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Plazo fijo tradicional vs. plazo fijo UVA: cuál conviene más ante la suba de la inflación

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Un depósito a 30 días en noviembre o diciembre obtuvo un rendimiento mensual de 6,25% contra una inflación cercana al 5% (Lihueel Althabe/)

El recalentamiento de la inflación el mes pasado y la decisión del Banco Central de mantener, al menos hasta ahora, sin modificaciones la tasa de interés de referencia impone a los ahorristas revisar su estrategia. Al menos, respecto de los plazos fijos. El planteo se repite: plazo fijo tradicional o UVA, qué es más conveniente en el nuevo contexto para acompañar la suba de precios y no perder el poder adquisitivo de los ahorros en pesos.

En términos generales, los plazos fijos atados a la variación de la inflación, es decir, los UVA, resultan altamente atractivos en tiempos en que los precios mantienen firme su tendencia alcista. Eso hizo que hasta mediados del año pasado, los depósitos UVA se convirtieran en la inversión estrella en los bancos, al calor de una inflación decididamente en suba y con tasas de interés de los plazos fijos tradicionales que perdían por muchos puntos respecto del resto de los precios.

Pero esa ecuación cambió cuando el Banco Central inició un proceso de fuerte suba de tasas, que hizo que también los rendimientos de los plazos fijos tradicionales lograran superar la inflación. Por caso, un depósito a 30 días en noviembre o diciembre obtuvo un rendimiento mensual de 6,25% contra una inflación promedio de 5% en ese período.

De ahí que los UVA perdieran atractivo y las colocaciones de este tipo empezaron a caer en los últimos seis meses, en detrimento de los plazos fijos tradicionales.

El plazo fijo tradicional es más “líquido”. Permite recuperar el dinero a los 30 días, una vez ocurrido el vencimiento. En el caso de cualquier eventualidad, personal o de la economía como una abrupta suba del dólar, otorga mayor margen de reacción.

IPC Diciembre 2022 Indec

Los plazos fijos UVA, en cambio, se pactan por un mínimo de 90 días, plazo durante el cual no se puede acceder al ahorro, a menos que se “pre cancele”. Esa opción habilita a contar con el dinero disponible en la cuenta antes del vencimiento, pero se pierde parte de la ganancia acumulada.

Pero la suba de la inflación vuelve a poner en tela de juicio esa ecuación. Particularmente porque desde el BCRA se asegura que no habrá nuevos movimientos al alza de la tasa de interés para los plazos fijos, con lo que la suba de precios empezaría a carcomer el rendimiento obtenido.

Por eso, lo que hasta junio del año pasado era ganancia segura con el plazo fijo UVA pero que luego perdió gran parte del sentido a partir de julio porque el tradicional rendía lo mismo pero con menor riesgo, ahora vuelve a entrar en tela de juicio.

Para decidir, afirman los asesores financieros, será clave el dato de inflación de enero que informe el INDEC el próximo martes y también la decisión que eventualmente pueda adoptar el BCRA en su reunión de directorio del jueves. Cuanto más se acerque la inflación a 6%, más atractivo será, nuevamente, el plazo fijo UVA, ya que garantiza un rendimiento real. Esto siempre y cuando no se modifique, tal como se insiste, la tasa de interés de referencia.

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Si, en cambio, la autoridad monetaria decide aplicar una suba de tasas en función de la más alta inflación y los plazos fijos tradicionales aumentan su rendimiento por encima, es decir, se acercan al 7% mensual, entonces se convertirían nuevamente en la opción preferente.

En cualquier caso, los expertos advierten que el entorno financiero en que se tome la decisión es relevante. Tanto el plazo fijo tradicional o el UVA, ambas opciones que resultaron durante el año pasado claramente ganadoras respecto de dólar, conllevan el riesgo implícito de una suba del tipo de cambio libre mientras se mantiene inmovilizado el dinero, lo que eventualmente puede llevar a una pérdida de poder adquisitivo del ahorro ya que los saltos en el dólar terminan impactando en la inflación.

