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Un año de pandemia en la Argentina bajo la mirada de los expertos

“Indudablemente la pandemia cambió en forma traumática la vida de los argentinos porque fue un proceso impensado, y lo más extraordinario es que los cambios no solamente se dieron a nivel local sino internacional” (Shutterstock)

Hace exactamente un año se confirmaba el primer caso de COVID-19 en la Argentina. Un hombre de 43 años, que había regresado de vacaciones en Europa dio positivo al SARS-CoV-2 y con él se inició la pandemia en el país.

Hasta ese momento, las noticias llegaban desde lejos: un nuevo virus de la familia de los coronavirus había surgido desde la ciudad china de Wuhan y causaba estragos en Asia, Europa y los EEUU. Poco se sabía del responsable de que a los pocos días la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara pandemia a la enfermedad y el mundo cambiara para siempre.

¿Cómo la pandemia cambió la vida de los argentinos? ¿Qué enseñanzas nos dejó? ¿Ya nunca más volveremos a ser los mismos? Sobre todo eso Infobae habló con especialistas, a 365 del llamado “paciente cero” en el país.

“Sin ninguna duda la Argentina y el mundo cambió por esta pandemia, que produjo modificaciones que van a tener lugar por mucho tiempo”. Para el médico infectólogo Roberto Debbag (MN 60253) “la pandemia y el conocimiento de lo que pasó a nivel científico durante esta crisis demuestra que la teoría que tienen muchos en el mundo acerca de que el planeta entrará en una era pandémica es así”.

Según reza la hipótesis con la que el vicepresidente de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica coincide, “esta no es la última pandemia y la próxima va a ocurrir dentro de no mucho tiempo sino que el mundo entró en una era pandémica en la que el ser humano debe producir adaptaciones y modificaciones”.

Y explicó: “Entrar en la era pandémica significa que hay tres aceleradores para que esto ocurra: uno es la movilización del tránsito global aéreo que se incrementó en los últimos años potencialmente, el segundo es que las personas que habitan el planeta tienen mejor acceso a alimentos, el alimento de mejor calidad proviene de las proteínas y las proteinas del mundo animal y vegetal por lo tanto el mundo animal genera mayor contacto con el humano y el tercero es la deforestación”.

Para él, “las personas debieron adaptarse a algo muy dramático como es esta pandemia por COVID, pero lo más inquietante es que se tienen que adaptar a un nuevo mundo pandémico”.

Un año pandemia
En cuanto a las enseñanzas, creo que mucha gente se dio cuenta de que lo importante es el cuidado individual más allá de las directivas que emanen de las autoridades sanitarias (Shutterstock)

“Indudablemente la pandemia cambió en forma traumática la vida de los argentinos porque fue un proceso impensado, y lo más extraordinario es que los cambios no solamente se dieron a nivel local sino internacional”. Jorge Elbaum es sociólogo e investigador y ante la consulta de este medio consideró que “todas las crisis generan es situaciones en las que afloran otras cuestiones previas que estaban ‘tapadas’ en el marco de la normalidad; en ese sentido, en la Argentina afloraron los grandes problemas estructurales que existen vinculados a la pobreza, la indigencia, el desempleo, la inflación y la dificultad del debate público se tornó con un clima de enfrentamiento”.

Lorena Ruda es licenciada en Psicología (MN 44247) y para ella “lo que cambió para todos fue tomar conciencia sobre lo efímero de la vida”. “Si bien es algo que sabemos también es algo que solemos negar, justamente para vivir. Pero el coronavirus nos quitó de un soplo a personas queridas y el hecho de visualizar que se trata de un virus que no discrimina y que nadie está exento hace que permanentemente nos cuestionemos sobre los vínculos que tenemos ya que de un día a otro pueden no estar más. Por más que siempre esto es así esta situación exacerbó o concientizó a todos de que el riesgo a morir existe a diario”.

Sobre cuál es la principal enseñanza que esta situación aportó, Elbaum apuntó que “el aprendizaje básico es la necesidad de contar con sistemas autónomos de salud, de ciencia, de investigación tecnológica, la toma de conciencia acerca de que los países que tienen más respuesta científica y los que tienen más capacidad de unirse en relación a grandes crisis como esta son los que mejor han sorteado con menos muertos la situación”.

Acostumbrado a lidiar con virus y bacterias, para el médico infectólogo Lautaro De Vedia (MN 70640), “el coronavirus cambió muchísimo la vida de los argentinos”. Según el experto del Hospital Muñiz y ex presidente de la Sociedad Argentina de Infectología (Sadi), “medidas de prevención como no compartir el mate, trabajar desde los hogares en empresas donde no estaba contemplado o el hecho de adaptarse al homeschooling representaron un cambio radical en las rutinas”.

En cuanto a las enseñanzas, creo que mucha gente se dio cuenta de que lo importante es el cuidado individual más allá de las directivas que emanen de las autoridades sanitarias -agregó-. Con el correr del tiempo aprendimos cada uno a tomar nuestras pautas y eso creo que es un cambio importante, al igual que lo es en igual medida que sin darnos cuenta aprendimos a protegernos de muchas otras enfermedades, como la gripe”.

