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Río de Janeiro aprobó la paralización de partidos de fútbol en caso de racismo en los estadios

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La Asamblea Legislativa de Río de Janeiro aprobó un proyecto de ley que permite la interrupción provisional de partidos de fútbol o hasta su suspensión definitiva en caso de actos racistas (REUTERS/Sergio Moraes) (SERGIO MORAES/)

La Asamblea Legislativa del Estado de Río de Janeiro (Alerj) aprobó este martes un proyecto de ley que permite la interrupción provisional de partidos de fútbol o hasta su suspensión definitiva en caso de actos racistas en los estadios de este estado brasileño.

La llamada Política Regional Vini Jr. de Combate al Racismo en los Estadios y Arenas Deportivas fue aprobada junto con la ley por la que se le concedió la medalla Tiradentes al jugador del Real Madrid y de la selección brasileña, víctima de ataques racistas en estadios de España y homenajeado por el legislativo regional.

La entrada en vigor de la ley tan sólo depende de su sanción por parte del gobernador de Río de Janeiro, Claudio Castro, que tiene un plazo de 15 días para aprobarla o vetarla.

La propuesta prevé que los partidos podrán ser interrumpidos cuando se registren denuncias o manifestaciones racistas.

Gabriel Barbosa con una remera contra el racismo (REUTERS/Sergio Moraes)
Gabriel Barbosa con una remera contra el racismo (REUTERS/Sergio Moraes) (SERGIO MORAES/)

La interrupción durará el tiempo que el organizador del evento o el delegado del partido juzgue necesario y hasta que cesen las actitudes reconocidamente racistas”, explicó el legislativo regional en un comunicado.

En caso de que los ataques o manifestaciones racistas sean promovidas por grupos o de forma reincidente, el partido podrá ser suspendido definitivamente, “posibilidad que será informada al árbitro por la organización del evento o el delegado del compromiso”.

Las medidas forman parte del llamado “Protocolo de Combate al Racismo” que permite que cualquier aficionado denuncie conductas racistas ante las autoridades presentes en el estadio y que las quejas sean inmediatamente notificadas al organizador del evento y a los árbitros.

“Somos la primera casa legislativa del país en aprobar un proyecto de combate al racismo en los estadios y eso nos enorgullece. Tenemos que extirpar ese cáncer de una vez por todas”, afirmó el diputado izquierdista Profesor Josemar, autor del proyecto de ley.

Según la Alerj, la medida es semejante a la ya adoptada por la propia Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) cuando se registran cánticos homofóbicos en los estadios y que prevé la paralización del partido.

La medida del legislativo de Río de Janeiro se suma a otras ya adoptadas por la CBF, que se convirtió en la primera federación de fútbol del mundo en incluir en su reglamento sanciones como la pérdida de puntos en las competiciones en Brasil a los equipos que cometan actos de racismo.

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(Con información de EFE)

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Aníbal Jozami y Diana Wechsler anticipan fechas, temáticas y regiones de Bienalsur 2025

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Aníbal Jozami, director general, y Diana Wechsler, directora artística de Bienalsur

La Bienal Internacional de Arte Contemporáneo del Sur (Bienalsur), el proyecto polifónico que fue de Buenos Aires a Tokio entre 2023 y 2024, goza de buena salud. Y anticipa una edición 2025, potenciada y extendida hacia nuevos destinos geográficos. Pero antes de eso, y hablando de salud: Aníbal Jozami, director general de Bienalsur y rector emérito de la Universidad de 3 de Febrero -la institución educativa que impulsa este proyecto-, vivió agitados días en pleno desarrollo de la Bienal a fines del año pasado. En noviembre de 2023 y en un exótico destino como Dakar, Senegal, se descompuso y la situación derivó en que hubiera de atravesar luego, dos operaciones, en París y Buenos Aires. Así lo cuenta, ahora en mayo de 2024, cuando ya está plenamente recuperado.

