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Otro invierno sin turistas sería una tragedia sin precedentes para Bariloche

 (Espacio patrocinado por la Municipalidad).-  A veces suele evaluarse el éxito de una temporada invernal en términos de los millones que una empresa pueda facturar. Hoy, la encrucijada es mucho más elemental: sin la llegada de turistas en el invierno por segundo año consecutivo, Bariloche enfrentaría tal nivel de cierres y pérdida de fuentes de trabajo que podría desembocar en una verdadera tragedia económica y social.

 Pese a las diferencias usuales, hoy trabajadores, sindicatos, empresarios y el Estado Municipal coinciden en un temor justificado. Si durante 2020 el año pudo salvarse a través de los ATP, IFE, APTUR y REPRO de la Nación, y las líneas de créditos y subsidios de la Provincia de Río Negro, el panorama en 2021 es bien distinto, con menores recursos y vías de asistencia disponibles para un salvataje que no sólo tiene que remontar las pérdidas de este año sino las deudas del año pasado.

 Números que son una realidad tangible

 El Municipio realizó un exhaustivo relevamiento, a través de su Secretaría de Producción, Innovación y Empleo, a partir de las declaraciones juradas de ingresos que el sector productivo y comercial presenta para valuar la Tasa de Inspección, Seguridad e Higiene (TISH). El trabajo estadístico refleja los ingresos reales entre enero de 2019 y abril de 2021, y una estimación de valores para el tramo de mayo a diciembre de 2021.

 Las caídas más abruptas -promediando todos los rubros productivos- se produjeron previsiblemente entre abril y septiembre de 2020, con pérdidas de ingresos promedio de entre el 40 y 50%, con sectores cuya caída alcanzó el 90%. Esto equivalió a entre 2.500 y 3.400 millones de pesos mensuales (según el mes) que no entraron en la ciudad. Pero las proyecciones para 2021 son aún más alarmantes: se estiman pérdidas de entre 3.200 y 4.700 millones de pesos mensuales para los próximos meses. Tanto en la realidad concreta de 2020 como en la proyección de 2021, los picos de pérdida se concentran entre julio y agosto, la temporada invernal fuerte.

 Cuando se habla de miles de millones, uno suele pensar en las grandes empresas. Pero lo cierto es que esos miles de millones son en realidad la suma de miles de sueldos que no pueden ser pagados, de cientos de alquileres que no pueden ser cubiertos, de pymes familiares de servicios que dejan de tener un ingreso, de deudas adquiridas para salvar el 2020 que hoy no pueden ser afrontadas.

 Teniendo en cuenta que la suma total de las pérdidas de 2020 fue de más de 20.300 millones de pesos, Bariloche no podría enfrentarse a las pérdidas totales estimadas para 2021: 26.800 millones.

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 La Municipalidad de Bariloche también relevó, a través de su Secretaría de Desarrollo Humano Integral, la cantidad de módulos alimentarios que se comenzaron a distribuir con el inicio de la pandemia el año pasado, con una importante asistencia financiera de la Provincia, y que son un termómetro de las necesidades de los sectores más vulnerables de la comunidad. Con una cifra de módulos que se ajusta a la demanda que surge de vecinas y vecinos a través de los CAAT municipales, el año pasado esa demanda llegó (entre mayo y septiembre) a un pico de casi 23.000 módulos por mes. Con la gradual apertura de actividades la necesidad fue disminuyendo, y con la concreción de la limitada pero exitosa temporada turística de verano descendió a un mínimo de alrededor de 15.000. Pero en mayo, con la temporada baja y la llegada de las nuevas restricciones, la cantidad de personas que solicitaron módulos alimentarios se incrementó en un 12% respecto al mes anterior y ya se están entregando nuevamente alrededor de 22.000 módulos mensuales. Se espera que esa tendencia se profundice con la llegada del invierno.

 Es que las pérdidas de ingresos se dan en los sectores que más trabajo generan en la Bariloche actual. La caída promedio reflejada por los relevamientos del Municipio se acentúa en dos rubros en particular: el sector de la hotelería y restaurantes, y el sector del comercio al por mayor y menor.