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El Gobierno revocó el Fideicomiso del Trigo que regulaba el precio de la harina

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(Imagen ilustrativa Infobae)

Por medio de la Resolución 142/2024 emitida por el Ministerio de Economía y publicada este miércoles en el Boletín Oficial, el Gobierno eliminó el Decreto 132 con fecha 19 de marzo de 2022, el cual creó el Fondo Fiduciario Público denominado “Fondo Estabilizador del Trigo Argentino“. Dicha entidad había sido creada con el objetivo de estabilizar el costo de la tonelada de trigo comprada por los molinos argentinos.

La nueva normativa, que lleva la firma del ministro de Economía Luis Caputo, revocó un contrato de fideicomiso suscrito el 7 de abril de 2022 entre la ex Secretaría de Comercio Interior y BICE Fideicomisos SA. De esta forma, se avanzó con uno de los principales objetivos del Gobierno que es el de recortar el gasto público para equilibrar las cuentas fiscales.

Según cálculos oficiales el fideicomiso del trigo para regular el precio interno de la harina demandó una erogación de $69.000 millones desde su creación hace dos años

El texto oficial señaló que “las condiciones que motivaron la creación del Fondo Estabilizador del Trigo Argentino no se encuentran presentes en el momento actual”. Por lo tanto, se consideró necesario revocar el contrato de fideicomiso.

Según estimaciones del Gobierno, este fideicomiso del trigo, que tenía como fin regular el precio de la harina en el mercado interno, demando desde el momento de su creación una erogación de 69.000 millones de pesos. Este fondo forma parte de un listado inicial de nueve fondos fiduciarios que tienen prioridad para ser eliminados, sobre un total de 29 incluidos en el proyecto de Ley Ómnibus por decreto. En el supuesto oficial, la eliminación inmediata de estos nueve fideicomisos implicaría un ahorro fiscal del orden de los 2.000 millones de dólares.

El Gobierno tiene en la mira la eliminación de inicial de nueve fondos fiduciarios, con el objetivo de ahorrar unos USD 2.000 millones

“Si los tengo a tiro de decreto, anotalo, porque son boleta”, había afirmado el presidente Javier Milei a mediados de febrero en una entrevista en la que abordó el peso en el gasto público de estos fondos fiduciarios cuya posible eliminación había sido incluida en la fallida Ley Bases. “Son todas cajas negras de la política. Eso hay que terminarlo. Eso pone muy nervioso a muchos. Hay muchos agentes de la política que viven de eso”, agregó el mandatario.

Según el sitio oficial Argetina.gob.ar, el Fondo Estabilizador del Trigo Argentino fue creado en marzo de 2022 para “garantizar un valor de referencia en el mercado interno que permita conservar una estabilidad en la participación de la bolsa de harina como componente del costo de los productos que de esta se derivan”.

El texto oficial señaló que “las condiciones que motivaron la creación del Fondo Estabilizador del Trigo Argentino no se encuentran presentes en el momento actual”

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“Todos los fondos del fideicomiso están dirigidos a subsidiar la bolsa de harina 000 común de 25 kilos, que es la que compran las panaderías para hacer pan y para la segunda industrialización. Es utilizada por las empresas de consumo masivo para producir galletitas, pan de molde, tapas de empanadas, entre otros productos. Dichas empresas, en su mayoría, forman parte del programa Precios Justos”, puntualizó el sitio oficial.

La resolución para el proceso de liquidación de liquidación del Fondo Estabilizador del Trigo Argentino dispuso que a partir de la fecha se notificará al fiduciario (BICE Fideicomisos SA) de la revocación del contrato. Asimismo, la Secretaría de Comercio Interior del Ministerio de Economía se encargará de la liquidación del fondo. Por una parte, el Fondo de Reserva de Liquidación será utilizado para cubrir los gastos remanentes, mientras que el patrimonio fideicomitido remanente será transferido al Ministerio de Economía.

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Dudas sobre la cosecha de trigo: las estimaciones oscilan entre 14 y 20 millones de toneladas

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Una cosechadora recolecta trigo en un campo en General Belgrano, 160 km al oeste de Buenos Aires (REUTERS/Enrique Marcarian) (Enrique Marcarian/)

Más allá de que en el campo todavía tienen el foco puesto en los resultados de la campaña gruesa, ahora en plena etapa de cosecha, con el arranque del otoño se empezó a proyectar qué puede pasar con los granos finos y qué números enfrenta el productor, particularmente en el trigo, cultivo que debería empezarse a implantar entre mayo y junio, según las zonas.

