Noticias de Bariloche
Inicio » Cultura » “Seamos todos caballos. Pelajes criollos en Patagonia”

“Seamos todos caballos. Pelajes criollos en Patagonia”

El fotógrafo que sorprendió con “Mensajes al poblador rural” insiste con la temática campera pero dirige la mirada hacia el caballo, que siempre está.

Entró a imprenta “Seamos todos caballos. Pelajes criollos en Patagonia”, el próximo libro del incansable Jorge Piccini. A través del lenguaje de la fotografía, el autor del celebrado “Mensajes al poblador rural” se adentra en un “mundo maravilloso” al cual la mayoría, apenas si vemos por la ventanilla del auto. Está en situación de venta, para quienes tengan la intención de anticiparse y ahorrar unos pesos, antes de su llegada a las librerías.

“Este libro habla de pelajes criollos en Patagonia. Me propuse fotografiar pelajes de caballos con el objetivo de aportar información, pero también destacando particularidades y sus características, a través de la posibilidad que nos brindan las imágenes”, le dijo el fotógrafo a El Cordillerano. De las páginas de la publicación también participan colegas suyos, a quienes invitó a sumar trabajos.

Piccini tuvo que enriquecer su arsenal de saberes durante el proceso. “El doctor médico veterinario Enrique Casals, a quien estoy eternamente agradecido por su predisposición y entusiasmo, me asesoró y generosamente aportó sus conocimientos para este proyecto”. El fotógrafo se tomó muy en serio el asunto. Casals “me alentó a seguir indagando en el tema, lo que me llevó a realizar el curso Pelajes equinos, dictado por el doctor médico veterinario Luis Flores en CEPADMA (Centro de Estudios para el Progreso Agroindustrial y Defensa del Medio Ambiente)”.

A pesar de esa erudición, “este libro no pretende ser material de estudio, para lo cual existe vasta bibliografía específica sobre el tema. Sí intenta ser un sincero acercamiento a este mundo maravilloso, que es el pelaje criollo. En particular, en el lugar que vivo, la Patagonia, y con la herramienta que amo: la fotografía”, subrayó Piccini. Como podía suponerse, “esto comenzó a medida que desarrollaba el libro anterior: Mensajes al poblador rural”.

En efecto, “mientras fotografiaba situaciones y actividades de campo, el caballo fue siempre un protagonista en mis fotografías y notaba cómo sus dueños reconocían al animal, según el pelaje, a la distancia y en tropilla. Para mí, era un mundo ajeno y me puse a investigar desde la bibliografía, comenzando por el libro de Emilio Solanet. Luego fui conociendo otros autores para seguir investigando el tema de pelajes y me encontré con un mundo maravilloso”.

El fotógrafo y editor incluyó un texto de 1935 de Fernando Romero Carranza, que a la vez operó como disparador en su tarea: “Todas las posibilidades cromáticas de la paleta del artista plástico pueden entonces encontrarse en el pelaje del caballo criollo, partiendo del blanco casi puro hasta llegar al negro absoluto, sin encontrar nunca el verde, que es solo patrimonio de las aves, los reptiles y otras especies animales menores. Sí se incluye la tonalidad azul en el pelaje, que, aunque no es la resultante de la aparición de pelos de ese color en el caballo, es consecuencia del reflejo del cielo sobre ciertas capas de conjunciones de pelos blancos y negros o manchas en el cuero bajo el pelo. De esta manera se crean efectos celestes como en el pelaje azulejo”.

Durante el trajín, “me encontré con gente muy apasionada. Esto me llevó a hacer un curso con Luis Flores y estar en contacto con Enrique Casals para consultarle constantemente mis dudas”. Sucede “que es un tema muy complejo, sobre genes y diluciones que influyen en el pelaje equino, conjunto de pelos y crines que cubren la superficie del cuerpo de los animales, observados desde el punto de vista del color, donde las variedades de pelajes se originan por tres colores básicos: amarillo, rojo y negro”.

También hay que reparar en las “capas que recubren el conjunto del cuerpo, particularidades de la cabeza, particularidades de los miembros, variaciones del pelaje según época del año” y demás. En el libro, “por más que no se aceptan en caballos criollos los pelajes tobiano y pintado los incluí igual, ya que se encuentran estas variedades en Patagonia y las fui fotografiando”, justificó Piccini.

Del todo ignorante, el cronista quiso saber qué se entiende por pelaje criollo. El fotógrafo precisó que así se conoce al “animal ‘español nacido en tierras americanas’. La génesis del caballo criollo de las llanuras del Plata se atribuye a la introducción que hizo en 1535 don Pedro de Mendoza en la primera fundación de Buenos Aires. De su estirpe española el caballo criollo habría heredado y mantenido una de sus características esenciales y únicas: la gran diversidad de sus pelajes, por pelaje se entiende la variedad de colorido que presentan los pelos del caballo. La definición del pelaje tiene en cuenta las capas o coloridos básicos del cuerpo gateado, zaino, alazán” y otras variantes.

En términos gráficos y “en cuanto a la diagramación del libro, comienzo clasificando los pelajes y sus variantes, por ejemplo: alazán, alazán claro, alazán tostado, tostado requemado y así sucesivamente, con los 12 pelajes que abordo, acompañándolos con fotografías o letras de canciones de distintos autores que mencionan pelajes. También incluí juegos, como sopas de letras y desafíos de preguntas”, adelantó el impulsor de Ediciones Bex.

“El libro estará acá en Bariloche a mediados de octubre aproximadamente, ya que está encuadernándose en estos momentos”, precisó Piccini. Quienes, quieran encargarlo, pueden hacerlo a través de [email protected] o a través de las redes sociales del autor: @jorgepiccinifotografia y @bexfotografialatinoamericana. “Seamos todos caballos”, como quería León Gieco.

Categorías

Hora actual en
San Carlos de Bariloche, Argentina