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Obras sociales y prepagas: la prestación de salud en Neuquén y Río Negro atraviesa un complejo laberinto

La atención ambulatoria de profesionales médicos a usuarios de prepagas y obras sociales está condicionada por continuos tironeos por las demandas económicas de los prestadores y la repetición de prácticas no autorizadas, como el cobro de plus.

El dirigente del Colegio Médico de Bariloche Iván Mosca dijo que se trata de “un problema nacional”. Aseguró no tener datos precisos pero reconoció que “hay médicos que se bajan de algunas obras sociales que pagan poco”.

Señaló que es indispensable “equilibrar los honorarios de las prepagas con las obras sociales sindicales” y que los aumentos como mínimo “sigan las paritarias” de mejoras salariales.

Mosca dijo que “hay muchas dificultades con el Ipross”, que tiene un peso decisivo en todo el mapa de servicios médicos por su gran cantidad de afiliados. Aseguró que los haberes que paga esa entidad “está un poquito por debajo de las otras”. Dijo que “el Colegio busca ser contemplativo” con la obra social provincial, pero “es cada vez más difícil”. Aunque reconoció que hoy los pagos no están tan atrasados como hace unos meses.

Según Mosca, el problema principal es la burocracia. Para cobrar de la obra social los médicos están obligados a “enviar documentación por correo ordinario”, esperar el trámite de facturación, auditorías y luego cobran con meses de retraso “y sin ningún recargo por interés”. Señaló que en las prepagas ese vínculo está más afinado y pagan “en general a los 60 días”.

“Hay médicos que se bajan de algunas obras sociales que pagan poco”.

Señaló que las quejas de los médicos tienen que ver con el deterioro de sus ingresos y afirmó que en el último año “los aumentos rondaron un 40 ó 45%, debajo de la inflación”. Dijo que hoy la consulta médica les reporta entre 800 y 1.300 pesos, valores que calificó de “atrasadísimos”.

El directivo que representa a los médicos dijo que existe el “copago” acordado en algunos casos, y en otros se cobra plus de modo informal, “lo cual no está avalado ni estimulado por el Colegio”.

Según Mosca, las relaciones en general se tornaron más complejas a partir de la pandemia. Dijo que hoy “las prepagas tienen menor tasa de cobertura, porque hay una realidad económica que hizo que todo se contraiga. Muchos usuarios dejan la prepaga porque no tienen salario formal”.

Desde otra postura, la vocera de una empresa de medicina prepaga reconoció bajo reserva que “se intensificaron los controles” para no pagar prestaciones innecesarias y eso generó malestar de algunos médicos y clínicas. Dijo por ejemplo que en el sanatorio San Carlos “hay como una regla de que cualquier paciente que ingrese por un resfrío, o por una uña, le piden una larga lista de cosas: resonancia por todo, tomografía por todo”, y las prepagas u obras sociales se resisten a pagar todo sin observaciones.

Lo mismo dijo el empleado de una obra social sindical, quien aseguró que “es verdad que en el San Carlos hay un listado de estudios que son para todos y que ya está pegado en un cartel cuando ingresás, para la patología que sea”. Señaló que “hay médicos que no están de acuerdo con esa práctica y lo han hecho saber”.

Desde la prepaga informaron que el control de auditoría es riguroso y tratan de que no se demore, “pero la gente no tiene la paciencia que tenía antes”. Explicaron que esa verificación no es antojadiza sino que “está fijada por ley y la exige el mismo Estado”. La empresa debe cumplirla para acceder después a las compensaciones que reconoce la Superintendencia de Servicios de Salud.

La secretaria general de Unter Bariloche, Patricia Lande, dijo también que hay una preocupación permanente por el funcionamiento de las obras sociales (en su caso el Ipross). Agregó que “hay médicos que se retiran” porque no están conformes con el pago que reciben y con los plazos, “pero es algo que siempre pasó”.

Refirió que son habituales los reclamos de afiliados y mencionó algunos temas particularmente conflictivos, como la provisión de prótesis.

Las tres obras sociales con más número de afiliados en la provincia de Neuquén: el Instituto de Seguridad Social del Neuquén (ISSN); Obra Social de Petroleros Privados (Ospepri) y la Obra Social de Empleados de Comercio (Osecac) coincidieron en informar que no se registraron reclamos por desistimiento de atención médica debido a demoras en los pagos.

