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Espectáculos

Niní Marshall: a 120 años de su nacimiento, los secretos de la actriz que hizo reír a toda una generación

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Niní Marshall tuvo en 1937 su oportunidad dentro del espacio radial de Francisco Canaro haciendo de Cándida. Guionista de sus personajes, sus textos colocaban siempre la palabra precisa en el lugar adecuado

Marina Esther -tal era su verdadero nombre- nació casi con el siglo XX, el 1ro de junio de 1903. Hija de Pedro Traveso y Ángela Perez, dos inmigrantes asturianos. El matrimonio ya conocía lo que era la palabra desdicha: era la menor de sus cinco hijos, de los cuales dos habían muerto de difteria antes de que ella naciera. Tampoco hubo mucho tiempo para festejar su llegada. Tenía apenas dos meses cuando murió su papá.

La madre viuda y sus hijos dejaron la casa en el barrio de Caballito y se instalaron en otra de San Telmo. A la más chica la llamaban Marinita, Ninita y finalmente le quedó Niní. “La vida parecía reservarme un destino de desdoblamientos. Para mi madre era Niní. Fui la nena para el tío Marcelino, Maruja para mi hermana Blanca, Viducho para Ana y nunca supe por qué mi hermano me llamaba Perico”.

En su nuevo hogar, Niní solía asomarse por la ventana para escuchar los distintos acentos con los que se comunicaban sus vecinos inmigrantes. Pronto dio muestras de un temperamento inquieto. Pasaba horas escondida esperando que la fueran a buscar. La anotaron en una primaria estatal, pero era el tiempo donde el modelo “calladita y modosita” imperaba sobre el de “autónoma y empoderada”. Sus morisquetas no se consideraban gracias sino falta de respeto y en el boletín se la encasillaba en “conducta: mala”. Para ver si la hija mejoraba a la madre se le ocurrió una dudosa solución: la anotó medio pupila en un colegio de religiosas.

Las ganas de “disciplinar” a Niní se ve que no eran tantas. A los seis años, la niña deslumbró con una actuación en el Centro Asturiano y doña Ángela decidió anotarla en una academia de danzas españolas. Al tiempo, el zapateo se impuso y la madre viendo el talento de su hija, la sacó del colegio religiosa y la reinscribió en el público.

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Niní Marshall

En la secundaria, Niní se destacaba por imitar a sus docentes. En la fiesta de graduación le pidieron hacer un cartel con lo que deseaba ser y escribió “domesticóloga”, muy lejano a su real sueño de seguir Filosofía y Letras. Nunca pudo inscribirse porque se recibió “tempranamente de señora”. Apareció en su vida un ingeniero llamado Felipe Edelman, nacido en Rusia y varios años mayor. Se casaron y se fueron a vivir al interior. Fueron padres de Ángeles. El ingeniero resultó ser un jugador compulsivo. Niní volvió a Buenos Aires sin marido, sin trabajo y con una beba por mantener. La cena solo era un tazón de café con leche que la madre convertía en un viaje mágico. “Me invitaba a imaginarnos que estábamos en una cabaña, afuera nevaba mucho, hacía frío y aullaban los lobos… yo me asustaba pero no le decía nada”, recordó alguna vez su hija.

Gracias a Delfín Ravinovich, un amigo de su abuela, consiguió trabajo en una redacción. Primero como periodista especializada en temas de mujer en La novela semanal y luego en Sintonía. Firmaba como Mitzi y redactaba una columna llamada Alfilerazos con observaciones punzantes y graciosas sobre los cantantes de moda que ella misma ilustraba.

En la editorial alguien descubrió su veta cómica y le aconsejó presentarse en la reina de ese momento: la radio. Se anotó en un concurso como Ivonne D’Arcy y ganó en la categoría cantante internacional. Pasó por radio Belgrano y luego anduvo por Nacional y Municipal.

Para esa época conoció a Marcelo Salcedo, un contador paraguayo que la amó como mujer y la valoró como artista. Le dijo que Niní era un nombre maravilloso pero que faltaba un apellido. Ella tomó el Mar de Marcelo y el Sal del Salcedo. Pero los periodistas agregaron una l y una sh. Así surgió la artista que sería leyenda: Niní Marshall.