“Me alegro en parte que esta historia está unida con Bienalsur porque atravesó tres continentes. Cuando estábamos en plena gira con con Diana y con Ariel Riveiro. Gracias a ellos estoy vivo porque en un hospital de Dakar resolvieron quedarse a dormir en el suelo de la habitación”. Diana es Diana Wechsler, directora artística de Bienalsur y principal impulsora de una plataforma de arte contemporáneo distinta: descentralizada, horizontal y humanista. “Toda esta situación que nos tocó vivir con Aníbal en medio de inauguraciones de muestras en África y Europa, define un poco nuestra impronta. No tenemos ningún ningún modelo preestablecido. El único modelo, con una enorme diversidad, es encontrar la manera para que suceda. Sentarse a conversar y ver de qué manera ocurre”, dice Wechsler.

Bienalsur Río de Janeiro
Imagen de la muestra “Signos del paisaje” en el Centro Cultural del Banco do Brasil. Una de las últimas escalas de Bienalsur 2023.
(André Coelho/)

Aníbal Jozami y Diana Wechsler dialogaron con Infobae Cultura una tarde de otoño sobre pasado, presente y futuro de Bienalsur, la criatura que ambos crearon y -como Jozami ahora- gozan de buena salud. “Es algo muy grande, que además siempre puede crecer más todavía. Es interminable”, define optimista Jozami. “Es trabajoso pero fascinante”, complementa Wechsler.

Aníbal Jozami: —Es un proyecto, un emprendimiento que está muy ligado a diferentes tipos de avatares, desde el cambio de funcionarios hasta el cambio de régimen político en un país. Incluso a fenómenos geográficos, climáticos que puede haber en un determinado país.

Diana Wechsler: —También tiene su rango de escucha respecto de lo que es Bienalsur, porque como es sur y como nosotros venimos del sur del sur y venimos de Sudamérica, gente que incluso conoce bien al sur, se sorprende que de pronto digamos “con la Universidad de Tokio o con Senegal”. Y nos dicen, “Pero ¿cómo? ¿Además de América Latina están en esos países? Llama la atención que estemos también en otros lugares.

Bienalsur 2023 Málaga
La huella de Bienalsur en el Centre Pompidou de Málaga, a través de la instalación de Beatriz González

—¿Cómo evalúan esta edición? ¿Qué fue lo que más les gustó? ¿Cuáles fueron los mejores momentos, a vuestro criterio?

D.W.: —Desde mi punto de vista fue la edición más desafiante y también, sin duda, seguir expandiéndola a muchos otros lugares que hasta ahora no habíamos estado. Y además, tuvimos una manera distinta de recepción por parte de cada uno de los sitios, hubiéramos estado antes o no. Porque nosotros vamos ya con otra solvencia, creo, y a su vez nos ven de otra manera. Porque Bienalsur ya no es algo que nunca ocurrió. Y eso ayuda mucho porque establece una situación de confianza previa. Vos viste el caso del Archivo de Indias, en donde claramente nadie lo pensaba como un lugar para el arte contemporáneo. Y de pronto, la dirección se sorprendió ante ante el hecho de que de que esto funcionaba. En esta edición que pasó, nosotros empezamos en septiembre de 2023 en Brasilia: al Centro Cultural Banco de Brasil le interesó tanto el proyecto que decidió que estuviera en otras dos sedes más (San Pablo y Río de Janeiro). Esto nos llevó a que la última inauguración fue el 20 de marzo de 2024, cuando ya estaba abierto el Open call para la edición 2025.

A.J.:—Sumado a eso hubo instituciones como el Pompidou de Málaga que no quiso sacar la exposición, porque le encantaba. Es que también a lo largo del tiempo se han ido creando sociedades basadas en el respeto mutuo y la amistad con gente de muchos museos. Se han establecido fuertes relaciones personales que hacen que este no sea solo un proyecto nuestro. Un montón de gente alrededor del mundo ya lo está viviendo como un proyecto común.

