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Cultura y Educación

Qué es la disgrafía y cómo afecta el rendimiento escolar de tus hijos

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La disgrafia es una condición muy común, denominada con el nombre de trastorno de la expresión escrita. – (Imagen Ilustrativa Infobae)

Aprender a escribir puede ser un proceso complejo y hasta frustrante para los niños, ya que es la primera vez que reconocen las letras y comienzan a replicarlas para formar y conocer una mayor cantidad de palabras. Sin embargo, hay condiciones que pueden afectar este aprendizaje y hacerlo aún más difícil.

Una de estas afecciones es la disgrafía, la cual puede generar problemas en el rendimiento académico y angustia emocional, ya que no está vinculado al grado de inteligencia sino a una transtorno del procesamiento de la información.

Reconocer este problema de forma temprana debe ser uno de los principales objetivos en los entornos educativos, ya sea en casa o en la escuela, ya que de no tratarse se podría culminar en la pérdida de motivación y llegar hasta la decersión escolar.

¿Qué es la disgrafia?

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Tanto maestros como familiares deben poner atención en los factores que podrían indicar disgrafía en los menores de edad.

La disgrafía es una discapacidad del aprendizaje que hace que los niños tengan dificultad para escribir. Al tratarse de un transtorno del aprendizaje no es algo que solo se supere o se cure con el tiempo, sino que requiere un tratamiento activo que permita al niño fortalecer dicha parte de su motricidad.

De acuerdo con la Revista de Información Científica (RIU), la disgrafía tiene dos aspectos que son una deficiencia motora que afecta el proceso físico de escribir, así como desafíos a nivel cognitivo con la expresión escrita y no necesariamente se vincula con algún problema de intelecto, sensorial o social.

Las y los menores con disgrafía están afectados por una falta de habilidad motora que consiste en transcribir el lenguaje verbal al lenguaje escrito. El estudio de RIU añadió que es común que alumnos con disgrafía también tengan problemas relacionados con déficit de atención, hiperactividad y/o impulsividad.

El análisis publicado en RIU señala que los varones de siete años son los más propensos a presentar este padecimiento multicausal, sobre todo las disgrafías acústicas por dificultades en la percepción fonemática, seguida de las ópticas o espaciales.

Síntomas de la disgrafia

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Hay múltiples ejercicios para que los niños trabajen y mejoren sus habilidades de escritura.

El Child Mind Institute reveló en una publicación que hay dos categorías de síntomas relacionados con la disgrafía, los cuáles son las deficiencias motoras y los desafíos cognitivos; los niños pueden tener solo uno de ellos o ambos. El instituto considera que es importante tener especial atención en los patrones de comportamiento para reconocer cuál es el tipo de disgrafía que se debe tratar.

En el caso de las dificultades motoras, las señales se presentan como una dificultad constante para formar las letras, hacerlas del mismo tamaño y espaciarlas de manera correcta. También hay problemas para sostener un lápiz, ya sea por el agarre o la fuerza del mismo; se presenta fatiga al escribir, calambres y dolor en las manos.

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Sobre el aspecto cognitivo, los niños con disgrafía podrían tener dificultades con la mecánica de la escritura, como la ortografía, la gramática, la puntuación y la estructura de las frases; problemas para organizar su escritura; dificultar para plasmar ideas en el papel de forma coherente y estructurada.

“Cuanto más consistente sea algo y haya más señales, habrá más motivos de preocupación. Por ejemplo, si la escritura de un niño es desordenada a veces, es probable que no sea un problema, pero si tiene dificultad para formar las letras la mayor parte del tiempo, es posible que haya un problema que abordar”, dice la doctora Daryaneh Badaly, PhD, neuropsicóloga clínica del Child Mind Institute.

Cuando un niño o niña tiene disgrafía, sus letras pueden ser muy grandes, es habitual que la escritura sea inclinada, así como espacios exagerados entre las letras de una palabra o, por el contrario, que las letras estén demasiado juntas y que compliquen la lectura de la palabra. También es habitual que no respeten el interlineado o los márgenes de la hoja, al igual que es común saltarse renglones.