En tanto fuentes vinculadas a dos firmas de medicina prepaga indicaron que cuando se produce la baja de un prestador se busca una atención en otro sitio o un profesional alternativo, pero que no se deja al asociado sin requerimiento. De todas formas también indicaron que no registraron bajas en los prestadores.

El mercado de la atención médica en la provincia de Neuquén tiene sus características singulares y cada organización busca hacer una red que impida quedar sin atención para afiliados.

La obra social de los empleados públicos de Neuquén marcó, hasta hace un lustro, la tendencia y hasta el precio de las prestaciones con los profesionales médicos y sitios de atención de internación. Como no tiene servicios propios, salvo farmacia, no tiene la opción de regular los precios como ocurre con Osecac y Ospepri.

Hay especialidades “críticas” para las organizaciones de la asistencia social, sean públicas o privadas, y son la odontología y la traumatología. El ISSN sufrió la renuncia de una decena de éstos cuando resolvieron irse del Colegio Médico, a través del cual facturaban sus prestaciones, crearon una entidad propia y rehicieron su relación contractural con la organización que tiene 220 mil beneficiarios. Con los primeros mantiene una relación con el colegio aunque la presión por la tardanza en los pagos siempre mantiene al límite la atención a los afiliados.

Osecac intenta equilibrar la atención con sus policonsultorios en los que atiende sólo a los empleados de comercio y ofrece variedad de especialidades, los contratos con los profesionales son en forma individual, y si hay alguna especialidad que no esté en la región se deriva a otro lugar.

Ospepri, en tanto, es la única obra social que tiene servicios propios de atención asistencial con los que regula el mercado.

Existe cierta expectativa por la habilitación en Neuquén de una clínica del gremio. También se aguardan anuncios en relación a la apertura de un centro de salud privado correspondiente a una de las empresas de medicina prepaga.

Adriana tiene 62 años y hace casi siete que dejó su actividad como docente en General Roca. Durante sus años de maestra la obra social Ipross no siempre funcionó de manera perfecta pero lo que ha notado es que con el paso del tiempo se perdieron beneficios y cada vez resulta más necesario sacar dinero del bolsillo para afrontar los gastos por problemas de salud.

Primero fue el pago del plus. Contó que es un problema histórico que nunca se logró solucionar a pesar de los reclamos que muchas veces se elevaron desde el gremio docente. “Por cada consulta tenés que pagar aranceles que van desde los 1.000 a los 2.000 pesos”, explicó la mujer quien reside en el barrio Unter, en la zona oeste de Roca.

Actualmente cada maestro jubilado está aportando una suma que supera los 12.500 pesos mensuales, una cifra mayor a la que abona mensualmente un docente que se encuentra en actividad.

“Si necesitás una resonancia tenés que espera un turno porque al Ipross sólo le dan un cupo. Y lo más increíble es que en odontología pagás todo. No te cubre nada. Cero cobertura. Es un caos, una vergüenza y encima agregan más afiliados”, dijo la mujer, quien aseguró que hoy se encuentran en una situación de indefensión porque no tienen los recursos para llegar ni siquiera a fin de mes.

“Si necesitás una resonancia tenés que espera un turno porque al Ipross sólo le dan un cupo. Y lo más increíble es que en odontología pagás todo. No te cubre nada».

Para Adriana, la situación es “caótica”. “Ahora con odontología está remal. Y si no tenés otra como UPCN o Magisterio, morís solo pagando los medicamentos y estudios. A todo eso sumale el tiempo que demanda realizar los trámites”, aclaró.

Un tema aparte resultan los reintegros que se solicitan a la obra social. El dinero que pagan por estudio lo terminan pagando (un porcentaje) meses después cuando ya prácticamente la inflación se “comió” el aporte.

En las prestaciones de odontología se aprecia una de las mayores faltas de cobertura del sistema provincial.

Daniela Brochero -presidenta de la Federación de Odontólogos de Río Negro- dijo que el principal problema con la obra social de los estatales rionegrinos es la deuda que acumulan hasta el 2019, y que supera los 100 millones de pesos.

La dirigente reconoció que los servicios están suspendidos desde hace un mes y medio porque las autoridades de Ipross no respetaron un acuerdo que habían alcanzado en el mes de abril donde se comprometían al pago de una cápita mensual.