Inauguración de BIENALSUR en Dakar, Senegal en el Monumento al Renacimiento Africano, de la obra dedicada a María Remedios Del Valle, del artista argentino Rodrigo Díaz Ahl
Bienalsur en Dakar, Senegal: obra de Rodrigo Díaz, dedicada a María Remedios Del Valle en el Monumento al Renacimiento Africano

—¿Qué se puede contar de la edición 2025 de Bienalsur?

D.W.:—Por un lado hicimos un Open call de periodo más corto, por la razón de ser más eficaces a la hora de ir llegando con los proyectos a las instituciones y eventualmente, ir abriendo otras convocatorias más focales como las que hicimos, por ejemplo, para el proyecto de Diego Bianchi en Dakar o para la residencia en Camerún. O sea, cosas más puntuales que después van ocurriendo. Pero para nosotros, la convocatoria tiene dos grandes motivos: uno, identificar los temas, o sea dónde están los acentos temáticos. Por ejemplo, hay una carga puesta (en un porcentaje altísimo) en problemáticas medioambientales y extractivismo. Muy alta. Migraciones sigue siendo un tema fuerte, pero por ejemplo, se redujo mucho la presencia de cuestiones de género y cuestiones queer.

A.J.:—A lo largo de los años fueron variando distintas cosas, adecuándose nuestras temáticas a lo que los artistas proponían. Por eso decimos que leemos los discursos de la sociedad a través de las propuestas de los artistas. Es notable lo que está pasando este año. Y aparte lo hicimos más corto con la idea de que no fueran tantos miles. Y sin embargo, fueron presentados más de 3 mil proyectos.

Entrevista de Guillermo Pintos a Anibal Jozami y a Diana Wechsler - Bienalsur
Aníbal Jozami, director general de Bienalsur: “Un montón de gente alrededor del mundo ya lo está viviendo como un proyecto común”.

—¿Y cuál será el punto extremo de la próxima Bienalsur?

A.J.:—Va a estar Japón… Los 18.370 kilómetros son porque Japón está en ese kilometraje. Vamos a estar más en África. Nos habían invitado a dar una charla sobre Bienalsur en pleno centro de África, en Libreville, la capital de Gabón pero teníamos 35 horas de ida y 35 de vuelta para estar allá dos días… La idea es estar más en África, en algún lugar más en el mundo árabe y estamos viendo algunas cosas en Australia.

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D.W.:—Sin hablar de distancia, pero sí de expansión, de que la mancha se vaya extendiendo, tenemos serias probabilidades de crecimiento en Alemania, en Francia y también hacia el norte de España, con algunos lugares nuevos con lo que estuvimos ensayando. Pero hasta ahora se fue dando más como residencia que como sitio de exposición.

Entrevista de Guillermo Pintos a Anibal Jozami y a Diana Wechsler - Bienalsur
“Hay una carga puesta (en un porcentaje altísimo) en problemáticas medioambientales y extractivismo”, anticipa Diana Wechsler sobre la próxima edición de Bienalsur

—En función de vuestra experiencia y conocimiento ¿El arte contemporáneo está reflejando un mundo más hostil, con una creciente tensión social?

D.W.:—Yo creo que al plantearse, como decía, la cuestión del medio ambiente y el extractivismo, con todo lo que viene además a cuento en temas como las políticas coloniales o persistencias de dinámicas de control, sí. Es un clima ambiente que de algún modo se va reflejando en la mirada de los artistas. Pero creo que de manera directa, asoma una reflexión de cuál y cómo es el mundo en el que vivimos. Hay un proyecto, por ejemplo, que trabaja sobre realidad y ficción, respecto de la guerra. Y casi en tiempo real va trabajando con las imágenes de lo que sucede en Palestina: un juego de “antes” y “después” en determinados escenarios urbanos. Y también la presencia de un modo distópico de vida.