Cómo tratar la disgrafia

Los expertos apuntan a que el retraso en corregir esta dificultad del aprendizaje se debe a la insuficiente respuesta y preparación de los docentes y familiares, y no a lo que el infante pueda o no hacer. Sin embargo hay muchas formas en las que se puede tratar la disgrafía, ya sea por terapias especializadas, así como con adaptaciones de las mismas.

Habitualmente se utilizan ejercicios físicos para fortalecer los músculos de las manos, prácticas de la escritura de letras en el aire o en la arena. También es común utilizar un sujetador de lápiz para ayudarlos a sostenerlo de manera correcta y cómoda; el uso de un teclado en clase para tomar notas y hacer trabajos escritos, trabajar con herramientas de dictado por voz, usar organizadores gráficos para que puedan plasmar sus pensamientos en papel

De igual forma, según un artículo de la Universidad en Internet, se puede trabajar la descomposición de palabras por sílabas. En el caso de la percepción auditiva, se recomiendan los dictados de palabras con fonemas que puedan confundirse en su percepción auditiva o articulación. También un buen recurso es pedirle al alumno que cree listas de palabras que rimen.

Otros ejercicios son:

  • Ejercicios para detectar la palabra mal escrita
  • Hacer sopas de letras.
  • Ordenación de palabras
  • Actividades de discriminación de figura y fondo para detectar grafemas escondidos.
  • Presentar una lista de oraciones con espacios en blanco para que el alumno los rellene con artículos, preposiciones, conjunciones…
  • En cuanto a la reeducación ortográfica, el objetivo es que el alumno con disortografía memorice y aprenda a aplicar las normas orto-gramaticales. Un recurso para que le resulte más sencillo es el uso de pictogramas para el aprendizaje de las reglas ortográficas.

Cultura y Educación

A la bandera “que Belgrano nos legó” ordenaron esconderla

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La enseña original que creó el abogado-militar se perdió. Se estima que era al revés: una franja azul celeste en el medio y dos blancas.

Tal vez el Día de la Bandera debiera celebrarse el 27 de febrero, aunque el ciclo lectivo no coincida con la efeméride. La tradición dice que esa jornada de 1812 Belgrano ordenó enarbolar por primera vez una enseña propia en las barrancas del río Paraná. También sostiene el relato que, para arribar a los colores celeste y blanco, el abogado-militar se inspiró en la escarapela precedente y que el paño original se perdió. En consecuencia, jamás se podrá saber si las franjas eran tres o dos, como sostienen varias versiones.

Sin embargo, la Argentina saluda a su bandera con énfasis el 20 de junio, cuando en realidad en esa fecha se produjo la muerte de su mentor. La trama terminó bastante después de 1812 y es muy compleja. En general, se cree que a los orígenes de la escarapela hay que buscarlos en las jornadas del 22 y 25 de mayo de 1810, cuando los grupos de “chisperos” repartieron cintas entre los partidarios de la Revolución. Pero la verdad es que esos distintivos eran rojos y permitían a sus portadores no sólo mostrar su identificación con la causa, sino también evitar balazos de los hombres que capitaneaban Domingo French y Antonio Beruti.

Al año siguiente, las tropas a las órdenes de Belgrano comenzaron a usar una escarapela azul-celeste y blanca. El propio abogado escribió que había elegido esas tonalidades porque el enemigo también usaba el rojo y era necesario “evitar confusiones”. Pero en realidad, parece que había antecedentes, porque en ocasión de la segunda invasión de los ingleses (1807), los Patricios o los Húsares ya habían adoptado distintivos azul-celeste y blanco.

Se suele afirmar que Belgrano propuso esos colores porque buscaba una tonalidad más cercana a la turquesa, pero resultaba muy difícil encontrar paños de esas características. Entonces quedó azul-celeste y más tarde, definitivamente celeste. Eran los colores que por entonces identificaban a la dinastía Borbón, que cuando comenzó la Revolución de Mayo estaba fuera del poder a raíz de la invasión francesa de España.