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El póster de “Mujeres que trabajan”, de Niní Marshall

En Nacional hizo nacer a Cándida Loureiro Ramallada, una gallega desopilante que se despedía con un “Muitas gracias por tanto comedimento”. Después llegó Catita Pizzafrola y su “Sepa, caballero, que me toque, antes tiene que pasar por el Registro Civil”. Creaciones que mezclaban las voces que escuchaba en su San Telmo de infancia y que perfeccionó realizando viajes en tranvías y colectivos, visitando ferias, recorriendo fábricas. Creó personajes queribles, creíbles y reconocibles. En esa voz, los que hasta ese momento no tenían voz comenzaban a tenerla. El cocoliche fue el mejor reflejo de esa sociedad atravesada por criollos e inmigrantes. Observadora inteligente y mordaz, Niní convertía en libretos la realidad. Hizo del humor una bandera. Jamás se burló de los más débiles. Creía en el humor, no en la crueldad.

Era 1937 y junto a Juan Carlos Thorry comenzó una gira por teatros barriales. El aplauso era reconocimiento pero también confirmación. El camino era el correcto. No fue fácil imponerse en ese mundo masculino. En radio El Mundo le dijeron que sus libretos eran graciosos pero que como no era conocida debía actuar lo que escribían los escritores. Las primeras líneas que le dieron fue decir “la mesa está servida”. Ella insistió en escribir textos propios. Hay que imaginarse a esa mujer de contextura pequeña, tímida pero capaz de plantarse en un mundo de señores convencidos, convencida de su talento. Vaya a saber si por decisión o solo por sacársela de enicma le dieron cinco minutos en el programa de Canaro y arrasó. Al otro día le dijeron que podía escribir y decir, en suma ser Niní.

Si de la gráfica pasó a la radio, ahora el que invitaba era el cine. En 1938 estrenó Mujeres que trabajan. Sería la primera de las treinta y ocho películas que protagonizó.

Una escena de "Hay que educar a Niní", con Goldie y Mirtha Legand y Niní Marshall
Una escena de “Hay que educar a Niní”, con Goldie y Mirtha Legand y Niní Marshall

No había manera de no rendirse ante su talento. Porque Niní no solo actuaba sino que creaba a sus personajes y escribía los guiones. Como si fuera poco, sus criaturas no solo eran un éxito “de local” también eran aplaudidas en toda Latinoamérica y España. Siguió creando personajes como doña Caterina Gambastorta de Langanuzzo, la abuela de Catita, la soprano Giovannina Regadiera y una ex cupletista Loli, la Matapúgiles. Estaba Gladys Minerva Pedantone, una estudiante tan tragalibros como delatora y la increíble Mónica Bedoya Hueyo de Picos Pardos Sunsuet Crostón, una dama de la sociedad cuidadosa de su mediocre parentela manchada de tuco, que impuso palabras que todavía repetimos como “depre”. “porsu” y “tarúpido”. “Siempre le di más importancia al texto que a la actuación. Cuando escucho algunos malos libretos me doy cuenta que lo mío era extremadamente cuidadoso los hacía y rehacía permanentemente, hasta último momento, y ya ante el micrófono quitaba lo superfluo y dejaba lo esencial”.

Alcanza este pequeño texto de Catita para descubrir por qué tantos la amaron tanto. “A lo primero en el esenario salieron los hermanos Cuarteto de Cuerdas. Cada uno con un violón apropiado pa‘ su edá: violincito, violinón, violinazo y violinote. Y empezaron a tocar con unos espamentos que yo me creí era el hino. Le doy un codazo a mi amá y le digo “Parémolos”. Y los paramo toda la familia de pies y el Mingo haciendo la venia…”. Su reflexión sobre la cultura: “Es una gran cosa. A usté le hablan de Chopin, y en una de esas cree que es el inventor de la sopa de pescado. Le hablan de Platón y cree que es un plato de este tamaño, pero Platón inventó los amores platónicos adonde el punto se la pasa de plantón en la esquina. Esa es la coltura”.