A.J.:—En cada lugar por circunstancias que pueden ser propias de ese lugar, se nota un clima distinto en las relaciones interpersonales, y un alto nivel de hostilidad. Eso lo vemos reflejado en el arte también.

[Fotos: Gustavo Gavotti; prensa Bienalsur; EFE/ André Coelho]

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Francis Coppola: “Soy libre, los peces gordos de Hollywood no”

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Francis Coppola, a los 85 años, de cuerpo presente en el Festival de Cannes (Vianney Le Caer/)

De las muchas citas y eslóganes que resuenan en la película Megalópolis de Francis Ford Coppola, llena de ideas, sincera y descaradamente optimista, una que resuena particularmente en el director es: “Cuando saltamos a lo desconocido, demostramos que somos libres”.

“Ese soy yo haciendo esta película”, dice Coppola, hablando en la terraza de un hotel en Cannes. “A todos los peces gordos del estudio, les demostré que soy libre y ellos no. Porque no se atreven a saltar a lo desconocido. Y lo hago. Esa es la única manera de demostrar que eres libre”. Hace una pausa y luego añade, con una sonrisa. “No lo recomiendo”.

Megalopolis, la primera película de Coppola en 13 años, ha sido calificada de muchas maneras desde que se estrenó en Cannes. Una locura. Un desastre. Una apuesta audaz y autofinanciada. Lo que es, independientemente de si todas sus partes extrañas funcionan juntas sin problemas, es una colosal declaración personal de uno de los cineastas más visionarios de Estados Unidos, acerca de tener la audacia de ser visionario.

Megalopolis - Francis Ford Coppola
Al frente, Adam Driver: el actor interpreta una suerte de emperador romano en una futurista Nueva York (American Zoetrope/ Megalopolis)

No es un pequeño paso, sino otro gran salto de Coppola, de 85 años, quien se siente tan convencido de lo que Megalopolis encapsula que ha pasado unas cuatro décadas persiguiéndolo. Después de que aparecieron los créditos en el estreno y la multitud se puso de pie para aplaudir, Coppola tomó el micrófono para extender su mensaje, suplicando por “una sola familia humana” y “los niños”.

“Mi sueño sería que esta película pudiera verse en la víspera de Año Nuevo y que la gente, en lugar de decir ‘voy a perder peso’ o ‘no voy a fumar más’ o ‘no voy a engañar a mi esposa’, hablara de ‘¿Es la sociedad en la que vivimos la única disponible?’”, dice Coppola. “¿Cómo podemos mejorarlo? Y si hablan de ello, lo harán. Ese es mi sueño”.

En Megalópolis, Adam Driver interpreta a César Catilina, una figura parecida a un emperador romano con el poder de detener el tiempo en una Nueva York futurista. Es un inventor que quiere construir una nueva metrópolis de Nueva York con un material que ha creado llamado Megalon. Sin embargo, en su sensibilidad, se parece más a un artista: cita a Hamlet, así como a Emerson, Marco Aurelio y Ovidio. Es, no puedes dejar de notarlo, un poco como el propio Coppola.

Coppola en la alfombra roja de Cannes, el día del estreno de "Megalópolis"
Coppola en la alfombra roja de Cannes, el día del estreno de “Megalópolis” (Scott A Garfitt/)

En la conferencia de prensa de la película, Laurence Fishburne, quien coprotagonizó Apocalypse Now, recordó que el cineasta “siempre ha hablado de detener el tiempo”. “Incluso antes de hablar de la película, decía: ‘Puedo detener el tiempo. Te lo mostraré’”, dijo el actor afroamericano. “Solía sentarme y escuchar las conversaciones que tenías con Eleanor sobre eso”.

Coppola, que se apoya en un bastón o en su nieta Romy Mars dondequiera que vaya en Cannes, ahora es más consciente de sus limitaciones en lo que respecta al tiempo. Eleanor Coppola, su esposa, murió en abril. Megalopolis está dedicada a ella. “Sesenta años estuvimos juntos”, dice, negando con la cabeza. —¿Puedes creerlo?