En un mercado mundial de precios granarios bajos, el trigo no es la excepción. Si bien a nivel local aún no hay proyecciones y las del Departamento de Agricultura de EEUU (USDA) se publicarán en mayo, otras como las del International Grain Council (ICG), con sede en Londres, estiman un aumento del área a nivel mundial, lo que probablemente influya en los stocks y limite los precios.

Infobae consultó a analistas del mercado y referentes de la actividad triguera, quienes coincidieron en que, aunque es prematuro dar proyecciones locales de superficie estimada de siembra y volumen de producción, los costos internos y la presión fiscal comprometen la rentabilidad del cultivo en la próxima campaña.

Para Gustavo López, director de la consultora Agritrend, las perspectivas de la campaña de triguera 2024/25 serán buenas, excepto en precios, que a nivel internacional están bastante deteriorados. “Los principales exportadores mundiales, como Rusia y Ucrania, tienen bastante trigo. Han tenido una buena cosecha, tienen stocks y siguen su conflicto. Hoy hay precios FOB argentinos están a la par de los FAS argentinos, porque ha habido una merma en los valores muy importantes. Para poder competir en el mundo hay que tener precios bastante más bajos”, precisó.

Trigo 2024
El gráfico muestra claramente la caída del precio internacional del trigo en los últimos meses y respecto de los picos de 2022

Martín Biscaisaque, presidente de la Asociación Argentina del Trigo (Argentrigo), precisó que el ICG proyecta una producción mundial de 798,8 millones de toneladas para el ciclo 2024/25, que representa un incremento interanual del 1,2 por ciento. “Este aumento se debe principalmente al buen rendimiento de los cultivos en el hemisferio norte”, dijo el experto. Igualmente, añadió, “se espera una recuperación productiva en Australia y Argentina, con una estimación para nuestro país de un volumen de 18 millones de toneladas, lo que representa un incremento interanual del 13,2%, en unas 6,1 millones de hectáreas”.

Pese a estas proyecciones, se espera una caída interanual del 2% en el stock final global. “Sin embargo, el precio disponible y el futuro del trigo no reflejan esta situación. Durante la segunda semana de marzo, el precio de la exportación de trigo en la Argentina alcanzó un mínimo en más de 4 años, encontrando un valor similar al de enero de 2020″, afirmó Biscaisaque, citando como fuente a la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). El titular de Argentrigo coincidió con López en que una de las razones es la producción y comercialización de trigo en Rusia. “Pese a mantener su producción, Rusia ha desplazado su ritmo de ventas hacia los meses de diciembre, enero, febrero y marzo, época en la que tradicionalmente el hemisferio sur era quien proveía de trigo al mundo”, explicó.

Miradas

Más allá de las proyecciones internacionales que se conocen, y cuando aún faltan las estimaciones locales, López dijo que la superficie va a estar cerca de los niveles de la campaña anterior, de unos 7 millones de hectáreas y consideró muy factible que de mediar condiciones climáticas buenas la producción sea mayor que la campaña pasada.

“El ciclo triguero 2023/24 no tuvo las mejores condiciones. Se esperaban 19 a 20 millones de toneladas y terminaron siendo 15 millones, aunque fue más alta que la campaña 22/23, con 13 millones de toneladas, muy afectada por la sequía. En condiciones normales de lluvia y con los rendimientos promedio, la producción de trigo debería estar rondando los 20 millones de toneladas”, aseguró López

Trigo 2024

Distinta es la mirada de Javier Buján, corredor y presidente de Kimei Cereales y ex titular de la Cámara Arbitral y del Centro de Corredores y Agentes de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, para quien las perspectivas de los cereales de invierno de la campaña 2024/25 se definen con la palabra “incertidumbre”. Los números,, dijo, “no cierran para la campaña fina, llámese trigo o cebada”.

