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Plantas autóctonas: Vidriera, uno de nuestros arbustos

Como todos los lunes, repasamos algunas especies autóctonas de nuestro país, para conocer mejor nuestra flora. En este caso hablaremos del arbusto perenne llamado “Suaeda divaricata”, que se encuentra en toda Sudamérica. En nuestro país es muy común encontrarlo en las provincias de Río Negro, Neuquén, Tucumán, Santiago del Estero, San Luis, Córdoba, Catamarca, Formosa, Jujuy, La Pampa, La Rioja, Mendoza, Salta, San Juan, San Luis, Santa Fe, Buenos Aires y hasta en Chubut.

Esta nativa también es conocida como “Jume crespo”, y los ranqueles la llamaban “trultru mamull”. La Suaeda divaricata pertenece a la familia “Quenopodiaceae” del género Suaeda, que posee más de 100 especies, aunque en nuestro país hay 10 variedades.

Según la descripción botánica de esta autóctona, se trata de un arbusto erguido, dioico, que alcanza entre el metro hasta los 3 metros de altura presentando ramas divergentes y quebradizas. Manzor asegura que es de aquí su nombre de Vidriera, dado a lo quebradizo de sus ramas.

En cuanto a sus hojas, estas se muestras en formas cilíndricas y carnosas, dispuestas espaciadamente, formando con el tallo, ángulos de alrededor de 90º o más, las cuales miden hasta 5 centímetros las inferiores y 1 centímetro las superiores.

“Su floración es duradera y aparece desde el comienzo de la primavera hasta el verano, ubicándose en las axilas de las hojas en grupos de 3 a 5. Al tratarse de una especie dioica, puede haber individuos masculinos e individuos femeninos”, asegura el experto.

En el caso de la Vidriera, las flores de las plantas femeninas constan de un pistilo rematado en 3 o 4 estigmas, donde se adhieren los granos de polen procedentes de las plantas masculinas: el pistilo está rodeado por 5 hojuelas modificadas (no hay cáliz ni corola) llamadas tépalos, describe el profesional y asegura que, en la madurez, estos se tornan carnosos. En las flores de las plantas masculinas tienen 5 estambres, donde se produce el polen y un pistilo atrofiado, todo rodeado también por 5 tépalos.

En cuanto al fruto, este se presenta carnoso de 1 a 2 milímetros de tamaño. “Se los ha encontrado desde principio de primavera”, acota Manzor y explica que no se debe de confundir con las agallas que tiene esta planta, que no son más que reacciones tumorales frente a los ataques de insectos.

Esta especie se distribuye y crece en suelos salobres formando comunidades extensas, desde Jujuy hasta Santa Cruz, de 0 a 2200 metros sobre el nivel del mar; y también está presente en los bordes de los salitrales y en zonas costeras.

La fauna lo utiliza como producto alimenticio: Guanaco (Lama guanicoe), Laucha colilarga baya de monte (Eligmodontia moreni), Rata vizcacha colorada (Tympanoctomys barrerae), Suri cordillerano (Pterocnemia pennata) y la Martineta común (Eudromia elegans).

También se la emplea para hacer jabón por su alto contenido de carbonato de calcio, quemándola y obteniendo sus cenizas ricas en este componente.

Su raíz se usa para teñir de color verde.

En el arte culinario se la utiliza cruda para acompañar platos exóticos, se la prepara en ensalada ya que presenta un sabor agradablemente salado.

En España se la usaba en la fabricación de vidrio por el alto contenido de oxalato de calcio.

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