El tiempo es el tema de Megalopolis, una película que tardó 40 años en realizarse y en la que el director dice que comenzó a pensar seriamente, después de completar The Rainmaker (El poder de la justicia) en 1997. “Durante ese tiempo, pensé que había usado muchos estilos, Apocalypse.. era un estilo salvaje, El Padrino era muy clásico, me preguntaba cuál podría ser mi estilo en el futuro”, reflexiona. “Tenía curiosidad por saber qué tipo de película podría hacer cuando fuera mayor. Llevaba un álbum de recortes de las cosas que leía. Hice una colección de caricaturas políticas. Esas dicen toda una historia en una sola imagen. En última instancia, todo eso me llevó a hacer una epopeya romana ambientada en Estados Unidos moderno”.

Coppola dedicó “Megalópolis” a su esposa Eleanor, muerta en abril de 2024
Coppola dedicó “Megalópolis” a su esposa Eleanor, muerta en abril de 2024 (Vianney Le Caer/)

Coppola reescribió Megalopolis muchas veces en los años siguientes. Al igual que Orson Welles, otro cineasta estadounidense que experimentó un éxito inesperadamente enorme al principio de su carrera y que se volvió cada vez más experimental en el resto de su vida, Coppola quedó fascinado con las nuevas posibilidades para las películas. Publicó algunos de sus hallazgos en el libro de 2017 Live Cinema and its Techniques. A mitad de la proyección de Megalopolis en Cannes, un hombre se subió al escenario y, ante el micrófono, dirigió una pregunta al César en pantalla.

Adam Driver estaba particularmente involucrado en el proyecto y es considerado un colaborador importante. Driver, que se sentó junto con Coppola durante la entrevista, recordó que el primer día de rodaje, el director le dijo al elenco: “No estamos siendo lo suficientemente valientes”. “Que hiciera una película como esa en este momento de su vida me pareció algo hermoso”, dice el actor. “Tiene convicción y es muy valiente. ¿Por qué está haciendo eso en este momento de su carrera y otras personas no están siguiendo ese ejemplo?”.

Megalopolis ha tenido muchos detractores. Después de que Coppola la proyectara en privado en Los Ángeles, se dijo que no tenía perspectivas comerciales. Incluso los defensores de la película conceden que Megalopolis está haciendo malabarismos con mucho, no siempre hábilmente, para casar el pasado romano con el futuro de la ciencia ficción, la ensoñación libertina y una especie de honestidad brutal.

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Francis Coppola y Adam Driver, juntos en la alfombra roja de Cannes, el viernes 17 de mayo de 2024
Francis Coppola y Adam Driver, juntos en la alfombra roja de Cannes, el viernes 17 de mayo de 2024 (Vianney Le Caer/)

Pero Coppola no dudó, una vez más, en invertir su propio dinero en Megalopolis, y destinó unos 120 millones de dólares de su negocio vitivinícola para producirlo. No es la primera vez que hace algo así. Invirtió millones en Apocalypse Now, una película que también se estrenó en Cannes en medio de escepticismo y los rumores de problemas en la producción.

Cuando Coppola y Driver se reunieron por primera vez para hablar de la película hace varios años, “hablamos mucho de bebés”, cuenta el actor. “Ellos están constantemente trabajando haciendo cosas complejas, aunque parezca que no están haciendo nada”. “Cada bebé que está siendo asesinado hoy en día en Sudán o Palestina, y muchos de ellos están siendo asesinados, es un Arquímedes potencial, un Einstein potencial, un Mozart potencial”, dice Coppola.

Entonces vuelve al tema del tiempo. No estamos comprendiendo completamente nuestro potencial para cambiar el mundo, afirma. Aunque muchos hoy en día están plagados de ansiedades apocalípticas y ecológicas, Coppola ve maravillas por todas partes. La electricidad no es tan antigua, dice. El internet fue creado en su vida. La fusión, reflexiona, tiene enormes posibilidades. Somos genios, dice.