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En cuanto a la superficie a sembrar, Buján consideró aventurado decir, con el panorama actual, que el área de trigo será menor a los 7 millones de hectáreas implantados la campaña pasada. Y respecto del volumen de producción afirmó: “Si bien en estas condiciones se espera una menor área de trigo, al no poder determinarse, sería imprudente dar una estimado de producción, pero como parámetro estaría sensiblemente por debajo de los 14,5 millones de toneladas”.

En este punto, afirmó que “además de la caída de producción, es seguro que habrá una baja en la calidad, ya que se resentirá el uso de insumos también, y el mercado de trigo, pese a que muchos así no lo vean no es una commodity”, precisó. Lo hizo en referencia a las distintas calidades que piden los molinos, según produzcan harinas para panificación o industria, vinculadas a los requerimientos de proteína y gluten exigidos en cada caso.

Coincidencias

Tanto López, como Biscaisaque y Buján coinciden en que los números no son buenos por los altos costos internos y la presión fiscal, básicamente los derechos de exportación (DEX) o retenciones, que limitan las intenciones de siembra.

Trigo 2024
Martín Biscaisaque, de Argentrigo

“Los insumos están más altos, especialmente los fertilizantes, en el marco de precios bajos. A nivel interno se está hablando de un precio a cosecha de 190 dólares”, explicó López quien señaló que “lo que se plantea es por qué “no incentivar al trigo, sacándole las retenciones, porque si se mantienen se limita el margen al productor y se podría lograr expandir más el área”, porque “los precios a cosecha (sin DEX) en realidad no son tan bajos”, precisó.

En este sentido, mencionó que, en los últimos 7 años, entre enero y marzo, hubo precios a cosecha menores a 150 o 160 dólares. “El tema es básicamente qué valor van a recibir los productores después que se cosecha. Esto también está en función de cómo van a ir vendiendo”, agregó López, en referencia al tipo de cambio, con o sin cepo, que pueda haber hacia fines de 2024.

Trigo 2024
Gustavo López, de Agritrend

Por su parte, Buján, consultado sobre si había algún factor que incentivará la próxima siembra de trigo, respondió que “salvo los que podríamos decir que son agronómicos”, no ve alicientes para implantar el cereal.

“Salvo que realmente se vea que el costo fiscal de sacarle las retenciones es muy bajo. La recaudación por exportar 10 millones de toneladas de trigo es de aproximadamente 270 millones de dólares y a la exportación, ese volumen le significan ingresos por aproximadamente 2000 millones de dólares”, precisó. Quitar las retenciones hoy significa una mejora para el productor de unos 25 dólares por tonelada y la ‘zanahoria’ adelante para la siembra 24/25″, explicó Buján, al tiempo que agregó que “si tenemos menos volumen y menos calidad, todo el complejo triguero sufre caída de ingresos”.

Factores locales

En tanto, Biscaisaque señaló que “a la complejidad internacional se suma nuestra realidad local, que hoy no es auspiciosa para el trigo”. A los bajos precios y a la mala relación insumo-producto, sumó que “los productores están descapitalizados por la sequía de 3 años, la escasa oferta crediticia para un cultivo demandante en capital y el clima amenazante”, que “podrían llevar a una caída de la superficie sembrada con trigo del 10 por ciento”.

Trigo 2024
Javier Buján, de Kimei Cereales

En cuanto a la producción, coincidiendo con López, sostuvo que podría mantenerse en los niveles de la campaña 23/24, que no fue buena en términos climáticos. Pero advirtió que “en esta nueva campaña, el paquete tecnológico que utilicen los productores puede no ser el ideal, dado que los precios de los fertilizantes y agroquímicos aún no se han acomodado”.

Finalmente, opinó que “ante este escenario, se podría pensar en una mayor caída del área de trigo. Es necesario discutir la competitividad de nuestros granos, afectados hoy por impuestos a la exportación, brecha cambiaria, impuesto a las importaciones y proliferación de tasas y regulaciones provinciales y municipales”, concluyó.

