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Thelma Fardin: “La justicia tiene que ser reparadora para las que nos animamos a denunciar”

La actríz Thelma Fardin va a declarar en el juicio por estupro agravado contra Juan Darthés desde Buenos Aires

“La justicia debería comprender que había una niña de 16 años y un señor de 45. Yo tuve que googlear cuantos años tenía porque para mí era un señor, no sabía si tenía 40 o 50, era una persona grande. Más allá de las cosas técnicas que puede decir la justicia, si es violencia, si es estupro, hay una persona mayor que puede ejercer dominación y violencia sobre alguien más pequeño y eso no se puede legitimar”, reafirma Thelma Fardin.

Ella inició un largo camino judicial para poder denunciar a Juan Darthés en Nicaragua. La denuncia de Thelma no podía radicarse en Argentina porque los hechos sucedieron en Managua, durante la gira de Patito Feo, el 17 de mayo del 2009, cuando Thelma tenía 16 años y el denunciado 45.

A pesar de lograr que en Managua se pida su procesamiento por violación agravada, él no se presentó al juicio y se refugió en Brasil, a donde no se permite extraditar a sus ciudadanos. Tampoco salió del país, ni volvió a Argentina, por lo que esquivó la orden de captura de Interpol.

Pero un fiscal brasileño -la justicia de ese país pide reserva de los nombres de magistrados y fiscales en casos de violencia sexual- inició de oficio el juicio, en una acción inédita en Brasil. Hoy Thelma Fardin va a declarar, desde la sede de la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM), en Buenos Aires.

“Si vamos a romper el silencio tiene que haber una respuesta clara de parte de la justicia para que la impunidad no sea una forma de adoctrinamiento contra las mujeres que denuncian violencia sexual en la producción audiovisual”, enfatiza Thelma Fardin.

-¿Cómo fue que te decidiste a denunciar?

-Yo vivía en México y escucho el testimonio de Dignity (Calu Rivero) y se mueve una placa tectónica al comprender que no fue un hecho aislado, sino que había otra mujer que estaba denunciando a la misma persona. Después hablo Anita Co en una carta y eso fue muy fuerte. Y cuando escuché a Naty Juncos diciendo la misma frase “Mirá como me ponés” comprendí que no estaba pudiendo seguir con mi vida porque había algo que me estaba haciendo mucho daño y que tenía que enfrentar.

-¿Vos hablaste gracias a otras mujeres y pensando en otras mujeres?

-Tenía miedo que si no hablaba otras personas iban a tener que sufrir esto. Yo sentía una responsabilidad muy grande porque otras mujeres no pudieron hacer el proceso judicial porque, muchas veces, la justicia no contempla el tiempo de las víctimas.

-¿Por qué vos sí pudiste hacer la denuncia?

-Yo lo puedo poner en palabras y sanarlo y además descubro que, a pesar de la complejidad de viajar, puedo hacer la denuncia porque no estaba prescripta en Nicaragua.

-¿Qué implica para vos en lo personal este proceso?

-Que la mujer que soy pudo rescatar a la niña que fui.

-¿Qué costos tiene realizar una denuncia?

-La revictimización judicial que implica revivir la situación. El testimonio de la víctima es fundamental. Pero es muy violento el proceso judicial. Es el único delito en el que se hace una pericia sobre la víctima. Se evalúa si estas loca o si estas cuerda. Si denunciás cualquier otra cosa no está dentro del protocolo hacer una pericia al denunciante.

-¿Por qué esta causa termina convirtiéndose en un caso testigo sobre violencia sexual en América Latina?

Hay tres Ministerios Públicos fiscales, de tres países diferentes, que consideran que se puede llegar a esta instancia judicial. No es fácil llegar a una instancia judicial, menos con los vericuetos que tuvo mi causa. Yo siendo argentina tengo que denunciar en Nicaragua que solo acusaba en presencia y él astutamente se esconde en Brasil.