Hace 212 años y meses se establecieron las famosas baterías sobre el río Paraná, a unos pocos kilómetros de la Villa del Rosario. Allí se izó la bandera que según se dice, fue obra de María Catalina Echeverría de Vidal, una vecina de la localidad. También hay que tener presente que, en aquella ocasión, el contingente no juró la bandera, como generalmente se supone, sino fidelidad al Congreso General Constituyente que luego pasaría a la historia como Asamblea del Año XIII.

El gobierno de Buenos Aires, con la altura que caracterizó a la mayoría de los políticos porteños durante la década siguiente a 1810, ordenó disimular la bandera y exigió que no se utilizara. No fuera a ser que Europa se enojara… De hecho, no se sabe con precisión cuál fue el diseño original, pero un ejemplar que se supone muy cercano se halló en la localidad de Macha, hoy Bolivia. Se conserva en un museo de Sucre: tiene la franja central celeste y las otras dos blancas.

Hubo que esperar al 20 de febrero de 1813 para ver a la azul y blanca al frente del Ejército del Norte, ocasión en la que las tropas patriotas propinaron una derrota a los realistas. Pero recién se convirtió en el pabellón oficial a instancias del Congreso de Tucumán, en 1816. Votaron por la bandera diputados de Tarija y otras zonas del Alto Perú, que hoy están bajo jurisdicción boliviana. Los congresistas decidieron que aquella fuera la única enseña de las Provincias Unidas del Río de la Plata y fue la que más tarde, heredó la República Argentina. La resolución se firmó el 9 de Julio de 1816.

No obstante, hubo otras banderas “argentinas” que supieron ondear. José Artigas, el líder federal del Litoral y la Banda Oriental, adoptó la propuesta por Belgrano durante un congreso que se llevó a cabo en 1815 en Concepción del Uruguay. En aquella ocasión, la Liga Federal o Unión de los Pueblos Libres enarboló la bandera celeste y blanca, pero con el agregado de una banda menos ancha de color punzó, color histórico del federalismo argentino. Es la enseña que hoy identifica a la provincia de Entre Ríos.

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En la década del 30, cuando la Argentina vivió un intento de restauración conservadora después del derrocamiento de Hipólito Yrigoyen, una ley estableció que las franjas de la bandera debían ser celestes, “como el color del cielo cuando comienza a amanecer”. Los sectores populares identificaban a los conservadores como seguidores de los liberales, que a su vez resultaron continuadores de los unitarios. Así como la divisa federal era punzó la celeste fue unitaria, entonces se interpretó ese designio como un triunfo simbólico de la facción vencedora en Pavón (1861). Interpretación que no parece muy errada.

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Cultura y Educación

Camila Vallendor presenta “La herida de traer una hija al mundo”

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Es el primer libro de la poeta y gestora cultural. Se dará a conocer en la Biblioteca Popular Carilafquen al anochecer del viernes.

Bienvenidos a bordo del vuelo 4344 con destino a la ciudad de Bariloche. Me acomodo en mi lugar de la fila 6. Mi beba está despierta. Mira a los pasajeros con ojos gigantes. La aprieto contra mi pecho y palpo la riñonera. Contiene lo imprescindible: documentos, flores de Bach, pañuelitos descartables. Pateo el bolso con los pañales para acomodarlo debajo del asiento de adelante. Trato de no molestar a la señora que finge dormir a mi lado. No sé cómo ubicar todo lo que cargo en un espacio tan reducido”.

Así comienza la página 36 de “La herida de traer una hija al mundo” (Cielo de pecas), el libro de Camila Vallendor que salió un par de semanas atrás de imprenta y se presentará el próximo viernes (21 de junio) en el reducto donde la autora juega de local: la Biblioteca Popular Carilafquen (Villa Los Coihues). La cita se pactó a las 20 y la anfitriona no parece preocuparse demasiado por los pronósticos que auguran mucha nieve: “nos vemos para recibir juntes el invierno, con el fuego de les amigues y la poesía”, asevera el flyer.