ARCHIVO - Coppola y su esposa, Ellie en el estreno de "Apocalypse Now" en Cannes, el 19 de mayo de 1979
ARCHIVO – Coppola y su esposa, Ellie en el estreno de “Apocalypse Now” en Cannes, el 19 de mayo de 1979 (Uncredited/)

“Nunca enciendes CNN ni abres el periódico diciendo: ‘El ser humano es un genio increíble’. Pero es verdad. ¿Cómo puedes negarlo? Piensen en lo que podemos hacer. Hace cien años decían que el hombre nunca volaría. Ahora estamos haciendo zoom. Entonces me pregunto: ¿Por qué nadie se atreve a decir lo grandes que somos? No hay ningún problema al que nos enfrentemos que no seamos lo suficientemente ingeniosos para resolver”.

Podría ser tentador calificar a Megalopolis como el testamento de un gran director y verla, imbuida tanto de la fascinación infantil como de la sabiduría de un anciano, como su salvaje despedida cinematográfica. Pero, como dijo su hermana Talia Shire a los periodistas, Coppola siempre mira hacia adelante. Ya está escribiendo otro guion. Es posible que Megalopolis todavía esté buscando distribución en América del Norte, pero, dice Coppola, “ya terminé con esto”.

“Estoy creando un nuevo proyecto”, afirma sonriendo. “Va a ser inusual, pero no va a ser a esta escala. Probablemente lo haré en Inglaterra. Va a involucrar música y baile. Soy un niño que se crió en Broadway. Mis padres eran parte del teatro de Nueva York”.

“Va a ser divertido”, añade. “Siempre me digo a mí mismo: esto va a ser divertido”.

Fuente: AP.

[Foto: Vianney Le Caer/Invision/AP; Scott A Garfitt/Invision/AP; REUTERS/Clodagh Kilcoyne; archivo AP]

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¿Por qué los algoritmos se llaman algoritmos?

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Monumento a Al-Khwārizmī en Jiva (Uzbekistán). MehmetO/Shutterstock

Los algoritmos se han convertido en parte integral de nuestras vidas. Desde las aplicaciones de redes sociales hasta Netflix, son programas que aprenden nuestras preferencias y priorizan el contenido que se nos muestra. Google Maps y la inteligencia artificial no son nada sin ellos. Pero ¿de dónde viene la palabra?

Más de 1000 años antes de internet y las aplicaciones para teléfonos inteligentes, el científico y polímata persa Muhammad ibn Mūsā al-Khwārizmī inventó el concepto de algoritmo. De hecho, la propia palabra proviene de la versión latinizada de su nombre, algorithmi. Y, como se puede sospechar, también está relacionado con el álgebra.

Perdido en el tiempo

Al-Khwārizmī vivió entre los años 780 y 850, durante la Edad de Oro islámica. Se le considera el “padre del álgebra” y, para algunos, el “abuelo de la informática”. Sin embargo, se conocen pocos detalles sobre su vida. Muchas de sus obras originales en árabe se han perdido en el tiempo. Se cree que nació en la región de Jorasmia, al sur del mar de Aral, en la actual Uzbekistán. Vivió durante el Califato abasí, una época de notable progreso científico en el Imperio islámico.

historia de los algoritmos
Eruditos en una biblioteca abasí. Maqamat de al-Hariri, ilustración de Yahya al-Wasiti, 1237. Zereshk / Wikimedia Commons, CC BY

Sabemos que realizó importantes contribuciones a las matemáticas, la geografía, la astronomía y la trigonometría. Corrigió el clásico libro de cartografía de Ptolomeo, Geografía, para que el mapa del mundo fuera más preciso. También hizo cálculos para seguir el movimiento del Sol, la Luna y los planetas. Además, escribió sobre funciones trigonométricas y elaboró la primera tabla de tangentes.