-En este caso, no solo no se lo podía denunciar, sino que era él quien denunciaba

-Yo no solo las escucho a Calu y a Anita, sino que lo veo a él, sentado en una mesa, en un programa diciendo “Yo las denuncio a ellas”, a una por calumnias e injurias y a otra por daños y perjuicios. Él tenía herramientas en lo civil y en lo penal.

"Yo no solo las escucho a Calu y a Anita, sino que lo veo a él, sentado en una mesa, en un programa diciendo “Yo las denuncio a ellas”, a una por calumnias e injurias y a otra por daños y perjuicios", contó Thelma Fardin
“Yo no solo las escucho a Calu y a Anita, sino que lo veo a él, sentado en una mesa, en un programa diciendo “Yo las denuncio a ellas”, a una por calumnias e injurias y a otra por daños y perjuicios”, contó Thelma Fardin (Matias Salgado/)

-¿Hay un precio a pagar por denunciar?

-Sí, el adoctrinamiento para silenciarnos. Cuando denuncias se hace un escrutinio sobre tu vida a ver si sos buena o mala víctima. Muchos medios han sido muy injustos con Dignity, Calu Rivero, en ese momento. Y ha sido muy complejo el recorrido que tuvo que enfrentar. No hace falta ser experto en Derecho para darse cuenta que, con una causa por violación agravada en Nicaragua y estupro agravado en Brasil, él todavía sigue increpando a Dignity que fue la primera en animarse a hablar.

Muchos varones señalados en medios o redes piden que las denuncias sobre abusos sean judiciales y no virtuales. ¿Cuál es el impacto cuando se judicializa una denuncia?

-Muchos dicen “vayan a la justicia”. Bueno, bárbaro, acá estoy. Fuimos a la justicia y acá estamos todas juntas y seguimos en este proceso a pesar de todas las trabas que se quisieron poner. Esperamos que la justicia esté a la altura del momento histórico que estamos viviendo y que este hombre no siga teniendo la posibilidad de adoctrinar a otras mujeres que no se animan a hablar por todo lo que me han hecho a mí y a Dignity.

¿La repercusión de tu caso va a ser regional?

-El caso es paradigmático para América Latina y eso le da mucha fortaleza.

-¿La causa que iniciaste puede ser un antes y un después para frenar el acoso, el abuso y el maltrato en la televisión, el cine y las series?

-La industria del cine, las series, el teatro y la televisión están cambiando. Es importante erradicar la violencia de género en toda la sociedad pero particularmente en el ámbito donde me sucedió que es en la producción audiovisual.

¿Cómo afectó lo que te pasó en tu carrera laboral?

-Yo crecí en estudios de televisión. Hay gente que me conoce de chiquita, desde los 6 o los 8 años, en los estudios de televisión. Con Griselda Siciliani habíamos hecho Sos mi vida cuando tenía 13 años. Ella me vio esa explosión. Y después hago Patito Feo, a los 14 años, con un personaje recontra querido. Y ella cuando nos encontramos previo a la denuncia me dijo algo que fue muy fuerte: “Nosotras nos preguntábamos qué había pasado con vos”. Yo trabajé en teatro y con Darío Sztajnszrajber en Mentira la verdad, por Canal Encuentro, pero hubo algo que fue expulsivo de ese ambiente en el que yo había crecido y en donde siempre me había sentido segura.

-¿Qué huellas quedan que te impactan para bajar el perfil laboral?

-Desde lo emocional te da muchísimo miedo pensar que podés estar expuesta a la misma situación. Sin dudas, algo se apaga. Son muchos años de hacer fuerza para que se vuelva a encender. Y después hay un estigma si una denuncia. Te ponen en una encrucijada: si lo viviste tenés que tener vergüenza. En el 2018 logramos que la vergüenza cruce de vereda. Antes era una mancha al honor. Logramos que el acusado no camine libre por donde quiera. Pero todavía hay, sin dudas, un estigma sobre mí y una construcción de “lo hace por la plata y la fama”. La plata es mucha, pero la que hay que poner.

Nota Thelma Fardin
Thelma Fardin durante la entrevista en Infobae

-Si cada vez que realizan un trabajo las denuncias por acoso o abuso señalan a la víctima ¿qué mensaje se da?