Millones de oyentes se convirtieron en sus fieles seguidores, pero entonces irrumpió la estupidez o apareció un “tarúpido”. Era 1943 y había firmado contrato con Radio Splendid. Al poco tiempo de debutar, algunos funcionarios le dijeron que sus personajes, sobre todo Catita, deformaban y lesionaban el idioma popular.

A semejante “tarúpido”, Niní le contestó con inteligencia. En una emisión actuó la muerte de Catita por catalepsia. Su vuelta a la vida fue hablando un español purísimo que ni la Real Academia Española detentaba. Enfurecidos, los censores le prohibieron continuar frente a los micrófonos porque “su personaje Catita tergiversa el correcto idioma e influye sobre el pueblo que no tiene capacidad de discernir”.

Pudo seguir filmando pero se quedó sin contrato en Splendid. Para 1946, las cosas empeoraron. Su amistad con Libertad Lamarque y ciertos rechazos a las invitaciones de Juan Duarte, hermano de Evita hicieron que decidiera irse del país. Se habló también de un supuesto enojo de Eva por una imitación de Niní. “Era mentira pero nadie me quiso escuchar”.

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Niní Marshall

Un día de 1950 voló a México donde se instaló. Arrasó con Una gallega en México y cruzó a España donde brilló con Yo no soy Mata Hari. Intentó volver pero le dijeron que no. Se divorció de su segundo marido y llegó otro amor, Carmelo Santiago. Disfrutó una luna de miel por el Caribe y Hollywood. Volvió al país en 1955 y recibió excusas del propio Perón. Desdeñó a radio Splendid y se pasó a El Mundo.

En los 60 se cansó de colocar el cartelito de “entradas agotadas” en el teatro con Cosas de mamá y papá, La señora de Barba Azul y Coqueluche. En televisión apareció en los programas de Nicolás Mancera. Volvió a descollar pero esta vez en el formato café concert con el espectáculo Y se nos fue de redepente.

En 1968 se terminó su tercer matrimonio. Rechazó ofertas laborales y en el San Martín presentó Una noche en la radio con sus personajes más reconocidos.

Con Juan Carlos Thorry en radio El Mundo. Niní imitaba a las admiradoras del actor. "¿No me daría un autógrafo, diga? Ande, sea bueno ¡Déale!"
Con Juan Carlos Thorry en radio El Mundo. Niní imitaba a las admiradoras del actor. “¿No me daría un autógrafo, diga? Ande, sea bueno ¡Déale!”

La despedida escénica llegó en 1981 con ¿Quién apagó la radio?. Cuando le preguntaban por qué se retiraba daba una respuesta precisa: “No quiero presenciar mi propio funeral”. Su última actuación fue doña Caterina, la abuela de Catita. La hizo por cariño a Antonio Gasalla en el debut de su ciclo televisivo en 1988.

No volvió a protagonizar espectáculos, no aceptaba fotos y huía de los reportajes pero comenzó a ser venerada. Ernesto Sábato la calificó como “la profunda observadora de la condición humana”. María Elena Walsh la llamó “la Cervantas nuestra”, Enrique Pinti decía que “deberá llegar el momento en que Shakespeare condecore a Niní Marshall” y Jorge Luz aseguraba que Niní era superior a Chaplin “porque todos sus personajes son geniales”.

Alejada del espectáculo, se convirtió en la abuela Mimina. Sus nietos, Marina y Carlos, jamás precisaron contratar payasos. Su abuela les montaba obras usando el vestuario de viejas películas.

En los últimos años se levantaba temprano, desayunaba mate de leche con algún libro en sus manos. Después hablaba por teléfono con amigos como Libertad Lamarque, Tita Merello o Jorge Luz, también se reunía a tomar el té con China Zorrilla. A veces asistía a alguna obra de teatro pero cuando se enteraban de su presencia, en la sala le dedicaban un cerrado aplauso del que ella se escabullía con su humildad innata y no impostada.

