acompañando desde la platea. “Como decía mi querida mamá, desgraciadamente uno aprende más de los momentos difíciles. Son momentos complicados para todos y cuando te pasan cosas de vida o muerte es cuando tomás dimensión y hacés foco donde hay que hacerlo. Gracias por venir a compartir esta noche”, dijo y como la idea era irse con una sonrisa a casa, cantó “Para sentirme libre”, mientras la gente aplaudía, bailaba y le acercaba regalos.

Para sentirme Libre, libre, libre. Para quedarme. Solo, solo, solo. No necesito Visa ni tengo prisa. Porque no importa tanto dónde voy. Para sentirme libre. Para quedarme solo. Voy a cambiar de rumbo. Y en un segundo. Así descubro todo lo que soy. Quiero ser libre.

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