-Si nosotras no podemos hacer lo que amamos es grave. Antes estaba equiparado que sufrir una violación era como morir. Ahora logramos cambiar eso. Porque la vida sigue. Por eso, uno de los gestos más importante es que podamos seguir trabajando para todos los seres humanos y más para quienes encontramos nuestra pasión. Yo trabajo desde que tengo 6 años y Dignity desde la adolescencia y, sin embargo, nuestras carreras fueron truncadas.

-¿Cómo es toda la dedicación, tiempo y trabajo para llegar a un juicio por violencia sexual?

-Es mucho trabajo llegar hasta acá. Y por eso perseveramos. Porque hace mucha falta el gesto de la justicia. Los números son muy tristes: solo el 1% de las personas logran una condena. Si yo tuve la posibilidad de seguir avanzando es estratégico para dar un mensaje claro. Si vamos a romper el silencio tiene que haber una respuesta clara de parte de la justicia.

-Dignity y Anita Co van a ser testigo en la causa. ¿Cuál es la importancia de sus testimonios?

-Cuando yo denuncié en la producción audiovisual te decían “sabíamos, pero no pensábamos que iba a llegar tan lejos”. Pero había algo de un depredador. Por lo menos la justicia va a escuchar a Dignity y a Anita Co que, encima, él las llevo a la justicia y se tuvieron que defender. Después hay muchas mujeres que fueron pareja de él y mujeres y varones del medio que piden disculpas por no haber hecho algo antes pero que saben que tenía una conducta de depredador. Y que esperan que este caso permita hacer justicia.

-¿Qué esperás de este juicio?

-Espero que hoy el proceso no sea violento conmigo y salir lo más entera y sana posible en el lugar que más importante es después de hacer todo este recorrido. Y sin dudas espero que haya una respuesta que esté a la altura de parte de la justicia. De otro modo, la sensación de impunidad no va a ser solo para mí, sino para todas las personas que denunciaron y para las que todavía no se animan a denunciar.

-¿Cuál es la importancia de la actuación de la justicia para frenar los abusos?

Hay que reparar a las que sufrimos abusos y evitar que haya más víctimas.

¿Cuál es tu perspectiva para el inicio del juicio?

Hay tres ministerios públicos fiscales que consideran que la prueba es fuerte para llegar hasta acá. No se puede decir que no hay garantías en el proceso para que, por supuesto, la persona se pueda defender. La prueba es muy contundente. Yo soy la que pudo llegar a una instancia judicial. Pero son muchas las mujeres que hablaron.

Nota Thelma Fardin
Thelma Fardin durante la entrevista con Infobae

-¿Qué esperás de la sentencia?

La justicia tiene que ser reparadora, respetar el tiempo de las víctimas y sanar porque contarlo es más sano que callarlo y no queremos venganza, queremos justicia.

-¿Cuál es tu expectativa sobre la sentencia y cuándo va a llegar?

-Cuanto antes. Se le dio lugar a que me perite una psicóloga de parte de él, sin ninguna objetividad. Para evitar que vaya preso va a buscar patologizarme. Por eso se demora y puede llegar a tardar un mes o dos meses. Espero que sea cuánto antes. Mi vida va a estar eternamente ligada a la causa de las personas que sufrimos violencia sexual en las infancias. Pero es importante seguir adelante con mi vida y que para quienes son violentos en ese momento de inocencia no sea gratis.

-Él dio a entender que los hechos fueron con consentimiento en una entrevista televisiva. ¿Cuál es tu respuesta frente a esa insinuación?

-Creo que se ve el perfil que tiene poniéndome a mí el lugar de una acosadora siendo prácticamente una niña desde la contextura física hasta mi conocimiento del mundo, de la vida y de la sexualidad. Hay algo de sentido común. La justicia tiene que dar un mensaje claro. Si vemos a una niña de 16 años queremos protegerla. La justicia debería comprender que había una niña de 16 años y un señor de 45.

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