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Al hablar de su arte decía que “algunos creen que es intrascendente hacer reír, poniendo al humor en segundo plano con respecto al drama. Yo hablaría mejor de la trascedente manera de provocar gracia, porque ello es muy difícil. Sacar a una persona de una depresión o un estado de tristeza es muy arduo. De allí la trascendencia del humor”. El 18 de marzo de 1996, Niní Marshall se despidió. Se la extraña. Es que gente como ella nos hacen creer que al menos por un rato, el mundo es un lugar bastante más lindo de lo que realmente es.

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Niní Marshall, la reina del humor que cambió la lengua argentina

Espectáculos

La miniserie con 7 historias distintas sobre como la tecnología nos convierte en seres cada vez más solitarios

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19 de julio 2024 – 18:30

Esta producción audiovisual de Prime Video advierte sobre el problema central que nos depara estar inmersos en la virtualidad.

Solos es una serie disponible en Prime Video que abarca la distopia a la que nos acercamos mientras más inmersos estamos en los dispositivos virtuales. Con apenas 7 capítulos de duración, de 30 minutos cada uno y un gran elenco, la serie invita a reflexionar mientras nos muestra un posible futuro cercano para la humanidad.

Esta contada desde distintos puntos de vista y trata, como su nombre lo indica, de explorar los distintos niveles de soledad que pueden experimentar los seres humanos. Está dirigida por destacadas personalidades entre las que se destacan Zach Braff y David Weil. El guion está a cargo de Bekka Bowling y Tori Sampson entre otros.

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Actores protagonistas de Solos, serie original de Amazon Prime Video.

Actores protagonistas de Solos, serie original de Amazon Prime Video.

De qué se trata Solos, la miniserie de Prime Video

Solos es una serie de 7 partes que está contada desde el punto de vista de cada uno de los protagonistas. Y explora el sentido de soledad que tienen en su interior a pesar de estar conectados con otras personas a través de los dispositivos de comunicación que ofrece una tecnología de un futuro cercano.

Si bien parecen personajes que no tienen conexión alguna entre sí, logra juntar algo en común en cada uno de ellos, su sentido de soledad. Con actuaciones destacadas como Morgan Freeman y Anne Hathaway, entre otras, logra interpelar al espectador y fue galardonada con diferentes premios de la academia.

Tráiler de Solos, la miniserie de Prime Video

Embed – Solos – Tráiler Oficial | Prime Video España

Reparto de Solos, la miniserie de Prime Video

  • Nicole Beharie (Nera)
  • Uzo Aduba (Sasha)
  • Anne Hathaway (Leah)
  • Constance Wu (Jenny)
  • Anthony Mackie (Tom)
  • Morgan Freeman (Stuart)
  • Helen Mirren (Peg)
  • Dan Stevens (Otto)

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Espectáculos

Netflix: criminales sueltos y viajes en el tiempo en una increíble película corta de 75 minutos

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19 de julio 2024 – 17:30

Esta producción incursiona por distintos géneros entre los que se destacan el misterio, la acción y por supuesto la ciencia ficción.

En el catálogo de Netflix existe una gran variedad de películas de ciencia ficción, y El lado siniestro de la luna tiene, además, una combinación de acción y misterio que tendrán expectante a cualquiera por más de 1 hora y media. Está dirigida por Jim Mickle y guionada por Gregory Weidman y Geoffrey Tock.

Está ambientada en la ciudad de Filadelfia de fines de los 80. La ciencia ficción interactúa con la realidad de manera tal que una situación sobrenatural parece totalmente creíble. Fue estrenada en el año 2019 y se encuentra disponible en la plataforma de Netflix.

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Una película con grandes misterios y asesinatos sangrientos.

Una película con grandes misterios y asesinatos sangrientos.

De qué se trata El lado siniestro de la luna, película de Netflix

El lado siniestro de la luna es un thriller de ciencia ficción ambientado en Filadelfia en el año 1988, donde una serie de crímenes extraños queda a cargo del oficial de policía de la ciudad, Thomas Lockhart, quien comienza a seguir la pista del asesino y descubre que éste resurge cada 9 años.

Cuando los crímenes comienzan a regresar cada 9 años, a pesar de encontrar y matar al asesino, el investigador comienza a obsesionarse con el caso poniendo en peligro su vida y la de sus seres queridos, además de su carrera e inclusive hasta su propia cordura.