 Analizando los datos de las declaraciones juradas de ingresos de abril de 2021, y comparándolas con las estimaciones de ingresos que se hubieran tenido en condiciones pre-pandemia, el rubro hotelero y gastronómico tuvo una caída del 55%, que representa 415 millones de pérdida.

 Y el rubro del comercio (que tras la temporada de verano había tenido en marzo un repunte económico que lo llevó a superar en un 16% sus ingresos proyectados), en abril volvió a tener un revés, con una caída del 10% respecto de los ingresos proyectados. Al ser uno de los sectores de mayor actividad, ese 10% significó 307 millones de pesos en pérdidas, que se traducen en cierres y desempleo.

 El rubro de los servicios sociales, comunitarios y personales también tuvo un impacto de reducción de ingresos del 59%, que representa 150 millones de pesos que no han llegado a los bolsillos de los trabajadores del sector.

 En total, entre todos los rubros sólo en abril se perdió un estimado de 974 millones de pesos en ingresos económicos a la ciudad. Si bien estos números se guían tanto por ingresos concretos como por proyecciones, sirven para ilustrar el impacto que otro invierno sin temporada turística podría tener para Bariloche, su matriz productiva y, sobre todo, su población trabajadora que se encuentra en su punto de vulnerabilidad máxima.

 El pedido a Nación: poder abrir en el invierno

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Desde hace meses, el intendente Gustavo Gennuso coordinó desde el Municipio la convocatoria a todos los sectores posibles -las cámaras de Turismo y de Comercio, sindicatos, asociaciones y colegios profesionales, otros “destinos de nieve”- para conformar mesas de trabajo, evaluar y consensuar una propuesta de apertura turística invernal que se pudiera elevar al Gobierno Nacional, con el acompañamiento de la Provincia. El resultado de los encuentros fue el acercamiento de posiciones, no sin dificultades por las particularidades de cada sector, con el fin común de encontrar una salida colectiva.

 Toda evaluación se contrasta obligadamente con las estadísticas sanitarias de la ciudad, y siempre alineando a Bariloche con toda medida preventiva dispuesta por la Nación y por la Provincia, y con la esperanza puesta en la continuidad del avance a buen ritmo del Plan de Vacunación.

 Entre los pedidos principales principales que se formulan a Nación figuran la autorización de más vuelos para activar la temporada, la llegada de vacunas para los trabajadores del sector turístico (el Ministerio de Turismo provincial evaluó que en cantidad no representaría una cifra difícil de alcanzar), una articulación entre provincias para organizar un calendario de vacaciones de invierno que incluso contemple un escalonamiento para una temporada segmentada, con menor flujo simultáneo de turistas pero distribuidos durante más tiempo.

 Son muchas las expectativas que surgieron además tras el anuncio del Ministrio de Turismo de la Nación, Matías Lammens, respecto de la reapertura del programa Pre Viaje, además de la intensificación de la asistencia económica a través de los REPRO.

 A su vez, la ciudad plantea profundizar los controles de ingreso, el incremento de testeos -tanto previos al viaje como durante la estadía-, y continuar con los protocolos sanitarios para el funcionamiento de locales, hoteles y restaurantes que demostraron su efectividad durante el verano.

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 El paso del tiempo es esencial, y la cuestión es una carrera literal contra el calendario: la falta de previsibilidad tiene un impacto directo en la cantidad de reservas para el invierno (que rondan actualmente el 8% para julio y el 15% para agosto). La intención del sector turístico de Bariloche de abrir su temporada para el 1 de julio requiere que sin más demoras se pueda asegurar desde Nación que la apertura es posible, que se flexibilizarán las restricciones de movimiento aéreo y terrestre, y que el calendario de vacaciones y de feriados se podrá concretar.

 En el Municipio estiman que con un 40% de ocupación turística, que equivaldría a la llegada de alrededor de 100.000 turistas, la supervivencia sería posible. Se requeriría nuevamente de ayudas externas en términos de asistencia financiera, programas de acompañamiento, créditos y subsidios, pero en mucha menor medida que si ese 40% se convirtiera en un 0%. Ese “cero” en plena temporada invernal por segunda vez consecutiva podría significar el fin de Bariloche como corazón del turismo patagónico.

 

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