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Mal augurio del campo: los productores creen que la cosecha de soja de este año no alcanzará las 50 millones de toneladas

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Según la última encuesta SEA de la entidad, un relevamiento realizado a 1.478 empresarios del sector de todo el país, se esperan obtener unas 47,2 millones de toneladas de soja (REUTERS/Gustavo Bonato) (Reuters Staff/)

Las perspectivas de una “super cosecha” ya quedaron en el olvido, e inclusive, algunas proyecciones se ubican por debajo de lo estimado por las entidades bursátiles especializadas en el sector, como la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) y la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA). Tal es así, que una encuesta del Movimiento CREA prevé que la producción de soja se ubicaría por debajo de las 50 millones de toneladas, mientras que la de maíz apenas superará las 51 millones de toneladas.

Según la última encuesta SEA de la entidad, un relevamiento realizado a 1.478 empresarios del sector de todo el país, se esperan obtener unas 47,2 millones de toneladas de soja, volumen muy lejos de las 52,5 millones de toneladas previstas por la BCBA y de las 50 millones estipuladas por la BCR. El caso del maíz estimaron una cosecha de 51,5 millones de toneladas, lo que representa un recorte de 5,5 millones de toneladas respecto a los cálculos de la bolsa rosarina y de 2,5 millones de toneladas de acuerdo a las previsiones de la entidad bursátil porteña.

El trabajo explica que dichos recortes responden a que “un 82% de los encuestados indicó que, en general, diversos cultivos fueron afectados por sequía, golpes de calor y vientos intensos, mientras que otro 14% experimentó daños por granizo”. Además, en lo que respecta al maíz, “un 20% de los consultados informó que el cereal resultó afectado por Spiroplasma (enfermedad contagiada por el insecto “chicharrita” que afecta el potencial de rendimiento del cultivo), destacándose una elevada presencia en la región Santa Fe Centro”.

Cosecha fines de marzo 2024
La expectativa por la soja

“Además de las adversidades climáticas recurrentes en la presente campaña, la expansión de Dalbulus maidis, insecto vector del achaparramiento del maíz (Spiroplasma kunkelii), está promoviendo daños importantes a los cultivos de maíz tardío”, explicó el informe.

Así, en las 12 regiones agrícolas relevadas por CREA los empresarios y técnicos encuestados indicaron que prevén rendimientos inferiores a las proyecciones anteriores. Los mayores recortes se registraron en las regiones Norte de Santa Fe (-31% respecto de la expectativa inicial), Santa Fe Centro (-22%), Oeste Arenoso (-16%), Chaco Santiagueño (-13%), Oeste (-12%) y Sudoeste (-11%).

Teniendo en cuenta este panorama, la entidad proyectó una caída en el rendimiento promedio esperado a nivel nacional del 6,1% al planificado al momento de la siembra, lo que implica que “muy probablemente la oferta final de maíz tardío argentino sea bastante inferior a la pronosticada inicialmente”, mientras que en lo que respecta a la soja, tanto de primera –que recién comienza a cosecharse– como de segunda, los rendimientos previstos “también experimentaron recortes por adversidades climáticas (del 2,3% en el caso de la primera y del 3,3% en el de la segunda), aunque en menor proporción que en el caso del cereal”

Campaña fina

CREA también hizo un relevamiento respecto a la intención de siembra para la próxima campaña agrícola, que comenzará con la implantación de trigo y cebada en los meses venideros. Así, los empresarios encuestados estimaron que “los cultivos comerciales de invierno –fundamentalmente trigo– participarían, en promedio, en el 25% de la rotación agrícola, una cifra un punto superior a la registrada en la misma fecha del año pasado, pero inferior a la indicada en el arranque de las campañas 2021/22 y 2022/23″.

Cosecha fines de marzo 2024
Las proyecciones para el maíz

Además, el informe remarca que, entre los productores, “se observa un crecimiento progresivo y sistemático de los denominados ‘cultivos de servicios’ en la rotación agrícola, con una participación para este año del 18,4%, cifra que duplica el registro informado cuatro años atrás”.

Teniendo en cuenta este panorama, un 32% de los consultados por parte de CREA manifestó que planea financiar un 32% del costo de implantación de la campaña agrícola 2024/25. “Se trata de un nivel ocho puntos inferiores al registrado un año atrás, pero equivalente al medido en marzo de 2022″, finalizó el trabajo.

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