Tráiler de El lado siniestro de la luna, película de Netflix

Embed – El lado siniestro de la luna | Tráiler oficial VOS en ESPAÑOL | Netflix España

Reparto de El lado siniestro de la luna, película de Netflix

  • Boyd Hoolbrook (Thomas Lockhart)
  • Cleopatra Coleman (Rya)
  • Michael C. Halt (Holt)
  • Bokeem Boodbine (Maddox)
  • Sarah Dugdale (Amy)

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Joaquín Sabina agregó dos nuevas fechas en Buenos Aires

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Joaquín Sabina, cantautor y poeta de español de 75 años, anunció su gira despedida tras más de 40 años de carrera. El artista presentará su show Hola y adiósen más de 60 conciertos en una docena de países.

En Argentina, Sabina anunció inicialmente 6 fechas en Buenos Aires, que rápidamente fueron agotadas. Ahora, ante la gran recepción del público, el español agregó dos nuevas fechas en el Movistar Arena, que tendrán lugar el 11 y 13 de abril.

“Hola y Adios”: la gira despedida de Joaquín Sabina

Una última gira le espera al poeta español Sabina, para coronar una carrera de más de 40 años. El cantante se presentará ante más de 700 mil personas a lo largo de 60 conciertos en 12 países a ambos lados del Atlántico.

Embed – Joaquín Sabina on Instagram: “Abrumados por semejante acogida. Seguiremos contándoos sobre esta nueva gira “Hola y Adiós” Por ahora, para mas información en https://holayadioslagira.es/”

Rápidamente, los fanes de todo el mundo comenzaron a agotar las entradas para despedir al autor de canciones como “19 días y 500 noches” o “Y nos dieron las diez”. Será una impresionante despedida, al calor de su público, antes de bajar por última vez el telón.

El viaje comenzará recién en febrero del 2025 y tiene una hoja de ruta que pasará por México, Estados Unidos, Costa Rica, Colombia, Perú, Chile, Uruguay y Argentina, en un lapso de 11 semanas. Luego Sabina se tomará una pausa tras su paso por América y tocará en Europa hasta final de noviembre. En septiembre le tocará el turno de su ciudad natal.

El tour titulado “Hola y Adiós” será el último periplo del artista. Sin embargo, el cantautor no descartó volver a subirse a algún escenario cada tanto, en caso de que se presente la oportunidad de realizar algunos shows puntuales.

Joaquín Sabina en Argentina: las nuevas fechas

Inicialmente, Sabina había preparado 6 fechas en Buenos Aires. Las mismas tendrán lugar el 24 y 26 de marzo, 2, 4, 6 y 9 de abril del 2025 en el estado Movistar Arena.

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Sabina tendrá un total de 8 fechas en la Ciudad de Buenos Aires.

Al enterarse de que será la despedida del artista, los fanáticos no demoraron en hacerse sentir. Las entradas para las seis fechas se agotaron en tan solo 10 horas.

Ante la gran solicitud y la ocasión especial de despedida, el artista agregó dos nuevas fechas en nuestro país. Estas se llevaran a cabo el 11 y el 13 de abril en la misma sala.

¿Dónde comprar las entradas para Joaquín Sabina?

Las entradas ya se encuentran a la venta. Para adquirirlas, se debe Ingresar al sitio de Movistar Arena, con usuario y contraseña. Luego de esto, el usuario deberá:

  • Seleccionar el evento al que se desea asistir.
  • Elegir la ubicación y la cantidad de entradas que se quiere comprar. Desde el Movistar Arena confirmaron que se podrán adquirir un máximo de seis tickets por persona.
  • Elegir el método de pago.
  • Una vez terminada la transacción, el sitio enviará un mail al usuario con la confirmación de la compra.

Además, se puede elegir entre obtener las entradas físicas o los e-tickets. En el primer caso, las mismas serán enviadas aproximadamente a los 10 días hábiles de realizada la compra. Por otro lado, en la segunda opción, el ticket es enviado directamente por correo electrónico.

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