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¿No te gustaría tener un estanque en tu jardín?

Antes de diseñar un jardín o cualquier espacio verde, primero debemos tener en cuenta algunas cosas básicas como conocer el espacio a trabajar. La paisajista Agustina Kreff, de Regina, aconseja tomar ciertos recaudos previos al diseño y verificar el lugar donde se va a realizar el proyecto de jardín, así como también considerar cuestiones que son fundamentales para el desarrollo y mantenimiento de las plantas, como es la luz solar y el agua.

Kreff hace hincapié en la importancia de saber en qué sectores se recibirá sol y en cuales sombra, antes de determinar la elección de especies. También es fundamental conocer el tipo de agua que se va a utilizar para el riego de las plantas; y, por último, las tareas de diseño dependiendo los gustos de cada uno y lo que queremos realizar, se trate de canteros, huertas, arbustos con flores, estanques o arbustos de bajo mantenimiento. Una vez definidas estas cuestiones, se debe apuntar a otros accesorios que dan el detalle para la finalización de proyecto, como es la incorporación de la iluminación nocturna, por ejemplo. Luego, según explica la experta, también debe proveer el mantenimiento del diseño y lugar.

En el caso de que se quiera incorporar una fuente o se quiera realizar un estanque en nuestro jardín, ¿cuál es la manera más simple de hacerlo? “No hace falta que tengamos un parque grande para poder incorporar una fuente -ya sea un estanque o cascada-, porque si organizamos bien nuestro espacio podemos concretarlo; y lo primero a tener en cuenta es la luz que va a recibir. Un estanque necesita por lo menos de 4 a 6 horas diarias de luz solar y una vez que definimos el lugar, se puede realizar de varias maneras y eso depende de los gustos y también de lo que se quiera gastar”, argumentó la paisajista.

Si disponemos de una superficie más grande podemos incorporar peces y plantas acuáticas para que se forme un ecosistema; y para que eso ocurra debemos saber que hay algunas plantas que no pueden faltar, como las oxigenadoras, las flotantes, y nenúfares.

Además de la belleza y movimiento que aportan los peces al espacio acuático, la profesional afirma que estos son una parte importante en el ecosistema, ayudando al control de larvas de mosquitos y otros insectos. Las variedades utilizadas para estanques son básicamente dos: Carpas y Carassius.

“Las principales características que poseen estas especies y que las hacen aptas para la vida en el estanque es la resistencia a las bajas temperaturas y la rapidez para evitar el ataque de pájaros, sus principales predadores”, acotó la experta.

La opción más económica y fácil de realizar un estanque, según Kreff, es con polietileno negro de 200 micrones. Además, afirma que así lo hizo para su familia. Lo primero que se debe hacer es marcar en el suelo la forma que se desee de diseño. “Una vez definido, con una pala se empieza a cavar. Es conveniente que el pozo tenga una profundidad de 40 a 60 centímetros, para poder agregar plantas como nenúfares y también peces, después”, señaló.

Argumentó que “se cubre todo el pozo con el polietileno negro y en los bordes se pueden cubrir con piedra laja, piedra bocha, adoquines, o lo que uno tenga para decorar. De esta manera cuando lo llenemos de agua quedan asegurados y le damos una vista más atractiva.

Luego se agrega agua casi hasta el borde, dejando 6 centímetros aproximadamente. Una vez lleno, ponemos todas las plantas que tengamos: oxigenadoras, flotantes y nenúfares. Para darle mayor valor ornamental a nuestro estanque, podemos agregarle una bomba de agua, de esta manera se disfruta de los sonidos del agua y ayuda a los peces a oxigenarse. La manguera de la bomba se puede situar con una vasija vieja, o piedras haciendo efecto de cascada.

“Pasado unos 5 a 7 días, cuando el agua ya está asentada, recién podemos agregar los peces”, afirmó Kreff. Así de fácil podemos tener un rinconcito con agua donde además aportará una belleza natural. La profesional también asegura que este tipo obras se puede hacer en cualquier momento del año.

En el caso de que ya se cuente con el estanque se pueden reproducir los nenúfares si se hicieron grandes las plantas. Como aclaró Kreff, “la mejor época para cambiarlas de maceta es en invierno ya que es más conveniente esta época para hacer la división porque la planta comienza a invernar y no gasta energía en reproducirse”.

La forma de realizar esta tarea, según la experta, es sacando el nenúfar del agua. Allí, cuidadosamente, se extrae la planta de la maceta y se limpia con agua todas las raíces hasta que queden completamente aseadas. Luego con un cuchillo o cúter, se procede a la división del rizoma. Se lo puede dividir en todas las partes que uno quiera, siempre y cuando cada parte tenga algo de raíz. Cada pedacito de rizoma se coloca en una maceta diferente tapándolo con tierra negra y en la parte superior con arena, para que el agua no se salga una vez sumergida. De esta manera, al llegar la primavera empiezan a brotar las nuevas plantitas.

– Oxigenadoras: este tipo de especies viven sumergidas y sirven para oxigenar y mantener el agua clara y sin algas. Forman un lugar de refugio para los peces. Por ejemplo, la conocida como Elodea canadiensis.

– Flotantes: integran un grupo de plantas que se desarrollan flotando libremente en el agua y absorbe grandes cantidades de nutrientes disueltos en el agua. Algunos de estos son tóxicos si se acumulan y lo hacen con rapidez, además de dar sombra que ayuda a disminuir la temperatura y también los niveles de luz del agua. Ejemplo: Eichhornia crassipes, Pistia Stratiotes o Lemma biloba.

– Nenúfares: estas flores flotantes desprenden un aroma muy suave en los primeros días y presentan una gama de colores del blanco, rosado, rojo, amarillo y algunas variedades que cambian su tonalidad. Dan su floración continua desde mediados de la primavera (octubre) hasta comenzar el otoño. Un extenso periodo que asegura una gran belleza al lugar con sus hojas que se apoyan sobre el agua aportan sombra y protección a los peces.

“Estas ninfeáceas de clima templado a frío entran en receso invernal y pueden perder su follaje en caso de que las temperaturas sean inferiores a 5ºC”, explicó la experta. El crecimiento en este periodo es subacuático para rebrotar en primavera, con temperaturas mayores. Sobreviven perfectamente a las heladas hasta con superficie escarchadas, siempre y cuando, el hielo no toque el rizoma.

Los nenúfares necesitan un mínimo de 4 horas de sol para poder florecer. Se ponen en macetas o una especie de canastos, a una profundidad de 40 a 60 centímetros y alcanzan su máximo esplendor y gran producción en cantidades de flores cuando tienen espacio suficiente para crecer.

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