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“Es a luces vista que la pandemia obligó al contacto más estrecho de la vida privada y se cortaron varios lazos presenciales” (Shutterstock)

Algo que suele decirse en este contexto es que ya no volveremos a ser los mismos, pero ¿en qué sentido? “Estuvimos mucho tiempo aislados y de esa experiencia uno puede empezar a relacionarse con su vida y con la de los demás de otro modo. Podemos habernos acercado más a familiares y amigos. Pudimos haber encontrado herramientas para combatir el aburrimiento. Pudimos aprender a autorregular nuestro estado anímico de una mejor manera para facilitar las conveniencias. Pudimos quizá conectar con placeres que en la vorágine del día a día pre pandémico no había tiempo”, analizó Ruda.

Y agregó: “Cambiaron nuestros hábitos y ahora, por ejemplo, además de no olvidarnos las llaves no nos podemos olvidar el barbijo y el alcohol al salir de casa. Creo que esto llegó para quedarse; el lavado de manos para muchos fue un aprendizaje en pandemia ya que no todos tenían este hábito tan incorporado. Del mismo modo, no compartir vasos ni comer helado del pote pasó a ser ley”.

Al respecto, Elbaum destacó que “es a luces vista que la pandemia obligó al contacto más estrecho de la vida privada y se cortaron varios lazos presenciales, irrumpieron plataformas de videollamadas que vinieron para quedarse y todo indica que eso va a combinarse tanto en los niveles de contacto de amistad, trabajo como de estudio y que va a cambiar a futuro los lazos sociales”.

En este sentido, De Vedia no cree que “por la forma de ser del argentino” estos hábitos perduren en el tiempo. “No creo que dejemos de tomar mate ni de juntarnos en grandes reuniones con amigos una vez que esto haya pasado -evaluó-. No percibo que haya muchos cambios en cuanto a la vida social, aunque sí me parece que algunas de las cosas que llegaron para quedarse son por ejemplo las modalidades de trabajo, hacer reuniones virtuales o la búsqueda de alternativas al uso del transporte público”.

“Pensaba en los efectos que dejó la guerra mundial, por ejemplo, y aún no puedo llegar a una conclusión acerca de lo que nos dejará esta situación -reflexionó Ruda-. Se me ocurre que las parejas que vivimos en pandemia tuvimos muchas discusiones que no hubiéramos tenido sin convivir tantas horas, los vínculos con nuestros hijos probablemente hayan dado un giro ya que de pronto fuimos sus docentes y eso fue muy difícil, como así también necesitamos más que nunca recreo de ellos; nadie estaba acostumbrado a ese ritmo de convivencia”. Para ella, “seguramente se hayan atravesado diversos sentimientos para con todos los miembros de una familia. Sentimientos que quizás no se habían sentido antes, aunque no necesariamente todos habrán sido negativos”.

Un año pandemia
“Esta sociedad tiene hace mucho tiempo esa tensión que esta pandemia puso en juego y es la de pensar a qué se dedica: si se dedica simplemente a vender el producto de la tierra o si se orienta a utilizar los extraordinarios recursos humanos científicos” (Shutterstock)

– Suele hablarse de que las crisis son, en un punto, una oportunidad, ¿cuál es a su entender el beneficio que esta situación nos dejará?

– Ruda: Es difícil pensar en un beneficio de esta situación. Quizá y ojalá logremos ser verdaderamente altruistas. Poder cuidarse para cuidar a los demás es un aprendizaje que sin duda dejará una población mejor. Ojalá este concepto perdure y uno pueda ser menos individualista para poder ser más solidario con el prójimo. Saber que hay un efecto mariposa y que todos somos parte de la propagación de las enfermedades es fundamental para tomar conciencia sobre cuidarnos ya que seguro no es sólo uno el perjudicado. Por esto creo que el aprendizaje fundamental es perder el individualismo y pensarnos como parte de un todo del que formamos parte y en el que influimos, intervenimos y afectamos con nuestras acciones. En este caso se reduce a cuidarse pero en términos generales sería un concepto interesante para pensar. Al menos a mí me interpela en mi rol como ciudadana de esta sociedad.

– Elbaum: La idea surge de que crisis en chino quiere decir desorden y oportunidad. La realidad es que todas las situaciones críticas dejan aprendizajes, pero no para todos. Hay que ver cómo cada grupo social, e incluso cada individuo procesa esta situación traumática.

Cómo cada persona procesa los cambios es una cuestión psicoanalítica, pero en general hay situaciones que llevan a reivindicar la vida y hay otras en otros individuos más masoquistas, autodestructivos, ligados a la muerte que en realidad toman de esto la parte más negra: ahí hay una tensión entre quienes a pesar de la enfermedad y la pandemia apuestan a la vida y quiénes no.

Creo que lo que esta sociedad debiera hacer es fortalecerse en términos productivos, innovativos, tecnológicos porque esa es la llave del crecimiento de una sociedad. Cuando una sociedad se queda en producir granos, hidrocarburos, en lo extractivista se necesita poca innovación tecnológica y necesitamos pocos científicos.

Esta sociedad tiene hace mucho tiempo esa tensión que esta pandemia puso en juego y es la de pensar a qué se dedica: si se dedica simplemente a vender el producto de la tierra o si se orienta a utilizar los extraordinarios recursos humanos científicos que tiene y que muchos al no encontrar lugar en la Argentina terminan yéndose del país.

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