Entre otras poetas y compañeres de Camila en el equipo del Festival de Poesía “Como un rayo”, acompañará el acontecimiento mucha gente, entre ellas y ellos Melissa Bendersky, Silvia Urtubey, Joaco Conte, Lola Halfon, Aravinda Juárez, Tai Atwell, Laura Oberlin, Estefanía Bavassi, Cecilia Paruelo, Lucía Casalins, Mariel Bleger, Eleonora Botto y Ana Belén Vivas. “Ojalá puedan venir en esta noche tan importante”, insiste Camila en redes sociales.

En el prólogo del breve pero intensísimo libro, dice María Magdalena: “Un parto se desata como una tormenta. Una mujer se parte al medio con la ferocidad de un rayo. Lejos de las luces quirúrgicas y el ambiente aséptico del hospital, el actor de parir se vuelve mágico: las ofrendas, los rituales, las santitas. El recuerdo de la abuela paterna y sus siete partos. La construcción de un rezo propio. La mujer recibe a su hija y se sabe herida. Toda ella es una herida. Una desgarradura en el cuerpo, una marca para siempre. Como la maternidad”.

“La herida de traer una hija al mundo” es el primer libro de la escritora, que vive en Bariloche hace más de una década. Precisamente, participa activamente en la biblioteca anfitriona, hace radio, coordina talleres de lectura y escritura. Además de impulsar “Como un rayo”, junto con Lola y Joaco Conte integra Selva, un trío que se consagra a la música y a la poesía. En tanto, “Movernos hacia un fuego perdurable” es un ciclo que también combina lenguajes artísticos con carácter festivo.

En aquel vuelo y comprensiblemente, la beba irrumpió en llanto. “La azafata se acerca, entre servicial y desencajada. Pobrecita, repite, pobrecita. Me da indicaciones en tono de reproche. La realidad se deforma. Veo sus labios que se mueven pero no entiendo lo que dice. Los gritos de mi hija ocupan todo mi espectro sonoro. Se abalanza sobre nosotras con dos vasitos de telgopor. Se los coloca a mi beba en las orejas. Acato su consejo de dudoso rigor científico. Todavía tengo la teta fuera del corpiño. El llanto no se detiene. Estoy atrapada. El viaje dura dos largas horas. La maternidad para siempre”.

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“Como un rayo” esquiva motosierra

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Además de periódicas fiestas a beneficio, el grupo organizador puso en marcha una comunidad que permite caminar hacia la autogestión. Se hará en noviembre.

Hay varias formas de sumarse a la comunidad Como un rayo. Por la primera, se recibirá un audio semanal con un poema y un fondo de pantalla para celular de frecuencia mensual. Por la segunda, a los dos anteriores habrá que sumar otro audio: “une poeta argentine te lee su poema preferido”. Hay otras dos opciones que suman videos de la primera edición y poemas a elección del interesado o interesada. ¿De qué hablamos? De uno de los recursos que encontró el grupo organizador del Festival de Poesía del Carilafquen para que la motosierra no logre su cometido. Todavía falta para noviembre, pero “Como un rayo” ya resplandece.

“Estamos trabajando en la segunda edición desde marzo, cuando volvimos a encontrarnos como equipo”, le dijo Camila Vallendor a este medio. “El año pasado nos conformamos siete personas: Lola (Halfon) y yo, Tai Attwel y Aravinda Juárez en la gestión, Agustín Demichelis en la realización audiovisual, Mila Suárez en las redes sociales y Agus Genisio en el diseño gráfico”, enumeró la escritora. “Retomamos en marzo y eso marca una diferencia muy grande en relación con el año pasado”, admitió.