“Nosotros mantuvimos las prestaciones. Incluso lo hicimos durante la pandemia a pesar de que estábamos expuestos. Hasta que vimos esta irregularidad en el pago acordado en abril y por eso decidimos por pedido de los socios y en asamblea suspender las prestaciones”, dijo la dirigente. Brochero aclaró que la comunicación con los funcionarios es diaria pero que hasta ahora “no hay una propuesta escrita y firme del compromiso de pago”.

“Nosotros mantuvimos las prestaciones. Incluso lo hicimos durante la pandemia a pesar de que estábamos expuestos. Hasta que vimos esta irregularidad en el pago acordado en abril y por eso decidimos por pedido de los socios y en asamblea suspender las prestaciones”.

Para Brochero el vínculo entre odontólogo y paciente siempre es muy fuerte y por eso se trata de alcanzar un acuerdo para que puedan continuar con el tratamiento. Y lo que se les cobra, los afiliados pueden reclamarlo como reintegro aunque aclaró que sólo les devuelven una parte.

“El paciente y nosotros somos víctimas de una mala decisión económica a nivel provincial”, dijo la presidenta de la entidad, y aclaró que antes de cortar el servicio enviaron una carta a la gobernadora Arabela Carreras, luego le pidieron una audiencia y finalmente enviaron una nueva misiva, aunque nunca recibieron respuestas de la mandataria rionegrina.

Brochero dijo que la situación ideal sería la firma de un convenio para que se pague por prestaciones como se factura al resto de las obras sociales. “Yo creo que un afiliado al Ipross con el descuento que tiene puede acceder a una buena prestación”, dijo la profesional, quien subrayó que la odontología demanda una cantidad de insumos -guantes, anestesia entre otros- que encarece la atención.

Para la dirigente resulta indispensable que la provincia comience a cancelar los compromisos asumidos en abril para volver a mantener las prestaciones.

El tema Ipross es una fuente de reclamo habitual, dijo Sandra Schieroni, secretaria general de Unter, quien remarcó que han tenido reuniones con el titular de la obra social, Alejandro Marenco, para avanzar en la búsqueda de soluciones.

“Tenemos dificultades y el gobierno nos propone cifras (salariales) que no aportan a la obra social. El rechazo de las organizaciones gremiales va mucho más allá”, sentenció la dirigente, quien pidió al gobierno restablecer los servicios que han sido suspendidos a los miles de afiliados rionegrinos. 

Los médicos de Viedma mantienen la atención de los afiliados de las obras sociales y prepagas, aunque se quejan por los bajos valores de las consultas en general y, en algunos casos se mantiene el cobro de plus.

La elección de los profesionales es mantener la prestación del servicio y sólo unos pocos dejaron la atención de una empresa privada en particular, más por cuestiones administrativas que económicas.

Mario Avila, presidente del Colegio Médico Zona Atlántica, explicó que “hace tres meses atrás la situación era compleja y por el salto inflacionario se agudizó” en los últimos tiempos porque “las obras sociales y prepagas no se acercan al valor de la consulta, se quedaron muy atrás y está tirante la situación”.

“Nosotros desde el Colegio les informamos que íbamos a cobrar a los afiliados la diferencia”, explicó y en ese sentido dijo que el valor de la consulta es de 3.000 pesos y “en los últimos tres meses han ido mejorando un montón los valores” aunque en promedio “están entre 1.500 y 2.000 pesos”.

“Por ahora se mantiene la atención y las prestaciones, pero no sabemos cuatro tiempo vamos a seguir así”.

Además, “está el tiempo que tardan en pagar, que en su mayoría es entre 60 y 90 días”. No obstante Avila subrayó que “por ahora se mantiene la atención y las prestaciones, pero no sabemos cuatro tiempo vamos a seguir así” porque “nosotros estamos financiando con nuestro trabajo a las obras sociales y prepagas que recaudan todos los meses y nos pagan a los 60 días”.

Dijo que no hay muchas diferencias entre los valores que abonan, aunque las prepagas tienen “mejores valores en la consulta” y las obras sociales están entre un 20 y un 30% por debajo, con Ipross como el peor ejemplo porque “solo paga 800 pesos la consulta”.

El profesional se lamentó que “no podemos actualizar las prácticas, que son más caras, en eso estamos en una pelea porque los valores se quedaron muy por debajo de cualquier país limítrofe, estamos muy por debajo de los valores que cobran los médicos en esos países”.

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