Por todas sus cualidades, Al-Khwārizmī ejerció como erudito en la Casa de la Sabiduría (Bayt al-Hikmah) de Bagdad. En este centro intelectual, los eruditos traducían al árabe conocimientos de todo el mundo y los sintetizaban para lograr avances significativos en diversas disciplinas.

Un matemático devoto

Al-Khwārizmī era un hombre religioso. Sus escritos científicos comenzaban con dedicatorias a Alá y al profeta Mahoma. Y uno de los principales proyectos que emprendieron en la Casa de la Sabiduría fue desarrollar el álgebra. Las matemáticas eran, en general, un campo profundamente relacionado con el islam.

Alrededor del año 830, el califa Al-Mamún animó a Al-Khwārizmī a escribir un tratado sobre álgebra, Al-Jabr (o Compendio de cálculo por reintegración y comparación), que se convertiría en su obra más importante.

A estas alturas, el álgebra ya existía desde hacía cientos de años, pero Al-Khwārizmī fue el primero en escribir un libro definitivo sobre ella. Pretendía ser una herramienta de enseñanza práctica y su traducción latina fue la base de los manuales de álgebra de las universidades europeas hasta el siglo XVI.

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Página del libro Compendio de cálculo por reintegración y comparación. World Digital Library

Padre del álgebra

En la primera parte del libro, introduce los conceptos y las reglas de esta materia, así como los métodos para calcular los volúmenes y las áreas de las figuras. En la segunda, plantea problemas de la vida real y elabora soluciones, como casos de herencia, la partición de tierras y cálculos para el comercio.

Al-Khwārizmī no utilizaba la notación matemática moderna con números y símbolos. En su lugar, escribía en prosa sencilla y empleaba diagramas geométricos: Cuatro raíces son iguales a veinte, entonces una raíz es igual a cinco, y el cuadrado que se forma de ella es veinticinco, o la mitad de la raíz es igual a diez.

En notación moderna lo escribiríamos así: 4x = 20, x = 5, x2 = 25, x / 2 = 10

Abuelo de la informática

Los escritos matemáticos de Al-Khwārizmī introdujeron los números hindúes-árabes a los matemáticos occidentales: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 0. Estos símbolos son importantes para la historia de la informática porque utilizan el número cero y un sistema decimal de base diez, el sistema numérico en el que se basa la tecnología informática moderna.

historia de los algoritmos
El contraste entre los cálculos algorítmicos y los cálculos con ábaco, como se muestra en “Margarita Philosophica” (1517). The Bavarian State Library

Además, el arte de Al-Khwārizmī para calcular problemas matemáticos sentó las bases del concepto de algoritmo. Proporcionó las primeras explicaciones detalladas sobre el uso de la notación decimal para realizar las cuatro operaciones básicas (suma, resta, multiplicación, división) y el cálculo de fracciones.

Se trataba de un método de cálculo más eficaz que el ábaco. Para resolver una ecuación matemática, recorría sistemáticamente una secuencia de pasos hasta hallar la respuesta. Este es el concepto subyacente de un algoritmo.

Algoritmo, término latino medieval que debe su nombre a Al-Khwārizmī, se refiere a las reglas para realizar operaciones aritméticas utilizando el sistema numérico hindú-árabe. Traducido al latín, el libro de Al-Khwārizmī sobre los números hindúes se titulaba Algorithmi de Numero Indorum.

A principios del siglo XX, la palabra adquirió su definición y uso actuales: “Conjunto ordenado y finito de operaciones que permite hallar la solución de un problema”. Así que la próxima vez que utilicemos cualquier tecnología digital –desde las redes sociales hasta la cuenta bancaria en línea o la aplicación de Spotify–, ya sabemos que nada de esto sería posible sin el trabajo pionero de un antiguo polímata persa.

Publicada originalmente en The Conversation

The Conversation

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