Es que “a esa altura, Lola y yo recién estábamos empezando a imaginar y a escribir el proyecto del festival”, recordó. “Así que arrancamos con todo y pensando también desde esta nueva coyuntura política, sabiendo que no iban a existir subsidios ni apoyos económicos de ningún tipo por parte del Estado, buscando nuevas estrategias”, señaló. “Ya hicimos una primera fiesta pre-festival en la Biblioteca Carilafquen con micrófono abierto, a la gorra a beneficio del festival”.

El equipo detrás de “Como un rayo”.

Con el autofinanciamiento en el horizonte, aunque no solamente, “también lanzamos la comunidad Como un rayo, una modalidad de suscripción digital con diferentes maneras de asociarse para recibir poemas, video poemas, fondos de pantalla para el celular con una frase diferente todos los meses y la verdad, teníamos confianza, pero superó todas las expectativas”, reconoció Camila. “En un mes tenemos más de 60 socios y se armó algo super lindo, especialmente con las devoluciones”, señaló.

En efecto, “lo más lindo es que las personas están ahí, esperando que el viernes lleguen sus poemas. Con eso ya pudimos comprar los primeros dos pasajes de avión para dos poetas sorpresa que viven en Buenos Aires y seguimos apostando con todo para llegar a noviembre”, adelantó. La primera edición de “Como un rayo” tuvo lugar en 2023 y marcó un hito en el quehacer literario de Bariloche.

“Ante todo nos une el amor por la poesía y el quehacer comunitario”, proclamó la poeta. “Nos une en el equipo y lo vemos replicado en la comunidad más grande que hay alrededor. Realmente pensamos que, en tiempos tan hostiles, la poesía hace una diferencia y aparentemente, no somos los únicos”, subrayó. “Esa es la intención: traer otras voces para que confluyan con las de acá, diversidad de edades, de territorios y de poéticas para generar un encuentro en la Biblio, escenario que tampoco es menor: una biblioteca popular escondida en el bosque” de Villa Los Coihues.

Formalmente no hay que esperar muchas innovaciones o cambios porque “estamos muy contentos con lo que pasó. La vara está muy alta, así que pensamos en llegar a esa expectativa tan grande después de la primera edición”, señaló la organizadora. “También van a ser cuatro días de noviembre: del 14 al 17, jueves a domingo. También interdisciplinario junto con otras artes: una noche de poesía y danza, otra de poesía y música, una fiesta, una mesa de conversación y sí, algunos cambios y novedades que estamos proyectando para crecer un poquito, pero el formato va a ser muy parecido porque nos quedamos conformes”.

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Además de caminar hacia la autogestión, encarar las cosas con anticipación se explica porque “la poesía está aconteciendo todo el tiempo. Cuando hacemos estos micrófonos abiertos con fiesta, también estamos compartiendo poesía”, resaltó Camila. “Se acercan personas a compartir la suya y otras a escuchar, así que por un lado es para autofinanciarnos, pero por el otro, para dar esos espacios para compartir desde ahora. Lo mismo con la comunidad: un objetivo son los aportes de los socios para poder financiarnos, pero entre comillas, la retribución son los poemas que mandamos todas las semanas”.

En términos menos pragmáticos, “que te llegue un poema al celular todas las semanas es una manera de sostenernos a través de la poesía en tiempos hostiles. Y todo el tiempo estamos tirando redes, porque hace poquito, vino una poeta de Buenos Aires a donar libros a la Biblioteca y es socia de la comunidad. Entonces, los lazos afectivos circulan, algo que nos importa mucho”, resaltó la poeta.

En el cronograma de cara a noviembre aparece “otra fiesta el sábado 6 de julio en la Biblioteca. La gente se va a poder anotar para leer y después quedarse a bailar a la gorra. Y estamos en vistas de lanzar una revistita digital del festival pasado, con poemas de todas las personas que participaron, links a videos de distintos momentos, fotos y una edición muy linda que estamos haciendo con una editorial incipiente que se llama Arenga con base en Bariloche. Todavía falta, pero en el invierno va a suceder”. Rayo mata motosierra…

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